domingo, 12 de octubre de 2014

MAGIA A LA LUZ DE LA LUNA de Woody Allen

La Noche Estrellada

"Mirar las estrellas siempre me hace soñar, dijo Van Gogh.  Y se preguntaba, porqué los puntos brillantes del cielo no serían tan accesibles como los puntos negros del mapa de Francia?"

Cuando uno llega al cine para ver "Magia a la Luz de la Luna", la nueva película de Woody Allen, lo primero que ve es el afiche donde la pintura de Van Gogh "El Cielo Nocturno" hace fondo de los actores principales. El cuadro de Van Gogh no se volverá a ver en toda la película. Pero si ese cielo nocturno ilumina un campo de energía tumultuosa, no hay duda que Woody lo debe haber visto una y mil veces para inspirarse y sentarse a escribir esta película.

El film de Woody Allen, ya desde el titulo, se encuadra dentro de  sus comedias mágicas, aquello que lo sobrenatural o lo aleatorio del juego, finalmente explican lo inexplicable o le dan sentido a las cosas.

La trama sencilla y vertiginosa, tiene como protagonista a un ilusionista inglés, que disfrazado de chino, realiza circenses actos de magia. Stanley, papel que tiene a cargo el actor inglés Colin Firth, es el nuevo alter ego del propio Woody Allen transportado a la Inglaterra y más tarde a la Costa Azul de los años 20, donde transcurre la mayor parte del película. Como todo ilusionista, no cree en los milagros. El tipo es un especialista, un perfeccionista que conoce todos los secretos del oficio. Sus trucos  son actos de magia perfectamente estudiados, por lo tanto, hace de su vida un show del engaño. Miles de personas salen de ver su espectáculo creyendo que la magia vista no es otra cosa que la realidad misma. El público acepta el engaño. Es parte del juego.
Lo que sigue es una puesta a prueba. El juego del espía espiado, en este caso, del mago engañado. Aparece una médium, como en "Alice" o como el hipnotizador  de "El Escorpión de Jade", que  se dice capaz de comunicarse con el más allá. Pero claro, si Nietzsche ha afirmado que "Dios ha muerto", cómo puede haber el tal "más allá".

El resto del film no lo voy a contar. Si voy a decir que Magia a la Luz de la Luna", es un auténtico film de Allen. No está entre su mejores ni entre sus peores películas. Es un film "mediano", que tiene la contra de haber sido realizado después de una de sus grandes obras maestras (Blue Jasmine). Tiene todo su humor, una trama que se sigue con interés, un final bastante predecible, grandes actuaciones, una muy buena puesta en escena, una hermosa banda sonora repleta de jazz de los años 20 perfectamente sincronizada con la acción que acompaña, y un par de actuaciones excelentes, entre los cuales se cuenta su nueva musa inspiradora, la inglesita Antonia Clarke, de 18 años de edad, vista antes en la versión cinematográfica de "los Miserables", que ahora tiene la oportunidad, y no la desaprovecha,   de mostrar todo su gran talento, tanto para la comedia,  como para calzarse los zapatos de una auténtica "femme fatale", ingenua y manipuladora a la vez.


Allen nunca defrauda. Parece más de lo mismo, pero siempre se las arregla para que no lo sea.

viernes, 10 de octubre de 2014

PERDIDA (GONE GIRL) de David Fincher

APARIENCIA DE FELICIDAD

Existió alguna vez amor en la pareja de Amy (Rosamund Pike) y Nick (Ben Affleck)? Es esa  pareja la sola apariencia de serlo?.  Acaso ambos responden a ese modelo de resplandor de mentes sin recuerdos donde el hoy es todo y parece para toda la vida? Qué es lo que los ha llevado al matrimonio?

Está claro que el matrimonio de Amy y Nick no está unido por el amor sino por la pasión momentánea. Poco tienen en común. Hasta la diferencia de clase los separa. Amy es la típica princesa de clase acomodada,  la niña educada, exitosa escritora  de cuentos infantiles, una mujer mundana que no se pierde fiesta alguna. Nick es un buen tipo de clase media, quiere ser escritor, conoce a Amy en una de esas fiestas y ve una oportunidad en el casamiento para poder escribir en forma distendida. Prontamente, el castillo de naipes se desparramará por sobre la mesa, y dejará al desnudo no solo estas diferencias, sino a un pusilánime casado con una gran y siniestra manipuladora. El cazador cazado. 


No hay duda que la novela de Gillian Flynn  es interesante, y que su propio guión para la película es excelente. Pero lo notable es el estupendo trabajo de David Fincher en la dirección. Fincher es un amante del policial. Dentro del cine moderno, ya ha hecho escuela. "Seven" y "Zodiaco" son dos película perfectas. "Gone Girl" no está lejos de serlo. Es una película hitchcokiana es su más pura esplendor. Bien construída desde el guión, mejor dirigida por la mano segura de Fincher, se transforma en una radiografía crítica de nuestra época, esa donde el rol de la mujer comienza a ser protagónico, no solo en el hogar sino, y sobretodo, en el mundo del trabajo, y el de la omnipresencia mediática, de la  que deriva  una total falta de intimidad, aquélla de que nos hablara Coppola en "La Conversación" u Orwell en "1984". Fincher, un observador objetivo que pinta la sociedad moderna como pocos (recordar "Red Social", su película sobre la creación de Facebook) toma todos estos elementos, los distribuye adecuadamente, y obtiene un thriller tan elegante como apasionante. Sin dudas, una película que merece verse. En el plano actoral, Affleck es mejor director que actor. Por eso, seguimos extrañando a Jimmy Stewart. Pero no hay dudas que Rosamund Pike está a la altura de las "blondies" de Hitchcock.

miércoles, 1 de octubre de 2014

NUEVO CINEMA PARADISO de Giuseppe Tornatore

DEL PADRE POSTIZO AL DEMIURGO

Hace 25 años, un gran película italiana arrasó con todas nuestras emociones y con todos los premios cinematográficos. Se trataba de Cinema Paradiso, una producción  de Franco Cristaldi dirigida por Giuseppe Tornatore. La información nos dice que la versión que se presentó en Italia en aquel momento duraba 3 horas, y como no lograba convocar el publico necesario para recuperar el dinero invertido en ella, Franco Cristaldi decidió cortar la película en aproximadamente una hora para poder pasarla más veces por día en cada sala de estreno, y así, convocar más público. El boca en boca comenzó a funcionar a pleno, y Cinema Paradiso no solo se convirtió en un gran éxito de público sino que también ganó el Oscar de Hollywood a la mejor película extranjera. Obviamente, Giuseppe Tornatore fue quien se llevó los meritos artísticos del suceso, y con el tiempo y otras películas más, se convirtió en director famoso. Ahora, 25 años después, logró comprar los derechos de la película a los sucesores de Cristaldi y decidió reestrenarla en su formato original de casi 3 horas.

Tiene algún sentido esta operación? Si lo tiene. En el mundo del cine, el derecho al corte final es algo que suele discutirse al firmar un contrato de dirección, y es un derecho que solo se reconoce a directores consagrados.

Son importantes los cortes realizados por Cristaldi para el entendimiento final de la película? Si, porque cambió el sentido de lo narrado. En la primera versión estrenada,  la visión estaba focalizada en la narración de la niñez de Totó, un niño huérfano de guerra en la Sicilia de los años 50, y la relación que entablaba con Alfredo, el proyectorista del Cinema Paradiso del título, quien, casi como "padrino" lo protegía y consentía, le enseñaba su trabajo, le inoculaba el bichito del amor por el cine, y de alguna manera lo alentaba a ser director cinematográfico.

