viernes, 11 de octubre de 2019

EL PASADO QUE NOS UNE de Bart Freundlich


EL FUTURO QUE NO EXISTE

No conocía el cine de Bart Freundlich, un director de Nueva York que ya tiene varios largometrajes en su haber como así también varias series para la televisión. En Argentina se ha visto Amante Accidental (The Rebound, 2009), Parejas (Trust the Man, 2005), y alguna otra en video.  La película que se estrenó esta semana es su séptima obra cinematográfica y cuenta en su elenco con el respaldo de tres grandes actores: Julianne Moore (Siempre Alice, 2014; Lejos del Cielo, 2003), que por otra parte es también su esposa en la vida real, Michelle Williams (Blue Valentine, 2010; Manchester Frente al Mar, 2016) y Billy Crudup (Lazos de Sangre, 2013; Jackie, 2016).

Este es un film sobre los sentimientos y los lazos sanguíneos que explora las relaciones familiares a través de las emociones y las vueltas de la vida. Freundlich, también autor del guión, se basa en una obra original de Susanne Bier (guionista y directora holandesa de aquella película que aquí se denominó Después de la Boda, 2006). El trabajo de Freundlich es básicamente americanizar la obra, darle una estructura más dramática y un ritmo típicamente de cine americano.

Esta obra teje una compleja y delicada trama de relaciones familiares que fundamentalmente tienden a destacar la importancia de la unión familiar. La cuestión que plantea radica en dar a luz lo que oculta el pasado, entenderlo, aceptarlo y tratar de comenzar a convivir con ello. Aunque a veces se torna predecible, el director Freundlich acude a numerosos giros que logran mantener la atención en la narración despertando un genuino interés por su desarrollo.

La historia comienza en la India y nos lleva a Nueva York no sin antes mostrarnos la labor que realiza Isabel (Michelle Williams) en aquel lugar donde hace trabajo humanitario atendiendo y dirigiendo un orfanato que es financiado por una empresa americana. Allí Isabel muestra predilección por Simón, un niño hindú al cual prácticamente ha adoptado. Como consecuencia de ello, Simón se transforma en un personaje emblemático de la necesidad de ayuda que necesita un país como India.

Este planteo parece conducir a un film de los 70 donde las luchas sociales forman parte existencial de los problemas del hombre. Pero no es así. Isabel, una vez llegada a Nueva York, asume un papel de mujer enigmática que da lugar a una de esas famosas casualidades literarias que todo lo facilitan.

Ello conducirá a crear un extraño triángulo, uno de cuyos vértices será Isabel, la mujer necesitada de ayuda, y por el otro, la base, el matrimonio de Theresa, (Julianne Moore) y Oscar (Billy Crudup). A partir de aquí, la acción transcurrirá en medio de una familia de clase media alta donde Theresa, la madre, es una empresaria exitosa. Su marido, Oscar, es un artista plástico de cierto éxito, y Michelle se transforma en la enigmática mujer que busca ayuda.

A partir de allí, la narración se olvida de la India y se concentra en Nueva York, donde se desarrolla una historia donde el encuentro y la aceptación se convierten en baluartes de la vida, una narración circular con idas y vueltas hacia un pasado que siempre condiciona al presente y que terminará determinando al futuro. El film es un exponente de las vueltas que da la vida.
El film tiene como mayor mérito estar construido a través de tres actores que con un poder histriónico notable son capaces de transmitir diferentes estados de ánimo y situaciones que reflejan que la felicidad esta constituida en esas pequeñas cosas de la vida. Pero el problema del film es que transcurre en una familia de clase adinerada donde lo material no es problema. La intención inicial de Isabel de buscar ayuda financiera para un orfanato en la India se pierde en el relato dado que los problemas del matrimonio de Theresa y Oscar se superponen e incluso terminan siendo más graves que la propia situación de los niños en la India.

La película comienza con las correrías de un niño feliz en un orfanato de la India para terminar sombríamente en una lujosa casa en las afueras de Nueva York donde los personajes terminan planteándose cuestiones existenciales más allá de la comodidad en que viven. Este desbalance desubica al espectador aunque haya en los personajes cuestionamientos que los humaniza y que los coloca fuera de toda materialidad. La propuesta está avalada, además, por las exactas composiciones de los tres intérpretes principales.

sábado, 5 de octubre de 2019

JOKER de Todd Philips


UN LLAMADO DE ATENCION

En los años 60, leía sus aventuras en las revistas mexicanas. Más tarde, vería la serie de televisión de Batman y Robín donde Guasón era un villano simpático. En 1966, los héroes pasan al cine. Joker fue personificado por George Romero. En 1989, Warner decide revivir a Batman, Tim Burton en la dirección y Jack Nicholson como Guasón. Se genera una saga que dura toda una década. A mediados de los 2000, reaparece Batman y en 2008 el Joker en El Caballero de la Noche, personificado por Heath Ledger. Su actuación extraordinaria le vale un Oscar. Ahora, la Warner asociada con DC, deciden dar vida propia al Joker. Todo un acierto.

Hace tiempo que el cine americano no produce una joya cinematográfica como ésta. Más allá de las diferentes versiones mencionadas y de sus formas (revistas, televisión y cine), en esta nueva versión con Joaquín Phoenix el personaje se transforma en un ser desclasado, con importantes problemas mentales que representa el desconformismo y el resentimiento de toda una clase social que no ve otra salida que la violencia.

En Joker, tanto el texto de Todd Philips como su dirección, enfatizan en la indiferencia de esa sociedad en estado de cambio donde el trabajo no abunda y mucho menos para aquellos que sufren algún tipo de marginalidad o carecen de los estudios adecuados.
El personaje no es una persona normal. Sufre las consecuencias de una alteración mental que es tratada a través del suministro de unas pastillas que le dan los servicios sociales de la ciudad después de una visita periódica a una asistente social.

Vive en Nueva York con su madre, una anciana que padece de problemas cardiacos severos. Trabaja para una empresa de publicidad en la que encara el papel del hombre sándwich. Es victima permanente de todos los vándalos que habitan el barrio.

Joker es Arthur Fleck, y Joaquín Phoenix lo interpreta realizando la actuación de su vida. Es por definición un looser, un perdedor clásico de esta época violenta, que sueña con ser actor. La madre, durante su juventud, ha sido mucama en una mansión y dado que nunca conoció a su padre, intuye que puede serlo el multimillonario Wayne (el padre de Batman). Son acaso hermanos de padre?

El guion de Philips juega con todos estos elementos dirigiéndolos hacia la tragedia haciendo siempre incapie en las cuestiones sociales. Fleck vive en un departamento en mal estado en un suburbio violento. Se maneja en trenes siempre abarrotados rodeado de gente prepotente y violenta. Su trabajo no es una excepción. Lo consigue solo de vez en cuando y la paga es miserable.

No es descabellado pensar que este sujeto desee poder cambiar algo de su vida. Pretende ser actor. Asiste regularmente buscando una oportunidad a los programas de Murray Franklin, un presentador de televisión interpretado por Robert de Niro (con su solvencia de siempre).

