ENTRE VIRTUDES Y DEFECTOS
Tengo un profundo respeto profesional por Juan José Campanella. Es ante todo, un tipo intelectualmente honesto. En los tiempos que vivimos, no es poco. Un gran laburante que durante años aprendió el oficio en la tele americana dirigiendo series populares. Incluso, en los Estados Unidos, llegó a hacer cine independiente. Con este bagaje, un día volvió a Buenos Aires, se puso a trabajar en un guión con Fernando Castets, reunió un elenco de lujo, y generó uno de los máximos éxitos del cine argentino: “El Hijo de la Novia”. Más tarde vendrían la muy interesante “Luna de Avellaneda”, y la ganadora del Oscar “El Secreto de tus Ojos”.
Ahora estrenó “Metegol”, un film de dibujos animados, un desafío inmenso no solo para él sino para un sector que pretende ser una industria que no pasa de ser una fábrica de artesanías. Por eso destacan las virtudes de Campanella: su cine logra ser industrial. Y ello no solo se nota en sus guiones, sus elencos, la calidad de imagen y el sonido que sus películas ofrecen, sino también, porque el que se queda sentado hasta el final, apreciará la larga lista de meritos que asignan los títulos finales. Allí no quedan dudas que Campanella con su último proyecto ha dado trabajo a miles de personas. Y eso es hacer cine industrial en serio, más allá de apoyo del INCAA, en este caso totalmente justificado, y de los importantes socios productores con quienes se ha asociado.
Con estos antecedentes, son virtudes propias de la película, ser entretenida, estar bien fotografiada y dibujada (toda la parte estética es excepcional), tener buena música y llegar a interesar con su relato. Son aciertos también, y de algún modo homenaje y toma de posición ideológica en el cine respecto a dos extraordinarios narradores, la escena inicial parodiando al Stanley Kubrick de “2001, Odisea del Espacio”, y hacia el final, la escena de la invasión del pueblo, donde el homenaje se centra en la figura del Francis Ford Coppola de “Appocalypsis Now”.
No obstante ello, algunos defectos impiden que la propuesta sea impecable. La película suena floja en la actuación. Sólo algunas voces dan con la tipología de los personajes lo cual provoca que en la mayoría de las voces de los actores no haya creación. Por lo tanto, los personajes suenan débiles y poco corpóreos. Y por el lado de la historia, basada en un cuento de Roberto Fontanarrosa, no solo resulta difícil encontrar el mundo del dibujante y escritor rosarino, sino que el cuento fantástico que parece querer ser narrado, se convierte en una historia de reivindicación personal con visos de gesta patriótica.
No exenta de alguna crítica política a los personalismos, y ser finalmente una interesante reflexión sobre el paso arrasador del tiempo, al extremo de hacer desaparecer el pasado por la llegada del modernismo, es también una interesante crítica a los medios, con su imposición del consumo y el culto a la juventud y a la condición física, más allá del reinado del rating y los populismos.
3 de agosto de 2013
jueves, 30 de enero de 2014
THIS IS NOT A FILM de Jafar Panahi
Noches atrás vi “This is not a Film”, una película iraní que documenta la prisión domiciliaria, en su departamento de Teherán, del director Jafar Panahi, literalmente sentenciado por los jueces de su país a no filmar, no escribir guiones ni salir de su casa por un período de 6 años. Como consecuencia de ello, Panahi delega la responsabilidad de la filmación de “This is not a film” en su camarógrafo Mojtaba Mirtahmasb. La película se realiza con un I-Phone y por lo tanto no es más que una “home movie”, un documental que narra un momento en la vida de Panahi, el que está transitando actualmente: los llamados telefónicos, la espera a una resolución favorable a sus apelaciones judiciales y la narración sobre lo que imagina pueden ser la realización de proyectos futuros. Este trabajo que llegó a Occidente gravado en un pen drive escondido en una torta, se convierte en un potente reclamo por la LIBERTAD DE UN HOMBRE ya que ahora, y gracias a los nuevos medios audiovisuales, está dando vueltas alrededor del mundo.
Jafar Panahi no es el único artista que ha tenido problemas con la justicia de su país. Se conocen otros casos similares generados por el régimen iraní. Recordarán el caso de Marzie Vafamehr, una actriz condenada a un año de cárcel y a recibir 90 latigazos por haber actuado en una película, que narra los problemas de una joven artista iraní para viajar a Australia.
No sabemos exactamente qué grado de oposición tiene estos artistas para con el gobierno de su país. Tampoco sabemos que grado de censura existe o siquiera si existe un ataque contra la libertad de expresión o la libertad de prensa. Solo conocemos algunos hechos y sus consecuencias legales que tipifican claramente en tipos de gobiernos fascistas y dictatoriales.
Simultáneamente, los diarios informan, en medio de un gran misterio, que nuestro canciller Héctor Timerman, se reunió días atrás con su par iraní en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza. El objetivo de la reunión parece ser abrir un dialogo que pueda destrabar la situación judicial en la que se imputaron a funcionarios iraníes por el ataque contra la AMIA, pidiéndose su captura a través de Interpol, y a cuya extradición se ha venido negando sistemáticamente el gobierno iraní desde hace varios años.
Qué hay detrás de todo esto, cabe preguntarse. Cuál es el verdadero objetivo de esta reunión? Porqué la vía diplomática intercede en lo que debería ser una cuestión puramente judicial? Porqué mientras buscan relacionarse con gobiernos de características fascistas y dictatoriales, intentan vendernos un espíritu democrático y republicano del cual no dan muestras? Qué ironía, no?
Este comentario fue escrito el 1 de noviembre de 2012
martes, 28 de enero de 2014
AMERICAN HUSTLE de David O. Russell
Odisea de Perdedores
David O. Russell es un
director nacido y criado en Nueva York, y como tal, su cine abreva y
lleva el sello distintivo del realismo neoyorquino, ese cine que supieron
construir directores como Elia Kazán, John Cassavetes, y Sidney Lumet, aunque
sus finales son proclives y no dejan de participar del modelo clásico del happy
end hollywoodense.
Russell ha transitado
una larga trayectoria no solo como director sino también como escritor,
guionista y productor de cine, y sus últimas 5 películas ("Tres
Reyes", 1999; "Extrañas Coincidencias", 2004; "El
Peleador", 2010; "El Lado Luminoso de la Vida", 2012; y
"Estafa Americana", 2013) han sido bien recibidas tanto por el
público como por la crítica, colocándolo como uno de los nombres importantes
del cine independiente americano.