Qué quiere reivindicar Tornatore presentando su corte final? En el plano artístico, la total autoría de su filme, y en el plano narrativo, por un lado, completar el relato de la vida de Totó, en la cual, Alfredo cobrará una dimensión más importante, siendo  ya no sólo el padre sustituto sino que se transformará en una especie de demiurgo que será fundamental para regir el destino de Totó. Y por otro, contarnos su primer amor.

De esta manera, la película, sin perder su carga emotiva, gana en interés, dado que lejos de focalizar la tesis en la idea de superación y autorrealización personal, que esgrimía la primera versión, pone énfasis en las cuestión del destino, en aquello que induce a pensar que nuestra vida no solo depende de todas aquellas decisiones personales que tomamos, sino también de aquellas personas que nos rodean e influyen en nuestras vidas, como así también en factores y sucesos imponderables que interceden en nuestro camino.


Sin perder nada de su interés, sus citas y homenajes al cine americano e italiano anterior a los ´60,  y sobre todo la carga emotiva original (la música de Ennio Morricone tiene mucho que ver con ello), "Nuevo Cinema Paradiso" sigue siendo la gran película que conocimos, solo que ahora, la vemos completa, tal cual la soñó y pensó la pluma inspirada de Giuseppe Tornatore.

lunes, 29 de septiembre de 2014

RELATOS SALVAJES de Damían Szifron

EL ESPEJO EMPAÑADO

Relatos Salvajes no me gustó demasiado. Cinco episodios independientes  y un prologo, generan un film desparejo que se parece más a un ejercicio de estilos que a una obra coherente, con una temática concreta y un objetivo determinado.
Si Szifron se propuso generar un catalogo de sus virtudes tanto como guionista como director cinematográfico, seguramente, aprueba el desafío. Pero si el objetivo de Szifron fue realizar un fresco social, quedo a años luz de un film tan luminoso como retrato de una época como lo fue "La Gran Belleza (2013) de Paolo Sorrentino.

Particularmente, me gustaron, los episodios protagonizados por Darín y Oscar Martinez respectivamente. Están plenamente logrados y justifican haber pagado el precio de la entrada. Ambos son claros, contundentes y sus historias parecen estar describiendo el verdadero comportamiento salvaje de una sociedad al borde de la hipocresía, la corrupción, el autoritarismo y el estallido social.
Los otros episodios, en cambio, no me resultaron igualmente interesantes. El prologo, absolutamente disparatado, encierra una escena final a cine puro. Ese es su acierto. Uno de los mejores momentos de la película. Es una escena donde Szifron demuestra que es capaz de narrar en términos estrictamente cinematográficos. El segundo corto, protagonizado por Rita Cortese y Julieta Zylberberg, está bien contado, pero su final es de una corrección politica que apena y hace desconfiar de los verdaderos motivos que impulsan a Szifron.  Al menos yo, esperaba un Szifron más contestatario. El siguiente relato, el de Leonardo Sbaraglia, muestra una escalada de violencia que nace de la nada y termina en la muerte. Deja pensando, pero uno concluye que como sátira social es "too much". Finalmente, el episodio final, la descripción de una fallida fiesta de casamiento, muestra otra vez a un Szifron muy cómodo y suelto en sus condiciones narrativas pero contando un disparate absolutamente increíble. Muy lejos de aquella fiesta de casamiento que filmó Michael Cimino en El Francotirador (The Deer Hunter, 1978), donde se percibía que detrás de la alegría de la fiesta se escondía la amenaza cruel de una guerra incomprensible y obviamente, absurda como todas las guerras.

Ese absurdo, que en nuestro caso es el de una sociedad estancada, que no avanza a pesar de poseer recursos naturales y humanos suficientes, es lo que no refleja la película de Szifron. No obstante, y en función de la capacidad demostrada, cabe preguntarse "qué nos quiso decir" . Es "Relatos Salvajes" como película, un compendio de las características de una sociedad violenta y desarticulada socialmente, al mismo borde de la desintegración? Somos capaces de volver  a matarnos entre hermanos por una simple nimiedad, por una idea política o por la lucha de clases? Estamos en un país al borde del estallido donde la corrupción política y social se pasea impunemente? Existe un relajamiento moral que condiciona toda posibilidad de desarrollo? Es tal la impunidad que solo nos queda la justicia por mano propia?


Relatos Salvajes es exactamente lo que dice el título. Una serie de relatos, más o menos pretenciosos, que no alcanzan la altura necesaria como para transformarse en una pintura social de lo que como sociedad nos pasa. Existe en el film una especie de tufillo a conformidad, a  corrección politica, a prolijidad cinematográfica que impide que estos relatos se conviertan en un verdadero fresco social y que se proyecten hacia el futuro como una película documento que describe una época maldita. Una verdadera pena. A veces, en el arte, es necesario tomar un poco más de riesgo y no asegurar tanta taquilla. En verdad, mostrarnos tal como somos, no solo puede ser salvaje sino peor aún, puede hacernos doler.

jueves, 25 de septiembre de 2014

LUCY de Luc Besson

UNA AMERICANA EN PARIS

Luc Besson es un hombre de cine. 56 guiones, 21 películas y 116 producciones ameritan esta afirmación. No hay duda que Besson es el productor  francés contemporáneo más importante de Europa y su cine se ha cimentado en la idea del entretenimiento puro avalado por la técnica y la destreza narrativa que sin lugar a dudas, Besson tiene.
Lo conocimos a mediados de 1985 con "Subway", con Chistorpher Lambert en el papel principal. Se hizo famoso con "The Big Blue", 1988,  aquella película de los 2 buzos que compiten hasta perder la vida en las profundidades del Mediterráneo. Más tarde su fama se consolidó con Nikita (1990) (los americanos incluso hicieron una remake y también una serie de televisión) y León (1994), con quien lanza al estrellato a Jean Reno y a Natalie Portman, aun una niña.

Con "Lucy" (2014), Besson vuelve al ruedo, quiero decir, vuelve al cine que lo hizo famoso, esta vez de la mano de Scarlet Johansson, una actriz dúctil capaz de mostrar ingenuidad y perversidad en forma simultánea. Ella es la Lucy del título, una joven americana, secuestrada en China con el propósito de utilizarla como mula en el trafico de drogas. Lucy recibe una sobredosis como consecuencia de una paliza que le imparte su carcelero, y el shock que sufre le genera un desarrollo cerebral que le permite tomar conocimiento en forma acelerada. Morgan Freeman es el científico especialista en desarrollo cerebral que pretende darle seriedad al disparate inventado por Besson. Scarlet y Morgan, no solo lucen como los grandes actores que son
sino que aportan esa voces tan personales que los caracterizan que , con una dicción perfecta, ayudan a que la película sea algo creíble.

Poco, poquito.  Aunque hay que reconocer que " Lucy" es divertimento en estado puro, una de mucha acción con un envoltorio lujoso, una explicación científica para atraer al espectador aburrido, la belleza y la credibilidad de la Johansson, la dicción de un Freeman que parece estar narrando un documental de la National Geografic, un correcto festival de efectos especiales, y la destreza narrativa de Besson, que todo lo puede.

martes, 9 de septiembre de 2014

CHE STRANO CHIAMARSI FEDERICO de ETTORE SCOLA

Llegan mis cosas esenciales. Son estribillos de estribillos. Entre los juncos y la baja tarde, !qué raro que me llame Federico! - Federico Garcia Lorca - Canciones para Terminar.

