La crisis de época que determinó el cierre de los estudios
de Hollywood dio una chance imposible de eludir la ampliación de la producción
americana de la televisión y sobre todo de dar una segunda chance al cien en lo
que se refiere a producción de películas. Esto quiere decir que lo que se
manufacturaba en Hollywood no solo ha dejado de ser sino también una chance de
resurgimiento de un cine muy ligado a la televisión de Nueva york pero que hoy
está comenzando a caminar su propia ruta con una bandera muy interesante que es
la de la producción propia.
La película estrenada esta semana es un resultado de este
fenómeno donde prácticamente con dos actores y un muy buen guionista se logra una película
estupenda que merece ir a la escalera de los Oscar, especialmente en el rubro
actuación, donde descuellan dos actores muy conocidos que son Laura Dern y
Brayley Cooper.
La película es simple y sencilla. Transcurre en una noche
donde la pareja protagónica se reencuentra a la medianoche, casi por
casualidad, y les permite tener un momento de intimidad y dialogo.
Viven estresados, el tiempo no les alcanza, y de repente se encuentran solo en la casa que
da la posibilidad de hablar a una hora donde uno normalmente se va a dormir y
el otro a trabajar.
Ese pequeño encuentro basta y sobra para decirse lo que habitualmente
hablan, prácticamente un saludo de ida y vuelta que no va más allá de enterarse
uno del otro que siguen vivos. No hay duda que los personajes son habitantes de
una sociedad que trabaja para que todos los días alcance para comer y no mucho
más. Estan lejos de las épocas doradas donde todo brillaba. La película en su culminación logra llegar a un excelente
clima de intensidad donde los personajes ya lo han hecho todo y simplemente
parecen haber entrado en una vorágine que los llevara al divorcio, pero los
caminos se van cerrando y hasta aparece una nueva chance de resurgimiento
matrimonial donde menos parecía hacerlo. Una simple charla pone las cosas en su
lugar y parece que ora vez vuelve a darse una chance para ambos.
En medio de esa oscuridad típica del “ya vuelvo” se esconde
la posibilidad de un rencuentro que los una en medio de una noche. Laura Dern
esta en su lugar como un ama de casa que está deseosa de poder tener algo de atención sobre su
marido. El ¨Ya vuelvo” de él parece eterno pero sincero.
La puesta de esa escena final rige todo una posibilidad del
re encuentro de esa pareja encajonada en la rutina que brilla en la oscuridad.
Y sabemos que hay una chance positiva de re encuentro porque en medio de esa
oscuridad de medianoche, brillan Laura
Dern y Will Arnet en dos actuaciones inolvidables.
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