Russell es además, un
gran director de actores. Dos de los actores que trabajan en la película aquí
comentada, se han hecho acreedores al Oscar por trabajos dirigidos por él
mismo. Son los casos de Christian Bale en "El Peleador" y
Jennifer Lawrence en "El Lado Luminoso de la Vida", que ahora vuelven
a estar en el pedestal de los nominados, junto a los demás compañeros de cast
en el film aquí comentado.
Como escritor, es un cuidadoso narrador, que no se pierde en detalles, cuyos personajes siempre son marginales que logran
rescatarse gracias al esfuerzo, a la perseverancia, y al seguimiento de virtudes
morales. Ello le permite jugar con la idea redención, y de allí, arribar al
anteriormente comentado "happy end" americano. Estos
finales felices, en la mayoría de los casos, le aportan el reconocimiento de la
gran masa de público, y otras veces, le debilitan el desarrollo de
argumentos interesantes, como en el caso de "El Lado Luminoso de la
Vida". No obstante ello, podríamos decir que, en general, el
cine de Russell es un cine que describe un derrotero humano que, más allá de
todas las vicisitudes que le tocan vivir a sus personajes, la mayoría de las
veces perdedores en busca de una segunda oportunidad, finalmente
encuentran su camino y recompensa.
Vayamos a "American
Hustle", tal vez su mejor película hasta el momento. La narración se
concentra en la turbulenta vida de una pareja de estafadores de poca monta que
son detenidos por el FBI, el que luego les negocia su libertad a cambio de que
se introduzcan en una estafa de tipo político con el propósito de dejar en descubierto maniobras corruptas en la adjudicación de obras públicas en el distrito de New Jersey. De hecho toda una vuelta de tuerca. Ese no es su
ámbito ni tampoco los procedimientos policiales son los correctos. Con lo cual,
American Hustle comienza a deslizarse por un camino resbaladizo e inseguro
donde nadie parece ser lo que realmente es o quiere ser, y donde los
valores se pierden desde el mismo inicio en un acuerdo ilegal. Los
personajes entienden esto, y ello los lleva a mutuas desconfianzas. La
habilidad de Russell para complicar la trama primero, y desarmar los nudos
después, hace lo demás
En Amercian
Hustle, no son exactamente las virtudes morales las que van a
redimir a los personajes centrales. Esta no es la típica historia de
estafadores simpáticos como Paul Newman y Robert Redford en "El Golpe,
1973" o carismáticos como Ricardo Darín y Gastón Paul en "9 Reinas,
2000", cuyos rasgos definitorios eran perseguir fines justos y
hasta nobles, o ladronzuelos de poca monta cuyos robos en la calle no cambiaban
la vida de nadie. Los personajes de Russell son tipos absolutamente
despreciables que viven abusando del prójimo haciéndoles literalmente "el
cuento del tío" para quedarse con sus pocos ahorros de toda la vida, o
policías cínicos que se abusan de sus atribuciones jugando con la libertades
condicionales de sus perseguidos para obtener fama y ascensos. O sea, pobres
tipos estafando a otros pobres tipos, lo cual, tal vez no trate de estafas por
dinero sino de estafas de ilusiones. No obstante, ya dijimos que Russell busca
la redención. En consecuencia, será fiel consigo mismo, y de entre tanta
estafa, traición y cinismo, encontrará un sinuoso camino hacia el
amor o hacia la amistad que permitirá redimir a sus personajes principales.
Película excelentemente
narrada, casi al borde mismo de la perfección vista en el Scorsese de "El
Lobo de Wall Street, 2013", merece verse por su profunda crítica social,
por su ácida visión de la marginalidad, la de los esfuerzos por pertenecer y
nunca poder llegar. Y aunque "El Lobo …" y "American…"
transiten temas parecidos, son dos películas muy diferentes. Porque si El Lobo
de Scorsese narraba la destrucción y el fin del Sueño Americano, ahogado en los
excesos de la droga, la ambición y el poder, "Estafa Americana" habla
de aquellos marginales, de esos grandes perdedores, de aquellos que viven fuera
de la ley, habitando los bordes de ese mismo sueño americano, eligiendo el
camino equivocado para nunca poder alcanzar ese "sueño", y en
consecuencia, nunca satisfacer sus anhelos. Lo que en Jordan Belfort (Di
Caprio) termina en corrupción e irresponsabilidad, en Irving Rosenfeld (Bale)
termina en arrepentimiento y necesidad de expiación. Lo que en Belfort es
ejercicio de poder, en Rosenfeld es necesidad de respetar ciertos códigos. Lo
que en Belfort es vivir su vida al límite, en Sidney Prosser (Amy Adams), la
socia de Rosenfeld, es inventarse otra identidad para poder vivir otra vida.
Paradojalmente, el policia ambicioso (Bradley Cooper) que persigue y acosa a
Rosenfeld se emparenta más con Belfort que con el propio Rosenfeld.
"Estafa Americana" es como un gran juego de espejos donde sus
personajes, todos unos pobres desgraciados, viven su vida arruinando la vida de
los demás, pretendiéndoles vender una realidad deformada por sus propia necesidad de pertenecer a
un mundo y poder compartir un sueño, que no les es suyo.
Una actuación realmente extraordinaria (hablo de todo un elenco y no de una figura principal), y más
aún, magistralmente musicalizada (las escenas acompañadas por el
tema "Cómo Reparar un Corazón Destrozado" de los Bee Gees, y "Live
and Let Die" de Paul Mc Carthy, son absolutamente antológicas), donde tema
musical e imagen logran una simbiosis perfecta, hacen que la visión de este
film sea imprescindible y colocan a este film, sin lugar a dudas, como una de las
mejores películas del año.
martes, 7 de enero de 2014
EL LOBO DE WALL STREET de Martin Scorsese
LA
INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SUEÑO AMERICANO
CALIFICACIÓN:
Martin Scorsese es para mí uno de los 6 más importantes directores del cine americano moderno (los otros son Cimino, Coppola, Di Palma, Eastwood y Allen). Su cine, generalmente cargado de una violencia reprimida, no es solo un documento sobre la sociedad de posguerra americana y un análisis de los grupos de poder, y de la mafia neoyorkina en particular, sino también una radiografía de la alienación de la sociedad actual, aquélla que tras su consolidación hegemónica mundial de posguerra, comienza a entender el fin de la sociedad industrial y se sumerge en la sociedad de servicios que marca la Tercera Ola.
