sábado, 27 de enero de 2018

LA APUESTA MAESTRA (MOLLY´S GAME) de Aaron Sorkin

AL FILO DE LA LEY

Esta es la primera película de Aaron Sorkin como director. No obstante ello, como guionista tiene una dilatada carrera que registra la autoría de películas tales como Cuestión de Honor (1992); Mi Querido Presidente (1995); La Guerra de Charlie Wilson (2007); Red Social (2010), Moneyball  (2011); Steve Jobs (2015); y  The West Wing (1999-2006) para la TV. La diversidad de sus temas, la versatilidad de su pluma, un estilo basado en la velocidad narrativa y el dialogo sostenido, la inteligencia con que ha descripto sus personajes imaginarios y reales le han dado, ahora, la oportunidad de dirigir cine a los 57 años.

El guión de Sorkin plantea una cuestión muy interesante que es la relación entre la moral y la ley. La moral es dictada por nuestra conciencia y está fuera de toda autoridad. Responde a la presión de la razón sobre la voluntad. Por otro lado, la ley es un conjunto de normas dictadas por la sociedad a la cual el hombre se somete. Entre ambas se establece una brecha en la que priva la libertad de hacer. En ese marco ocurren las transformaciones laborales generadas por los nuevos trabajos producidos por la evolución de las sociedades modernas, debido mayormente a cambios tecnológicos que han originado la mutación de una sociedad industrial en una sociedad de servicios. Es allí donde la protagonista desarrollará sus capacidades y virtudes haciendo valer sus conocimientos.

Al principio, el guión se concentra en la juventud de Molly, la cual está marcada por la relación con su padre, un psicólogo que sueña con una hija esquiadora que por un accidente queda tempranamente fuera de las pistas de sky. Consecuencia de ello, se concentrará en el estudio de las matemáticas con muy buen dominio de las planillas de cálculo. Después de graduarse, comenzará a aplicar sus conocimientos como asistente del regente de un garito de juego, y meses más tarde, comprenderá que debe abrir su propio garito. Uno de alto nivel. Ira de menor a mayor para terminar siendo la reina del juego clandestino en la ciudad de Nueva York, debiendo soportar un juicio por violación de leyes federales.

Sorkin se pregunta qué es legal y qué es ilegal en este nuevo mundo. Allí, en los márgenes de la sociedad, donde el imperio de la ley queda desdibujado a raíz de falta de legislación acorde con los nuevos tiempos, donde la actualización tecnológica se lleva todo por delante, en esas grietas, esas zonas grises que genera el cambio, aparece la posibilidad del negocio. Un negocio que se realiza al borde de la ley. Que no la transgrede pero casi la viola. En ese lugar, Molly encuentra cientos de nuevos millonarios que se desviven por perder sus fortunas jugando al póker. Allí encuentra su negocio. Darles un lugar, privacidad, financiarlos, y hasta comprender sus penas.

El problema de la película es que contada a toda velocidad deja poco espacio para reflexionar sobre la marcha. Ese es el estilo de la pluma de Sorkin. Es tanta la información que suministra que cuesta procesarla. Cuando el que dirige es otro, ese otro pone la pausa.
Pero con Sorkin dirigiendo, no hay pausa. De la frustración de la esquiadora a la empresaria exitosa solo hay un paso. El mismo paso que hay entre los límites morales y los límites legales. Preparada para ser una ganadora en el deporte, termina siendo una empresaria poderosa en el mundo clandestino del juego. No obstante, entre ambas cuestiones, hay algo en común: el riesgo. Molly siempre vive al límite. Es la vida tomada como un riesgo permanente. Siempre a 1000 revoluciones por minuto. La necesidad de las pastillas y las drogas para mantenerse despierta. La adicción como combustible de la vida.

La relación con el padre es tema aparte. Psicólogo de profesión, trainner de sky como hobby, vive pendiente de la evolución de su hija como esquiadora profesional en salto libre. La frustración que siente ante el accidente de su hija es mayor al dolor que siente su propia hija ante la rotura de sus vertebras. Ese sentimiento confuso deja a Molly en una situación de deuda con su padre. Nunca podrá ser la esquiadora que su padre pretendió formar con mucho ahínco. Pese a lograr su independencia económica, Molly no supera esa relación confusa que mantiene con su padre. Sorkin resuelve el problema lejos del drama con una escena de una disparatada sección de psicoanálisis nocturno en el Central Park transformando a la película en una montaña rusa de sentimientos encontrados que se desliza peligrosamente hacia el disparate tragicómico.

