martes, 9 de septiembre de 2014

CHE STRANO CHIAMARSI FEDERICO de ETTORE SCOLA

Llegan mis cosas esenciales. Son estribillos de estribillos. Entre los juncos y la baja tarde, !qué raro que me llame Federico! - Federico Garcia Lorca - Canciones para Terminar.

Con esta  cita comienza este filme que más que una película homenaje es una película sobre la memoria, un ejercicio sobre el recuerdo  de quien es el único sobreviviente de un clan creativo inigualable que tuvo el cine italiano a partir de la aparición del neorrealismo, pero que vivió su momento más creativo a partir de los años 60, para finalizar como movimiento a partir de los 80.

Vienen al caso dos frases que leí del Dr. Facundo Manes en el diario La Nación hace unos meses. Las cito textualmente. La primera de ellas dice "La memoria no es un fiel reflejo de aquello que pasó sino más bien un acto creativo, uno de los más creativos en el funcionamiento de nuestras mentes. La otra aclara, "Las estructuras cerebrales que están involucradas en la memoria autobiográfica alimentan a su vez circuitos neurales ligados con las emociones". Y estas dos frases del Dr. Manes son claves para poderse acercar a este nuevo film de Scola. Porque el filme de Scola es un acto creativo proveniente de los recuerdos y manejado por la emoción más pura.
En principio, el film abre como un documental sobre Fellini, pero a los pocos minutos de transcurrido el mismo, uno se da cuenta que de documental no tiene nada y todo responde a la arbitrariedad de la memoria que transforma recuerdos caóticos en hechos que son tratados de poner en un orden con el propósito de poder entender un tiempo vivido y sobre todo, un movimiento cinematográfico que ha sido producto de ese propio tiempo que dejo como testamento al cineasta más creativo que haya existido hasta el momento. De esta manera Scola recuerda a Federico Fellini, y tal vez, esos recuerdos de Scola no coincidan con la realidad en su estado más puro. Pero esos recuerdos, que ahora cobran forma cinematográfica,  narran aquellos momentos que se transformaron en bisagras de aquel  movimiento.
Son unos pocos momentos. La llegada de Federico a Roma desde su Rimini natal, a los 18 años, haciendo su debut  como caricaturista de Marc´Aurelio, un pasquín que desde el humor, pretendía desde principios de los años ´30 ser un medio lúcido y crítico del fascismo, fundamentado en la caricatura politica y costumbrista, por donde pasaron los nombres más famosos de la época, entre ellos los de aquellos que cimentaron la cinematografía italiana a partir de l los 50, como Furio Scarpelli, Agenore Incrocci (Age), Steno (seudonimo de Stephen Vanzinas), Ruggero Maccari, Cesare Zavattini, Mario Bava, Mario Camerini y el propio Ettore Scola, quien de pequeño, había tenido gran habilidad para el dibujo, sin olvidarnos, obviamente, de Mario Moniccelli, de Roberto Rossellini, de Vittorio De Sica ni del gran Michelangelo Antonioni.
Scola pasa revista a cada momento creativo, busca y trata de explicar los "porque" de lo "fellinesco". Rememora aquellos paseos nocturnos en el auto de Federico tratando de abrevar en algo de esas almas desoladas que habitan la noche (un pintor callejero, una prostituta romana), rescata las escenas de "Nos Habíamos Amado Tanto" donde justamente esta Fellini filmando "La dolce Vita", introduce a Mastroianni como un autentico alter ego de Federico, y recuerda que él le da el papel de Giacomo Casanova que el propio Federico le niega en su película. Comprende a Federico, lo entiende, lo mima, y hasta lo justifica. Lo muestra y lo admira como a un genio, pero a su vez, deja en claro que semejante genialidad tiene que ver con la osadía y también por el talento que lo rodeaba.
Película chiquita, hecha como con retazos, desborda creatividad y está impregnada no solo del genio de Fellini sino del propio Scola, quien con humildad y como único sobreviviente de una generación, le rinde homenaje. Cuando todo se acaba con la muerte del gran Federico, la negación aparece, Federico se escapa en medio del velorio en Cinecittá, y es entonces cuando  Scola se queda solo con los retazos de aquellos filmes que han hecho historia y nos dice que los grandes nunca mueren porque permanecen a través de su obra.
Film genial que parece ser ignorado en Buenos Aires, ha tenido hasta ahora una corta trayectoria que le ha permitido brillar en los más importantes festivales y hasta tener una pasada de homenaje en el Moma, el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Absolutamente imperdible para los amantes del cine, y para todos aquellos que no se conforman con lo seriado.

domingo, 17 de agosto de 2014

WADJDA de Haifa Al-Mansour

LA BICICLETA VERDE

Más allá de ser el primer film saudita que se estrena comercialmente en Buenos Aires, es también el primer film de origen árabe dirigido por una mujer. Y esa característica femenina se nota en toda la película porque la película toda es una comedia ligera en torno de la condición de la mujer en el islam.

Haifa Al- Mansour, hija de un conocido poeta árabe, esposa de un diplomático estadounidense, con formación cinematográfica realizada en el Sundance Institute en USA, reconoce todas esas influencias que vuelca en una película de sólido y sostenido ritmo narrativo, capaz de transformarse en una interesante crítica social.

En lo exterior, en la superficie del relato, el film de Al-Mansour cuenta un momento  en la vida de Wadjda, una niña de unos 14 años, quien con algunos problemas escolares, ve la oportunidad de superarse a través de su participación en un concurso escolar contestando preguntas sobre el Corán, cuyo premio en dinero, le facilitaría la compra de la bicicleta color verde que desvela sus sueños. Pero en lo interior, el film va más allá y describe una sociedad llena de prejuicios morales, donde se rebela el rol secundario de la mujer.
Rápidamente queda en claro que la bicicleta que tanto ansía Wadjda no es algo bien visto para una niña. Por lo tanto, la bicicleta es la representación de lo prohibido. Es algo que deja a la vista un mundo de prejuicios sociales que perturba a la sociedad saudita. Por otro lado, Wadjda se transforma en una observadora, una testigo de las conductas de sus padres. Mientras su padre cumple su rol de tal con Wadjda, a la vez opera como un marido ausente para con su madre. Es que su matrimonio está en crisis debido a que su esposa  no es capaz de darle un hijo varón. En consecuencia, y dado que a los hombres se les permite tener varias mujeres, este hombre, simplemente, está en busca de una nueva mujer. Pero a su vez, la madre abandonada, mientras se desvive cuidando a Wadjda, trata denodadamente de reconquistar a su perdido marido. Así, la película va tomando un tono de ligera comedia costumbrista que va desnudando las conductas de los diferentes personajes, casi todas alteradas por la rigidez religiosa imperante.

La Bicicleta Verdad (Wadjda en su original) es una película entretenida y profunda. Contada como comedia costumbrista, se transforma en una crítica social importante que trasciende las fronteras de su propio universo.

viernes, 15 de agosto de 2014

JEUNE & JOLIE de Francois Ozón

CORTO VIAJE DE LA ADOLESCENCIA HACIA LA NOCHE


"Joven y Bonita" es la última película de Francois Ozón, un joven escritor y director francés que tuvo su debut cinematográfico en 1998 y su primer gran éxito comercial en el año 2000 con una película estupenda que se llamó "Bajo la Arena", protagonizada por la inglesa Charlotte Rampling.  
Ozón es un director versatil. Apegado a los géneros, transita con igualdad de condiciones tanto el drama (Bajo la Arena) como la farsa (8 Mujeres),  la comedia (Potiche: Mujeres al Poder), o el thriller policial (La piscina). Pero si algo lo caracteriza, es su velocidad narrativa. Ozón es un director sin espacios muertos. En sus films, siempre está pasando algo. Meses atrás, comenté aquí mismo, una joya al respecto: "En la Casa". un film que se destacó pero que no alcanzó el éxito de taquilla que merecía.