Con esta  cita comienza este filme que más que una película homenaje es una película sobre la memoria, un ejercicio sobre el recuerdo  de quien es el único sobreviviente de un clan creativo inigualable que tuvo el cine italiano a partir de la aparición del neorrealismo, pero que vivió su momento más creativo a partir de los años 60, para finalizar como movimiento a partir de los 80.

Vienen al caso dos frases que leí del Dr. Facundo Manes en el diario La Nación hace unos meses. Las cito textualmente. La primera de ellas dice "La memoria no es un fiel reflejo de aquello que pasó sino más bien un acto creativo, uno de los más creativos en el funcionamiento de nuestras mentes. La otra aclara, "Las estructuras cerebrales que están involucradas en la memoria autobiográfica alimentan a su vez circuitos neurales ligados con las emociones". Y estas dos frases del Dr. Manes son claves para poderse acercar a este nuevo film de Scola. Porque el filme de Scola es un acto creativo proveniente de los recuerdos y manejado por la emoción más pura.
En principio, el film abre como un documental sobre Fellini, pero a los pocos minutos de transcurrido el mismo, uno se da cuenta que de documental no tiene nada y todo responde a la arbitrariedad de la memoria que transforma recuerdos caóticos en hechos que son tratados de poner en un orden con el propósito de poder entender un tiempo vivido y sobre todo, un movimiento cinematográfico que ha sido producto de ese propio tiempo que dejo como testamento al cineasta más creativo que haya existido hasta el momento. De esta manera Scola recuerda a Federico Fellini, y tal vez, esos recuerdos de Scola no coincidan con la realidad en su estado más puro. Pero esos recuerdos, que ahora cobran forma cinematográfica,  narran aquellos momentos que se transformaron en bisagras de aquel  movimiento.
Son unos pocos momentos. La llegada de Federico a Roma desde su Rimini natal, a los 18 años, haciendo su debut  como caricaturista de Marc´Aurelio, un pasquín que desde el humor, pretendía desde principios de los años ´30 ser un medio lúcido y crítico del fascismo, fundamentado en la caricatura politica y costumbrista, por donde pasaron los nombres más famosos de la época, entre ellos los de aquellos que cimentaron la cinematografía italiana a partir de l los 50, como Furio Scarpelli, Agenore Incrocci (Age), Steno (seudonimo de Stephen Vanzinas), Ruggero Maccari, Cesare Zavattini, Mario Bava, Mario Camerini y el propio Ettore Scola, quien de pequeño, había tenido gran habilidad para el dibujo, sin olvidarnos, obviamente, de Mario Moniccelli, de Roberto Rossellini, de Vittorio De Sica ni del gran Michelangelo Antonioni.
Scola pasa revista a cada momento creativo, busca y trata de explicar los "porque" de lo "fellinesco". Rememora aquellos paseos nocturnos en el auto de Federico tratando de abrevar en algo de esas almas desoladas que habitan la noche (un pintor callejero, una prostituta romana), rescata las escenas de "Nos Habíamos Amado Tanto" donde justamente esta Fellini filmando "La dolce Vita", introduce a Mastroianni como un autentico alter ego de Federico, y recuerda que él le da el papel de Giacomo Casanova que el propio Federico le niega en su película. Comprende a Federico, lo entiende, lo mima, y hasta lo justifica. Lo muestra y lo admira como a un genio, pero a su vez, deja en claro que semejante genialidad tiene que ver con la osadía y también por el talento que lo rodeaba.
Película chiquita, hecha como con retazos, desborda creatividad y está impregnada no solo del genio de Fellini sino del propio Scola, quien con humildad y como único sobreviviente de una generación, le rinde homenaje. Cuando todo se acaba con la muerte del gran Federico, la negación aparece, Federico se escapa en medio del velorio en Cinecittá, y es entonces cuando  Scola se queda solo con los retazos de aquellos filmes que han hecho historia y nos dice que los grandes nunca mueren porque permanecen a través de su obra.
Film genial que parece ser ignorado en Buenos Aires, ha tenido hasta ahora una corta trayectoria que le ha permitido brillar en los más importantes festivales y hasta tener una pasada de homenaje en el Moma, el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Absolutamente imperdible para los amantes del cine, y para todos aquellos que no se conforman con lo seriado.

domingo, 17 de agosto de 2014

WADJDA de Haifa Al-Mansour

LA BICICLETA VERDE

Más allá de ser el primer film saudita que se estrena comercialmente en Buenos Aires, es también el primer film de origen árabe dirigido por una mujer. Y esa característica femenina se nota en toda la película porque la película toda es una comedia ligera en torno de la condición de la mujer en el islam.

Haifa Al- Mansour, hija de un conocido poeta árabe, esposa de un diplomático estadounidense, con formación cinematográfica realizada en el Sundance Institute en USA, reconoce todas esas influencias que vuelca en una película de sólido y sostenido ritmo narrativo, capaz de transformarse en una interesante crítica social.

En lo exterior, en la superficie del relato, el film de Al-Mansour cuenta un momento  en la vida de Wadjda, una niña de unos 14 años, quien con algunos problemas escolares, ve la oportunidad de superarse a través de su participación en un concurso escolar contestando preguntas sobre el Corán, cuyo premio en dinero, le facilitaría la compra de la bicicleta color verde que desvela sus sueños. Pero en lo interior, el film va más allá y describe una sociedad llena de prejuicios morales, donde se rebela el rol secundario de la mujer.
Rápidamente queda en claro que la bicicleta que tanto ansía Wadjda no es algo bien visto para una niña. Por lo tanto, la bicicleta es la representación de lo prohibido. Es algo que deja a la vista un mundo de prejuicios sociales que perturba a la sociedad saudita. Por otro lado, Wadjda se transforma en una observadora, una testigo de las conductas de sus padres. Mientras su padre cumple su rol de tal con Wadjda, a la vez opera como un marido ausente para con su madre. Es que su matrimonio está en crisis debido a que su esposa  no es capaz de darle un hijo varón. En consecuencia, y dado que a los hombres se les permite tener varias mujeres, este hombre, simplemente, está en busca de una nueva mujer. Pero a su vez, la madre abandonada, mientras se desvive cuidando a Wadjda, trata denodadamente de reconquistar a su perdido marido. Así, la película va tomando un tono de ligera comedia costumbrista que va desnudando las conductas de los diferentes personajes, casi todas alteradas por la rigidez religiosa imperante.

La Bicicleta Verdad (Wadjda en su original) es una película entretenida y profunda. Contada como comedia costumbrista, se transforma en una crítica social importante que trasciende las fronteras de su propio universo.

viernes, 15 de agosto de 2014

JEUNE & JOLIE de Francois Ozón

CORTO VIAJE DE LA ADOLESCENCIA HACIA LA NOCHE


"Joven y Bonita" es la última película de Francois Ozón, un joven escritor y director francés que tuvo su debut cinematográfico en 1998 y su primer gran éxito comercial en el año 2000 con una película estupenda que se llamó "Bajo la Arena", protagonizada por la inglesa Charlotte Rampling.  
Ozón es un director versatil. Apegado a los géneros, transita con igualdad de condiciones tanto el drama (Bajo la Arena) como la farsa (8 Mujeres),  la comedia (Potiche: Mujeres al Poder), o el thriller policial (La piscina). Pero si algo lo caracteriza, es su velocidad narrativa. Ozón es un director sin espacios muertos. En sus films, siempre está pasando algo. Meses atrás, comenté aquí mismo, una joya al respecto: "En la Casa". un film que se destacó pero que no alcanzó el éxito de taquilla que merecía.