Este último
aspecto es el centro de interés de "El Lobo de Wall Street", su
última película. El Lobo es Jordan Belfort, un yuppie de los años 80, hijo de
una pareja de contadores, que ni bien
graduado en una ignota universidad de
Nueva York llega desde Brooklyn a la Gran Manzana con la íntima ilusión de
hacerla suya. Para ello, ingresa a trabajar en Rothschild, Blair and Roberts, donde aprende
el negocio (el negocio está en la comisión y no en la venta), y al año se queda
sin trabajo porque la sociedad es cerrada por la comisión de valores americana.
Pero para un gran vendedor, cada ocasión es una oportunidad, y Belfort, en
plena desocupación, ve la suya, en un
aviso de un diario. Se trata de una pequeña casa de bolsa que busca un bróker.
Dicho bróker deberá comprar y vender
acciones desconocidas en un mercado marginal que atiende a inversores que por su tamaño no pueden acceder a Wall Street.
Belfort toma el puesto. Atará puntas. Un año más tarde, comprará el negocio y
fundará Stratton Oakmont, que se transformara en "boom" del mundo
financiero.
Demás
estaría decir que Scorsese encuentra en esta historia, casi una biopic, el
terreno fértil para desarrollar una descomunal crítica social de una sociedad
en decadencia y a la vez, mostrar toda
su capacidad y maestría narrativa. No ahorra excesos, ni temáticos ni visuales,
porque la película toda es la descripción de una sociedad desbordada en la que
sus protagonistas, los yuppies, hijos de la generación hippie, han modificado
ligeramente aquellos lemas de paz, amor y rock and roll por otro que privilegia
el dinero, el sexo y las drogas. Si tuviera que definir a "El Lobo de Wall
Street" diría que es una película abrumadora. Es el Decamerón del Fin del
Siglo. Es la decadencia del imperio americano como consecuencia de la
desaparición del gran sueño, el american way of life. Pero es, sobre todo, una película entretenida,
interesante, visualmente deslumbrante, y
sonoramente impactante. Es un Scorsese en estado puro. A sus 70 años, logra uno
de los grandes films de su vida.
Y digo esto
pese a no estar absolutamente de acuerdo con la visón caótica de Scorsese, cuya
formación católica siempre encuentra el camino del perdón para sus personajes. Porque
el que las hace, las paga, y el que paga se redime. En el fondo, su visión es la
de un conservador. La de alguien que no solo parece pensar que todo tiempo
pasado fue mejor sino que la sociedad industrial parece ser más honesta y
productiva que la actual, pero que a pesar de todo, siempre existe una salida. No
comparto totalmente la idea de Scorsese, particularmente, su visión de las
finanzas. En el mundo liberal de las finanzas, no hay víctimas ni
victimarios, como tampoco hay santos inversores y meros especuladores. Para
algunos mercados, por ejemplo, los futuros, la especulación es la punta
necesaria para la existencia del mercado. No obstante, acuerdo que el camino de
la ambición que retrata Scorsese, ya se trate de pequeños inversores individuales
como de grandes inversores institucionales, es la misma. Y es esa ambición la
que lleva al camino equivocado, y a los "lobos" que describe la
película. Ni en Wall Street ni cualquier bolsa del mundo hay lugar para los
débiles.
Para ser
justo con este film realmente extraordinario, creo que hay que destacar cinco
aspectos adicionales relacionados con 5 grandes colaboradores que Scorsese ha
tenido a su lado. Uno, la actuación de Leonardo Di Caprio. Me atrevería a
decir, el papel de su vida. Di Caprio es Jordan Belfort. Totalmente
convincente. Un derroche actoral hasta en aquellos momentos en que la necesaria
sobre actuación lo ponen al borde la maqueta. Su candidatura al Oscar será incuestionable.
Dos, el guión de Terence Winter, claro e inteligente, que da lugar a que la caligrafía
cinematográfica de Scorsese se luzca. Tres, la fotografía de Rodrigo Prieto,
que no solo ilumina los colores de una época sino que vuela de la mano de
Scorsese. Cuatro, el preciso montaje de Thelma
Schoonmaker, su colaboradora habitual desde Quién Golpea Mi Puerta (1967).
Cinco, la fabulosa banda sonora, con temas inolvidables de los 80 y 90.
Con "El Lobo de Wall Street", Scorsese ha realizado
su quinta obra maestra absoluta. Las anteriores fueron Taxi Driver (1976), Toro
Salvaje (1980), After Hours (1985), y Buenos Muchachos (1990). El resto de su obra es insoslayable para
apreciar el cine americano moderno. Su labor como productor, restaurador y
conservador del films de la época de oro del cine americano lo colocan no solo como
un gran cinéfilo sino como una figura emblemática de la industria del cine. Su
"Lobo de Wall Street" merece verse sin lugar a dudas.
sábado, 4 de enero de 2014
LA VIDA DE ADELE
LA VIDA
SEGÚN KECHICHE
CALIFICACIÓN:

Abdellatiff Kechiche es un director franco tunecino que tenía en su haber 4 películas maravillosas ("La Culpa de Voltaire", "Juegos de Amor Esquivos", "Cous, Cous", "La Venus de Ebano"). En 2013 realiza "La Vida de Adele" , haciéndose acreedor de la Palma de Oro en Cannes, y consagrándose como uno de los grandes maestros del cine actual. Su cine habla de los problemas comunes de la gente: el amor, los desencuentros, las dificultades laborales, la necesidad de estudiar y adquirir una cultura, pero especialmente habla de los jóvenes y de la condición femenina, y por sobre todas las cosas, su cine respira verdad. Es lo que se puede llamar un cine post neorrealista.
Ver ahora "La Vida de Adele" remite a
los grandes maestros, y especialmente, a cineastas y películas como "El
Silencio" y "Gritos y Susurros" de Ingmar Bergman, ambos filmes cuya
temática tiene que ver con la complejidad
sexual, al Francois Truffaut de toda la serie de Antoine Doilel y "Las Dos
Inglesas", relacionados con el descubrimiento del sexo y el amor, a "Muerte en Venecia" de Visconti, en
lo referente al amor platónico, al Goddard de "Sin Aliento" en su veracidad
y realismo en las formas narrativas, o al Bernardo Bertolucci de "Último
Tango en París", en el cual la sexualidad obra como una forma de expiación.
Todos films y directores muy diferentes entre sí de los cuales Kechiche abreva estética
y temáticamente.