Phillips maneja su guión con una destreza e inteligencia única. Su film adquiere la forma de una farsa que inevitablemente conduce a la violencia. Cada escena es una pieza de un rompecabezas que no solo conforma una personalidad única sino también una serie de situaciones que más allá del crimen y la tragedia, convergerán en el caos social.

Encuentro en Joker influencias del cine neoyorkino de Martin Scorsese. Concretamente de Taxi Driver, donde el personaje que interpreta Robert de Niro (Travis Bickle) arrastra secuelas parecidas aunque con orígenes diferentes. Aquello tenía que ver con la intervención de una guerra sucia y la actualidad con cambios profundos en los paradigmas laborales.

Joker es una de las mejores películas americanas que he visto en los últimos años. Partiendo de un personaje conocido por todos, Philips pone en escena toda una tragedia de nuestra época. La falta de trabajo, las relaciones amorosas inestables, la falta de sensibilidad social de los poderosos, la violencia callejera, la marginalidad de los seres diferentes, la soledad que se sufre en las grandes ciudades, la falta de respeto hacia el otro.

Pinta a Joker como una víctima social que, aunque bajo los efectos de barbitúricos y disturbios mentales, tiene la dualidad de habitar entre el bien y el mal, siendo capaz de generar un caos que no es otra cosa que una llamada de atención a una sociedad que está perdiendo sus valores básicos y sobretodo, éticos.

viernes, 4 de octubre de 2019

EL REINO DE LA CORRUPCIÓN de Rodrigo Sorogoyen


LA VIDA DULCE

Rodrigo Sorogoyen del Amo es un ascendente joven director de cine y guionista español, que acaba de ganar los premios Goya 2019 a mejor director y al mejor guion original -compartido con Isabel Peña - por la película El Reino que ganó siete Premios Goya y cinco premios Feroz.

De su filmografía, en Argentina solo se estrenó Estocolmo (2013). Madre (2017) sigue esperando su estreno. Pero esta semana tuvimos la fortuna que se estrene su película más premiada que aparece en nuestras pantallas con el nombre más explícito de El Reino de la Corrupción, un thriller político que toca un tema muy candente.

El Reino… es un film sólido, muy bien escrito, mejor dirigido y con un acompañamiento musical basado en la percusión que es fundamental en el ritmo de desenfrenado que toma la película.

Si bien el asunto del film no es más que un caso de corrupción en una villa de la costa cercana a Madrid, el film se eleva por su notable factura cinematográfica dado que por sobre todas las cosas que dice sobresale la forma en que lo dice.

El caso que presenta es un caso más entre los tantos casos de corrupción que se dan en el mundo. Pero lo interesante de este film es que el protagonista principal (un notable trabajo de Antonio de la Torre) en medio de la corrupción reinante no es más que un chivo expiatorio, un típico político cuya vida holgada se sustenta en negocios ilegales agravado por el hecho que comparte el fruto de la corrupción con una gran mayoría de dirigentes más influyentes de su partido, los cuales, obviamente, lo dejan solo frente a la denuncia que recibe.

El film, contado con una velocidad que no para nunca, puede llegar a confundir al espectador que busca una historia convencional. Pero lo interesante del film no está en el proceso de corrupción que relata sino en la concentración de responsabilidad que acarrea el funcionario corrupto, especialmente cuando lo dejan solo ante lo cual aparece social y legalmente como único responsable de un proceso de corrupción que obviamente abarca a un grupo de funcionarios públicos más importantes.

El ritmo de la película es súper rápido, subrayado por la columna musical basada en una percusión electrónica que remarca la aceleración de los acontecimientos que está narrando, y por la banda de sonido concentrada en un acompañamiento musical que hace parecer la aceleración de un corazón a punto de estallar ante el descubrimiento del hecho doloso y la responsabilidad que le cabe al protagonista, el cual queda solo y desamparado frente a al proceso que se le vuelve encima.

También es un acierto concentrar el film en las espaldas de Antonio de la Torre, que logra cargar sobre sus espaldas el hecho ocurrido y transmitir todo el clima de locura que instala en torno al mismo, la forma en que se borran todos y la soledad que aparece en torno suyo, no obstante saber que la corrupción del poder lo abarca todo.  

La última media hora de la película no tiene desperdicio. En ella se instala toda la locura del protagonista que se concentra en cuatro escenas notables, una en un balcón, otra en una casa de un funcionario que esconde una prueba judicial importante, la siguiente, un escape en auto en medio de la noche oscura y la amenaza de una persecución invisible, y la última, un reportaje por televisión que define los tiempos actuales que estamos viviendo.
En síntesis, un film español para tener muy en cuenta. Entretenido, bien actuado, extraordinariamente musicalizado, y con una pintura muy acorde del tipo de sociedad y política de estos tiempos. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

lunes, 30 de septiembre de 2019

PAJAROS DE VERANO de Cristina Gallego y Ciro Guerra


DE LA PAZ A LA VIOLENCIA

Contada en dos tiempos diferentes, un pasado remoto y un presente impreciso, el dúo Gallego / Guerra nos narran una historia sobre como las comarcas pastoriles de Colombia descubren el valor comercial de la planta de marihuana y como ello desata una guerra tribal con el propósito de controlar el negocio.

Con grandes reminiscencias de El Padrino, aquella trilogía inolvidable de Francis Ford Coppola, narra la historia de dos amigos que entran en el negocio con el simple propósito de ganar unos pesos, y terminan transformándose en capos de una mafia que entran en una guerra con el clan vecino.

El film de Gallego / Guerra no es una película más sobre los carteles de la droga. Su acercamiento a los hechos lo hace de manera imprecisa que parece estar narrada bajo los efectos de un alucinógeno a la vez que sus imágenes golpean al espectador con la crudeza de una estética que se acerca al realismo mágico que tan particularmente recreara en forma literaria Gabriel Garcia Márquez.

La vida caótica en que entran los personajes los va envolviendo en una vorágine de violencia que no solo terminará destruyendo sus vidas sino también la de la tribu misma. Una idea que da vueltas sobre toda la trama es la del laberinto. Tanto el consumo como la misma comercialización de la droga va tejiendo un entramado que no deja salida en su espiral de adicción, desconfianza, y violencia. La vida campesina, la espiritualidad del hombre, la unión de la familia, se van perdiendo en pos de la materialidad del dinero, la corrupción y la codicia del hombre.

Como en El Abrazo de la Serpiente, el film anterior de Guerra visto en 2016 en Argentina, el film es primero una reflexión sobre la inescrupulosidad y la bajeza del ser humano, capaz de someter y matar al semejante impulsado simplemente por un vil motivo económico. Y segundo, un viaje al interior de las etnias que habitan y dan origen al ser colombiano, analizando la destrucción de una antigua cultura indígena.