Jessica Chastain es Molly Bloom, un rol hecho a su medida que calza perfecto con su perfil como actriz. Mujer de carácter acostumbrada a actuar personajes fuertes. Sus roles: la Agente Maya de La Noche Más Oscura (2012), la Astronauta Melissa Lewis en Marte (2015), la Elizabeth Sloane  de El Caso Sloane (2016) representan a la mujer moderna, integrada al mundo laboral, dentro de una sociedad de servicios. Kevin Costner, como su padre, se toma con solfa el papel y da al film el carácter tragicómico que Sorkin no se atreve a definir.


Película visceral del Sorkin (al igual que todos sus guiones), escarba hasta la médula del personaje, lo analiza, lo desarrolla, lo comprende, lo deja actuar y expresarse por sí mismo. Nunca lo condena. Eso, si corresponde, será tarea para el espectador, quien siempre tendrá la posibilidad de sacar sus propias conclusiones dado que el director le dá la oportunidad de conocerlo íntimamente aunque, como en éste caso, quede algo confundido por la vorágine que ha presenciado. Podríamos decir que Molly´s Game es una gran tragicomedia sobre una mujer del siglo 21 que pretendió tocar el cielo con las manos pero apenas logro deslizarse sobre el filo de la ley.

martes, 23 de enero de 2018

EL PASAJERO (THE COMMUTER) de Jaume Collet-Serra

PASAJEROS EN UN TREN

Aunque siempre parezca la misma película y la crítica diga que Colle-Serra se repite, lo cierto es que cada entrega suya sorprende por la solidez técnica de los guiones que elige y la enorme capacidad que tiene como director para transformarlos en películas capaces de entretener y atrapar con sus relatos.

Transitando el cine de misterio, acción y suspenso, inició su carrera con La Casa de Cera (2005) y se consolidó con La Huérfana (2009), un relato de terror soft que provocaba ciertos estremecimientos. Pero su entrada definitiva al cine internacional se produjo cuando se juntó con Liam Neeson y comenzaron a realizar una serie de películas (Sin Identidad, 2011; Non-Stop, 2014 y Una Noche para Sobrevivir (2015) que sirvieron para que Collet-Serra adquiriera experiencia en la realización y Neeson saliera de un cono de sombras en el que había entrado a los 60 años consolidándolo ahora como héroe de films de súper acción.

Antes de realizar el pasajero, Collet-Serra dio muestra de su capacidad y maestría con Infierno Azul (2016), un film sorprendente por su rigurosidad narrativa, su capacidad para generar suspenso y mantener el ritmo del relato. Ahora vuelve a formar dúo con Neeson y regresa con un thriller que se puede interpretar como una vuelta de tuerca sofisticada de Non Stop, pero donde Collet-Serra saca definitivamente patente de maestro en el género.
Lo suyo no es un cine de autor en el sentido tradicional de la palabra. Serra no firma ninguno de los guiones de sus películas, pero sus películas llevan su inconfundible sello propio. En este caso, ubica a su personaje Michael Mc Cauley en la afueras de Nueva York. Es un hombre de 60 años, felizmente casado, con dos hijos, ex policía, ahora vendedor de seguros. Todos los días de su vida va y vuelve hacia la Gran Manzana en un tren suburbano. El día en que trascurre la acción, recibe la noticia que se quedó sin trabajo. La vuelta a casa será una pesadilla que hace recordar a Después de Hora de Martin Scorsese pero filmada al estilo de Collet-Serra.

El director encierra la acción en el tren poco después que su personaje termina un pésimo día con un after hour en el cual recibe el aliento de sus amigos. A pocos minutos de la salida del tren, una mujer atractiva y sospechosa se sienta frente al protagonista y le hace una propuesta básicamente económica. Hacer algo indeterminado a cambio de dinero. Lo que tendrá que hacer es un misterio que se develará durante el viaje. A partir de allí, la acción será imparable. Todo ocurrirá dentro del tren, la mayor parte, en un mismo vagón. Dentro de ese vagón es donde Collet-Serra demuestra lo gran director que es. Todos los detalles de puesta en escena, recursos de montaje, la música ambiental, los giros de cámara, en fin, todos los recursos que necesita los utiliza sabiamente y con honestidad. También es cierto que más en más de una escena filmó con maquetas o en estudios. Pero el resultado obtenido es óptimo. Entretenimiento en estado puro proveniente de una anécdota creíble y misteriosa.