"La
vida de Adele" se concentra en el fin de la adolescencia de Adele, en el
descubrimiento y la definición de su sexualidad, y la vivencia y final de su
primer amor. El lenguaje deslumbrante de Kechiche utiliza algunos planos
generales para localización de las escenas, y después, su mayor mérito reside
en contar la historia desde el punto de vista de Adele. Esto lo lleva a filmar
la casi totalidad de la narración en primeros planos (algunos de los cuales
pasaran a la historia misma del cine por su objetividad), y a la utilización
del sonido como recurso sustancial del sostenimiento narrativo.
Es difícil
pensar en Adele y en Emma como dos personajes. El desarrollo de los mismos,
como la descripción del medio que los
rodea, se acerca a un grado de realismo tal
que Kechiche parece registrar una
realidad de la que él ha tomado conocimiento y debe dejar constancia. No son
ajenas a ello las dos actrices que san vida a dichos personajes.
Film muy
personal, con escenas de alto contenido sexual, no es un film para todo tipo de
público, pero es un film serio, adulto, y de un desarrollo estético y narrativo
extraordinario.
domingo, 29 de diciembre de 2013
HORA DE BALANCES
MIS 10 MEJORES DEL 2013
1 - "HANNA ARENDT" de Margarethe Von Trotta -
Alemania
2 - "ZERO DARK THIRTY" de Kathryn Bigelow -
Estados Unidos
3 - "BLUE JASMINE" de Woody Allen - Estados Unidos
4 - "ANTES DE LA MEDIANOCHE" de Richard Lynklater
- Estados Unidos
5 -" CESAR DEBE MORIR" de Paolo y Vittorio Taviani
- Italia
6 - "REALITY" de Matteo Garrone - Italia
7 - "BARBARA" de Chistian Petzold - Alemania
8 - "AMOUR" de Michael Haneke - Francia
9 - "LA CACERIA" de Tomás Vinterberg - Dinamarca
10 - "ELENA" de Andrey Zvyagintsev - Rusia
jueves, 21 de noviembre de 2013
EL MAYORDOMO (THE BUTLER) de Lee Daniels
EL SUEÑO NEGRO AMERICANO
CALIFICACIÓN:
CALIFICACIÓN:

Esta película
es entretenida. Se deja ver. Y si nos agarra con la guardia baja, hasta
podríamos decir, es interesante. Tiene un cast estupendo y un montón de actores
conocidos aparecen en los roles de distintos presidentes americanos y sus
esposas, mostrándonos la historia americana del siglo XX. Pero en realidad es
un bodrio. Todo golpe bajo que tiene la oportunidad de pegar, no lo deja de
dar. Es un festival de lo obvio, del lugar común, y sobre todo, parece una
burda copia de "Forrest Gump", aquella estupenda película con Tom
Hanks, con la cual comparte forma y parte de una ideología. Podríamos decir que
el Cecil Gaines de El Mayordomo es un Forrest Gump Negro, igual de inocente,
igual de sorprendido por la vida, igual de tocado por la varita mágica de la
bonanza. Pero lo que
cinematográficamente "Forrest Gump" tenía la virtud de insinuar, El
Mayordomo tiene el defecto de mostrar y declamar sin tapujos. La moraleja y la
ideología de la película queda rápidamente al descubierto antes que transcurra
un cuarto de hora de las 2 horas largas que dura la misma. Y todo lo que vamos
a ver no es más que la máxima exponencia del conservadurismo americano. No el conservadurismo
WASP sino el conservadurismo NEGRO que parece afirmar que todo negro pobre, ignorante
y servil tiene más oportunidad de ser alguien y alcanzar el sueño americano que
cualquier otro negro rebelde, educado y luchador
capaz de dar su vida por una causa. Claro, con la excepción de Obama.
Película maniquea,
esquemática y falsamente liberal, solo se queda en la pretensión de contar las luchas por los derechos civiles
de la gente de raza negra en los Estados Unidos. Y por esa pretensión ambiciosa
no es más que un film lamentable.
martes, 29 de octubre de 2013
ANTES DE LA MEDIANOCHE de Richard Linklater
EL AMOR EN
LOS TIEMPOS DE LA DISFUNCIONALIDAD
CALIFICACIÓN: 
El estreno de "Antes de la Medianoche" es un hito importante por motivos varios. En primer lugar porque es la tercera parte de un tríptico ("Antes del Amanecer" y "Antes del Atardecer" son sus predecesoras) que viene gestándose exitosamente desde el cine independiente desde hace 18 años. En segundo lugar, porque en una cartelera repleta de superhéroes, ésta película gana un lugar en base a personajes que suenan reales, tangibles, de carne y hueso. En tercer lugar, porque significa el regreso de un cineasta independiente pero con un sentido muy americano del cine, es decir, del ritmo y de la puesta en escena, más allá de la autoría de sus propios guiones. Y en cuarto lugar porque a pesar de rendir tributo al mejor cine europeo (su film hace recordar al Rossellini de Viaggio in Italia, al Abbas Kiarostami de Copia Certificada, al Truffaut de la serie de Antoine Doilen, al Rohmer de Cuentos de Verano, al Bergman de Escenas de la Vida Conyugal), su pelicula transcurre con absoluta fluidez y coherencia narrativa , dividida en 7 grandes escenas, evocadora cada una de ellas a alguna de las películas antes mencionadas, sin perder la identidad inconfundible de un realizador y una pareja de actores inteligentes comprometidos con el tiempo que viven. Así, "Antes de la Medianoche" se transforma en un excepcional análisis del paso del tiempo en el matrimonio, el desgaste de la convivencia, el distanciamiento que genera la crianza de los hijo, la metamorfosis que esos nuevos tiempos provocan en ese concepto, el de "matrimonio" transformándolo en el de "pareja", es decir, el pasaje del "dos en uno" hacia el de "dos en dos", que a su vez se multiplica al observar el concepto de familia, donde tampoco hay una, sino dos o tal vez tres (los tuyos, los míos y los nuestros), y donde la maternidad y/o paternidad entran en conflicto casi permanente con nuestros deseos personales de realización personal. A ello no le es ajeno un mundo cibernético, donde la comunicación es continua pero casi nunca personal, y donde el mundo global nos sitúa en todo momento y en cualquier lado, y no necesariamente cerca de donde queremos o debemos estar. No obstante, el film no reniega del positivismo, del proyectarse hacia el futuro para poderse encontrar en el presente, de sembrar una pizca de esperanza que nos permite confiar en la perdurabilidad más allá de la muerte, de generar el milagro de ese amor capaz de hacernos creer en la eternidad.