Ahora es el turno de "Joven y Bonita", un film que lo coloca como un testigo, un analista de la decadencia de la sociedad en que vivimos. Una visión lúcida de una familia disfuncial, en la cual hay un padre ausente, otro sustituto que no encaja, una madre medica sólo ocupada en restablecer su nueva relación matrimonial, y dos hijos adolescente, un varón todavía casi niño, y una niña, Isabelle, de 17 al borde de abandonar la adolescencia y enormemente alterados  por el despertar de las feromonas, al punto de transformarse rapidamente en una mujer: la joven y bonita del título original.


El merito de Ozón es describir esa transformación, el de la  Isabelle adolescente a la Isabelle mujer, sin perder nunca su exclusivo punto de vista. Todo lo que vemos, lo vemos a través de Isabelle. En el film no hay desviaciones ni pérdidas de tiempo. En todo el transcurso de la película están ocurriendo cosas que inexorablemente trasladan a Isabelle desde el mundo de la adolescencia al mundo de la adultez. A veces, delicadamente. Otras, con la dureza propia de la vida. Será, sin duda, un aprendizaje costoso. Incluso, Isabelle no tomará ni el mejor camino ni tampoco los más acertados atajos. Por el contrario, erigirá hacerse mujer, prostituyéndose. Pero esa elección no será tan libre. En el fondo, su psiquis estará condicionada por una búsqueda constante. Isabelle se prostituye sólo con hombres mayores. En el inconsciente de Isabelle, lo que prevalece, es la búsqueda de un padre ausente.

Film duro y notable de Ozón, contado como una comedia dramática sobre el fin de la adolescencia, alcanza las alturas de un documento de una época en la cual la familia parce no encontrar las respuestas adecuadas a los nuevos desafíos que se plantean: la mayor participación social de la mujer, la inserción de la mujer en el mundo laboral y en cargos directivos, la tecnología que reemplaza al hombre, las ausencias..., la familia vuelta disfuncional, aquella de "los míos, los tuyos y los nuestros".

domingo, 10 de agosto de 2014

VIOLETTE de Martín Provost

LA MALQUERIDA


Violette Leduc  fue una escritora farancesa que murió en 1972 a los 65 años. Contemporanea de Albert Camus, Jean Genet, Jean Cocteau, Jean Paul Sartre, y fue ahijada literaria de Simone de
Beauvoir, dado que esta última, mujer de Sartre, fue la que la apoyó financieramente y la alentó permanentemente en su camino hacia la literatura.
La película que lleva su nombre toma un lapso de su vida  que va desde mediados de la 2da Guerra Mundial hasta 1964, año que publica su 6to libro, "La Bastarda", que además, le otorgaría su primer premio literario, el Goncourt de ese año.
No obstante estos antecedentes, la película no es un film sobre la creación literaria aunque ponga en claro que el hecho creativo tiene mucho más de esfuerzo y transpiración que de verdadera inspiración. La película trata, por el contrario, de la imperiosa necesidad de expresión que tiene la Leduc  derivada tanto de sus inclinaciones sexuales (es bisexual) como así también de las dificultades que experimenta en ser amada, en ser querida. Violetta camina todos esos años que retrata la película por un abismo sentimental, por los bordes mismos del desamor, para encontrar en el hecho literario una forma de expiación. Su literatura, no será otra cosa que una autobiografía descarnada. Cada uno de sus libros representará un viaje hacia su interior o su pasado, no en una búsqueda desenfrenada de su propios sentimientos, sino más bien, un viaje por el abismo de sus soledades y desamores. Violette es el amor no correspondido. La vida de Violette no solo no encuentra ni el amor físico ni carnal, sino que ni siquiera encuentra el amor de sus lectores. Su literatura es prácticamente ignorada hasta que, en 1964, "La Bastarda", se transforma en un éxito editorial. A partir de ese momento, Violette, al menos, podrá vivir económicamente hablando, del producido de su trabajo aunque nunca llega a ser una autora popular.

Martin Provost, director y guionista, de quien se vió anteriormente la excelente "Seraphine" sobre la vida de la pintora Seraphine Louis, en la que exploraba la libertad de expresión en una persona que experimentaba desequilibrios mentales , dirigió Violette con mano firme y la sensibilidad necesaria para introducirnos en los huecos desolados de la personalidad de Violette,  permanentemente demandante sin éxito de compañía y amor. Toda la pintura de este particular universo hubiera sido imposible para Provost de no contar con la extaordinaria actuación de Emmanuelle Devos, una actriz sensible y plena de matices, que da carnadura creíble, real, a la escritora retratada.

miércoles, 12 de marzo de 2014

CINE Y LITERATURA: Sobre "DETRÁS DE LA PUERTA" de István Szabó y "EN LA CASA" de Francois Ozón

DOS ESTRENOS

"Detrás de la Puerta" y  "En la Casa" tienen algo en común. Ambas tratan sobre cómo escribir una novela que necesariamente se nutre de la vida que viven sus propios escritores. La diferencia está en  los resultados logrados.

"Detrás de la Puerta" me decepcionó. Muy bien actuada por Helen Mirren, la película interesa pero no llega a cuajar. Hay claras fallas de guión y eso resiente la fluidez narrativa del maestro húngaro, quien supo ganar un Oscar por "Mephisto".

Estamos en Budapest a principios de los años ´60. El país vive en pleno comunismo y se ha convertido en un satélite europeo de la Unión Soviética. La sociedad continua dividida. Hay quienes reciben los favores del Estado, y aquellos que siguen sufriendo las consecuencias de la 2da guerra.


Szabó, en una puesta casi teatral, localiza la acción en un barrio de las afueras de Budapest. Allí desarrollan sus vidas un matrimonio de intelectuales, Magda y Tibor, ambos dedicados a la enseñanza universitaria, y Emerenc, una extraña mujer que pasa su tiempo fregando ropas viejas y barriendo hojas secas o nieve acumulada en la vereda. Magda quiere ser escritora. Para ello, decide dejar sus cátedras y dedicarse a escribir. Por lo tanto, necesita que alguien la ayude en las tares del hogar. Para eso llama y contrata Emerenc. A partir de allí, la acción se concentrará en los sucesivos cruces de ambas mujeres. 

Szabó trata de evitar las obviedades del enfrentamiento social, y para ello, focaliza las acciones en los objetivos de cada una de ellas. Magda quiere terminar su libro, y Emerenc pareciera pretender superar su misterioso pasado. Al principio de la película, la relación entre ambas se presenta como un permanente enfrentamiento. Pero a medida que la película avanza, dicha relación cambia en una especie de metamorfosis a través de la cual se establece una nueva relación del tipo madre-hija, para finalmente, generar otra vuelta de tuerca, donde la relación ya no parece ser real sino ficticia, colocando a Emerenc como una fuente de inspiración para el personaje central de la novela que Magda está escribiendo. Todo ello hace que la fluidez del relato comience a resentirse confundiendo al espectador, el cual pierde el hilo de lo que está sucediendo, y empieza a colmarse de preguntas. Emerenc es un personaje de la vida real o es solo el personaje que ha creado Magda para su novela? Son Magda y Emerenc personajes antagónicos, que expresan realidades sociales diferentes en un país igualado por el comunismo? Por qué las reacciones de Emerenc son siempre de rechazo a Magda? Es Emerenc una vieja antisemita o es una salvadora de judíos? Magda es una gran escritora o solo recibe los favores del gobierno? La enfermedad de Tibor, es real o solo quiere enfatizar en la debilidad del marido? Es acaso la pretendida superioridad de Emerenc la fuerza del Estado comunista o son las reacciones propias de la represión?