Los hechos del film se concentran en el territorio rural de la Guajira, en Colombia, en medio de zonas desérticas y habitantes que mantienen sus propias tradiciones. El film muestra la colisión entre la codicia del ser y una antigua comunidad indígena donde la pérdida cultural es infinitamente superior a la prosperidad social generada concentrada básicamente en los jefes de la mafia que tienen tanto el control de la producción como el de la comercialización de la droga, dando simplemente trabajo a miles de pequeños traficantes que a la postre son los que pagan con la cárcel o su vida el debido respeto de la ley.

Visualmente la película se destaca por la economía de su lenguaje. Con pequeños saltos temporales se muestra como los protagonistas ascienden tanto económica como socialmente, de vivir en una choza a una mansión, o de usar una avioneta a tener una flota para transportar la droga. Más tarde, una referencia temporal nos lleva a los años 60. Un casamiento entre dos miembros de tribus vecinas, dote mediante, será la oportunidad de integrar el negocio (producción y comercialización), a la vez que observamos la mutación de las personalidades gansteriles, cuya filosofía básica pasará por aquello del ojo por ojo, diente por diente.

Lo que comenzó como una mirada a aldeanos pacíficos apegados a sus tradiciones, se transforma en un film que retrata la guerra entre carteles de la droga. El relato del film va mutando hacia una especie de tragedia griega. Una historia que va de la pobreza a la riqueza y que pasa de la paz de la vida campesina a la violencia descontrolada que generan los narcos. Un precio muy alto, un peaje que destruye son solo la vida sino también la cultura de un pueblo.

NUESTROS VERANOS de Valeria Bruni Tedeschi


FRIOS, INCOMUNICADOS Y DISTANTES

Es conocida la preferencia de Valeria Bruni Tedeschi por aquellos personajes marginales que oscilan levemente entre la razón y la locura. En Nuestros Veranos vuelve a componer un personaje con dichas características.

Anna, tal es el nombre de su nuevo personaje, acaba de ser abandonada por su marido, también actor, que ha preferido quedarse en Paris con un nuevo amorío con una mujer mucho más joven que ella, justo en el momento que están por iniciar unas vacaciones en Italia. Su colapso es total.

La llegada a la casa de verano de sus padres, la encuentra sola y desorientada en medio de una situación incómoda que además encierra la necesidad de repasar el guión de su nueva película, y organizar el elenco necesario para su filmación.

“Nuestros Veranos” es una comedia intimista en la que Bruni Tedeschi, además de actuar, ha escrito y dirigido. Es un film de situaciones. La casa de verano está llena de gente. Además de sus padres, comparten la casa de descanso, su hija, su hermana, su marido, su co guionista, un actor, y personal de servicio de la casa de verano.

Esta nueva comedia de la actriz, directora y guionista italiana es, sin duda, un paso hacia adelante en su filmografía, y marca una superación respecto a sus trabajos anteriores, tanto como guionista como en la dirección de la película.

Bajo la forma de un vodevil, la casa de descanso se transforma en una especie de hotel donde la situación angustiosa que vive Anna se ve superada por la falta de tranquilidad, las opiniones dividas, los secretos compartidos y los dimes y diretes de todos los personajes que la habita, más allá de los intereses particulares que alientan cada uno de ellos.

Lo interesante del film es el énfasis que pone Bruni Tedeschi en el tema de la ignorancia que desarrollamos hacia los problemas de los demás. La vida moderna nos lleva a ensimismarnos en nuestros propios problemas. Eso origina que cada uno viva una vida concentrada en sí mismo donde no importa lo que le está pasando al otro. Eso conduce a un gran egoísmo social donde poco o nada importa la vida de los demás. Estando en la propia casa de su familia, Anna se siente como una extraña, aunque esté rodeado de su hijo, sus padres y amigos.

Bruni Tedeschi desarrolla un tono muy interesante en este relato de características costumbristas que nunca llega ni a los extremos ni a las grandes explosiones personales de un personaje. La directora utiliza un tono medido desarrollando una típica tragicomedia que más allá de las desavenencias conyugales y los problemas familiares, lo que plantea a través de sus personajes, es básicamente la incomunicación, la incapacidad de transmitir y compartir problemas.

Asumiendo además el papel de Anna, y muy bien acompañada por un amplio elenco que aporta su calidad actoral, destacan Pierre Arditi, Valeria Golino, Riccardo Scarmacio y Vicent Perez.

Nuestros Veranos es una comedia interesante que plantea los problemas de comunicación que conlleva la vida moderna, en la que poco a poco vamos tomando distancia de nuestra propia familia hasta volvernos extraños, evitando incluso a nuestros seres queridos, dejando la franqueza de lado, y hasta ocultando nuestros sentimientos, volviéndonos fríos, incomunicados y distantes.

lunes, 23 de septiembre de 2019

VARDA POR AGNES DE Agnes Varda


EL LEGADO DE AGNES

Este documental, hecho originalmente para la televisión en dos capítulos, es ahora presentado en los cines como un largometraje de aproximadamente dos horas de duración. Es, además, la obra póstuma de la realizadora francesa Agnes Varda, una obra autobiográfica de su vida como también un legado artístico de una creadora incansable que no solo desarrolló una carrera cinematográfica sino también una obra que abarco la escritura, la fotografía, la pintura y la instalación.

Partiendo de una conferencia que Varda desarrolla en Paris, nace este documental que pasa revista a su vasta obra de casi 65 años de trabajo y también permite apreciar los distintos aspectos de su personalidad artística, de la cual no solo emana una gran autoridad sino también una deslumbrante capacidad creativa basada en la libertad, y sobre todo, en su humildad, atributos que se manifiestan a lo largo de toda su obra, primero a través de la fotografía, y más tarde en la escritura, el cine, la pintura y  más recientemente, en instalaciones donde prevalece el juego entre imágenes y movimiento.

Varda luce como la abuela buena, con el look de una “papisa” que le da un corte y un color de pelo que no toca el crecimiento de sus canas y solo tiñe sus puntas de color bordó, siempre dispuesta a mostrar todo su simpatía, encanto y orgullo sobre su obra exhibiéndola como un legado a las generaciones futuras.

Su obra como cineasta comienza en 1955, y sea, tal vez, su aspecto más conocido, el que la da conocer al gran mundo de la cinematografía con una comedia llamada Cleo de 5 a 7 que la llena de satisfacciones y la coloca dentro de ese grupo selecto de realizadores que se dio en llamar La Nouvelle Vague. No todas sus obras fueron exitosas, incluso alguno tuvo el agrio sabor del fracaso. Pero todo lo que hizo le permitió adquirir una experiencia que resulta  en una sabiduría que permite resolver los problemas del trabajo y de la vida.

Nos cuenta que al cumplir 80 años sintió como un tren que se le venía encima pero que a los 90, era capaz de reírse de ese pánico. Su vitalidad creativa fue tal que estuvo activa hasta unos pocos días antes de su muerte a los 91 años en febrero de 2019. Este documental, un verdadero legado cinematográfico que, además, hace justicia porque abarca todo el amplio espectro de su obra y da a conocer muchos aspectos de su vida artística desconocida que la trascienden más allá de la gran directora de cien que fue.