El estreno de "Antes de la Medianoche" es un hito importante por motivos varios. En primer lugar porque es la tercera parte de un tríptico ("Antes del Amanecer" y "Antes del Atardecer" son sus predecesoras) que viene gestándose exitosamente desde el cine independiente desde hace 18 años. En segundo lugar, porque en una cartelera repleta de superhéroes, ésta película gana un lugar en base a personajes que suenan reales, tangibles, de carne y hueso. En tercer lugar, porque significa el regreso de un cineasta independiente pero con un sentido muy americano del cine, es decir, del ritmo y de la puesta en escena, más allá de la autoría de sus propios guiones. Y en cuarto lugar porque a pesar de rendir tributo al mejor cine europeo (su film hace recordar al Rossellini de Viaggio in Italia, al Abbas Kiarostami de Copia Certificada, al Truffaut de la serie de Antoine Doilen, al Rohmer de Cuentos de Verano, al Bergman de Escenas de la Vida Conyugal), su pelicula transcurre con absoluta fluidez y coherencia narrativa , dividida en 7 grandes escenas, evocadora cada una de ellas a alguna de las películas antes mencionadas, sin perder la identidad inconfundible de un realizador y una pareja de actores inteligentes comprometidos con el tiempo que viven. Así, "Antes de la Medianoche" se transforma en un excepcional análisis del paso del tiempo en el matrimonio, el desgaste de la convivencia, el distanciamiento que genera la crianza de los hijo, la metamorfosis que esos nuevos tiempos provocan en ese concepto, el de "matrimonio" transformándolo en el de "pareja", es decir, el pasaje del "dos en uno" hacia el de "dos en dos", que a su vez se multiplica al observar el concepto de familia, donde tampoco hay una, sino dos o tal vez tres (los tuyos, los míos y los nuestros), y donde la maternidad y/o paternidad entran en conflicto casi permanente con nuestros deseos personales de realización personal. A ello no le es ajeno un mundo cibernético, donde la comunicación es continua pero casi nunca personal, y donde el mundo global nos sitúa en todo momento y en cualquier lado, y no necesariamente cerca de donde queremos o debemos estar. No obstante, el film no reniega del positivismo, del proyectarse hacia el futuro para poderse encontrar en el presente, de sembrar una pizca de esperanza que nos permite confiar en la perdurabilidad más allá de la muerte, de generar el milagro de ese amor capaz de hacernos creer en la eternidad.
lunes, 28 de octubre de 2013
BARBARA de Christian Petzoldt
Christian Petzoldt es un director alemán poco conocido en Argentina debido a la poca producción de cine europeo que llega a nuestras pantallas. Pero Petzoldt es un viejo conocido del BAFCI que casi ininterrumpidamente en sus últimas ediciones ha mostrado casi todos sus trabajos.
Petzoldt forma
parte de un movimiento informal que ha dado en llamarse la "Escuela de
Berlín", una denominación que sus mismos integrantes
rechazan, en principio porque no todos provienen de la capital alemana ni de su
escuela de cine (la Deutsche Filmrecrean und Fernsehakademie Berlín) ni tienen
un manifiesto ni un programa en común. Pero lo notable del caso es que todos
ellos comparten una línea estilística. Sujetos a buenos guiones, desarrollan historias donde recrean atmosferas
opresivas, donde siempre hay un misterio que aclarar, y el que no siempre es
aclarado. La angustia suele ser el motor principal de sus personajes, la
mayoría de las veces representativos de la clase media alemana. Y Alfred
Hitchcock parecería estar detrás de cada uno de ellos recalcándoles tres cosa:
Que 1) Que el guión es de hierro. 2) confíen siempre en la imagen. 3) no se
olviden que son alemanes, es decir, de su identidad.
En Bárbara, Petzoldt (premio al mejor director en
Berlín 2012) dirige a Nina Hoss, digamos, su actriz fetiche. Con Nina filmó la
mayoría de sus anteriores películas e incluso Nina fue reconocida como mejor
actriz del BAFICI 2008 por YELLA, otro thriller a la manera de Petzoldt. En
Bárbara, Nina llega a una actuación notable y Petzoldt a su fil consagratorio.
Bárbara es una médica perseguida por la STASI,
servicios de inteligencia de la democrática república oriental alemana entre
fines de los 70 y principios de los 80. Después de haber sido apresada, Bárbara
es liberada y confinada a un Hospital del Noreste de Alemania. Allí llegará la
médica con toda su persecuta al hombro,
desconfiada y poco dispuesta a establecer relaciones con nadie. Vivirá
en un humilde departamento que le asigna el Estado, y tendrá como todo medio
una bicicleta y el transporte público. Y eso es todo. Mujer solitaria, de
amores clandestinos, concentra su vida en la medicina, tratando de hacer bien
al prójimo.
El objetivo de Petzoldt es mostrar la soledad de esa
persona cuyo nuevo medio se le torna hostil, no solo por la persecución que
sufre sino por propia desconfianza que la lleva al aislamiento, y sobrevirá como
consecuencia de su vocación medica, su dedicación al trabajo, y su secreta
militancia. El film de Petzoldt reiterará una vez más que los autoritarismo
podrán disponer de nuestro cuerpo pero jamás podrán usurpar nuestro
pensamiento, y la resistencia, en forma subterránea, siempre estará buscando un
atajo hacia la libertad.
jueves, 24 de octubre de 2013
LOS AMANTES PASAJEROS de Pedro Almodovar
CALIFICACIÓN: 
El cine español a lo largo de su historia ha sido dominado por 3 grandes nombres: Luis Buñuel en las décadas de los ´50 y ´60, Carlos Saura en los ´70 y Pedro Almodóvar desde los ´80 hasta la actualidad. Tres estilos diferentes que tuvieron en común el rescate de esperpento como género, al que utilizaron para alcanzar el ambicioso objetivo de retratar "el ser español". Buñuel sufrió el exilio y parte de su obra más trascedente tuvo lugar en el exterior. Primero en México, y años después, en sus últimas obras, en Francia. Sin embargo, su obra ha sido esencial e inconfundiblemente española, describiendo un mundo de fuertes represiones derivadas de la ignorancia y la fuerte cerrazón religiosa. Saura aparece a principios de los 70 y su obra se continua hasta el presente, pero su cine presente dos etapas muy diferentes: Sus primeras películas, deudoras del boom psicoanalítico, hablan de las miserias y los trastornos heredados de la guerra civil. Más tarde, encara una obra casi documental enfocada a las artes de España, poniendo énfasis en la música y en la danza flamenca. Finalmente, Almodóvar es un producto del destape español, que abreva en ambos cineastas pero desarrolla un mundo particularmente único y personal siempre en tiempo presente. Almodóvar es, entonces, el mayor cronista de su época con una mirada totalmente subjetiva de la misma.