Ahora es el turno de "Joven y Bonita", un film que lo coloca como un testigo, un analista de la decadencia de la sociedad en que vivimos. Una visión lúcida de una familia disfuncial, en la cual hay un padre ausente, otro sustituto que no encaja, una madre medica sólo ocupada en restablecer su nueva relación matrimonial, y dos hijos adolescente, un varón todavía casi niño, y una niña, Isabelle, de 17 al borde de abandonar la adolescencia y enormemente alterados  por el despertar de las feromonas, al punto de transformarse rapidamente en una mujer: la joven y bonita del título original.


El merito de Ozón es describir esa transformación, el de la  Isabelle adolescente a la Isabelle mujer, sin perder nunca su exclusivo punto de vista. Todo lo que vemos, lo vemos a través de Isabelle. En el film no hay desviaciones ni pérdidas de tiempo. En todo el transcurso de la película están ocurriendo cosas que inexorablemente trasladan a Isabelle desde el mundo de la adolescencia al mundo de la adultez. A veces, delicadamente. Otras, con la dureza propia de la vida. Será, sin duda, un aprendizaje costoso. Incluso, Isabelle no tomará ni el mejor camino ni tampoco los más acertados atajos. Por el contrario, erigirá hacerse mujer, prostituyéndose. Pero esa elección no será tan libre. En el fondo, su psiquis estará condicionada por una búsqueda constante. Isabelle se prostituye sólo con hombres mayores. En el inconsciente de Isabelle, lo que prevalece, es la búsqueda de un padre ausente.

Film duro y notable de Ozón, contado como una comedia dramática sobre el fin de la adolescencia, alcanza las alturas de un documento de una época en la cual la familia parce no encontrar las respuestas adecuadas a los nuevos desafíos que se plantean: la mayor participación social de la mujer, la inserción de la mujer en el mundo laboral y en cargos directivos, la tecnología que reemplaza al hombre, las ausencias..., la familia vuelta disfuncional, aquella de "los míos, los tuyos y los nuestros".

domingo, 10 de agosto de 2014

VIOLETTE de Martín Provost

LA MALQUERIDA


Violette Leduc  fue una escritora farancesa que murió en 1972 a los 65 años. Contemporanea de Albert Camus, Jean Genet, Jean Cocteau, Jean Paul Sartre, y fue ahijada literaria de Simone de
Beauvoir, dado que esta última, mujer de Sartre, fue la que la apoyó financieramente y la alentó permanentemente en su camino hacia la literatura.
La película que lleva su nombre toma un lapso de su vida  que va desde mediados de la 2da Guerra Mundial hasta 1964, año que publica su 6to libro, "La Bastarda", que además, le otorgaría su primer premio literario, el Goncourt de ese año.
No obstante estos antecedentes, la película no es un film sobre la creación literaria aunque ponga en claro que el hecho creativo tiene mucho más de esfuerzo y transpiración que de verdadera inspiración. La película trata, por el contrario, de la imperiosa necesidad de expresión que tiene la Leduc  derivada tanto de sus inclinaciones sexuales (es bisexual) como así también de las dificultades que experimenta en ser amada, en ser querida. Violetta camina todos esos años que retrata la película por un abismo sentimental, por los bordes mismos del desamor, para encontrar en el hecho literario una forma de expiación. Su literatura, no será otra cosa que una autobiografía descarnada. Cada uno de sus libros representará un viaje hacia su interior o su pasado, no en una búsqueda desenfrenada de su propios sentimientos, sino más bien, un viaje por el abismo de sus soledades y desamores. Violette es el amor no correspondido. La vida de Violette no solo no encuentra ni el amor físico ni carnal, sino que ni siquiera encuentra el amor de sus lectores. Su literatura es prácticamente ignorada hasta que, en 1964, "La Bastarda", se transforma en un éxito editorial. A partir de ese momento, Violette, al menos, podrá vivir económicamente hablando, del producido de su trabajo aunque nunca llega a ser una autora popular.

Martin Provost, director y guionista, de quien se vió anteriormente la excelente "Seraphine" sobre la vida de la pintora Seraphine Louis, en la que exploraba la libertad de expresión en una persona que experimentaba desequilibrios mentales , dirigió Violette con mano firme y la sensibilidad necesaria para introducirnos en los huecos desolados de la personalidad de Violette,  permanentemente demandante sin éxito de compañía y amor. Toda la pintura de este particular universo hubiera sido imposible para Provost de no contar con la extaordinaria actuación de Emmanuelle Devos, una actriz sensible y plena de matices, que da carnadura creíble, real, a la escritora retratada.

miércoles, 12 de marzo de 2014

CINE Y LITERATURA: Sobre "DETRÁS DE LA PUERTA" de István Szabó y "EN LA CASA" de Francois Ozón

DOS ESTRENOS

"Detrás de la Puerta" y  "En la Casa" tienen algo en común. Ambas tratan sobre cómo escribir una novela que necesariamente se nutre de la vida que viven sus propios escritores. La diferencia está en  los resultados logrados.

"Detrás de la Puerta" me decepcionó. Muy bien actuada por Helen Mirren, la película interesa pero no llega a cuajar. Hay claras fallas de guión y eso resiente la fluidez narrativa del maestro húngaro, quien supo ganar un Oscar por "Mephisto".

Estamos en Budapest a principios de los años ´60. El país vive en pleno comunismo y se ha convertido en un satélite europeo de la Unión Soviética. La sociedad continua dividida. Hay quienes reciben los favores del Estado, y aquellos que siguen sufriendo las consecuencias de la 2da guerra.


Szabó, en una puesta casi teatral, localiza la acción en un barrio de las afueras de Budapest. Allí desarrollan sus vidas un matrimonio de intelectuales, Magda y Tibor, ambos dedicados a la enseñanza universitaria, y Emerenc, una extraña mujer que pasa su tiempo fregando ropas viejas y barriendo hojas secas o nieve acumulada en la vereda. Magda quiere ser escritora. Para ello, decide dejar sus cátedras y dedicarse a escribir. Por lo tanto, necesita que alguien la ayude en las tares del hogar. Para eso llama y contrata Emerenc. A partir de allí, la acción se concentrará en los sucesivos cruces de ambas mujeres. 

Szabó trata de evitar las obviedades del enfrentamiento social, y para ello, focaliza las acciones en los objetivos de cada una de ellas. Magda quiere terminar su libro, y Emerenc pareciera pretender superar su misterioso pasado. Al principio de la película, la relación entre ambas se presenta como un permanente enfrentamiento. Pero a medida que la película avanza, dicha relación cambia en una especie de metamorfosis a través de la cual se establece una nueva relación del tipo madre-hija, para finalmente, generar otra vuelta de tuerca, donde la relación ya no parece ser real sino ficticia, colocando a Emerenc como una fuente de inspiración para el personaje central de la novela que Magda está escribiendo. Todo ello hace que la fluidez del relato comience a resentirse confundiendo al espectador, el cual pierde el hilo de lo que está sucediendo, y empieza a colmarse de preguntas. Emerenc es un personaje de la vida real o es solo el personaje que ha creado Magda para su novela? Son Magda y Emerenc personajes antagónicos, que expresan realidades sociales diferentes en un país igualado por el comunismo? Por qué las reacciones de Emerenc son siempre de rechazo a Magda? Es Emerenc una vieja antisemita o es una salvadora de judíos? Magda es una gran escritora o solo recibe los favores del gobierno? La enfermedad de Tibor, es real o solo quiere enfatizar en la debilidad del marido? Es acaso la pretendida superioridad de Emerenc la fuerza del Estado comunista o son las reacciones propias de la represión?

Tantos son los contrasentidos que plantea, tantas son las insinuaciones que terminan en la nada,  que el film de Szabó termine naufragando en el tedio. Hay películas que han planteado lo mismo con mucha mayor simpleza y efectividad, como el caso de "La Vida de los Otros", aquella película alemana de 2006 donde también trabajaba Martina Gedeck (Magda).


Todo lo contrario me pareció "En la Casa", del director francés Francois Ozón. Basada en una obra teatral de Juan Mayorga, ambos trabajan en su adaptación cinematográfica y consiguen darle el suficiente aire fresco que les permite lograr una película espléndida, clara y contundente respecto de sus aspiraciones, y sobre todo, cinematográficamente, muy entretenida.