De esta manera, aparece su obra pictórica y sus múltiples instalaciones donde lograr mezclar el cine con la pintura en ese nuevo concepto artístico. La instalación, un montaje que incluye la pintura y el ordenamiento de objetos en movimiento, da una idea de realidad en una interacción de lo físico con lo intangible. Lo interesante en la vida de Varda es que los objetos más simples eran capaces de inspirarla para crear una obra que finalmente sería mucho más compleja.

Varda por Agnes es un film autobiográfico que va mucho más allá que la historia de una vida sino que recorre la obra de una artista que llega a una edad en la que no solo siente orgullo por lo hecho sino también necesita enseñarlo, no por vanidad sino por un espíritu docente, la de transmitir una obra como producto de una experimentación y la adquisición de un saber. Los aplausos finales que estallan en la sala no son más que el reconocimiento de una artista humilde e impar cuya obra docente perdurará en el tiempo.

sábado, 21 de septiembre de 2019

AD ASTRA de James Gray


LA BÚSQUEDA DEL PADRE

James Gray es un escritor y director cinematográfico nacido en Nueva York, perteneciente a la camada de los ´90. Debutó en 1994 con una película policial que en Argentina se llamó Cuestión de Sangre. Hasta el presente lleva filmadas 8 películas, entre ellas La Otra Cara del Crimen (2000), La Noche es Nuestra (2007) y Dos Amantes (2008).

En Ad Astra, Gray incursiona en el terreno de la ciencia ficción. Su film no está relacionado con el estilo de Viaje a las Estrellas. Por el contrario, estética y filosóficamente, está emparentada a 2001, Odisea del Espacio, o incluso, con Solaris, el film de Andrei Tarkovsky de 1972, pero especialmente con Apocalipsis Now (1979) de Francis Ford Coppola. No obstante ello, el film tiene su propia personalidad. Gray es un cineasta muy cercano al cine de acción aunque sus relatos han tenido mucho que ver con pinturas de carácter humanista y Ad Astra no es una excepción a ello.

Para disfrutar de este film no solo es necesario mirar sus imágenes sino también reflexionar sobre la historia que nos cuenta. Su personaje central es Roy Mc Bride, un notable trabajo de Brad Pitt, que interpreta a una especie de cowboy espacial, un piloto de pruebas, un solitario que hace recordar al Capitán Villard de Appocalypsis. Al igual que aquel personaje recibe una orden. Su misión no será matar a un hombre sino encontrar a su propio padre, perdido presumiblemente en Marte.

Se trata de un viaje inesperado, solitario, y metafórico al alma del propio protagonista que se transforma en un drama de carácter psicológico en medio de un viaje espacial. Tal como Villard es llevado ante Kurtz en aquella magistral escena donde una combinación de luces y sombras se alternaban sobre la cara del personaje mostrando los dos aspectos de su personalidad, el lado bueno y el lado malo, haciendo notar que de Kurtz solo era la otra cara de la presencia del mismo poder. Roy Mc Bride, en cambio, encontrará a su padre rodeado de una gran soledad en la que prima la oscuridad. La travesía espacial de Roy se convierte en un descenso al más grande de los infiernos: la soledad de un hombre que ha necesitado imponer orden y respeto, logrando solo quedar varado en la inmensidad del espacio, en algún lugar remoto de uno de los anillos de Saturno. Este aspecto del poder es la soledad más absoluta.

La película narra ese viaje de Roy hacia Neptuno, pasando por la Luna y por Marte, apreciando lugares que replican la vida en la tierra tanto en los hechos comerciales como en los bélicos, a la vez que examina cómo un padre ausente puede afectar la vida de un hijo.

Mientras la historia avanza, Roy se sumerge en las heridas ocultas de su mente. Sus expresiones faciales, sus movimientos oculares, sus cambios en la presión sanguínea van revelando su estado de inestabilidad, dejando observar la deconstrucción y reconstrucción de su personaje a lo largo de este viaje épico hacia los abismos de su alma.

Si bien algunas secuencias de acción distraen el objetivo del film, la narración se centra en lo psicológico. La búsqueda del padre, objetivo de Roy más allá de las directivas recibidas en su misión, llega a su fin cuando su padre le hace entender que simplemente debe buscar su destino. Roy comprenderá entonces que ya es un adulto que no necesita emular a su progenitor ni tenerlo cerca. Es el momento del regreso, asumir la propia vida y encontrar los caminos para desarrollarla.

La actuación de Brad Pitt, es, tal vez, la más importante de su vida actoral, clave en el desarrollo del film. Lo acompañan con su solvencia de siempre Donald Sutherland y Tommy Lee Jones. También es digno de mención el trabajo del fotógrafo Hoyte Van Hoytema, quien alcanza un gran nivel de creatividad. Con su cámara registra en primer plano al protagonista, utilizando diferentes ángulos, y aprovechando al máximo la profundidad del espacio para poner énfasis en la pequeñez y la vulnerabilidad del hombre.
Ad Astra no es en realidad una película de ciencia ficción. Es más bien un drama contado en forma de aventura espacial.


sábado, 14 de septiembre de 2019

YESTERDAY de Danny Boyle

EVOCANDO A LOS GENIOS

Yesterday es la nueva película, una comedia, del director escoces Danny Boyle, ganador del Oscar 2008 a la Mejor Película y al Mejor Director por Slumdog Millonaire (Quiere Ser Millonario?), autor también de Trainspotting (1996), película que lo dió a conocer, y Steve Jobs (2015), para mí su mejor película, entre otras.

El cine de Boyle se distingue por su velocidad. Su cine arranca y no para. El resultado de ello son películas generalmente entretenidas, con alto poder de síntesis, que generalmente contienen una interesante visión de lo social, aunque a veces, no alcanzan la profundidad deseada.

Su nuevo film, obviamente, tiene todas estas características partiendo esta vez, de una idea bastante original. Un músico, más precisamente un cantautor, buen guitarrista, sufre un accidente y cuando sale del coma que lo ha inducido su internación, le cuesta entender que cuando canta canciones de los Beatles, nadie las reconoce. ¿Acaso todos se han olvidado del cuarteto más famoso del mundo?
El film juega con la idea de una línea de tiempo alternativa, tomando esa idea de la ciencia ficción, y de películas y series de televisión tales como Volver al Futuro (Back to the Future, 1985) o Rumbo a los Desconocido (The Outer Limits), vista en la TV al inicio de los años 60.

Bajo esa idea, Himesh Patel personifica a Jack Malic, un músico cuyo accidente lo ha colocado cerebralmente en una línea de tiempo diferente a la que vivía, y como resultado de ello todo su pasado es diferente al resto de su generación, por lo cual, todo el mudo lo reconoce físicamente pero no comparte su historia. Su pasado deja de ser el mismo que la del resto de sus contemporáneos.