El cine español a lo largo de su historia ha sido dominado por 3 grandes nombres: Luis Buñuel en las décadas de los ´50 y ´60, Carlos Saura en los ´70 y Pedro Almodóvar desde los ´80 hasta la actualidad. Tres estilos diferentes que tuvieron en común el rescate de esperpento como género, al que utilizaron para alcanzar el ambicioso objetivo de retratar "el ser español". Buñuel sufrió el exilio y parte de su obra más trascedente tuvo lugar en el exterior. Primero en México, y años después, en sus últimas obras, en Francia. Sin embargo, su obra ha sido esencial e inconfundiblemente española, describiendo un mundo de fuertes represiones derivadas de la ignorancia y la fuerte cerrazón religiosa. Saura aparece a principios de los 70 y su obra se continua hasta el presente, pero su cine presente dos etapas muy diferentes: Sus primeras películas, deudoras del boom psicoanalítico, hablan de las miserias y los trastornos heredados de la guerra civil. Más tarde, encara una obra casi documental enfocada a las artes de España, poniendo énfasis en la música y en la danza flamenca. Finalmente, Almodóvar es un producto del destape español, que abreva en ambos cineastas pero desarrolla un mundo particularmente único y personal siempre en tiempo presente. Almodóvar es, entonces, el mayor cronista de su época con una mirada totalmente subjetiva de la misma.
Por ello es
todo una acontecimiento el estreno de un film de quien ahora nos ocupa. Ello es
Almodóvar y sus "Amantes Pasajeros".
Una película absolutamente pasatista y auto referencial cuyas audacias
narrativas (transcurre en un 90% dentro de un avión en emergencia) y un humor auténticamente
almodovariano no alcanzan a cuajar para transformar la obra en una ácida visión
de un mundo caótico cuyo epicentro es la crisis española actual.
Los
aciertos de Almodóvar están en la presentación y descripción de los personajes
(típicamente almodovarianos), en el buen ritmo inicial de la comedia, en el
planteamiento de tramas diversas y en el punto culminante de la primera mitad
de la película donde las azafatas (varones gays) hacen una parodia de "I´M
SO EXCITED" (título del film para la distribución anglosajona) de The
Pointer Sister para distraer a "pasajeros al borde de un ataque de pánico".
Pero la cosa llega sólo hasta allí. Después del clímax, poco queda por narrar y
menos por desarrollar, y cuesta evitar el lugar común. Las parodias del cine
americano sobre la serie de "Aeropuerto" de la década del 70 han sido
más efectivas.
Almodóvar
siempre ha sido capaz de retratar y reflexionar sobre aspectos de su vida y de su
época. Pero su obra, capaz de desarrollar un mundo propio, nunca ha sido autorreferencial.
No es el caso de "Los Amantes Pasajeros" que encuentran antecedentes
en aquellas "Mujeres al borde de un Ataque de Nervios", en "Todo
sobre mi Madre" e incluso en la reciente "La Piel que Habito".
De la primera, el género, o sea, la comedia, el humor y el destape, la
situación extrema y caótica, y la incapacidad comunicacional. El triunfo del
celular sobre la comunicación personal. De las otras dos, la asunción de un
mundo homosexual, no ya como un mundo paralelo, sino como parte de un mismo
mundo donde el cruce de amores y pasiones no distingue sexo. No obstante ello,
existe en el film un tono de parodia que parecería negar "la
normalidad".
En
síntesis, "Los Amantes Pasajeros" es un film simpático y entretenido
pero menor en la filmografía del extraordinario autor español.
CESAR DEBE MORIR de Paolo y Vittorio Taviani
CALIFICACIÓN: 
Este invierno se estrenó una auténtica gema del cine italiano actual. Pequeña por cierto (solo 75 minutos de duración), pero de una calidad deslumbrante, ello es "Cesar Debe Morir" de Paolo y Victorio Taviani, ganadora del Festival de Berlín 2012.
Este invierno se estrenó una auténtica gema del cine italiano actual. Pequeña por cierto (solo 75 minutos de duración), pero de una calidad deslumbrante, ello es "Cesar Debe Morir" de Paolo y Victorio Taviani, ganadora del Festival de Berlín 2012.
Los
Hermanos Taviani, ya octogenarios,
reconocidos admiradores del cine de Roberto Rosellini, vienen realizando importantes
aportes cinematográficos desde su debut en la dirección en 1962. Cine
comprometido con las causas sociales, regido por una visión humanista de la
vida, generalmente relacionado con obras literarias, ganaron fama y prestigio
en 1977 al llevarse la Palma de Oro en el Festival de Cannes con la recordada "Padre
Padrone", aquella enorme película, adaptación
de la autobiografía de Gavino Ledda, en
la cual un pastor de ovejas en las montañas sicilianas se sublevaba sobre el
autoritarismo castrante de su padre para llegar a ser profesor de lingüística y
literatura en Roma. En 1982 presentan otro film importante, La Noche de San Lorenzo, donde afirman
que en esa noche todos los sueños se hacen realidad, mientras narran una historia
sobre invasores alemanes y fascistas italianos justo antes de la liberación en
1944. Metáfora sobre la resistencia civil y el pacifismo como los medios más
genuinos de lograr los objetivos políticos y sociales, el humanismo desbordante
vuelve a ser el sello del film. En 1990 alcanzan un nuevo pico con "El Sol También Sale de Noche",
donde basados libremente en "El Padre Sergio" de Tolstoy, cuentan la
historia del Barón
Sergio Giuramondo, que traicionado por su novia, renuncia a las comodidades de
la vida cortesana para convertirse en monje y luego en ermitaño, iniciando una
carrera hacia la espiritualidad total. En 1984 y 1998 acuden nuevamente a
fuentes literarias, esta vez a su admirado Luigi Pirandello para dejarnos una
serie de cuentos sobre tradiciones y leyendas de campesinos sicilianos en dos inolvidables películas: "Kaos"
y "Tú Ries", respectivamente.