Tantos son los contrasentidos que plantea, tantas son las insinuaciones que terminan en la nada,  que el film de Szabó termine naufragando en el tedio. Hay películas que han planteado lo mismo con mucha mayor simpleza y efectividad, como el caso de "La Vida de los Otros", aquella película alemana de 2006 donde también trabajaba Martina Gedeck (Magda).


Todo lo contrario me pareció "En la Casa", del director francés Francois Ozón. Basada en una obra teatral de Juan Mayorga, ambos trabajan en su adaptación cinematográfica y consiguen darle el suficiente aire fresco que les permite lograr una película espléndida, clara y contundente respecto de sus aspiraciones, y sobre todo, cinematográficamente, muy entretenida.

El film es una típica comedia francesa en la cual sus dos personajes centrales son Germain, un profesor de Francés, y Claude García, un alumno aventajado de su materia, en una escuela pública de Paris. 

Germaín tiene alrededor de 60 años, está casado con Jeanne, una curadora de arte casi en bancarrota,  y vive una vida bastante aburrida que de repente es alterada durante un fin de semana mientras corrige unas redacciones que ha pedido a sus alumnos del del colegio durante un fin de semana. Es que uno de los escritos, el que ha firmado Claude supera largamente al del resto de sus compañeros, saliendo de la mediocridad y desinterés general por la materia que  expresa al resto.
Pero la vida de Germaín se verá alterada más allá de las bondades de la
 escritura. Porque no solo impacta la calidad de los escrito sino lo que Claude relata: un fin de semana en la casa de Rafa, un compañero de escuela, a quien le ha estado enseñando matemáticas. Claro está que no solo ha enseñado matemáticas, sino que ha comenzado a meterse de lleno en la vida de la familia, y engancha a su profesor con un misterioso "continuará…"

Germaín se interesa por la redacción, observa que su alumno tiene dotes de escritor, y comienza  alentarlo a que continúe con su obra. A lo cual, Claude accede dócilmente. Pero, las incursiones de Claude en la casa de Rafa comienzan a ser cada vez más frecuentes y atrevidas, lo cual apasiona a Germaín, y terminará por transformarlo en un cómplice de sus andanzas más que en su mentor. Claude trastocará la vida de todos, pero especialmente la de Germaín, que  ya no será el guía de la novela de su alumno sino su propio protagonista transformando al profesor en el personaje central de un trabajo de redacción para el fin de semana.

Ozón cuenta esto a toda velocidad, sin ataduras ni prejuicios, logrando ese tono superfluo y ligero de las grandes comedias francesas, y a la par que desarrolla una aguda capacidad de observación social. Este logro se debe al mantenimiento del punto de vista. Ello es la mirada de Claude vuelta escritura, la de un chico de clase baja, inteligente y de enorme talento narrativo, quien observando a su alrededor, genera una interesante crítica social sobre cierta clase media acomodada. No casualmente Ozón cita en la película a Pier Paolo Passolini, el talentoso poeta y director italiano que entre otras películas famosas dirigió "Teorema", en la cual, un extraño personaje aparecía de repente en una casa y seducía sexualmente a todos los miembros de una familia de la alta burguesía, a la cual corrompía. En aquel entonces (1968),  "Teorema" se veía como una enorme critica a la burguesía italiana de posguerra. "En la Casa", sin llegar a los extremos de Teorema, se observa a la familia de principios de siglo, su vaciedad, su materialismo, su tremenda fragilidad, la endeblez de los vínculos sociales, la falta de fidelidad y la facilidad de corrupción que se vive en nuestro tiempo. "En la Casa" no es "La Gran Belleza", pero sin proponérselo, Ozón logra enviarnos un mensaje parecido, y nos ofrece una de sus mejores películas de su vasta trayectoria.

miércoles, 5 de marzo de 2014

PHILOMENA de Stephen Frears - DALLAS BUYERS CLUB de Jean-Marc Válle

A PROPOSITO DE "PHILOMENA LEE" Y "RON WOODROOF"

Dos películas basadas en hechos y personajes reales, llaman mi atención por su cuidada elaboración, su capacidad para eludir el folletín, evadir el melodramatismo y convertirse en dos piezas capaces de apelar a nuestra inteligencia y provocar nuestra reflexión.


"Philomena" es una película "chiquita pero rendidora", que funciona por los 4 costados. Primero, porque tiene un guión de hierro del propio actor Steve Coogan, que nunca cae en el lugar común ni mucho menos en el melodramatismo. Segundo, porque la dirige alguien con mucha experiencia, Stephen Frears, un inglés que sabe hacer cine y lo hace en ambas orillas del Atlántico, pero se luce más cuando filma en la capital del viejo imperio, dado que está en su casa y se le respeta mucho más su libertad creativa. Frears es un director austero, típicamente inglés, que sabe ir al grano de la cuestión y no se distrae en banalidades. Tercero, porque su actriz principal es una de las mejores actrices del mundo y es capaz de expresarlo todo. Estoy hablando de Judi Dench. Todos juntos,
llevan adelante este melodrama equilibrado. Y cuarto, porque hacia la mitad de la película, se hace el giro justo dejando atrás el género, metiéndose en las consecuencias de lo pasado, y especialmente, dirigiéndose al "perdón", esa condición capaz de hacer cesar nuestra ira o indignación y evitar continuar con el odio ancestral o la cadena de venganzas. El perdón aparece como una necesaria condición para lograr no solo la paz espiritual del individuo, sino también la paz social. De esta forma, "Philomena" se hace grande como película y en lugar del gusto amargo producto de los lamentables sucesos que relata, nos deja un espacio abierto para la reflexión.

Con "Club de Compradores de Dallas" ocurre algo similar. Estamos a principios de los ´80 cuando todavía pocos sabían de qué se trataba el SIDA. Pero la película, lejos de elegir el melodrama, elige un tono de comedia sarcástica, y se transforma en un gran discurso en contra de la manipulación espuria de los negocios farmacéuticos y un alegato sobre el avasallamiento del Estado sobre los derechos del individuo sobre su libertad de elección.


La película se inicia con un tipo al cual le diagnostican la enfermedad, pero el film hace foco en la situación real que se vivió en aquella época donde la epidemia aparece como algo desconocido para médicos y laboratorios, haciendo estragos en la población, particularmente gay. Esta situación se agrava y avanza como consecuencia de la negligencia, desconocimiento o manejos burocráticos, del Estado, quien no autorizaba drogas potencialmente aptas para combatir la enfermedad por no estar probadas y en cambio permitía el manejo inescrupuloso de laboratorios que desarrollaban, probaban y registraban drogas de dudosa eficacia, que podían venderse a precios exorbitantes con la debida receta, a los enfermos tratados en determinados nosocomios, todo ellos debidamente aceitados por cadenas de coimas y favores.