Consecuencia de ello, cuando canta una canción de Los Beatles, nadie la reconoce y comienzan a considerarlo un nuevo genio de la música. Ha llegado la hora de su fama. Todo el mundo lo adora y ama su música. Las compañías discográficas más grandes del mundo lo convocan. Su vida se transforma. Un gran momento del film, por su incuestionable graficación de la realidad, es cuando entra a Internet y descubre que no existe nada de lo que él conocía, incluso algunas grandes marcas. Es también interesante ver cómo tiene que apelar a su memoria, y su memoria falla al estar mediatizada, para recordar una canción como Eleanor Rigby que ya no existe en Internet.

No obstante ello, la idea de Boyle no pasa por contar la historia de Jack Malic sino por rendir tributo a la inmortal música de los Beatles. Y obviamente eso lo hace con creces recorriendo la mayor parte de los grandes éxitos del cuarteto de Liverpool cantados por el propio Patel acompañado de su guitarra.

Pero si bien el film es sobretodo un gran homenaje al conjunto inglés, también es cierto que su estructura responde a una comedia clásica al mejor estilo de las de Doris Day. Detrás de todas las canciones late desde el mismo principio una historia de amor que desea ser consumada. Y Boyle no es ajeno a ello. No por homenajear a los Beatles se olvida que ha elegido narrar una comedia que es básicamente una historia de amor.


El resultado final resulta equilibrado. Aunque reconozcamos que a la música de Los Beatles, 40 años después, no hay con que darle, y si bien Patel, incluso resulte poco agraciado comparándolo vocalmente con Lennon o Mc Cartney, el entusiasmo que pone en sus vocalizaciones no solo se deja escuchar sino también contagia a la película de un gran amor por la vida, haciendo que su final feliz rinda un justo homenaje a la comedia.

HIGH LIFE de Claire Denis


UN VIAJE HACIA LA NADA

High Life comienza con tomas que simula un edén antes de mostrar que estamos viendo el jardín en una nave espacial donde todo es artificial y manejado por la tecnología. Entonces se escucha a un bebé llorando. Esta apertura, que mezcla botánica, tecnología y biología y que terminará aludiendo a la religión define a la nueva película de Claire Denis.

El film tiene lugar en una nave espacial que viaja más allá del sistema solar hacia un agujero negro en un futuro muy parecido al presente cuya misión es buscar una nueva fuente de energía. En su interior alberga una médica y un grupo de delincuentes que han aceptado una misión en el espacio para convertirse en sujetos de un experimento de reproducción humana con el propósito de cumplir su condena. La nave se encuentra en una situación extrema después que una tormenta de rayos cósmicos ha provocado daños en su estructura.

Con imágenes inquietantes y a través de una narrativa basada en flashbacks no cronológicos, dentro de un espacio cerrado y una atmósfera tensa y opresiva, la trama reflexiona en torno a la violencia, el impulso sexual, y la reproducción humana. Hay en el film dos personajes centrales: Monte (Pattinson) que viaja acompañado de su pequeña hija Willow (Scarlett Lindsey), es un preso condenado a muerte que se aferra a la vida para salvar a su hija. El otro es Dibs (Juliette Binoche), una científica que parece solo preocupada por cosechar el semen de Monte para inseminar a una de las hembras más jóvenes con el propósito de lograr un embarazo perfecto que presumiblemente genere un ser que mejore la especie.

Estas imágenes parecen encerrar una idea religiosa relacionada con la llamada de Dios. Se piensa que esa llamada tiene que ver con encomendarnos una misión. A esa misión la religión la denomina vocación. Y la primera vocación que el hombre recibe de parte de Dios es la preservación de la vida. Las siguientes llamadas obedecen siempre a la idea de dirigir nuestros pasos por el camino del bien.

No obstante, en la película, no queda claro cuál es el propósito final de la misión toda vez que se encuentran atravesando un agujero negro del cual presumiblemente, no tienen salida. De ser así, tanto la nave como sus pasajeros se encontrarían en un viaje hacia la nada.

Con la invalorable ayuda del fotógrafo Yorick Le Saux y del guionista Jean Paul Fargeau, el film puede ser cómodamente clasificado dentro del género de la ciencia ficción. Su factura tiene más influencias de 2001: Odisea del Espacio de Stanley Kubrick (1968) y Solaris de Andrei Tarkovsky (1972), que del Alien (1979) de Ridley Scott y absolutamente nada de cualquier otra obra de este rubro.

Los eventos que presenta el film se muestran fragmentados, ocurriendo entre el pasado y el presente sin señales claras que indiquen el cambio de tiempo. Tampoco hay una estructura narrativa lineal, ni un clímax, ni una resolución de lo visto sino solo el relato de un momento que tampoco responde a nuestro tiempo.

Por otro lado, encontramos algunas ideas que llaman a nuestra reflexión sobre el presente relacionadas a tomar conciencia que no nos queda mucho tiempo para salvar el planeta como así también la necesidad de controlar la natalidad en un medio donde nuestros anhelos sexuales e impulsos de procrear terminan prevaleciendo sobre el contrato social generando sociedades con un alto nivel de conflictividad.

sábado, 31 de agosto de 2019

LA VIUDA de Neil Jordan


LA MALDAD NUNCA MUERE

Alejado del cine durante estos últimos años, vuelve Neil Jordan, el afamado guionista y director irlandés muy recordado por El juego de las Lágrimas (1992), quizás el film que lo llevó a la fama, y por Michael Collins (1996), su homenaje al patriota irlandés. Su último estreno en Argentina data de 2011, fecha en la que se estrenó Amor sin Límites, aunque tuvo una intensa experiencia televisa entre 2011 y 2013 en la que desarrolló Los Borgia, una de las mejores series vistas en ese medio, de los cuales escribió 29 capítulos, de los que dirigió 6.

Nuevamente lo encontramos en nuestras pantallas, dirigiendo y coguionando La Viuda, una creación original de Ray Wright, un thriller psicológico que resulta una obra típica de género en la que se desarrolla un terror soft que Jordan concentra en el film como un drama de suspenso, acompañado de otra gran creación de Isabelle Huppert en el papel de la viuda Greta Hideg.

No revelaré la trama del film pero es la clásica obra del gato y del ratón donde una joven muy bonita y altruista se ve avasallada por una mujer mayor egoísta y violenta cuyo objetivo pareciera ser poseerla. La trama se desarrolla siguiendo los clásicos clichés del género resultando un film más que interesante.

La experiencia del director rescata la obra enfatizando en una notable pintura de personajes donde la ambivalencia de los caracteres hace que la trama se convierta en un sinfín de mutaciones en sus relaciones de simpatía / antipatía, amor / odio, pasividad / violencia, reacción / sobrerreacción.  