Hay en este film cierto tufillo hithcockiano. En su propuesta, hace recordar a Extraños en un Tren. No obstante ello, lejos está el cine de Collet-Serra del maestro del suspenso. Collet-Serra apuesta por la acción desde el principio del film y no abandona su apuesta hasta el final. Lo que en Hitchcock es sutileza en el director español es contundencia.

No caben dudas que El Pasajero es un film realizado con el propósito de entretener y logra su cometido desde principio a fin. El dúo que comparte el director español con el actor Liam Neeson nació y desarrolló ese propósito. Pedir algo más allá de la honesta propuesta de cine de súper acción ofrecida por el dúo sería pretender querer ver un film que nunca hicieron y que tampoco quieren hacer. No obstante, su entretenimiento deja pensando acerca del estilo de vida americano, el llegar a los 60 años con una hipoteca importante sobre la casa, verse ante la necesidad de pagar una matrícula para un hijo que comienza la vida universitaria… Dejémoslo allí. Esa podría ser otra película.

domingo, 21 de enero de 2018

TRES ANUNCIOS PARA UN CRIMEN de Martin McDonaugh

¿JUSTICIA POR MANO PROPIA?

Estamos ante la nueva película de Martin McDonaugh, el guionista y director inglés que llamó la atención con Escondidos en Brujas en 2008, y Siete Psicópatas en 2012, siempre acompañado por el dúo de productores que componen Peter Czermin y Grahan Broadbent. En este caso, se trata de una producción independiente filmada en los Estados Unidos con la participación de Fox Searchlight en la distribución.

Three Billboards Outside Ebbing, Missouri trata sobre un episodio ocurrido en un pueblo de muy pocos habitantes en el centro mismo de los Estados Unidos, donde reina la desidia, un estado de ánimo que solo muestra desgano, falta de interés o descuido para hacer las cosas. La descripción de la situación, no obstante su precisa localización geográfica, parece alcanzar difusión insospechable, a tal punto que si la acción ocurriera en un pueblo de nuestro país, podríamos pensar que la situación sería la misma.

En ese ámbito que solo genera impotencia, estalla la violencia a través de la puesta de tres carteles en la ruta por que piden respuestas a una madre cuya hija adolescente ha sido violada y asesinada, cuyo crimen ha caído en la impunidad de la nada, y que finalmente, a causa de los carteles, darán lugar al escándalo que permitirá que la denuncia comience a moverse.

Es que en medio de la desidia también anida la corrupción, el no te metas, el mirar para otro lado, el que me importa si total a mí no me toca. Y lo peor es que la policía del pueblo y los jueces del condado no son ajenos a ello.

Estallará el escandalo porque detrás del no hacer nada crece la ira de una madre que ha perdido a su hija. Ante el hecho irreparable, solo pide justicia. Es consciente que nadie le devolverá a su hija, pero quiere saber quién o quiénes son los culpables y que paguen por lo que han hecho. A falta de acción policial e inacción de la justicia, prevalecerá, entonces, la justicia por mano propia. Pareciera que solo en los extremos se despierta la conciencia social. En ese momento, también estallará el escándalo.

Éste, una vez desatado, traerá consigo los remordimientos de conciencia, el darse cuenta que a cada uno desde su rol social le cabe una responsabilidad sobre la que debe dar respuestas. Aparecerá también la culpa como motor movilizador de la justicia. En el medio algunos justos pagarán por pecadores, y algunos pecadores lograran la redención de sus pecados, pero ya nada podrá ser como era antes. Nadie devolverá la vida a la joven muerta.

McDonaugh dirige el film como mano firme y sin lugar a dudas consigue su mejor film tanto como escritor como director. El guión está estupendamente escrito. En líneas generales mantiene una linealidad con un solo salto hacia el pasado que está perfectamente integrado al relato. Al transformarse en película, las imágenes mantienen contundencia y logran expresarse por si mismas acompañadas por un grupo de excelentes actores que dan vida y credibilidad a cada uno de sus personajes. El director tensiona y distiende el relato volviéndolo compulsivo en un crescendo que alcanza un pico en la escena del ataque de características terrorista a la estación de policial local como si las razón solo se pudiera imponer por la fuerza y la toma de conciencia solo fuera el resultado de esta presión.