El film es una típica comedia francesa en la cual sus dos personajes centrales son Germain, un profesor de Francés, y Claude García, un alumno aventajado de su materia, en una escuela pública de Paris. 

Germaín tiene alrededor de 60 años, está casado con Jeanne, una curadora de arte casi en bancarrota,  y vive una vida bastante aburrida que de repente es alterada durante un fin de semana mientras corrige unas redacciones que ha pedido a sus alumnos del del colegio durante un fin de semana. Es que uno de los escritos, el que ha firmado Claude supera largamente al del resto de sus compañeros, saliendo de la mediocridad y desinterés general por la materia que  expresa al resto.
Pero la vida de Germaín se verá alterada más allá de las bondades de la
 escritura. Porque no solo impacta la calidad de los escrito sino lo que Claude relata: un fin de semana en la casa de Rafa, un compañero de escuela, a quien le ha estado enseñando matemáticas. Claro está que no solo ha enseñado matemáticas, sino que ha comenzado a meterse de lleno en la vida de la familia, y engancha a su profesor con un misterioso "continuará…"

Germaín se interesa por la redacción, observa que su alumno tiene dotes de escritor, y comienza  alentarlo a que continúe con su obra. A lo cual, Claude accede dócilmente. Pero, las incursiones de Claude en la casa de Rafa comienzan a ser cada vez más frecuentes y atrevidas, lo cual apasiona a Germaín, y terminará por transformarlo en un cómplice de sus andanzas más que en su mentor. Claude trastocará la vida de todos, pero especialmente la de Germaín, que  ya no será el guía de la novela de su alumno sino su propio protagonista transformando al profesor en el personaje central de un trabajo de redacción para el fin de semana.

Ozón cuenta esto a toda velocidad, sin ataduras ni prejuicios, logrando ese tono superfluo y ligero de las grandes comedias francesas, y a la par que desarrolla una aguda capacidad de observación social. Este logro se debe al mantenimiento del punto de vista. Ello es la mirada de Claude vuelta escritura, la de un chico de clase baja, inteligente y de enorme talento narrativo, quien observando a su alrededor, genera una interesante crítica social sobre cierta clase media acomodada. No casualmente Ozón cita en la película a Pier Paolo Passolini, el talentoso poeta y director italiano que entre otras películas famosas dirigió "Teorema", en la cual, un extraño personaje aparecía de repente en una casa y seducía sexualmente a todos los miembros de una familia de la alta burguesía, a la cual corrompía. En aquel entonces (1968),  "Teorema" se veía como una enorme critica a la burguesía italiana de posguerra. "En la Casa", sin llegar a los extremos de Teorema, se observa a la familia de principios de siglo, su vaciedad, su materialismo, su tremenda fragilidad, la endeblez de los vínculos sociales, la falta de fidelidad y la facilidad de corrupción que se vive en nuestro tiempo. "En la Casa" no es "La Gran Belleza", pero sin proponérselo, Ozón logra enviarnos un mensaje parecido, y nos ofrece una de sus mejores películas de su vasta trayectoria.

miércoles, 5 de marzo de 2014

PHILOMENA de Stephen Frears - DALLAS BUYERS CLUB de Jean-Marc Válle

A PROPOSITO DE "PHILOMENA LEE" Y "RON WOODROOF"

Dos películas basadas en hechos y personajes reales, llaman mi atención por su cuidada elaboración, su capacidad para eludir el folletín, evadir el melodramatismo y convertirse en dos piezas capaces de apelar a nuestra inteligencia y provocar nuestra reflexión.


"Philomena" es una película "chiquita pero rendidora", que funciona por los 4 costados. Primero, porque tiene un guión de hierro del propio actor Steve Coogan, que nunca cae en el lugar común ni mucho menos en el melodramatismo. Segundo, porque la dirige alguien con mucha experiencia, Stephen Frears, un inglés que sabe hacer cine y lo hace en ambas orillas del Atlántico, pero se luce más cuando filma en la capital del viejo imperio, dado que está en su casa y se le respeta mucho más su libertad creativa. Frears es un director austero, típicamente inglés, que sabe ir al grano de la cuestión y no se distrae en banalidades. Tercero, porque su actriz principal es una de las mejores actrices del mundo y es capaz de expresarlo todo. Estoy hablando de Judi Dench. Todos juntos,
llevan adelante este melodrama equilibrado. Y cuarto, porque hacia la mitad de la película, se hace el giro justo dejando atrás el género, metiéndose en las consecuencias de lo pasado, y especialmente, dirigiéndose al "perdón", esa condición capaz de hacer cesar nuestra ira o indignación y evitar continuar con el odio ancestral o la cadena de venganzas. El perdón aparece como una necesaria condición para lograr no solo la paz espiritual del individuo, sino también la paz social. De esta forma, "Philomena" se hace grande como película y en lugar del gusto amargo producto de los lamentables sucesos que relata, nos deja un espacio abierto para la reflexión.

Con "Club de Compradores de Dallas" ocurre algo similar. Estamos a principios de los ´80 cuando todavía pocos sabían de qué se trataba el SIDA. Pero la película, lejos de elegir el melodrama, elige un tono de comedia sarcástica, y se transforma en un gran discurso en contra de la manipulación espuria de los negocios farmacéuticos y un alegato sobre el avasallamiento del Estado sobre los derechos del individuo sobre su libertad de elección.


La película se inicia con un tipo al cual le diagnostican la enfermedad, pero el film hace foco en la situación real que se vivió en aquella época donde la epidemia aparece como algo desconocido para médicos y laboratorios, haciendo estragos en la población, particularmente gay. Esta situación se agrava y avanza como consecuencia de la negligencia, desconocimiento o manejos burocráticos, del Estado, quien no autorizaba drogas potencialmente aptas para combatir la enfermedad por no estar probadas y en cambio permitía el manejo inescrupuloso de laboratorios que desarrollaban, probaban y registraban drogas de dudosa eficacia, que podían venderse a precios exorbitantes con la debida receta, a los enfermos tratados en determinados nosocomios, todo ellos debidamente aceitados por cadenas de coimas y favores.

 Bien narrada por el canadiense Jean Marc Vallé, soberbiamente actuada por Matthew Mc Conaughey y Jared Leto, este film termina de convencerme de que el cine americano está un "alza" sostenida y corrobora que esta última carrera por los premios Oscar ha sido una de la mejores de los últimos 10 años por la variedad y calidad de las propuestas cinematográficas vistas.

jueves, 27 de febrero de 2014

LA GRANDE BELLEZA de Paolo Sorrentino

LA DOLCE VITA DE LOS COMIENZOS DE SIGLO XXI


"Termina siempre así, con la muerte. Pero antes, hubo vida, escondida debajo del bla, bla, bla,… Todo sedimentado bajo los murmullos y el ruido. El silencio y el sentimiento, la emoción y el miedo. Los demacrados, caprichosos destellos de belleza. Y luego la desgraciada miseria y el hombre miserable."

Siempre me apasionó el cine italiano. Primero, durante mi adolescencia fue descubrir a Visconti, luego Fellini, más tarde, Antonioni y Moniccelli, y algo más tarde, y en pleno revisionismo, el neorrealismo. Nunca es demasiado tarde. El neorrealismo era una fuente creativa y conceptual inagotable, y esa fue la cuna de los más grandes cineastas de la segunda mitad del siglo XX, incluso de algunos americannos, particularmente, de la escuela de Nueva York. Hoy, Paolo Sorrentino, con "La Gran Belleza" renueva aquellos laureles, haciendo no solo una gran película, absolutamente personal, sino también, un homenaje al mejor Fellini, uno de aquellos mentores.

Federico Fellini atravesó todas las etapas del gran cine italiano. Proveniente de las artes gráficas, comenzó a hacer cine en los ´50. En esa década nos dejó una joya indudablemente neorrealista que denominó "La Strada". Pero recién a principios de los ´60, realizó sus dos obras capitales: "La Dolce Vita" y "8 y 1/2", obras representativa de sus propias crisis personales, a la vez que fuertemente criticas de la realidad de su tiempo, de las cuales  emerge un nuevo y verdadero Fellini, aquel que da lugar a lo denominado "fellinesco" como forma de describir "una realidad". Y lo fellinesco será mucho más que un estilo, transformándose en una marca que caracterizan películas que abordan el surrealismo como "Roma", "La Ciudad de las Mujeres", "Satiricom" y "Casanova". Años más tarde, llegaría su obra otoñal, la de su vejez, como "Ginger y Fred" o "La Voz de la Luna".