Otro punto fuerte del film es la dirección de actores. Jordan los dirige sacándolos del cliché y volviéndolos naturales, de carne y hueso. Seres cotidianos que habitan en cualquier barrio de una gran ciudad y son portadores de secretos inconfesables. Nueva York aparece como el marco ideal de un gran laberinto donde arden pasiones descontroladas. Una ciudad siempre convulsionada donde los seres anónimos esconden secretos inconfesables. Aprovechando ese marco de alienación permanente, la actuación de Isabelle Huppert vuelve a ser insuperable y fascinante sumando otro gran personaje a su galería de mujeres escalofriantes y desquiciadas.  Muy cercana a la Glenn Close de Atracción Fatal, está a la altura de sus mejores creaciones de mujeres perturbadas como: la Violeta Noziere de Niña de Día, Mujer de Noche (1978); la Jeanne de La Ceremonia (1995); La Erika Cojut de La Pianista (2001) o la Michelle de Elle (2016), entre otros. Por otra parte, luce como toda una revelación, la actuación de Chloe Grace Moretz en el papel de Frances, una adolescente pueblerina, recién llega a la Gran Manzana, llena de buenas intenciones, solidaria y trabajadora que cree encontrar en Greta una sustituta de su madre recientemente fallecida.

Jordan sabe manejar el suspenso y los hilos de la trama. El film se vuelve muy entretenido y atrapa al espectador de principio a fin. Dado su carácter genérico, cae en algunos clichés típicos. Pero en general, la mano experimentada de Jordan logra que el film llegue a buen puerto en todo momento y la historia que narra se nos haga creíble.

Hay en el film un doble final haciendo honor a estos tiempos modernos donde nada es lo que parece. Yo honestamente, me hubiera quedado con el primer final, un final abierto que dejaba al espectador con una incertidumbre sobre el triunfo de la maldad. El segundo final, el real, de alguna manera corporiza la maldad y no deja nada librado a la interpretación del espectador. Es que la maldad nunca muere.

POR LA GRACIA DE DIOS de Francois Ozon


LEJOS DE SEÑOR, CERCA DE LA INFAMIA

Francois Ozon es un prolífico cineasta francés autor de una obra con algunos altibajos pero nunca carente de interés. En esta oportunidad, se ha presentado en la Argentina su último trabajo, Por la Gracia de Dios, reciente ganador del festival de Berlín 2019.

El film es un drama que sigue a un grupo de hombres que se unen para dar a luz el código de silencio que durante años protegió a un sacerdote que abusó decenas de niños en un campamento de una escuela religiosa en Francia hace más de 30 años.

Basado en los sucesos que dieron lugar a la condena del cardenal Philippe Barbarin, en Lyon, en 2018 por ocultar la conducta del padre Bernard Preynat, POR LA GRACIA DE DIOS narra los diversos esfuerzos realizados para dar a luz aquellos abusos, a la vez de ilustrar sobre los efectos de los traumas provocados en los sobrevivientes y sus respectivas familias en esta crónica sobre la resistencia, el poder de la movilización, la vergüenza y el miedo a dar a conocer los hechos ocurridos.

Francois Ozon plantea el drama como una crónica dentro de un espíritu documentalista que recrea la rebelión de una de las víctimas que, dándose cuenta que con un pedido de perdón no basta para resarcir la vergüenza ocultada durante tantos años. En consecuencia, decide continuar la lucha buscando a sus viejos compañeros de colegio con los que había compartido códigos de silencio, uniéndose para desmantelar dichos código y dar a luz aquellas verdades inconfesables que habían ocurrido durante su niñez.

No obstante la sinceridad y la nobleza del relato, el film cae en un alegato que termina resultando repetitivo, aunque esa repetición no hace más que enfatizar en los códigos de silencio que se ha impuesto la Santa iglesia Católica al respecto. Podría interpretarse como si los sacerdotes acusados estuvieran absolutamente fuera de la ley de los hombres y solo estuvieran condenados por su conciencia.

Dado que estos sucesos han ocurrido hace más de 25 años, las acciones legales están prescriptas. En consecuencia, los esfuerzos por obtener una sentencia judicial favorable a las victimas y/o poder condenar al sacerdote acusado ya no existe debido a que el periodo legal para reclamar justicia ha terminado. Solo queda el pedido de perdón de manera religiosa, el cual puede o no ser aceptado por la víctima, pero esta última nunca lograra una condena penal por parte de su abusador.

Cabe aclarar que en general, dado que los abusadores han continuado en su accionar, y dada la labor de estos grupos de damnificados, han continuado apareciendo casos similares que si han podido ser canalizados a través de justicia. No obstante ello, la Iglesia no denuncia los casos sino que son las propias víctimas las que lo hacen.

Incluso, el título original de esta película es la traducción de la frase francesa "Grâce à Dieu".Esta una frase que expresa el ex arzobispo cardenal Barbarin en una entrevista: "Gracias a Dios, estos eventos están sujetos a prescripción", dando a entender como una expresión de alivio de que el perpetrador ya no pueda ser procesado.

El film de Ozon es claro y contundente respecto a su denuncia. No obstante ello, el espíritu reiterativo de los casos, el estilo falsamente documentalista adoptado, la larga duración del film (137 minutos) atentan contra el hecho puramente cinematográfico a pesar de su clara e importante postura formulada.

sábado, 24 de agosto de 2019

ERASE UNA VEZ EN HOLLYWOOD de Quentin Tarantino


UN TROPEZÓN PROVOCA CAÍDA

Desde que Pulp Fiction ganó la Palma de Oro en Cannes en 1994 y Quentin Tarantino se transformó en gran maestro del cine, y por ende, director de culto, ha realizado hasta la fecha, 7 largometrajes donde nunca pudo igualar a aquel ya clásico film, sino lo que es peor, cada película ha significado un peldaño descendiente respecto de aquel momento de gloria. Con Erase una vez…, lamentablemente, ha llegado al punto más bajo de su carrera como guionista y director de cine.

El problema principal no es uno sino dos. En primer lugar, el marco referencial. En segundo lugar, el propio desarrollo de la trama.

El marco referencial es absolutamente abrumador. Las citas cinematográficas permanentes, la descripción de la zona donde vive su protagonista y sus propios vecinos, requieren del espectador una atención permanente, por otra parte, absolutamente innecesaria para seguir el desarrollo de la trama que, en definitiva, podría suceder en cualquier otro lado. Tal como lo presenta Tarantino, resulta una invitación al cholulaje.

En cuanta a la trama, ocurre otro tanto. Cuenta con un guión muy flojo que apenas llega a delinear a dos personajes que sin lugar a dudas terminan componiendo los propios dos buenos actores (Leonardo Di Caprio y Brad Pitt) que personifican los papeles principales dándoles su propia credibilidad profesional. El resto de los personajes no son siquiera episódicos. Es como si Tarantino se diera el gusto de contar con una serie de famosos a los cuales conforma con un bolo que les permite formar parte del cast de la película.

No obstante ello, el guión se parece más al de una comedia situacional que al de una película de casi tres horas de duración. Una de sus fallas, es dejar totalmente a la deriva a dichos personajes, los cuales nunca encuentran un espacio propio aunque viajen de Hollywood a Roma, ida y vuelta, y recorran Los Angeles hasta sus propios confines sin que claramente aparezca el propósito de esa proeza.