El film asume un tono de farsa que parece desenvolverse en un mundo del revés donde la situación que describe se transforma en una pesadilla dado que ante el crimen todo parece seguir igual, como si nada hubiera pasado, como si investigación, juicio y castigo no existieran en Ebbing, Missouri.

Tal vez por la presencia de Frances McDormand, estupenda en el papel de Mildred Haynes, un papel que seguramente le traerá más de una satisfacción, el film parece imbuido dentro del espíritu burlón de los Hermanos Cohen. El film transita la vía del absurdo y de la incoherencia de las acciones de sus personajes con la misma facilidad que se transita en películas como Fargo, Sin Lugar para los Débiles, Hermano, Dónde Estás?. O Quemar Después de Leer. No obstante ello, el film de McDonaugh respira por sí mismo, tiene su personalidad, su propia impronta.

Tres Carteles... es un film molesto que incómoda nuestra neutralidad de meros espectadores, que nos retrotrae a un mundo de injusticia en el que pagan justos por pecadores. A pesar de ello, no plantea una cuestión religiosa sino una de índole social donde los delincuentes que deben ser encontrados, apresados, llevados a juicio, someterlos a un veredicto, y obligados a cumplir una sentencia, no aparecen porque no se buscan. Estamos ante un film que muestra una sociedad injusta y carente de igualdad. 

El final, ambiguo como todo el film, nos deja regurgitando lo visto. Mildred y Dixon (gran trabajo de Sam Rockwell) viajan en auto hacia Idaho para seguir buscando al violador. Será para matarlo o tan solo detenerlo. No tienen una decisión tomada. Está claro que han tomado la justicia por su cuenta. Ha llegado la hora de hacer justicia por mano propia?

martes, 16 de enero de 2018

PEQUEÑA GRAN VIDA (DOWNSIZING) de Alexander Payne

UN TRASPIE QUE NO ES CAÍDA

Alexander Payne es el gran guionista y director de Entre Copas, Los Descendientes y Nebraska, por citar tan solo sus trabajos que más me gustaron y por otra parte lo hicieron conocido o le dieron la fama que hoy le permite trabajar con un gran presupuesto para la Paramount en esta nueva y floja nueva película suya cuyo título en castellano no traduce literalmente el fenómeno de empequeñecimiento del cual verdaderamente trata la película. Un film que con ritmo de comedia bien podría instalarse en la ciencia ficción.

El film dura 2 horas y 15 minutos, pero lo único rescatable e interesante son los primeros 30 minutos donde plantea el tema de la miniaturización. Después de eso, la nada. La idea es que los miniaturizados se vuelven ricos porque consumen solo una centésima parte de lo que les demanda una vida normal. Pero como mantienen sus recursos, la miniaturización es negocio puro. En lugar de trabajar pueden dedicarse al ocio. Sus vidas, entonces, se vuelve disipada y viven de fiesta en fiesta aunque en esa pequeña sociedad de la abundancia se mantienen las diferencias sociales. Es decir, algunos son más ricos que otros.

Si el film pretende ser una crítica contra el capitalismo más salvaje, me parece un tanto ridícula. La sociedad de la abundancia que aparece en el pequeño mundo ideado por Payne es un sinfín de fiestas, baile, sexo, drogas, y alcohol. Parece una sociedad ociosa en la que cabría preguntarse hasta qué punto puede llevarse una vida de puro gasto sin renovar recursos. Claro esta que esta pequeña sociedad convive con la sociedad normal, en las que las diferencias sociales y las necesidades básicas continúan con alarmantes signos de insatisfacción que de alguna manera bien podría estar siendo financiada por los recursos ociosos de la sociedad miniaturizada. Pero esto es una simple especulación propia, la película ni siquiera lo insinúa.


En el tercio final, Payne se sumerge en el misticismo religioso y sus personajes emprenden una especie de viaje hacia la tierra prometida y la búsqueda de su creador, el físico noruego. La película de ciencia ficción que comenzamos viendo es ahora un film pretendidamente místico. La película cae en una nada bastante preocupante tratándose de un escritor y director tan notable como Alexander Payne. Deseo que sea solo un traspié de alto presupuesto. Con mucho, pero mucho menos, había logrado películas notables.

viernes, 12 de enero de 2018

ASUNTOS DE FAMILIA de Maha Haj

LA TRANQUILIDAD APARENTE

Primer largometraje de la escenógrafa, escritora y directora Maha Haj, una mujer nacida en Nazaret en 1970, lugar donde además, ocurre la acción de la película. Como antecedente inmediato, podemos apuntar que Maha Haj ha trabajado como escenógrafa de Elía Zuleiman, el director palestino de Intervención Divina (2002).