"La Dolce Vita" es una bisagra absoluta, no solo en su obra personal sino también en el cine italiano. Porque cinematográficamente, es el fin del neorrealismo, pero a su vez, es un fresco impresionante sobre el fin de una época, el de la reconstrucción de pos guerra, la del olvido de la miserias pasadas, y el comienzo de una vida superflua y vanidosa, en la cual ya se puede vaticinar el advenimiento de un tremendo vacío existencial. Comienza, además, a expresar la decepción de la falsa prosperidad de posguerra.

"La Gran Belleza" es la "La Dolce Vita" de los comienzos del siglo XXI. Al igual que en la primera, el relato está guiado por un personaje principal, un periodista, es decir, un cronista de la realidad, un alter ego del propio director. Antes, Marcello Rubini en la interpretación de Marcello Mastroianni. Ahora Jep Gambardella interpretado por Toni Servillo. Ambos nos introducirán en su mundo fatuo, impersonal, pero Gambardellla no sucumbirá como Rubini a los encantos de la época asimilando su vida a ella, desnudando su perplejidad frente a un mundo incomunicado sino que mantendrá distancia y se transformará en un testigo privilegiado de esta época.

Jep Gambardella es un escritor talentoso. Acaba de cumplir 65 años. Es un hombre de la noche. Se siente viejo. Vive solo. Tiene las mujeres que desea. Asiste a todas las fiestas y es el "rey de los mundanos". Ha escrito un único libro en su juventud que lo ha colocado como escritor destacado. Todos esperan de él un nuevo libro. Pero Jep no encuentra la inspiración. Cree que lleva una vida vacía , tal vez anclada en el pasado, y recuerda a Faubert que quería escribir una novela sobre la nada. Pregunta a todos si se puede escribir una novela sobre la nada sin obtener respuesta. Ahora se ha transformado en el cronista de sociales de un periódico romano. Desde esas páginas, deja sus testimonios sobre la época en que vive, frecuentando y reporteando a la intelectualidad romana, a artistas, millonarios, miembros de la realeza e importantes funcionarios de la iglesia católica.

La película es una gran crónica sobre la vida social en Roma vista desde el exclusivo punto de vista de Jep. Al comienzo del film, una voz en off nos dice: "Viajar es útil, ejercita la imaginación. Todo lo demás es desilusión y fatiga. Nuestro viaje es enteramente imaginario. Ahí reside su fuerza. Es una novela, nada más que una historia ficticia". Debería decir, además, esto que usted verá es una película, no es más que una mirada subjetiva, todas las conclusiones, espectador, son las suyas. 

Pero queda claro que más allá del viaje imaginario, lo que uno ve y escucha es perfectamente reconocido, y es tan válido aquí como allá. Es decir que el mensaje de "La Gran Belleza" se eleva por sobre las fronteras romanas o italianas y alcanza niveles universales. Es imposible no reconocer lo que el film describe.

No obstante ello, aceptemos la mirada de Jep, una mirada obviamente subjetiva, que además,  es la mirada de un intelectual lucido y desencantado, con una lengua filosa, pertrechado bajo la seguridad de un trabajo rentado en un diario importante, permanentemente consiente y resistente, comprometido con su tiempo, bajo la dirección de una enana que dice tener el privilegio de haber podido ver la vida siempre desde la misma altura. Enigmática pero objetiva. Ella parece contener a Jep, y su anormalidad es la real normalidad del mundo que Jep habita. Un mundo deforme.

Esa mirada subjetiva de Jep, aunque no le permita escribir una novela sobre la nada,  no hace otra cosa que describir "la nada", esa nada decadente que caracteriza la sociedad de principios de siglo, esa sociedad pos industrial, la de los servicios, la de la tercera ola,  que trata de mostrar un falso bienestar apoyado sobre una torre de naipes de cartón. Es una sociedad en crisis que está tomando características seculares y no parece encontrar el principio de su solución. Es la misma sociedad que genera desocupación y solo parece encontrar como respuesta entretenimiento masivo. Pan y circo. Y esa descripción es merito de la excepcional actuación de Toni Sevillo y la no menos deslumbrante puesta en escena del guionista y director Paolo Sorrentino.


Finalmente cabe preguntarse cuál es la "gran belleza" que alude el título. Dónde podemos encontrarla?. No hay duda que en toda Roma la hay, pero no es la belleza romana, ni la belleza exterior la que alude la película. La gran belleza es la interior, es la del espíritu, es la que evoca Jep al final cuando recuerda su primer gran amor adolescente, es la que irradia Ramona, la hija enferma de su amigo romano, con la cual el establece un vinculo prácticamente espiritual. La gran belleza está ausente fruto de ese vacío existencial que expresan la mayoría de los personajes que deambulan alrededor de Jep.

"La Gran Belleza" es una gran película. Inasible, esquiva, envolvente, laberíntica, imaginativa, donde el realismo se superpone con el surrealismo, y los fantasmas del pasado aparecen en el presente. Sin lugar a dudas, la mejor de su autor y director, Paolo Sorrentino, un joven proveniente de la "escuela napolitana" que tiene 6 largos en su haber y ya participó del BAFICI con "Il Divo", un impresionante trabajo sobre la personalidad y carrera política de Giulio Andreotti, también interpretado por Toni Servillo. Para ambos, mi mayor respeto y admiración.

miércoles, 26 de febrero de 2014

NEBRASKA de Alexander Payne

"UN GRAN ARCO IRIS DE COLORES GRISES PARTIDO POR UN RAYO DE LUZ"


Un hombre viejo camina solo por la banquina de una autopista, lo detiene una patrulla que lo traslada a una comisaría, donde lo pondrán en contacto con su hijo menor. El hombre dice estar en camino hacia Nebraska, donde debe cobrar un premio de un millón de dólares de un aviso publicado en una revista. Todo suena a cuento chino. Pero la inocencia del viejo está fuera de cuestión. Es solo un viejo con Alzheimer.

Nebraska, la película, es una típica road movie americana que encuentra en "Las Uvas de la Ira" (1940), aquella memorable película de John Ford sobre la obra de John Steimbeck, su antecedente más lejano, aunque a fines de los ´60, el cine americano recuperó el subgénero y nos dejó obras imperecederas como "Busco Mi Destino" (Easy Ryder, 1969), "Paris, Texas" (1984) o "Thelma y Louise" (1991) que aquí muestran también su influencia. En las "road movies" los personajes van en busca de sí mismos. Al igual que Ford, Hoopper, Winder y Scott, Payne narrará este viaje hacia la nada como un viaje de descubrimiento interior. Pero ese descubrimiento no estará a cargo del propio protagonista, sino que será el que hará el hijo respecto de su padre.

 "Nebraska", es eso: El descubrimiento del padre desde la perspectiva del hijo. Ese momento en el que nos volvemos adultos. Tal vez, nuestro más grande  descubrimiento. Aquel que nos hace ver al padre ya no como el ser que nos dio la vida o aquella persona que vemos con la autoridad del jefe de familia, o nuestro modelo a imitar, sino tan solo como un hombre, una persona real, de carne y hueso, alguien con virtudes y defectos, un ser humano que se está volviendo grande, o que ya es anciano (como este caso) y que aún conserva aspiraciones, o tiene un sueño. Nebraska, la película, es el viaje de Will hacia el descubrimiento de su padre Woody.

Pero "Nebraska" no es solo eso. Un dialogo de "Agosto" lleva a decir a Meryl Streep que el deseo de los padres es poder ver cómo los hijos superan a sus padres. No sucede eso en "Agosto", y tal vez tampoco en "Nebraska". Will es un simple empleado de comercio, un vendedor de electrodomésticos, con una vida de pareja inestable. Will es uno más en el paisaje de la mediocridad americana. Pero Will tendrá y aprovechará la oportunidad de llegar un poco más lejos. Porque Will decidirá llevar su padre a Lincoln, Nebraska, y hará realidad el sueño de su padre.

