Dirigida por Silvio Soldiini, se trata de una coproducción
realizada entre Italia, Bélgica y Suiza que no pasa de una medianía.
Obviamente, es un film que evoca a los miles de vecinos del tercer Reich que
entre otras barbaridades, el film que nos ocupa nos trae
al recuerdo de la Segunda Guerra Mundial, en un episodio particularmente
poco desconocido que trata sobre el rol de las mujeres suizas que eran
utilizadas para evitar que el Fuhrer fuera envenenando, lo cual generaba que
una docena de mujeres probaban diariamente las comidas y bebidas que el
susodicho consumía.
El film, en blanco y negro, se deja ver en base a un
descubrimiento que después de haber sido bombardeada la ciudad de Berlín, una
gran mayoría de gente se cobijó a través
de los campos y los bosques de las inmediaciones de las ciudades. Entre
esa gente, también se cobijaron los
principales militares alemanes que buscaban protección de diversos tipos.
Entre esas cosas raras que deja la guerra, se conoce que
Hitler tenía una docena de personas que comían con anticipación cada comida que
se preparaba para las y las
correspondientes meriendas del Fuhrer con el propósito de cuidar que nadie
tuviera posibilidad de que fuera envenenado.
El film trata de avanzar por el camino del suspenso pero a
decir verdad no logra atrapar demasiado al espectador porque se vuelve
reiterativo y no logra convencer, toda vez que una y otra vez todo suena a
conocido.
No obstante estos aspectos técnicos que hemos criticado, el film deja verse, y fundamentalmente, hace recordar uno de los tantos aspectos de una guerra, la Segunda Guerra Mundial, que sin lugar a dudas ha sido uno de los fenómenos políticos más cruentos del siglo pasado.