La acción transcurre en Nazaret donde vive una pareja de ancianos que tienen tres hijos, uno que está radicado en Suecia, y espera la visita de sus padres.  En Ramallah, a unos 90 km de Nazaret, vive los otros dos: Tarek, el eterno hijo solterón y su hermana, quien está embarazada a punto de tener familia mientras su marido, un mecánico de autos, ha conseguido un trabajo como actor en una película americana que se está filmando, y que pareciera ser la contracara de la película que estamos viendo.

El film se plantea como una comedia situacional regido por un humor muy fino que bordea lo absurdo. Es que esas vidas familiares separadas por unos pocos kilómetros de distancia están retratando unas condiciones que sumergen la vida en un estado de violencia bajo la apariencia del respeto por la ley bajo la cual impera una situación política incierta que condiciona la vida tanto de un lado como para el otro, toda vez que alguna escaramuza de carácter terrorista es respondida del otro lado con el poder de la violencia.

La pintura de Maha Haj, con mucha ironía e inteligencia, transforma esta situación tensionada en un retrato casi bucólico de la realidad donde la alienación de los personajes aparece en todo momento generando una situación levemente desestabilizante de un estado alterado por la naturaleza del conflicto que subyace inevitablemente en la vida de cada uno.

Con un tema delicado, la directora sabe ordenar sus fichas para que su mensaje quede claro, sin que se preste a confusión alguna. Los personajes de Haj son educados, tienen posibilidades de trabajo dentro y fuera del país, pero el amor por su tierra, sus vínculos familiares, sus amigos, la gente con la que han convivido años de guerra los hacen elegir por quedarse. En ese quedarse, radica el conflicto individual en medio de una situación en la que los violentos practican terrorismo y los pacíficos el “no te metas”, generando una sociedad desigual y frustrante llena de límites, fronteras y hasta muros interiores.


Maha Haj dirige el film con mucho tacto, utilizando un medio tono que apenas genera una sonrisa en el espectador pero nunca una carcajada. De la misma manera maneja el polo opuesto. Cuando la cuestión se acerca a la tragedia, aparece la situación risueña, vuelve a reinar la comedia y el film recupera su equilibrio.

sábado, 6 de enero de 2018

LA RUEDA DE LA MARAVILLA (WONDER WHEEL) de Woody Allen



SOBRE LA FRUSTRACION Y LA CULPA

Hace unos años, intenté clasificar el cine de Woody Allen. En aquel momento afirmé que su cine se instalaba en la comedia americana pero que en su obra se podía encontrar 5 tipos de subrtramas e incluso algunos dramas. Pero de las 47 películas suyas estrenadas hasta ayer, ninguna se instalaba en la tragicomedia como lo hace “Wonder Wheel”.

Este nuevo Allen vuelve a las raíces más profundas del mejor teatro americano moderno. Tal como lo había hecho unos años atrás en Blue Jasmine, en la que se inspiraba en la obra de Tennessee Williams Un Tranvía Llamado Deseo, su nueva película abreva no solo en éste autor sino también en Eugene O`Neill y Arthur Miller, la trilogía de autores que describieron el sentimiento de la decepción en la posguerra, escritores que adhirieron al llamado realismo americano.

Es que su protagonista Ginny, una magnifica Kate Winslet, es una hija dilecta de aquel teatro y bien podría haber salido de la pluma de cualquiera de esos tres grandes escritores teatrales americanos. La diferencia es que ellos transitaron el drama, y Allen suaviza este drama con toques de comedia simplemente porque su visión de la vida es menos dramática que la de aquéllos.
Ginny es una actriz fracasada con un hijo piro maníaco de unos 10 años, abandonada por su marido, que trabaja de moza en un bar en Coney Island. Ahora vive una vida marital sin expectativas con el bueno de Humpty (Jim Belushi), a cargo del carrusel de la playa y mantiene un romance paralelo con el guardavida Mickey (Justin Timberland). La llegada de Carolina, la hija de Humpty, de unos 30 años, alterará el estado de las cosas.

Lo que hasta aquí Allen presenta es una típica comedia costumbrista heredera de sus recuerdos de infancia que tiene un enorme parecido a Días de Radio (1987). Pero a partir de la llegada de Carolina, la comedia se transforma en drama y la vida de Ginnny comienza a alterarse, se convertirá en el centro del relato, y la historia entrará de lleno en la tragicomedia.