Visión crítica la de Payne, esta vez sobre un guión ajeno de Bob Nelson, irá descubriendo la vaciedad interior de los personajes que habitan el camino que va más allá de las praderas solitarias de Montana a Nebraska. En el viaje de los Grant irá apareciendo, además, la parálisis profunda de los Estados Unidos post ataque a las torres gemelas y sobretodo, post "crisis de las subprimes". No solamente se verán campos vacios sino también desempleo y vagancia. Una pérdida de valores, como la del trabajo, que sin lugar a dudas ayuda a explicar la vaciedad de espíritu de los personajes. Se verá también soledad y olvido. Pero esos sentimiento de vaciedad no son otra cosa que el perfil del materialismo extremo de la propia sociedad americana, ahora lejos de alcanzar su propio sueño.

No hay lugar a dudas que Alexander Payne es un gran director. Sus obras anteriores ya lo confirmaban: Tanto "Entre Copas" como el "Sr. Schmidt" o "Los Descendientes" por citar solo sus películas más recientes y conocidas, daban prueba de su calidad autoral. Pero en "Nebraska" redobla la apuesta y realiza su película más arriesgada. Reunido de un grupo actoral extraordinario pero mayormente desconocido (salvo Bruce Dern no conozco el resto de los actores), logra con fotografía en blanco y negro de Phedom Papamichael, tal vez la que sea su obra más importante y personal. Con estos dos elementos, fotografía y elenco, una vez más examina al hombre frente a una situación de cambio extremo. En "Entre Copas" era la perdida laboral, en "El Sr. Schmidt" la jubilación, en "Los Descendientes", la muerte de la pareja. Aquí la proximidad de la vejez y el Alzheimer, le permite desnudar la interioridad de sus personajes, y mostrar en ellos, la fragilidad del americano medio.

El materialismo aparecerá una y otra vez. Cada personaje con que se topan en el camino creerá que el millón de  dólares que Woody dice haber ganado es una realidad, y cada uno mostrará deseos de sacar provecho de ello. Cada uno inventará alguna vieja cuenta pendiente con Woody y ven este momento como el de pasar facturas. Pero el viejo Woody no le debe nada a nadie, e íntimamente sabe que los suyo es tan solo un sueño de lotería que tiene como única ambición real la de poder tener una nueva pick up y recuperar un viejo compresor para su taller mecánico. Materialmente lejos del millón, Woody tan solo pretende "reponer". Es como si su pretensión vital fuera tan solo volver a alcanzar la juventud perdida. El premio que le espera en Nebraska será una simple gorra publicitaria, pero su hijo Will se las arreglará para hacer realidad el pequeño sueño de su padre, el que para la envidia y asombro de medio pueblo paseará lentamente por sus calles. Virtudes y defectos, verdades y mentiras, bajezas y mediocridades saldrán a la luz del día en ese pequeño paseo.


Nebraska es una película de tonos medios. Sus personajes expresan pesares pero jamás llegan al estallido. Lejos del "Too much…", a esta película la caracteriza el "Just a little…". Nunca la pantalla fundirá en negro, ni el blanco brillante nos enceguecerá la visión. Su blanco y negro no llegará al contraste total porque lo que predominará  a lo largo de todo el film es una sinfonía de grises. Si, "Nebraska" es como un gran arco iris de colores grises partido por un rayo de luz.

viernes, 21 de febrero de 2014

12 AÑOS DE EXCLAVITUD de Steve Mc Queen

UN LLAMADO DE ATENCIÓN PARA CON LOS DERECHOS HUMANOS


No puedo decir que "12 Años de Esclavitud" me haya gustado. En realidad, como película me gustó bastante poco. Pero reconozco que su mensaje, claro y diáfano, es útil y necesario aunque la esclavitud lleve ya más de 200 años de abolición. La realidad es que hoy en día la esclavitud continúa vigente. Su forma más evidente no aparece como en la antigüedad, donde los esclavos eran productos de guerras o diferencias raciales. En nuestros días, las características son económicas, en formas de trabajos clandestinos o informales. Alguna vez alguien se preguntó cómo se produce esa mercadería que se vende en ferias y toldos callejeros? Cómo se genera tanta cantidad de la misma? Quiénes se benefician? Quiénes se perjudican?. La confección de ropa, indumentaria y calzado, carteras para damas, pequeños artículos de electrónica se concreta mediante la utilización de talleres / hoteles , o la utilización de buques factorías sin bandera, por ende piratas. Esos son los nuevos ámbitos donde se desarrollan relaciones de trabajo  de tipo esclavo. Son lugares donde se producen millones de dólares de mercaderías con marca trucha que se vende a lo ancho y a lo largo del mundo dando trabajo fuera de toda ley de amparo al trabajador y fuera de cualquier tipo de contribución impositiva. Tanto los lugares habitacionales como la alimentación recibida corresponde a características infrahumanas. Tampoco es ajeno a la esclavitud el mundo de la droga, que constituye economías paralelas generando no solo nocivas dependencias sino también puestos clandestinos de trabajo tanto en la industrialización como en la distribución y comercialización de drogas naturales y sintéticas, actividades ignoradas consciente o inconscientemente por los propios Estados cuya tolerancia, de alguna manera los transforma en cómplices, dado que por su acción (corrupción) o inacción consiguen generar a través de dichas actividades ilegales puestos de trabajo y hasta un determinado y cuestionado orden social que no son capaces de generar por sí mismos.

Volviendo a la película, la cual ya ganó en 2013 el Globo de Oro al Mejor Drama del Año y acaba de ganar el BAFTA del cine inglés, es un drama al estilo "Cabaña del Tío Tom" que sigue el derrotero de Salomón Northup, un hombre libre de raza negra, cuya profesión es ser músico violinista. Al inicio del relato, poco antes de que estalle la guerra de Secesión, Salomón recibe el ofrecimiento de viajar a la ciudad de Washington para tocar su violín en un circo, por lo que recibirá una paga importante. Una vez que su actuación hubo terminado, es apresado por unos esclavistas que lo transportan hacia el sur del país, donde es vendido como esclavo y comienza a servir, durante 12 años, a diversos patrones, cada uno de los cuales más rico, poderoso, y cruel.

El director inglés de raza negra Steve Mc Queen (si, de igual nombre que el gran actor de "El Gran Escape", "El Cañonero del Yang Tze" y "La Fuga"), ya conocido por dirigir temas controversiales (antes hizo "Hunger", sobre el cautiverio de un militante del IRA en una cárcel inglesa, y la extraordianaria "Shame", un drama sobre la soledad de una pareja de hermanos inmigrantes en la Nueva York de nuestros días), dirige con mucha pulcritud y brío la película, pero con una impronta despersonalizada, donde ninguna escena alcanza a tener su sello personal. El film todo es la ilustración de un best seller cuyo contenido, obviamente contundente, pasa revista a un muestrario de atrocidades humanas que se desarrollan para el sufrimiento o la tolerancia siempre inocente y bondadosa del joven protagonista. La narrativa es absolutamente lineal, clásica y austera. No registra grandes movimientos de cámaras ni extrapolaciones de montaje ni subrayados musicales. El montaje de Mc Queen se limita simplemente a hilar escena tras escena con el propósito de narrar los 12 años de cautiverio hasta la liberación final. Y si bien Mc Queen utiliza el color para su película, bien podría haber usado el blanco y el negro dado que en el film no admite contrastes y solo dominan solo los opuestos. Su film es la fría descripción de un mundo dislocado en que de repente el destino, o más bien la perversión humana, coloca a un hombre en un país que no es exactamente "el  de las maravillas", sino el catálogo de una serie de vergüenzas del cual ni la historia americana ni la historia de la humanidad puede sentir ningún orgullo.