Ahora
se acercan a Shakespeare para traernos "Cesar Debe Morir", por lo
cual van a la cárcel de Rebibbia en Roma
a filmar los ensayos y la puesta en escena de la obra "Julio César"
con la actuación de presos de esa institución. El film de los Taviani es una
perfecta obra de ingeniería narrativa que pasa inadvertidamente del documental al
relato intimista, rescatando la potencia de la prosa shakesperiana, a la vez
que el esfuerzo diario de esos reos peligrosos e ignorantes para ponerla en
escena. Pero no solo es extraordinario el relato del proceso creativo, mostrando
como el texto se transforma lentamente de palabra escrita en palabra oral mientras
se corporiza en la acción pura del hecho teatral, sino también, insinuando como esa puesta en escena comienza a
afectar íntima y definitivamente a esos ladrones, traficantes y asesinos.
Así
como la obra teatral comienza con las
largas discusiones de Casio y Bruto (en el film sintetizadas) sobre las reales
intenciones de César después de consolidar el imperio, respecto de la transformación
de la república en una dictadura, y continúa con los remordimientos de
conciencia que el asesinato de César genera en Bruto, el film es la perfecta
metamorfosis de quienes descubren el sentido de la libertad más íntima en las
diarias travesía que representa el hecho artístico mientras simultáneamente no
dejan de cumplir sus condenas encerrados noche tras noche entre las cuatro
paredes de una celda en un reformatorio de máxima seguridad. Una especie de
acercamiento al Yin y al Yan, al cielo y al infierno, a la felicidad y al
sufrimiento. Un acercamiento al mundo de los opuestos.
martes, 15 de octubre de 2013
BLUE JASMINE de Woody Allen
CALIFICACIÓN: 
A la altura de las mayores obras de Woody Allen, es, ante todo, un magnifico retrato de dos mujeres, dos hermanas adoptivas, que por ser tan distintas, obran como dos caras de una misma moneda que no es otra que la de los tiempos de esta gran nueva depresión financiera que desde el 2008 está castigando a los Estados Unidos y Europa. Desde este punto de vista, veo la película como un gran fresco de nuestra época (como Annie Hall lo era de la suya), una época claramente decadente, donde los esfuerzos personales están orientados a la vida vanidosa, el desarrollo de las apariencias, el consumo exacerbado y la búsqueda del dinero fácil. De ello, solo parece estar queriendo salir Jasmine, que vuela de New York a San Francisco para reordenar su vida al lado ahora de Ginger, su hermana adoptiva, divorciada, con dos niños maleducados y un amante grosero, que vive en un departamento alejado y miserable en un mundo donde lo opuesto no es mejor sino igual, donde prevalece el cultivo de las relaciones pasajeras, y una vulgaridad que parece arrasarlo todo.
A la altura de las mayores obras de Woody Allen, es, ante todo, un magnifico retrato de dos mujeres, dos hermanas adoptivas, que por ser tan distintas, obran como dos caras de una misma moneda que no es otra que la de los tiempos de esta gran nueva depresión financiera que desde el 2008 está castigando a los Estados Unidos y Europa. Desde este punto de vista, veo la película como un gran fresco de nuestra época (como Annie Hall lo era de la suya), una época claramente decadente, donde los esfuerzos personales están orientados a la vida vanidosa, el desarrollo de las apariencias, el consumo exacerbado y la búsqueda del dinero fácil. De ello, solo parece estar queriendo salir Jasmine, que vuela de New York a San Francisco para reordenar su vida al lado ahora de Ginger, su hermana adoptiva, divorciada, con dos niños maleducados y un amante grosero, que vive en un departamento alejado y miserable en un mundo donde lo opuesto no es mejor sino igual, donde prevalece el cultivo de las relaciones pasajeras, y una vulgaridad que parece arrasarlo todo.
Lo notable
de Blue Jasmine es que las acciones de sus personajes no son exactamente una
búsqueda sino un escape que se materializa a través del alcohol, los
ansiolíticos, y la marihuana, y en consecuencia, no encuentra salida. Blue
Jasmine está contada como una comedia, pero no hay duda que lo que se nos está
contando es un drama.
La pluma
lúcida de Allen podría trazar un paralelo con la acidez del bienestar de pos
guerra del Tennessee Willians de Un Tranvía Llamado Deseo, donde Jasmine y
Ginger parecen referenciar a Blanche y Stella Dubois, y el Chili de Bobby
Cannavale al Stanley Kowalski de Marlon Brando.
martes, 1 de octubre de 2013
HANNA ARENDT de Margarete Von Trotta
LA BANALIDAD DEL MAL
CALIFICACIÓN:
CALIFICACIÓN:
Qué más puedo yo decir de este film de Margarete Von Trotta que me
pareció extraordinario?
Para quienes no conocen a Hanna
Arendt, puedo contarles que fue una mujer alemana de origen judío que emigró en
pleno auge del nacional socialismo de Alemania a Francia en los años ´30. Y
cuando los nazis ocuparon Francia durante la 2da Guerra Mundial en los ´40,
Hanna volvió a emigrar hacia los Estados Unidos, donde vivió hasta los ´70 en
el final de sus días. Hanna fue una gran pensadora del siglo XX. Algunos se
niegan a llamarla filósofa, pero fue discípula (y amante) del filosofo Martín
Heidegger quien la inició en el racionalismo, y hacia 1928 se graduó en
filosofía política en la universidad alemana de Heidelberg. Luego, en su
exilio, enseñaría en el Brooklyn College, cerca de Nueva York, en USA. Su obra
cumbre es "El Origen del Totalitarismo", una obra de consulta
permanente en el estudio de las ciencias políticas.
Margarete Von Trotta, la
directora de este soberbio film, es una cineasta de la generación del ´70.
Contemporánea a Warner Rainer Fassbinder, Win Wenders y Werner Herzog, se
distinguió por llevar a la pantalla la vida o retazos de vidas de grandes
mujeres. Así fue que dirigió, entre otras, la estupenda "Rosa
Luxemburgo" y "Las Hermanas Alemanas". Una serie de mujeres
interesadas por el mundo de las ideas con fuertes personalidades capaces de
llevar a cabo aquello que piensan.