La película, entonces, se transforma en el drama de la mujer a los 40 años, esa edad en la que todavía uno se siente joven pero a la vez comienza a sentirse viejo y a pensar que la vejez no está tan lejana. Podríamos llamarle la medianía de la vida. Ese momento en que uno se da cuenta que aún esta con el pescado sin cocer. Pero también podría ser la de la aceptación de la mediocridad, dado que esta en el justo medio por naturaleza, porque no sabe ni puede hacer otra cosa, porque comienza a carecer de ambiciones, de energías, a controlar sus impulsos, ajustándose a lo que debe ser, a conformarse con lo que se es como si fuera un mandato al que ya no se puede modificar.

Kate Winslet aprovecha la pluma prodigiosa de Allen y a partir de ese momento se trasforma totalmente en Ginny y se apodera de la película haciendo una de sus más notables actuaciones de la mano del genio. Se acabarán los sueños y será una mujer termina por aceptar que lo que le propone la vida es simplemente seguir peleándola.
Allen se da el lujo de volverse genio en la playa que lo vió nacer. Su mirada de la vida esta vez se opaca, se vuelve agria, negativa como la de sus admirados escritores de posguerra pero no pierde lucidez. Las tonalidades del film se tornan cada vez más rojizas, en las que predomina el color ocre de la mano de Vittorio Storaro, un fotógrafo italiano cuya genialidad está fuera de toda discusión, y que envuelve todo con los colores del atardecer como resignándose a que el fin del día y de la vida está envuelta en ese color. Recordemos que Don Vittorio se dio el lujo de fotografiar El Conformista, Novecento y Último Tango en Paris (la tres de Bertolucci), y Appocalysis Now de Francis Ford Coppola. También el año pasado había comenzado a colaborar con Allen haciendo Café Society. Un lujo que se da el pequeño genio que siempre trabajo con grandes directores de fotografía: Carlo di Palma, Gordon Willis, Sven Nykvist, entre otros.

Esta vez estamos ante un Allen algo más pesimista, posiblemente más realista, como siempre poco creyente, pero con su eterna pluma prodigiosa delineando un fresco sobre las expectativas en la medianía de la vida en los márgenes de la gran ciudad. También un gran retrato sobre la vida de los “loosers”, de los “borders” en los años 50, una crítica social poderosa mostrando que esa economía del bienestar que procuraba el fin de la guerra no iba a ser igualmente repartida para todos.


En su opus 47, Allen realiza un film lucido y ácido que se vuelve una cosa seria. Para algunos, la falta de un humor constante, será un motivo de crítica. Para otros, será un motivo para la meditación. Estamos ante otro gran film de Allen que elige el camino de lo tragicómico, es decir, no llega a ser uno de sus grandes dramas (Interiores, Una Mujer), tampoco es una de sus grandes comedias (Annie Hall, Hanna y sus Hermanas) pero se acerca a esas películas insoslayables como Crímenes y Pecados o Match Point, donde la toma de conciencia sobre la culpabilidad marcan un antes y un después.

martes, 2 de enero de 2018

EL DÍA DESPUES de Hong Sang –Soo


LA PRESENCIA DE LA AUSENCIA

En este sentido, la película trae reminiscencias de Truffaut, uno de los padres de la nouvelle vague francesa, autor de la serie de Antoine Doilen, cuando la pareja, ya casada, comienza a sentir los primeros signos del desgaste de la vida matrimonial. Sang-Soo comienza el film en la casa del protagonista que recién levantado de la cama está tomando el desayuno en la cocina, cuando de pronto, aparece su mujer con ese tacto tan femenino intuyendo que algo anda mal en la vida de su marido. No se equivoca. 


Lo que sigue es un día en la oficina de ese hombre, un editor y escritor de libros en un lugar donde prevalece la literatura por sobre todas las cosas. Un lugar que da lugar a las fantasías, los affairs, los engaños, y hasta las sorpresas.


Es como si Sang-Soo dividiera la vida de las personas entre su casa y su trabajo donde la casa es el reino de la mujer y la oficina el del hombre. Lo que no está permitido en un lugar, tienen piedra libre en el otro. Bongwan, tal el nombre del protagonista, despierta apesadumbrado porque su amante lo ha abandonado. Su mujer lo descubre llorando en la cocina mientras toma el desayuno. No entiende que le pasa. Pero más tarde encuentra una nota en un papel e intuye el romance frustrado de su marido. Desesperada irrumpe en la oficina de Bongwan e increpa a su nueva secretaria sin saber que es la persona equivocada, una nueva empleada en su primer día de trabajo.