Bien actuada, correctamente dirigida y musicalizada, el film aparece como cosa ya vista y no agrega nada a un tema fundamental como el de la libertad y el respeto por los derechos humanos. Solo logra un pequeño llamado de atención que no debería pasar inadvertido frente a nuestro desaforado consumismo.



martes, 18 de febrero de 2014

AGOSTO, CONDADO DE OSAGE de John Wells

TOO MUCH…



Agosto es la adaptación cinematográfica de la obra teatral del mismo nombre, cuyo autor, Tracy Letts estrenó en 2007 y que muchos habrán tenido la oportunidad de verla en la versión que en Buenos Aires encabezaron Norma Aleandro y Mercedes Morán.

Como obra teatral, su adaptación al cine plantea todo un desafío. En primer lugar, el espacio escénico debe ser ampliado y aireado. Esta adaptación lo consigue. La cámara sale de la casa, epicentro de todo el conflicto, y se pasea por los campos de Oklahoma, en el corazón más profundo de la planicie americana, en medio del calor estival de un agosto insoportable. Esto benficia a la trama. Explica mejor a los personajes, no solo porque ayuda a localizarlos, sino también porque explica su sofocación y los identifica. De esta manera, su identidad es inconfundiblemente única, su ser es eminentemente americano. Acá no estamos en medio de Nueva York, ni Chicago ni San Francisco o los Ángeles, ciudades populosas y cosmopolitas. Acá estamos en medio del campo americano, en plena pampa gringa, donde emerge el verdadero ser del americano medio.

En segundo lugar, si bien hay un par de roles protagónicos, la obra tiene características corales. La importancia de un elenco homogéneo es esencial, y esta versión de "Agosto" cuenta con ello. Meryl Streep y Julia Robert sólo encabezan un elenco brillante, en cual nadie desentona. Meryl está notable, como de costumbre, aunque por momentos, algo sobreactuada. Julia Roberts, con un rol introspectivo, hace el mejor papel dramático de su carrera. Y Margo Martindale, en el papel de la hermana de la Streep, se roba la película.

Más allá de dichos logros, la película comienza con una hermosa cita de T. S. Elliot(*), que desentraña y determina la desaparición del padre de la familia. Lo demás, será una enorme catarsis. Durante 2 horas, se destaparán ollas de todo tipo y tamaño. Algunas, innecesariamente grandes. La película se transforma en un verdadero rollercoaster de emociones. Y el retrato de dos generaciones signadas por el fracaso comienza a aparecer tímidamente como un borrador que está detrás de toda la cáscara lujosa de la puesta en escena de la catarsis mencionada.

Y este borrador es lo que más me interesa. Porque aquí, otra vez, y más allá de los conflictos familiares, se está hablando de la "pérdida del sueño americano". Parece un tema recurrente en el último cine estadounidense. O tal vez, una idea fija de mi parte. Pero sucede que los personajes centrales de "Agosto" son hijos de granjeros que han sufrido la "Gran Depresion", a los cuales les ha costado ganar el dolar.  Por lo tanto, los personajes centrales, Violeta (Streep) y su marido, pertenecen a la generación posterior. Ellos han sido hippies que han honrado el lema de "paz, amor y rock and roll", conservan el habito de tomar alcohol, fumar hierba y empastillarse, y de adultos, han luchado por la idea de "la realización personal". Ello los ha vuelto conservadores. Mantener el campo y la casa, ahorrar un dolar  y poder enviar a sus hijos a la universidad, para que estudiaran y fueran "alguien" más que ellos han sido sus objetivos de vida. Pero el resultado obtenido es que la tercera generación, sus hijos, han fracasado y son "nadie". Todos han perdido el rumbo. Vagan perdidos por la vida sin entender demasiado lo que les pasa. Les desvela más la presunta herencia que la irremediable pérdida. En este Agosto, y ante la desaparición del padre, todos los resentimientos saldrán a la luz.

"Agosto" ante todo expresa la fragilidad y la ruptura de la institución familiar. Y eso, todo junto, y de una sola vez, es "lo demasiado" que pretende expresar mi título. La película es buena. Puede verse. Pero no olviden ajustar su "cinturón emocional".

PD 1. Yo hubiera puesto la palabra fin justo una escena antes, con Meryl Streep y la mucama india, solas sobre la escalera del altillo.

PD2. (*) La Cita de T. S Elliot: "Entre la concepción, y la creación. Entre la emoción, y la respuesta. Cae la sombra. La vida es muy larga.

jueves, 30 de enero de 2014

METEGOL de Juan José Campanella

ENTRE VIRTUDES Y DEFECTOS

Tengo un profundo respeto profesional por Juan José Campanella. Es ante todo, un tipo intelectualmente honesto. En los tiempos que vivimos, no es poco. Un gran laburante que durante años aprendió el oficio en la tele americana dirigiendo series populares. Incluso, en los Estados Unidos, llegó a hacer cine independiente. Con este bagaje, un día volvió a Buenos Aires, se puso a trabajar en un guión con Fernando Castets, reunió un elenco de lujo, y generó uno de los máximos éxitos del cine argentino: “El Hijo de la Novia”. Más tarde vendrían la muy interesante “Luna de Avellaneda”, y la ganadora del Oscar “El Secreto de tus Ojos”.

Ahora estrenó “Metegol”, un film de dibujos animados, un desafío inmenso no solo para él sino para un sector que pretende ser una industria que no pasa de ser una fábrica de artesanías. Por eso destacan las virtudes de Campanella: su cine logra ser industrial. Y ello no solo se nota en sus guiones, sus elencos, la calidad de imagen y el sonido que sus películas ofrecen, sino también, porque el que se queda sentado hasta el final, apreciará la larga lista de meritos que asignan los títulos finales.  Allí no quedan dudas que Campanella con su último proyecto ha dado trabajo a miles de personas. Y eso es hacer cine industrial en serio, más allá de apoyo del INCAA, en este caso totalmente justificado, y de los importantes socios productores con quienes se ha asociado.

Con estos antecedentes, son virtudes propias de la película, ser entretenida, estar bien fotografiada y dibujada (toda la parte estética es excepcional), tener buena música y llegar a  interesar con su relato. Son aciertos también, y de algún modo homenaje y toma de posición ideológica en el cine respecto a dos extraordinarios narradores, la escena inicial parodiando al Stanley Kubrick de “2001, Odisea del Espacio”, y hacia el final, la escena de la invasión del pueblo, donde el homenaje se centra en la figura del Francis Ford Coppola de “Appocalypsis Now”.

No obstante ello, algunos defectos impiden que la propuesta sea impecable. La película suena floja en la actuación. Sólo algunas voces dan con la tipología de los personajes lo cual provoca que en la  mayoría de las voces de los actores no haya creación. Por lo tanto, los personajes suenan débiles  y poco corpóreos. Y por el lado de la historia, basada en un cuento de Roberto Fontanarrosa, no solo resulta difícil encontrar el mundo del dibujante y escritor rosarino, sino que el cuento fantástico que parece querer ser narrado, se convierte en una historia de reivindicación personal con visos de gesta patriótica.

No exenta de alguna crítica política a los personalismos, y ser finalmente una interesante reflexión sobre el paso arrasador del tiempo, al extremo de hacer desaparecer el pasado por la llegada del modernismo, es también una interesante crítica a los medios, con su imposición del consumo y el culto a la juventud y a la condición física, más allá del reinado del rating y los populismos.
3 de agosto de 2013

THIS IS NOT A FILM de Jafar Panahi

NO FILMARÁS, NO ESCRIBIRÁS, NO SALDRÁS DE TU CASA



Noches atrás vi “This is not a Film”, una película iraní que documenta la prisión domiciliaria, en su departamento de Teherán,  del director Jafar Panahi, literalmente sentenciado por los jueces  de su país a no filmar, no escribir guiones ni salir de su casa por un período de 6 años. Como consecuencia de ello, Panahi delega la responsabilidad de la filmación de “This is not a film” en su camarógrafo Mojtaba Mirtahmasb. La película se realiza con un I-Phone y por lo tanto no es más que una “home movie”, un documental que narra un momento en la vida de Panahi, el que está transitando actualmente: los llamados telefónicos, la espera a una resolución favorable a sus apelaciones judiciales y la narración sobre lo que imagina pueden  ser la realización de proyectos futuros. Este trabajo que llegó a Occidente  gravado en un pen drive escondido en una torta, se convierte en un potente reclamo por la LIBERTAD DE UN HOMBRE ya que ahora, y gracias a los nuevos medios audiovisuales, está dando vueltas alrededor del mundo. 
Jafar Panahi no es el único artista que ha tenido problemas con la justicia de su país. Se conocen otros casos similares generados por el régimen iraní. Recordarán el caso de Marzie Vafamehr, una actriz condenada a un año de cárcel y a recibir 90 latigazos por haber actuado en una película, que narra los problemas de una joven artista iraní para viajar a Australia.