 Bien narrada por el canadiense Jean Marc Vallé, soberbiamente actuada por Matthew Mc Conaughey y Jared Leto, este film termina de convencerme de que el cine americano está un "alza" sostenida y corrobora que esta última carrera por los premios Oscar ha sido una de la mejores de los últimos 10 años por la variedad y calidad de las propuestas cinematográficas vistas.

jueves, 27 de febrero de 2014

LA GRANDE BELLEZA de Paolo Sorrentino

LA DOLCE VITA DE LOS COMIENZOS DE SIGLO XXI


"Termina siempre así, con la muerte. Pero antes, hubo vida, escondida debajo del bla, bla, bla,… Todo sedimentado bajo los murmullos y el ruido. El silencio y el sentimiento, la emoción y el miedo. Los demacrados, caprichosos destellos de belleza. Y luego la desgraciada miseria y el hombre miserable."

Siempre me apasionó el cine italiano. Primero, durante mi adolescencia fue descubrir a Visconti, luego Fellini, más tarde, Antonioni y Moniccelli, y algo más tarde, y en pleno revisionismo, el neorrealismo. Nunca es demasiado tarde. El neorrealismo era una fuente creativa y conceptual inagotable, y esa fue la cuna de los más grandes cineastas de la segunda mitad del siglo XX, incluso de algunos americannos, particularmente, de la escuela de Nueva York. Hoy, Paolo Sorrentino, con "La Gran Belleza" renueva aquellos laureles, haciendo no solo una gran película, absolutamente personal, sino también, un homenaje al mejor Fellini, uno de aquellos mentores.

Federico Fellini atravesó todas las etapas del gran cine italiano. Proveniente de las artes gráficas, comenzó a hacer cine en los ´50. En esa década nos dejó una joya indudablemente neorrealista que denominó "La Strada". Pero recién a principios de los ´60, realizó sus dos obras capitales: "La Dolce Vita" y "8 y 1/2", obras representativa de sus propias crisis personales, a la vez que fuertemente criticas de la realidad de su tiempo, de las cuales  emerge un nuevo y verdadero Fellini, aquel que da lugar a lo denominado "fellinesco" como forma de describir "una realidad". Y lo fellinesco será mucho más que un estilo, transformándose en una marca que caracterizan películas que abordan el surrealismo como "Roma", "La Ciudad de las Mujeres", "Satiricom" y "Casanova". Años más tarde, llegaría su obra otoñal, la de su vejez, como "Ginger y Fred" o "La Voz de la Luna".

"La Dolce Vita" es una bisagra absoluta, no solo en su obra personal sino también en el cine italiano. Porque cinematográficamente, es el fin del neorrealismo, pero a su vez, es un fresco impresionante sobre el fin de una época, el de la reconstrucción de pos guerra, la del olvido de la miserias pasadas, y el comienzo de una vida superflua y vanidosa, en la cual ya se puede vaticinar el advenimiento de un tremendo vacío existencial. Comienza, además, a expresar la decepción de la falsa prosperidad de posguerra.

"La Gran Belleza" es la "La Dolce Vita" de los comienzos del siglo XXI. Al igual que en la primera, el relato está guiado por un personaje principal, un periodista, es decir, un cronista de la realidad, un alter ego del propio director. Antes, Marcello Rubini en la interpretación de Marcello Mastroianni. Ahora Jep Gambardella interpretado por Toni Servillo. Ambos nos introducirán en su mundo fatuo, impersonal, pero Gambardellla no sucumbirá como Rubini a los encantos de la época asimilando su vida a ella, desnudando su perplejidad frente a un mundo incomunicado sino que mantendrá distancia y se transformará en un testigo privilegiado de esta época.

Jep Gambardella es un escritor talentoso. Acaba de cumplir 65 años. Es un hombre de la noche. Se siente viejo. Vive solo. Tiene las mujeres que desea. Asiste a todas las fiestas y es el "rey de los mundanos". Ha escrito un único libro en su juventud que lo ha colocado como escritor destacado. Todos esperan de él un nuevo libro. Pero Jep no encuentra la inspiración. Cree que lleva una vida vacía , tal vez anclada en el pasado, y recuerda a Faubert que quería escribir una novela sobre la nada. Pregunta a todos si se puede escribir una novela sobre la nada sin obtener respuesta. Ahora se ha transformado en el cronista de sociales de un periódico romano. Desde esas páginas, deja sus testimonios sobre la época en que vive, frecuentando y reporteando a la intelectualidad romana, a artistas, millonarios, miembros de la realeza e importantes funcionarios de la iglesia católica.

La película es una gran crónica sobre la vida social en Roma vista desde el exclusivo punto de vista de Jep. Al comienzo del film, una voz en off nos dice: "Viajar es útil, ejercita la imaginación. Todo lo demás es desilusión y fatiga. Nuestro viaje es enteramente imaginario. Ahí reside su fuerza. Es una novela, nada más que una historia ficticia". Debería decir, además, esto que usted verá es una película, no es más que una mirada subjetiva, todas las conclusiones, espectador, son las suyas. 

Pero queda claro que más allá del viaje imaginario, lo que uno ve y escucha es perfectamente reconocido, y es tan válido aquí como allá. Es decir que el mensaje de "La Gran Belleza" se eleva por sobre las fronteras romanas o italianas y alcanza niveles universales. Es imposible no reconocer lo que el film describe.

No obstante ello, aceptemos la mirada de Jep, una mirada obviamente subjetiva, que además,  es la mirada de un intelectual lucido y desencantado, con una lengua filosa, pertrechado bajo la seguridad de un trabajo rentado en un diario importante, permanentemente consiente y resistente, comprometido con su tiempo, bajo la dirección de una enana que dice tener el privilegio de haber podido ver la vida siempre desde la misma altura. Enigmática pero objetiva. Ella parece contener a Jep, y su anormalidad es la real normalidad del mundo que Jep habita. Un mundo deforme.

Esa mirada subjetiva de Jep, aunque no le permita escribir una novela sobre la nada,  no hace otra cosa que describir "la nada", esa nada decadente que caracteriza la sociedad de principios de siglo, esa sociedad pos industrial, la de los servicios, la de la tercera ola,  que trata de mostrar un falso bienestar apoyado sobre una torre de naipes de cartón. Es una sociedad en crisis que está tomando características seculares y no parece encontrar el principio de su solución. Es la misma sociedad que genera desocupación y solo parece encontrar como respuesta entretenimiento masivo. Pan y circo. Y esa descripción es merito de la excepcional actuación de Toni Sevillo y la no menos deslumbrante puesta en escena del guionista y director Paolo Sorrentino.


Finalmente cabe preguntarse cuál es la "gran belleza" que alude el título. Dónde podemos encontrarla?. No hay duda que en toda Roma la hay, pero no es la belleza romana, ni la belleza exterior la que alude la película. La gran belleza es la interior, es la del espíritu, es la que evoca Jep al final cuando recuerda su primer gran amor adolescente, es la que irradia Ramona, la hija enferma de su amigo romano, con la cual el establece un vinculo prácticamente espiritual. La gran belleza está ausente fruto de ese vacío existencial que expresan la mayoría de los personajes que deambulan alrededor de Jep.