La comedia de Sang-Soo adquiere la fórmula de la comedia de enredos pero se encuentra lejos de Hollywood. Trascurre en una Seúl invernal acogedoramente nevada, lo cual ayuda al encierro de los personajes tanto en los lugares como en sí mismos. En ese mundo de encierro describe un lugar donde el deseo queda en suspensión producto de una acción no consensuada por uno de los personajes (el ausente), un deseo que nunca es acompañado por la pasión.


En el film el encierro otorga a los personajes un devenir permanente que pareciera situarlos fuera de todo tiempo y lugar. Los personajes de Sang-Soo viven como abstraídos en sus propios mundos, lugares donde solo existen sus pasiones y sus trabajos totalmente alejados de lo que pasa en la sociedad que los contiene.


Filmada en blanco y negro, y practicante desarrollada como una obra teatral en 3 actos con un prólogo y un final, Sang-Soo encierra a sus 4 personajes (uno de ellos permanece ausente durante toda la película), y trata de descifrar los códigos que unen y separan a una pareja poniendo especial énfasis en el deseo y la rutina.

La presencia de la ausencia es un hueco, es la silla vacía, el que falta o que no está físicamente pero está presente. Alrededor de esa figura, más allá del protagonismo de su personaje principal, está construido El Día Después, y todo girará sobre el misterio de esa ausencia que ha marcado o marcará la vida de los personajes.

Hay en el film de Hong Sang-Soo un delibrado placer en la filmación de la rutina, la repetición de la costumbre donde los personajes se mueven tratando de buscar salir de la soledad, de encontrar a un semejante, alguien parecido con quien compartir más que un momento, tal vez la vida misma.


Tal vez no sea la mejor película de Sang-Soo, pero es una oportunidad de ver su cine, un cine muy poco visto como estrenado en Argentina. Obviamente, es un film de características peculiares. Como obra de teatro está muy bien escrita, como película está muy bien actuada y muy bien filmada. Con una cámara casi fija, los movimientos de zoom producen el acercamiento a la intimidad de los personajes o su alejamiento tomando la distancia generando climas tanto de calidez como de frialdad. Por otra parte, el hecho de filmar casi constantemente en primer plano hace que no se note el encierro de la situación que plantea a la vez que subjetiva la situación de cada personaje dándole cuerpo, carnadura, una identidad que los humaniza, esa característica tan propia de todo su cine.

viernes, 29 de diciembre de 2017

RESUMEN ANUAL 2017

LAS 12 MEJORES PELÍCULAS EXTRANJERAS DEL 2017











1. MANCHESTER JUNTO AL MAR de Kenneth Lonergan (USA)

2. SIERRANEVADA de Cristi Puiu (RUMANIA)

3. DUNKERQUE de Christopher Nolam (USA)

4. GRADUACIÓN de Christian Munjiu (RUMANIA)

5. EL VIAJANTE de Asghar Farhadi (IRAN)

6. DULCES SUEÑOS de Marco Belocchio (ITALIA)

7. GOOD TIME de Bennny Josh Sadfie (USA)

8. LA LA LAND de Damian Cazelle (USA)

9. PATERSON de Jim Jarmusch (USA)

10. UN MINUTO DE GLORIA de Kristina Grozeva y Peter Valanov (BULGARIA)

11. LA AMANTE de Mohamed Ben Attia (TUNES)

12. LA MAESTRA de Jan Hrebejk (REP. CHECA)

miércoles, 27 de diciembre de 2017

RESUMEN ANUAL 2017



1.  TEMPORADA DE CAZA de Natalia Garagiola

2.    ALANIS de Anahi Berneri

3.    POR LA VENTANA de Carolina Leone

4.    MADRAZA de Hernán Aguilar

5.    EL PESO DE LA LEY de Fernan Mirás

6.    EL OTRO HERMANO de Adrían Caetano

sábado, 23 de diciembre de 2017

OBRA MAESTRA de James Franco

EL ÉXITO Y EL FRACASO

El éxito y el fracaso son los extremos de la aceptación y el rechazo. Ambos constituyen un misterio de características insondables. Nadie tiene la fórmula para el éxito como tampoco, nadie, consiente o inconscientemente quiere el fracaso.