No sabemos exactamente qué grado de oposición tiene estos artistas para con el gobierno de su país. Tampoco sabemos que grado de censura existe o siquiera si existe un ataque contra la libertad de expresión o la libertad de prensa. Solo conocemos algunos hechos y sus consecuencias legales que tipifican claramente en tipos de gobiernos fascistas y dictatoriales.

Simultáneamente, los diarios informan, en medio de un gran misterio, que nuestro canciller Héctor Timerman, se reunió días atrás con su par iraní en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza. El objetivo de la reunión parece ser  abrir un dialogo que pueda destrabar la situación judicial en la que se imputaron a funcionarios iraníes por el ataque contra la AMIA, pidiéndose su captura a través de Interpol, y a cuya extradición se ha venido negando sistemáticamente el gobierno iraní desde hace varios años.

Qué hay detrás de todo esto, cabe preguntarse. Cuál es el verdadero objetivo de esta reunión? Porqué la vía diplomática intercede en lo que debería ser una cuestión puramente judicial?  Porqué mientras buscan relacionarse con gobiernos de características fascistas y dictatoriales, intentan vendernos un espíritu democrático y republicano del cual no dan muestras? Qué ironía, no?

Este comentario fue escrito el 1 de noviembre de 2012

martes, 28 de enero de 2014

AMERICAN HUSTLE de David O. Russell

 Odisea de  Perdedores



David O. Russell es un director nacido y criado en Nueva York,  y como tal, su cine abreva y lleva el sello distintivo del realismo neoyorquino, ese cine que supieron construir directores como Elia Kazán, John Cassavetes, y Sidney Lumet, aunque sus finales son proclives y no dejan de participar del modelo clásico del happy end hollywoodense.

Russell ha transitado una larga trayectoria no solo como director sino también como escritor, guionista y productor de cine, y sus últimas 5 películas ("Tres Reyes", 1999; "Extrañas Coincidencias", 2004; "El Peleador", 2010; "El Lado Luminoso de la Vida", 2012; y "Estafa Americana", 2013) han sido bien recibidas tanto por el público como por la crítica, colocándolo como uno de los nombres importantes del cine independiente americano.

Russell es además, un gran director de actores. Dos de los actores que trabajan en la película aquí comentada, se han hecho acreedores al Oscar por trabajos dirigidos por él mismo. Son los casos de Christian Bale en "El Peleador"  y Jennifer Lawrence en "El Lado Luminoso de la Vida", que ahora vuelven a estar en el pedestal de los nominados, junto a los demás compañeros de cast en el film aquí comentado.

Como escritor, es un cuidadoso narrador, que no se pierde en detalles, cuyos personajes siempre son marginales que logran rescatarse gracias al esfuerzo, a la perseverancia, y al seguimiento de virtudes morales. Ello le permite jugar con la idea redención, y de allí, arribar al anteriormente comentado "happy end" americano.  Estos finales felices, en la mayoría de los casos, le aportan el reconocimiento de la gran masa de público, y otras veces, le  debilitan el desarrollo de argumentos interesantes, como en el caso de "El Lado Luminoso de la Vida".  No obstante ello, podríamos decir que, en general, el cine de Russell es un cine que describe un derrotero humano que, más allá de todas las vicisitudes que le tocan vivir a sus personajes, la mayoría de las veces perdedores en busca de una segunda oportunidad, finalmente encuentran su camino y recompensa.

Vayamos a "American Hustle", tal vez su mejor película hasta el momento. La narración se concentra en la turbulenta vida de una pareja de estafadores de poca monta que son detenidos por el FBI, el que luego les negocia su libertad a cambio de que se introduzcan en una estafa de tipo político con el propósito de dejar en descubierto maniobras corruptas en la adjudicación de obras públicas en el distrito de New Jersey. De hecho toda una vuelta de tuerca.  Ese no es su ámbito ni tampoco los procedimientos policiales son los correctos. Con lo cual, American Hustle comienza a deslizarse por un camino resbaladizo e inseguro donde nadie parece ser lo que realmente es  o quiere ser, y donde los valores se pierden desde el mismo inicio en un acuerdo ilegal. Los personajes entienden esto, y ello los lleva a mutuas desconfianzas. La habilidad de Russell para complicar la trama primero, y desarmar los nudos después, hace lo demás

En  Amercian Hustle,  no son exactamente las virtudes morales las que van a redimir a los personajes centrales. Esta no es la típica historia de estafadores simpáticos como Paul Newman y Robert Redford en "El Golpe, 1973" o carismáticos como Ricardo Darín y Gastón Paul en "9 Reinas, 2000",  cuyos rasgos definitorios eran perseguir fines justos y hasta nobles, o ladronzuelos de poca monta cuyos robos en la calle no cambiaban la vida de nadie. Los personajes de Russell son tipos absolutamente despreciables que viven abusando del prójimo haciéndoles literalmente "el cuento del tío" para quedarse con sus pocos ahorros de toda la vida, o policías cínicos que se abusan de sus atribuciones jugando con la libertades condicionales de sus perseguidos para obtener fama y ascensos. O sea, pobres tipos estafando a otros pobres tipos, lo cual, tal vez no trate de estafas por dinero sino de estafas de ilusiones. No obstante, ya dijimos que Russell busca la redención. En consecuencia, será fiel consigo mismo, y de entre tanta estafa,  traición y cinismo, encontrará un sinuoso camino hacia el amor o hacia la amistad que permitirá redimir a sus personajes principales.

Película excelentemente narrada, casi al borde mismo de la perfección vista en el Scorsese de "El Lobo de Wall Street, 2013", merece verse por su profunda crítica social, por su ácida visión de la marginalidad, la de los esfuerzos por pertenecer y nunca poder llegar. Y aunque "El Lobo …" y "American…" transiten temas parecidos, son dos películas muy diferentes. Porque si El Lobo de Scorsese narraba la destrucción y el fin del Sueño Americano, ahogado en los excesos de la droga, la ambición y el poder, "Estafa Americana" habla de aquellos marginales, de esos grandes perdedores, de aquellos que viven fuera de la ley, habitando los bordes de ese mismo sueño americano, eligiendo el camino equivocado para nunca poder alcanzar ese "sueño", y en consecuencia, nunca satisfacer sus anhelos. Lo que en Jordan Belfort (Di Caprio) termina en corrupción e irresponsabilidad, en Irving Rosenfeld (Bale) termina en arrepentimiento y necesidad de expiación. Lo que en Belfort es ejercicio de poder, en Rosenfeld es necesidad de respetar ciertos códigos. Lo que en Belfort es vivir su vida al límite, en Sidney Prosser (Amy Adams), la socia de Rosenfeld, es inventarse otra identidad para poder vivir otra vida. Paradojalmente, el policia ambicioso (Bradley Cooper) que persigue y acosa a Rosenfeld se emparenta más con Belfort que con el propio Rosenfeld. "Estafa Americana" es como un gran juego de espejos donde sus personajes, todos unos pobres desgraciados, viven su vida arruinando la vida de los demás, pretendiéndoles vender una realidad deformada por sus propia necesidad de pertenecer a un mundo y poder compartir un sueño, que no les es suyo.