"La Gran Belleza" es una gran película. Inasible, esquiva, envolvente, laberíntica, imaginativa, donde el realismo se superpone con el surrealismo, y los fantasmas del pasado aparecen en el presente. Sin lugar a dudas, la mejor de su autor y director, Paolo Sorrentino, un joven proveniente de la "escuela napolitana" que tiene 6 largos en su haber y ya participó del BAFICI con "Il Divo", un impresionante trabajo sobre la personalidad y carrera política de Giulio Andreotti, también interpretado por Toni Servillo. Para ambos, mi mayor respeto y admiración.

miércoles, 26 de febrero de 2014

NEBRASKA de Alexander Payne

"UN GRAN ARCO IRIS DE COLORES GRISES PARTIDO POR UN RAYO DE LUZ"


Un hombre viejo camina solo por la banquina de una autopista, lo detiene una patrulla que lo traslada a una comisaría, donde lo pondrán en contacto con su hijo menor. El hombre dice estar en camino hacia Nebraska, donde debe cobrar un premio de un millón de dólares de un aviso publicado en una revista. Todo suena a cuento chino. Pero la inocencia del viejo está fuera de cuestión. Es solo un viejo con Alzheimer.

Nebraska, la película, es una típica road movie americana que encuentra en "Las Uvas de la Ira" (1940), aquella memorable película de John Ford sobre la obra de John Steimbeck, su antecedente más lejano, aunque a fines de los ´60, el cine americano recuperó el subgénero y nos dejó obras imperecederas como "Busco Mi Destino" (Easy Ryder, 1969), "Paris, Texas" (1984) o "Thelma y Louise" (1991) que aquí muestran también su influencia. En las "road movies" los personajes van en busca de sí mismos. Al igual que Ford, Hoopper, Winder y Scott, Payne narrará este viaje hacia la nada como un viaje de descubrimiento interior. Pero ese descubrimiento no estará a cargo del propio protagonista, sino que será el que hará el hijo respecto de su padre.

 "Nebraska", es eso: El descubrimiento del padre desde la perspectiva del hijo. Ese momento en el que nos volvemos adultos. Tal vez, nuestro más grande  descubrimiento. Aquel que nos hace ver al padre ya no como el ser que nos dio la vida o aquella persona que vemos con la autoridad del jefe de familia, o nuestro modelo a imitar, sino tan solo como un hombre, una persona real, de carne y hueso, alguien con virtudes y defectos, un ser humano que se está volviendo grande, o que ya es anciano (como este caso) y que aún conserva aspiraciones, o tiene un sueño. Nebraska, la película, es el viaje de Will hacia el descubrimiento de su padre Woody.

Pero "Nebraska" no es solo eso. Un dialogo de "Agosto" lleva a decir a Meryl Streep que el deseo de los padres es poder ver cómo los hijos superan a sus padres. No sucede eso en "Agosto", y tal vez tampoco en "Nebraska". Will es un simple empleado de comercio, un vendedor de electrodomésticos, con una vida de pareja inestable. Will es uno más en el paisaje de la mediocridad americana. Pero Will tendrá y aprovechará la oportunidad de llegar un poco más lejos. Porque Will decidirá llevar su padre a Lincoln, Nebraska, y hará realidad el sueño de su padre.

Visión crítica la de Payne, esta vez sobre un guión ajeno de Bob Nelson, irá descubriendo la vaciedad interior de los personajes que habitan el camino que va más allá de las praderas solitarias de Montana a Nebraska. En el viaje de los Grant irá apareciendo, además, la parálisis profunda de los Estados Unidos post ataque a las torres gemelas y sobretodo, post "crisis de las subprimes". No solamente se verán campos vacios sino también desempleo y vagancia. Una pérdida de valores, como la del trabajo, que sin lugar a dudas ayuda a explicar la vaciedad de espíritu de los personajes. Se verá también soledad y olvido. Pero esos sentimiento de vaciedad no son otra cosa que el perfil del materialismo extremo de la propia sociedad americana, ahora lejos de alcanzar su propio sueño.

No hay lugar a dudas que Alexander Payne es un gran director. Sus obras anteriores ya lo confirmaban: Tanto "Entre Copas" como el "Sr. Schmidt" o "Los Descendientes" por citar solo sus películas más recientes y conocidas, daban prueba de su calidad autoral. Pero en "Nebraska" redobla la apuesta y realiza su película más arriesgada. Reunido de un grupo actoral extraordinario pero mayormente desconocido (salvo Bruce Dern no conozco el resto de los actores), logra con fotografía en blanco y negro de Phedom Papamichael, tal vez la que sea su obra más importante y personal. Con estos dos elementos, fotografía y elenco, una vez más examina al hombre frente a una situación de cambio extremo. En "Entre Copas" era la perdida laboral, en "El Sr. Schmidt" la jubilación, en "Los Descendientes", la muerte de la pareja. Aquí la proximidad de la vejez y el Alzheimer, le permite desnudar la interioridad de sus personajes, y mostrar en ellos, la fragilidad del americano medio.

El materialismo aparecerá una y otra vez. Cada personaje con que se topan en el camino creerá que el millón de  dólares que Woody dice haber ganado es una realidad, y cada uno mostrará deseos de sacar provecho de ello. Cada uno inventará alguna vieja cuenta pendiente con Woody y ven este momento como el de pasar facturas. Pero el viejo Woody no le debe nada a nadie, e íntimamente sabe que los suyo es tan solo un sueño de lotería que tiene como única ambición real la de poder tener una nueva pick up y recuperar un viejo compresor para su taller mecánico. Materialmente lejos del millón, Woody tan solo pretende "reponer". Es como si su pretensión vital fuera tan solo volver a alcanzar la juventud perdida. El premio que le espera en Nebraska será una simple gorra publicitaria, pero su hijo Will se las arreglará para hacer realidad el pequeño sueño de su padre, el que para la envidia y asombro de medio pueblo paseará lentamente por sus calles. Virtudes y defectos, verdades y mentiras, bajezas y mediocridades saldrán a la luz del día en ese pequeño paseo.


Nebraska es una película de tonos medios. Sus personajes expresan pesares pero jamás llegan al estallido. Lejos del "Too much…", a esta película la caracteriza el "Just a little…". Nunca la pantalla fundirá en negro, ni el blanco brillante nos enceguecerá la visión. Su blanco y negro no llegará al contraste total porque lo que predominará  a lo largo de todo el film es una sinfonía de grises. Si, "Nebraska" es como un gran arco iris de colores grises partido por un rayo de luz.

viernes, 21 de febrero de 2014

12 AÑOS DE EXCLAVITUD de Steve Mc Queen

UN LLAMADO DE ATENCIÓN PARA CON LOS DERECHOS HUMANOS


No puedo decir que "12 Años de Esclavitud" me haya gustado. En realidad, como película me gustó bastante poco. Pero reconozco que su mensaje, claro y diáfano, es útil y necesario aunque la esclavitud lleve ya más de 200 años de abolición. La realidad es que hoy en día la esclavitud continúa vigente. Su forma más evidente no aparece como en la antigüedad, donde los esclavos eran productos de guerras o diferencias raciales. En nuestros días, las características son económicas, en formas de trabajos clandestinos o informales. Alguna vez alguien se preguntó cómo se produce esa mercadería que se vende en ferias y toldos callejeros? Cómo se genera tanta cantidad de la misma? Quiénes se benefician? Quiénes se perjudican?. La confección de ropa, indumentaria y calzado, carteras para damas, pequeños artículos de electrónica se concreta mediante la utilización de talleres / hoteles , o la utilización de buques factorías sin bandera, por ende piratas. Esos son los nuevos ámbitos donde se desarrollan relaciones de trabajo  de tipo esclavo. Son lugares donde se producen millones de dólares de mercaderías con marca trucha que se vende a lo ancho y a lo largo del mundo dando trabajo fuera de toda ley de amparo al trabajador y fuera de cualquier tipo de contribución impositiva. Tanto los lugares habitacionales como la alimentación recibida corresponde a características infrahumanas. Tampoco es ajeno a la esclavitud el mundo de la droga, que constituye economías paralelas generando no solo nocivas dependencias sino también puestos clandestinos de trabajo tanto en la industrialización como en la distribución y comercialización de drogas naturales y sintéticas, actividades ignoradas consciente o inconscientemente por los propios Estados cuya tolerancia, de alguna manera los transforma en cómplices, dado que por su acción (corrupción) o inacción consiguen generar a través de dichas actividades ilegales puestos de trabajo y hasta un determinado y cuestionado orden social que no son capaces de generar por sí mismos.