Los primeros momentos del film parecieran hacernos creer que estamos ante un homenaje a los actores de televisión y sus dobles, más tarde a las películas de género de Hollywood. Pero no es así. Las referencias vagas que utiliza el guionista y director confunden al espectador. Por ejemplo, al principio del film el personaje de Di Caprio parece inspirarse en la historia de Clint Eastwood, quien empezó haciendo Cuero Crudo (Rawhide 1959-65) y más tarde viajo a Italia donde se hizo famoso de la mano de Sergio Leone con Por Un Puñado de Dólares. Pero esto es una casualidad. No se trata de Eastwood y mucho menos se trata de un homenaje.

Más tarde en el film aparecen unos vecinos que son nada menos que Sharon Tate y Roman Polanski. Otra vez pareciera que la cosa toma el rumbo de narrar las muertes horripilantes que tuvieron lugar en la casa vecina, pero tampoco sucede ello. Aparecen, en cambio, unos hippies que Tarantino pinta lejos del amor, paz y rock and roll, lema de aquella época. Pero no hay ninguna conexión narrativa con el Caso Tate.

En esas pérdidas continúas del rumbo, en ese divagar, parece concentrarse todo lo que Quentin ha escrito y que parece confiar que al volcarlo en imágenes logrará contarnos una historia que pueda llegar a un final. No sucede ello. La historia del actor y su doble, que en definitiva es el verdadero núcleo del relato, queda totalmente desalineado y desatendido por Tarantino llegando a un final cuyo dramatismo se pierde en función de la escasa carnadura que ha dado a sus personajes.

El trabajo de dirección de Quentin es tan errático como su guión. El film resulta desprolijo, repetitivo y al promediar su metraje comenzamos a darnos cuenta que no tiene mucho para contar, o que se ha perdido en su relato, encerrado en su propio laberinto y solo estira la película para lograr llenar el espacio para el que se lo ha contratado.

La situación por la que atraviesa el cine americano es realmente preocupante. La temporada pasada de los Oscars fue decepcionante. La decepción vuelve a repetirse ahora con el estreno de Erase Una Vez en Hollywood, quizás, el film más esperado del año. En mi opinión, el film de Quentin Tarantino no está a la altura de las expectativas desarrolladas.

lunes, 19 de agosto de 2019

SANTIAGO, ITALIA de Nanni Moretti


DE LA POLITICA AL HUMANISMO

Salí encantado de ver este interesante nuevo film de Nanni Moretti, el director italiano aclamado por Caro Diario (1993), La Habitación del hijo (2001) y esa maravilla del 2015 que fue Mia Madre. Su cine ha estado en permanente mutación. En la década del `90, Moretti era un cómico que ensayaba en forma fílmica. A partir del cambio de siglo, comienza a hacer una introspección, y aparece con La habitación del Hijo, un drama familiar de características mayúsculas. Un film donde la muerte de un miembro de la familia deja sin sentido la vida de los demás. Su film resulta ser ganador de la Palma de Oro en Cannes. Hace tres años volvió a deslumbrar con un tema similar con Mi Madre. Ese mismo" yo" de Moretti reaparece ahora en un film intimista, emotivo y personal que pareciera ser la segunda parte de su "Caro Diario", pero con una gran diferencia. La propuesta es ahora un paseo interior que mueve su conciencia política, que produce en él sentimientos encontrados que lo llevan a pensar acaso, sobre la idea de la “muerte del ciudadano” y “la migración”.

Estamos, ante todo, analizando un documental de carácter político que analiza un hecho muy especial, de carácter humanista y clandestino, ocurrido durante la dictadura de Pinochet en Chile después de la caída del gobierno popular de Salvador Allende, ello es la instalación de un centro de refugiados chilenos creado en la propia embajada italiana en Chile.

Con mucho tacto,  casi con un espíritu didáctico, Moretti divide su film en tres momentos diferentes: 1) Los sucesos que originan la caída de Salvador Allende, 2) La enorme represión iniciada por el General Augusto Pinochet, a cargo del nuevo gobierno chileno, y 3) la intervención de Italia en el conflicto chileno dando refugio a perseguidos políticos.
El film se nutre de diferentes fuentes, entre las cuales están las opiniones y recuerdos de diferentes perseguidos políticos entre los cuales se encuentran Patricio Guzmán y Miguel Littin, ambos directores de cine chilenos cuyas obras cinematográficas han dado un gran testimonio de lo ocurrido. Moretti usa parte de ese material no solo para recordar aquella época sino para reivindicar la acción humanitaria que generó el gobierno italiano amparando a cientos de militantes comunistas.

Es así como el cineasta comienza a describir una parábola para el recuerdo que va desde lo político a los sucesos represivos más violentos, salvajes y totalitarios para terminar en una visión humanista del problema. De esa manera, recorre los años 70 mostrando el triunfo de Allende y su intento reformista, la alta conflictividad generada toda vez que el caudal electoral de Allende  apenas alcanzó al 36 % de los votos, terminando en una situación política y social insostenible que indujo el salvaje Golpe de Estado del 11 de setiembre de 1973.

Con gran lucidez narrativa el director italiano culmina su análisis narrando un pequeño episodio ocurrido en medio de aquella gran tragedia. Partiendo de una situación de alta conflictividad política y social, se cae en una represión sangrienta de una ferocidad inusitada, que, no obstante, da lugar a una intervención de carácter clandestino de la propia Embajada de Italia en Santiago. Aquello permitió el asilo de unas 800 personas, las cuales, en su mayoría, terminaron por exiliarse, tomando la ciudadanía italiana, y se radicaron en aquel país que los recibió con solidaridad y trabajo. Una luz en medio de la oscuridad. Un soplo de vida entre la desaparición y la muerte. Una historia tremenda sobre la pérdida de un sueño, el desarraigo y el volver a empezar en un país extranjero.  


No obstante ello, lo interesante del film de Moretti es resalta la aventura humana. La mirada que termina prevaleciendo es la de un humanista, más allá de las nacionalidades, del exilio, de las etnias, del lenguaje, del pensamiento político, la del hombre que solo busca un bienestar, para él y su familia, integrarse a la sociedad y ser parte de ella. Vivir en una sociedad que garantice la igualdad y sobre todo, la libertad.

viernes, 16 de agosto de 2019

LA ODISEA DE LOS GILES de Sebastián Borensztein



EL ESTAFADOR ROBADO

A partir de una novela escrita por Eduardo Saccheri, la cual recibió el premio Alfaguara 2016, que se inspira muy libremente en los sucesos que generó el corralito financiero de diciembre de 2001, Sebastián Borensztein encara su quinto largometraje con suerte diversa.

Reuniendo un gran elenco de notables actores capaces de componer personajes al borde de la caricatura, hace correr una fluida trama de características corales, imbuida de un espíritu de necesidad de justicia que termina generando una especie de venganza.

Los giles a que alude el título del film no son otros que las propias víctimas que generan las pésimos manejos de las arcas públicas de los sucesivos gobiernos que nos han tocado en turno, que aplicando políticas de carácter populista con el ánimo de contener al pueblo terminan por vaciar las arcas del Estado y en consecuencia se ven en la necesidad a recurrir al viejo recurso de hacer una macro devaluación del peso y congelar depósitos bancarios para devolverlos 10 años después.