Una actuación realmente extraordinaria (hablo de todo un elenco y no de una figura principal), y más aún,  magistralmente musicalizada (las escenas acompañadas por el tema "Cómo Reparar un Corazón Destrozado" de los Bee Gees, y  "Live and Let Die" de Paul Mc Carthy, son absolutamente antológicas), donde tema musical e imagen logran una simbiosis perfecta, hacen que la visión de este film sea imprescindible y colocan a este film, sin lugar a dudas, como una de las mejores películas del año.


martes, 7 de enero de 2014

EL LOBO DE WALL STREET de Martin Scorsese

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SUEÑO AMERICANO




CALIFICACIÓN: 


Martin Scorsese es para mí uno de los 6 más importantes directores del cine americano moderno (los otros son Cimino, Coppola,  Di Palma, Eastwood y Allen). Su cine, generalmente cargado de una violencia reprimida, no es solo un documento sobre la sociedad de posguerra americana y un análisis de los grupos de poder, y de la mafia neoyorkina en particular, sino también una radiografía de la alienación de la sociedad actual, aquélla que tras su consolidación hegemónica mundial de posguerra, comienza a entender el fin de la sociedad industrial y se sumerge en la sociedad de servicios que marca la Tercera Ola.
Este último aspecto es el centro de interés de "El Lobo de Wall Street", su última película. El Lobo es Jordan Belfort, un yuppie de los años 80, hijo de una pareja de contadores,  que ni bien graduado en una ignota universidad  de Nueva York llega desde Brooklyn a la Gran Manzana con la íntima ilusión de hacerla suya. Para ello, ingresa a trabajar en  Rothschild, Blair and Roberts, donde aprende el negocio (el negocio está en la comisión y no en la venta), y al año se queda sin trabajo porque la sociedad es cerrada por la comisión de valores americana. Pero para un gran vendedor, cada ocasión es una oportunidad, y Belfort, en plena desocupación,  ve la suya, en un aviso de un diario. Se trata de una pequeña casa de bolsa que busca un bróker. Dicho bróker deberá comprar  y vender acciones desconocidas en un mercado marginal que atiende a inversores que  por su tamaño no pueden acceder a Wall Street. Belfort toma el puesto. Atará puntas. Un año más tarde, comprará el negocio y fundará Stratton Oakmont, que se transformara en "boom" del mundo financiero.
Demás estaría decir que Scorsese encuentra en esta historia, casi una biopic, el terreno fértil para desarrollar una descomunal crítica social de una sociedad en decadencia y a la vez, mostrar  toda su capacidad y maestría narrativa. No ahorra excesos, ni temáticos ni visuales, porque la película toda es la descripción de una sociedad desbordada en la que sus protagonistas, los yuppies, hijos de la generación hippie, han modificado ligeramente aquellos lemas de paz, amor y rock and roll por otro que privilegia el dinero, el sexo y las drogas. Si tuviera que definir a "El Lobo de Wall Street" diría que es una película abrumadora. Es el Decamerón del Fin del Siglo. Es la decadencia del imperio americano como consecuencia de la desaparición del gran sueño, el american way of life.  Pero es, sobre todo, una película entretenida, interesante,  visualmente deslumbrante, y sonoramente impactante. Es un Scorsese en estado puro. A sus 70 años, logra uno de los grandes films de su vida.
Y digo esto pese a no estar absolutamente de acuerdo con la visón caótica de Scorsese, cuya formación católica siempre encuentra el camino del perdón para sus personajes. Porque el que las hace, las paga, y el que paga se redime. En el fondo, su visión es la de un conservador. La de alguien que no solo parece pensar que todo tiempo pasado fue mejor sino que la sociedad industrial parece ser más honesta y productiva que la actual, pero que a pesar de todo, siempre existe una salida. No comparto totalmente la idea de Scorsese, particularmente, su visión de las finanzas. En el  mundo  liberal de las finanzas, no hay víctimas ni victimarios, como tampoco hay santos inversores y meros especuladores. Para algunos mercados, por ejemplo, los futuros, la especulación es la punta necesaria para la existencia del mercado. No obstante, acuerdo que el camino de la ambición que retrata Scorsese, ya se trate de pequeños inversores individuales como de grandes inversores institucionales, es la misma. Y es esa ambición la que lleva al camino equivocado, y a los "lobos" que describe la película. Ni en Wall Street ni cualquier bolsa del mundo hay lugar para los débiles.
Para ser justo con este film realmente extraordinario, creo que hay que destacar cinco aspectos adicionales relacionados con 5 grandes colaboradores que Scorsese ha tenido a su lado. Uno, la actuación de Leonardo Di Caprio. Me atrevería a decir, el papel de su vida. Di Caprio es Jordan Belfort. Totalmente convincente. Un derroche actoral hasta en aquellos momentos en que la necesaria sobre actuación lo ponen al borde la maqueta. Su candidatura al Oscar será incuestionable. Dos, el guión de Terence Winter, claro e inteligente, que da lugar a que la caligrafía cinematográfica de Scorsese se luzca. Tres, la fotografía de Rodrigo Prieto, que no solo ilumina los colores de una época sino que vuela de la mano de Scorsese. Cuatro, el  preciso montaje de Thelma Schoonmaker, su colaboradora habitual desde Quién Golpea Mi Puerta (1967). Cinco, la fabulosa banda sonora, con temas inolvidables de los 80  y 90.
Con "El Lobo de Wall Street", Scorsese ha realizado su quinta obra maestra absoluta. Las anteriores fueron Taxi Driver (1976), Toro Salvaje (1980), After Hours (1985), y Buenos Muchachos  (1990). El resto de su obra es insoslayable para apreciar el cine americano moderno. Su labor como productor, restaurador y conservador del films de la época de oro del cine americano lo colocan no solo como un gran cinéfilo sino como una figura emblemática de la industria del cine. Su "Lobo de Wall Street" merece verse sin lugar a dudas.

sábado, 4 de enero de 2014

LA VIDA DE ADELE

LA VIDA SEGÚN KECHICHE


CALIFICACIÓN:





Abdellatiff Kechiche es un director franco tunecino que tenía en su haber 4 películas maravillosas ("La Culpa de Voltaire", "Juegos de Amor Esquivos", "Cous, Cous", "La Venus de Ebano"). En 2013 realiza "La Vida de Adele" , haciéndose acreedor de la Palma de Oro en Cannes, y consagrándose como uno de los grandes maestros del cine actual. Su cine habla de los problemas comunes de la gente: el amor, los desencuentros, las dificultades laborales, la necesidad de estudiar  y adquirir una cultura, pero especialmente habla  de los jóvenes y de la condición femenina, y por sobre todas las cosas, su cine respira verdad. Es lo que se puede llamar un cine post neorrealista.
Ver  ahora "La Vida de Adele" remite a los grandes maestros, y especialmente, a cineastas y películas como "El Silencio" y "Gritos y Susurros" de Ingmar Bergman, ambos filmes cuya temática tiene que ver  con la complejidad sexual, al Francois Truffaut de toda la serie de Antoine Doilel y "Las Dos Inglesas", relacionados con el descubrimiento del sexo y el amor, a  "Muerte en Venecia" de Visconti, en lo referente al amor platónico, al Goddard de "Sin Aliento" en su veracidad y realismo en las formas narrativas, o al Bernardo Bertolucci de "Último Tango en París", en el cual la sexualidad obra como una forma de expiación. Todos films y directores muy diferentes entre sí de los cuales Kechiche abreva estética y temáticamente.
"La vida de Adele" se concentra en el fin de la adolescencia de Adele, en el descubrimiento y la definición de su sexualidad, y la vivencia y final de su primer amor. El lenguaje deslumbrante de Kechiche utiliza algunos planos generales para localización de las escenas, y después, su mayor mérito reside en contar la historia desde el punto de vista de Adele. Esto lo lleva a filmar la casi totalidad de la narración en primeros planos (algunos de los cuales pasaran a la historia misma del cine por su objetividad), y a la utilización del sonido como recurso sustancial del sostenimiento narrativo.
Es difícil pensar en Adele y en Emma como dos personajes. El desarrollo de los mismos, como  la descripción del medio que los rodea, se acerca a un grado de realismo tal  que Kechiche parece registrar  una realidad de la que él ha tomado conocimiento y debe dejar constancia. No son ajenas a ello las dos actrices que san vida a dichos personajes.

Film muy personal, con escenas de alto contenido sexual, no es un film para todo tipo de público, pero es un film serio, adulto, y de un desarrollo estético y narrativo extraordinario.