Volviendo a la película, la cual ya ganó en 2013 el Globo de Oro al Mejor Drama del Año y acaba de ganar el BAFTA del cine inglés, es un drama al estilo "Cabaña del Tío Tom" que sigue el derrotero de Salomón Northup, un hombre libre de raza negra, cuya profesión es ser músico violinista. Al inicio del relato, poco antes de que estalle la guerra de Secesión, Salomón recibe el ofrecimiento de viajar a la ciudad de Washington para tocar su violín en un circo, por lo que recibirá una paga importante. Una vez que su actuación hubo terminado, es apresado por unos esclavistas que lo transportan hacia el sur del país, donde es vendido como esclavo y comienza a servir, durante 12 años, a diversos patrones, cada uno de los cuales más rico, poderoso, y cruel.

El director inglés de raza negra Steve Mc Queen (si, de igual nombre que el gran actor de "El Gran Escape", "El Cañonero del Yang Tze" y "La Fuga"), ya conocido por dirigir temas controversiales (antes hizo "Hunger", sobre el cautiverio de un militante del IRA en una cárcel inglesa, y la extraordianaria "Shame", un drama sobre la soledad de una pareja de hermanos inmigrantes en la Nueva York de nuestros días), dirige con mucha pulcritud y brío la película, pero con una impronta despersonalizada, donde ninguna escena alcanza a tener su sello personal. El film todo es la ilustración de un best seller cuyo contenido, obviamente contundente, pasa revista a un muestrario de atrocidades humanas que se desarrollan para el sufrimiento o la tolerancia siempre inocente y bondadosa del joven protagonista. La narrativa es absolutamente lineal, clásica y austera. No registra grandes movimientos de cámaras ni extrapolaciones de montaje ni subrayados musicales. El montaje de Mc Queen se limita simplemente a hilar escena tras escena con el propósito de narrar los 12 años de cautiverio hasta la liberación final. Y si bien Mc Queen utiliza el color para su película, bien podría haber usado el blanco y el negro dado que en el film no admite contrastes y solo dominan solo los opuestos. Su film es la fría descripción de un mundo dislocado en que de repente el destino, o más bien la perversión humana, coloca a un hombre en un país que no es exactamente "el  de las maravillas", sino el catálogo de una serie de vergüenzas del cual ni la historia americana ni la historia de la humanidad puede sentir ningún orgullo.


Bien actuada, correctamente dirigida y musicalizada, el film aparece como cosa ya vista y no agrega nada a un tema fundamental como el de la libertad y el respeto por los derechos humanos. Solo logra un pequeño llamado de atención que no debería pasar inadvertido frente a nuestro desaforado consumismo.



martes, 18 de febrero de 2014

AGOSTO, CONDADO DE OSAGE de John Wells

TOO MUCH…



Agosto es la adaptación cinematográfica de la obra teatral del mismo nombre, cuyo autor, Tracy Letts estrenó en 2007 y que muchos habrán tenido la oportunidad de verla en la versión que en Buenos Aires encabezaron Norma Aleandro y Mercedes Morán.

Como obra teatral, su adaptación al cine plantea todo un desafío. En primer lugar, el espacio escénico debe ser ampliado y aireado. Esta adaptación lo consigue. La cámara sale de la casa, epicentro de todo el conflicto, y se pasea por los campos de Oklahoma, en el corazón más profundo de la planicie americana, en medio del calor estival de un agosto insoportable. Esto benficia a la trama. Explica mejor a los personajes, no solo porque ayuda a localizarlos, sino también porque explica su sofocación y los identifica. De esta manera, su identidad es inconfundiblemente única, su ser es eminentemente americano. Acá no estamos en medio de Nueva York, ni Chicago ni San Francisco o los Ángeles, ciudades populosas y cosmopolitas. Acá estamos en medio del campo americano, en plena pampa gringa, donde emerge el verdadero ser del americano medio.

En segundo lugar, si bien hay un par de roles protagónicos, la obra tiene características corales. La importancia de un elenco homogéneo es esencial, y esta versión de "Agosto" cuenta con ello. Meryl Streep y Julia Robert sólo encabezan un elenco brillante, en cual nadie desentona. Meryl está notable, como de costumbre, aunque por momentos, algo sobreactuada. Julia Roberts, con un rol introspectivo, hace el mejor papel dramático de su carrera. Y Margo Martindale, en el papel de la hermana de la Streep, se roba la película.

Más allá de dichos logros, la película comienza con una hermosa cita de T. S. Elliot(*), que desentraña y determina la desaparición del padre de la familia. Lo demás, será una enorme catarsis. Durante 2 horas, se destaparán ollas de todo tipo y tamaño. Algunas, innecesariamente grandes. La película se transforma en un verdadero rollercoaster de emociones. Y el retrato de dos generaciones signadas por el fracaso comienza a aparecer tímidamente como un borrador que está detrás de toda la cáscara lujosa de la puesta en escena de la catarsis mencionada.

Y este borrador es lo que más me interesa. Porque aquí, otra vez, y más allá de los conflictos familiares, se está hablando de la "pérdida del sueño americano". Parece un tema recurrente en el último cine estadounidense. O tal vez, una idea fija de mi parte. Pero sucede que los personajes centrales de "Agosto" son hijos de granjeros que han sufrido la "Gran Depresion", a los cuales les ha costado ganar el dolar.  Por lo tanto, los personajes centrales, Violeta (Streep) y su marido, pertenecen a la generación posterior. Ellos han sido hippies que han honrado el lema de "paz, amor y rock and roll", conservan el habito de tomar alcohol, fumar hierba y empastillarse, y de adultos, han luchado por la idea de "la realización personal". Ello los ha vuelto conservadores. Mantener el campo y la casa, ahorrar un dolar  y poder enviar a sus hijos a la universidad, para que estudiaran y fueran "alguien" más que ellos han sido sus objetivos de vida. Pero el resultado obtenido es que la tercera generación, sus hijos, han fracasado y son "nadie". Todos han perdido el rumbo. Vagan perdidos por la vida sin entender demasiado lo que les pasa. Les desvela más la presunta herencia que la irremediable pérdida. En este Agosto, y ante la desaparición del padre, todos los resentimientos saldrán a la luz.

"Agosto" ante todo expresa la fragilidad y la ruptura de la institución familiar. Y eso, todo junto, y de una sola vez, es "lo demasiado" que pretende expresar mi título. La película es buena. Puede verse. Pero no olviden ajustar su "cinturón emocional".

PD 1. Yo hubiera puesto la palabra fin justo una escena antes, con Meryl Streep y la mucama india, solas sobre la escalera del altillo.

PD2. (*) La Cita de T. S Elliot: "Entre la concepción, y la creación. Entre la emoción, y la respuesta. Cae la sombra. La vida es muy larga.