El film habla indirectamente de la injusticia social que provocan estas políticas y desarrolla, basándose en los personajes de Saccheri, un grupo muy querible de victimas de aquel flagelo compuesto por diferentes prototipos del ser nacional, inclusive con distintas afinidades políticas, que llegan a unirse fraternalmente para recuperar el dinero que el corralito financiero les ha quitado haciendo justicia mediante una venganza en la cual el propio estafador se vuelve víctima de un robo.

Esta cuestión de la unión de caracteres tan diversos es tal vez unos de los puntos más fuertes y positivos que experimenta el film, dejando muy claro que la unión hace la fuerza, pero también, enfatizando que no solo la fuerza logra el objetivo sino también el respeto del uno por el otro, donde el escuchar a los demás no solo infunde respeto sino nutre a uno mismo.

Con un guión que se estructura en base a una narración clásica tipo western suburbano, los mayores méritos de la película se encuentran en el gran entretenimiento que proporciona desde principio a fin del relato. Condimentada con personajes muy bien delineados dentro de un tono tendiente al grotesco criollo, con diálogos agiles, replicas punzantes y graciosas, y con actuaciones que sin lugar a dudas componen personajes delirantes que resultaran inolvidables, el film avanza casi sin obstáculos hacia el aplauso mayoritario de la platea.

No obstante ello, la gran crítica que cabe cuestionar es la mirada naif que provocan estos seres desangelados, solos, perdidos, desorientados. Parecerían ignorar que si votan populismo, a la larga, recibirán populismo. El Estado Nacional gasta más que lo que recauda, genera déficit fiscal, y obviamente, toma deudas o lo que es peor, emite dinero sin respaldo. El peso se devalúa, la economía genera inflación, la gente toma conciencia, comienzan las corridas bancarias, y finalmente el Estado, impone un “corralito” a los depósitos bancarios tomando a todos por sorpresa.

El guión de Borensztein toma estos elementos, los banaliza, crea personajes que por definición son víctimas sociales, y los une en torno a un proyecto que no es más que otro robo, esta vez, a un estafador. No por ser un estafador la acción de restitución deja de ser otro delito. Entramos en aquel dicho que dice que el que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.

No sé si la intención de Saccheri o de Borensztein fue señalar el carácter inmoral de toda una sociedad. Honestamente creo que no. Pero la película termina siendo banal al meter a todos sus personajes en una misma bolsa de la que raramente podrían sacar un resultado que tuviera que ver con el respeto de la ley y la satisfacción de un clamor de justicia. Y lo que es peor, se justifica a quien hace justicia por mano propia cuando en realidad, el contrato social ha determinado que la justicia estará en manos de los jueces.
Por otra parte, cabe agregar que un gil es una persona fácil de engañar. Una mirada más profunda del film deja entrever que no siempre las víctimas son giles sino personas que han estado dispuestas a tomar un riesgo mayor, a pensar que “total va a pasar nada” o “el Estado no puede quebrar”. Pero la historia continúa y se repite. La perseverancia en el error de apreciación es lo que nos lleva a esas situaciones sin salida.

Entretenida, siempre interesante, con grandes actuaciones de todo el elenco, Borensztein consigue realizar un film que sin duda será exitoso pero que tal vez esté por debajo de sus anteriores trabajos, especialmente de Un Cuento Chino, y deja un gran interrogante sobre la moral social en Argentina. Robar a un ladrón no constituye un acto de justicia.

viernes, 2 de agosto de 2019

DOGMAN de Matteo Garrone


UN MUNDO PERRO

Matteo Garrone es un director italiano de 50 años que ha ganado los premios más importantes del cine italiano en los últimos 10 años. En 1996 se hizo acreedor del Sacher de Oro por el cortometraje Silhouette (1996), en 2008 es galardonado como el Mejor Director tanto en los European Film Awards como en la entrega de los David di Donatello en Italia donde es reconocido por su labor en Gomorra. En 2012 llega su consagración al ganar la Palma de Oro en Cannes por su film Realidad. Ahora, en Buenos Aires, se estrena su última película, Dogman, presentada en el Festival de Cannes de 2018 que ganó el premio al mejor actor por la extraordinaria labor de Marcello Fonte.

Dogman es una parábola sobre una sociedad salvaje. Una mirada desesperanzada sobre la animalidad del hombre moderno. Narra la historia de Marcello, un peluquero canino divorciado de su mujer con quien ha tenido una hija de unos 8 años con quien mantiene una excelente relación y comparte la pasión por el buceo. Por otra parte, tiene una relación de amistad con Simoncino, un grandote maleducado y drogón que no es bueno para nada.

La inteligencia del guión de Garrone hace que el mismo gire en torno de la figura de Marcello. Ello permite el lucimiento de Fonte no solo en la actuación, sino también la profunda pintura que hace de su personaje principal, en cual, llevado por Simoncino y la droga, comienza un camino de degradación personal hasta transformarse él mismo en un animal.

El problema de Marcello es que su amigo es también un acosador que lo lleva y lo obliga a transitar por la vía del delito. Hay en esa relación una sumisión por parte de Marcello respecto de Simoncino, pero la relación entre ambos cambiará drásticamente después que éste último tenga que pasar una experiencia extrema.

El film realiza una pintura que evoca cierto neorrealismo que hace recordar a Passolini. Específicamente, en algunos pasajes del film, a “Mamma Roma”. Marcello realiza una trayectoria parecida. Un ser errante que parece no tener un objetivo claro en la vida, como si su existencia se escindiera en dos mitades, una buena y una mala que son incapaces de conciliarse. Pero además, parece haber un destino inevitable relacionado con la pertenencia a una clase social. Es como que sabemos que inexorablemente ese andar de Marcello siempre encontrará un obstáculo por delante que está determinado por una cuestión de clase.

Y en ese destino hay un determinismo tal que nos hace saber que por más que el personaje tiene un lado bueno, en el que prevalece el amor por su hija, su placer por el buceo, o el afecto que siente por los perros a quienes cuida, alimenta, embellece, y hasta cura sin ser un veterinario, todo eso no alcanza ni alcanzará nunca para poder salir de lo estanco debido a una situación social que es inflexible y no da oportunidades.

Las tomas largas, mostrando a los personajes perdidos en el paisaje, las casas teñidas de grises por la humedad cercana de la playa, los charcos de agua consecuencia de una asfalto carente de mantenimiento, enmarcan esta historia de marginales que nunca podrán salir de ese pequeño mundo que los rodea y encierra, sobretodo porque no solo son esclavos de una sociedad que los mira con indiferencia sino también porque comienzan a ser esclavos de una droga que los anula y despersonaliza.

Gran película de Matteo Garrone. Una película audaz y adulta a la vez. Una mirada cálida sobre una estado de situación patético que habla de muy poca esperanza y nulidad de salvación. Para pensar.