En "Hanna Arendt" no
realiza una obra biográfica, sino que toma un episodio de esa vida y lo
dramatiza en función de la ideología política de la Arendt. El episodio es el
secuestro y posterior enjuiciamiento del criminal de guerra nazi Adolf Eichmann
en Jerusalén en 1963. Hanna acude a dicho juicio en carácter de periodista del
diario americano New Yorker. El fruto de su trabajo será una artículo
controversial y tremendamente significativo que se denomina "Eichmann en Jerusalén:
Un estudio sobre la banalidad del mal". La película es simplemente la
crónica de ese período, los días previos al viaje, las despedidas, su llegada a
Jerusalén, el encuentro con viejos amigos sionistas, la crónica del juicio a
través de registros fílmicos de archivos, su regreso a Nueva York, las
vicisitudes de la escritura del articulo y su posterior repercusión. Pero lo
notable del relato, y eje de la narración, es la es la descripción de la
dimensión de la bataola negativa que levanta su artículo, el mal entendimiento
del mismo, las acusaciones que recibe, el desprecio de la comunidad judía, las
presiones de trabajo y finalmente, y sobre todo, la costosa soledad que provoca
la fidelidad a un pensamiento y a una razón contraria al sentimiento popular.
La película termina transformándose en un gran monumento a la libertad de
expresión.
Obra de madurez de Von Trotta,
"Hanna Arendt" (la película), se alza como un faro en medio de tanta
mediocridad que se ve en estos días. No solo por señalar un camino fílmico sino
por rescatar la discusión de las ideas de Arendt, que tal vez sin ninguna
intención por parte de Von Trotta, son de tremenda actualidad en Argentina. La
banalidad del mal no hace otra cosa que argumentar sobre el rol de las
responsabilidades en los crímenes de lesa humanidad. Más actual, más vigente,
imposible.
miércoles, 25 de septiembre de 2013
WAKOLDA de Lucía Puenzo
El cine argentino está aprendiendo a narrar. De a poco, se van incorporando nuevos cineastas que entienden que el cine es primero un entretenimiento, y después un medio de expresión. Cuando se juntan las dos cosas, suceden cosas cinematográficamente interesantes. Y Wakolda tiene estas dos condiciones. Es ante todo, una historia muy bien contada, y después, es una de esas películas que invitan a tomar un café a la salida para reflexionar sobre lo visto.
Á mediados
de los ´50, Bariloche se había transformado en un privilegiado escondite nazi.
Allí llega a buscar refugio un criminal de guerra, que conocerá una pareja ,
cuya esposa es descendiente de alemanes, y tienen una hija con problemas de
crecimiento. El nazi, es el famoso Dr. Menguele,
un médico alemán obsesionado por la pureza
y la supremacía de la raza. La niña, será su campo de experimentos.
Pero lo
interesante de la película no es esto, sino las atmosferas opresivas que va
mostrando la película. La forma en cómo ese medico se va instalando en la familia,
de la misma manera que una idea se va instalando en un sociedad. En la medida
que las ideas satisfacen apetencias y necesidades personales, comienzan a derribarse fácilmente defensas ideológicas,
morales y religiosas. Si bien el proceso no es directo dado que aparecen
sospechas y algunas resistencias, lo que está comenzando a ocurrir se instala
con comodidad porque la propia sociedad se va entregando a lo que cree será una
salvación. Hasta que finalmente se ve la verdad, aunque a veces, demasiado tarde. El nazismo no fue
más que otra clase de populismo. Saquemos nuestras propias conclusiones.
Incomodo,
por momentos asfixiante, Wakolda es un film importante para el cine argentino,
y tal vez, el mejor de estreno argentino
de este año.
martes, 17 de septiembre de 2013
REALITY de Matteo Garrone
Si el cielo tuviera una platea de cine, seguramente allí estarían aplaudiendo esta película Luchino Visconti, Vittorio de Sica, Roberto Rosellini y muy especialmente, Federico Fellini. Porque REALITY, más allá de ser una extraordinaria película, rescata del neorrealismo lo mejor de estos cuatro directores y genera un cuadro post neorrealista "a la napolitana", ya no en blanco y negro sino color, y las historias ya no contarán cómo salir de la miseria y la pobreza sino cómo mantener la ilusión y la fantasia en un mundo decadente.
Garrone se
inspira en el Visconti de "Bellísima", pero no narrará la historia
de una madre haciendo largas colas en una radio para lograr colocar a su
pequeña niña como estrella infantil de las radionovelas, sino que hablará sobre
las andanzas de Luciano, el pícaro pescador del pueblo que sueña con emular a
Enzo, el último gran famoso ganador del Gran Hermano, mientras María, su mujer
(Loredana Simioli muy parecida a Ana Magnani) para acompañarlo a todas partes
con una prole de 4 niños, mientras se hace tiempo para trabajar en un comercio de venta
de electrodomésticos que le permite pagar la olla a la que Luciano ya no aporta porque
solo anda detrás de sus sueños. Las pequeñas confortabilidades de la vida
moderna ya no satisfacen ni dejan pleno porque son solo
eso, un puñado de materialidades mezquinas. Por esa razón, los personajes sueñan con "un
milagro" a lo De Sica, y no precisamente para satisfacer su espíritu. Luciano
(Aniello Arena) es una especie de Gelsomina
en varón (Fellini presente), que en
lugar de encontrar al sabio equilibrista que le cuenta de la importancia del rol del
granito de arena en el universo, tiene un televisor que solo le muestra un
camino, el de la fama instantánea y el mucho dinero del Gran Hermano. Lo que se dice "una vida
vacía". Pero Luciano cree haber nacido para ello, mientras escucha a Enzo
repetir reiteradamente y vanamente "Don´t Give up!", un llamado a una
resistencia y a una no rendición absolutamente imposible.
Comedia
dura y amable de Garrone, que pinta con calidez napolitana a todos sus
personajes, y a su vez, retrata ásperamente una sociedad en decadencia que abandona el esfuerzo del trabajo y busca azarosamente fama y dinero en la persecución de un sueño imposible. Lo notable del film
de Garrone no es su apego al realismo sino la precisión del manejo de un relato
cuyo fin es el éxito sino la entrada a un mundo irreal de locura y soledad absolutas. Demás
está decir que la escritura cinematográfica de Garrone posee el virtuosismo
narrativo de Visconti, con planos secuencias maravillosos donde la cámara se
mueve con la precisión y elegancia de una estilográfica, acompañada por la
maravillosa cámara de Marco Onorato, una paleta de brillosos y recargados colores y la música de ese gran compositor francés que es Alexander Desplat,
inspirado esta vez en los italianos Nino Rota y Ennio Morricone.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


.jpg)