Ese misterio insondable es la medula, la espina dorsal de THE DISASTER ARTIST, tal su título en inglés, relato que dirige James Franco, basado en hechos reales, de una película que se volvió de culto después de haber fracasado en la taquilla durante su estreno comercial, y en el muy buen guión del dúo Scott Neustadter y Michael H. Weber (500 Días con Ella y Aquí y Ahora) que trabajan nuevamente juntos en esta comedia en la que recrean la vida de dos actores que terminan realizando una película maldita.

Greg (Dave Franco) y Tommy (el propio James Franco) se encuentran en una clase de teatro y sueñan con hacer teatro y llegar al cine. Greg es un muchacho de los suburbios que vive con su madre. Tommy es un solitario heredero de una fortuna al que nunca le falta dinero. Cansados de que en el pueblo no pase nada, deciden probar fortuna en Hollywood. La cosa va de mal en peor, Por lo tanto, Tommy decide escribir su vida y filmar su propia película.

El film, llevado siempre con mano firme por Franco, se pasea por todos aquellos aspectos que parecieran explicar el fenómeno del éxito sin encontrar una fórmula satisfactoria. El tono de farsa que Franco le da al film insinúa que no todo es cuestión de talento, y el hecho de perdurar en un mundo como Hollywood no pasa ni por el dinero, ni por la vocación ni por el oportunismo. La fama pareciera ser una cuestión tan repentina como casual. No existe una fórmula para el éxito y caer en el ostracismo sin siquiera acercarse al abismo puede ser tan normal como lo contrario.

La fama, como el dinero, no parece ser condicionantes para el éxito. Greg no tiene dinero pero si lo tiene Tommy. Cansados de ser rechazados en castings de teatro y películas, ninguno de los dos es famoso. El talento tampoco parece ser un condicionador del asunto. Tener o no tener no es la cuestión. ¿Existe acaso una fórmula para el éxito?

El film de Franco finalmente parece caer en lo azaroso. Tal vez sea el azar y no el talento, el esfuerzo, el estudio, o el dinero el determinante del éxito. Pero, ¿qué es el éxito? El éxito tiene que ver con el resultado final. Se basa en la obtención de lo que querido. La hipótesis del film es que la vida es azarosa y lo que creemos es un fracaso total puede más tarde ser un éxito fenomenal.

Bien realizada y actuada, con un final sorpresa, una especie de “bonus track” que invita a quedarse a ver los títulos finales, el film entretiene y engancha al espectador durante todo su metraje. Pero cierta superficialidad en la descripción de los personajes, cierta tendencia a la comedia situacional que engancha escena tras escena, torna su ritmo algo desparejo, transformándola en una comedia casi del absurdo sin proponérselo, lo cual despista al espectador que justamente encuentra la justificación del metraje cuando ya han concluido los títulos finales aunque todavía no ha caído la palabra the end.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

GOOD TIME de Benny y Josh Safdie

 EL AMOR FRATERNAL EN LOS TIEMPOS LIQUIDOS

Good Time es un film extraordinario. Pocas veces un film provoca un shock adrenalínico como éste. Desde la primera escena el espectador es sorprendido y atrapado. Lo que sigue es una montaña rusa que mezcla amor fraternal y sentimientos encontrados en una fuga desesperada camino a ningún lado. El film no suelta jamás al espectador, lo mantiene atado a su butaca y los hermanos Safdie controlan la montaña rusa que han creado con suma habilidad.

Es la historia de dos hermanos que sufren desórdenes mentales. Uno de ellos, Nick (Benny Safdie) parece tener una discapacidad que le impide el razonamiento lógico. El otro, Connie (Robert Pattinson) un síndrome de déficit de atención e hiperactividad, complicado por el consumo de estupefacientes. Entre ambos hay una relación especial. Connie cuida a su hermano menor como si fuera su padre. Pero en lugar de llevarlo por el buen camino, lo lleva por el malo.  

La película, en consecuencia, se estructura en el relato clásico de un robo seguido de fuga pero su desarrollo esta signado por esta relación filial que humaniza a estos pobres desgraciados al punto que el espectador más que emitir un juicio comienza a sentir pena por ellos, a entender esa inmensa soledad que generan las grandes ciudades como Nueva York de la cuales Nick y Connie son hijos dilectos.

La fuga de Connie se transforma en la búsqueda de Nick, y en esa búsqueda los hermanos Safdie muestran todo su talento cinematográfico relatando a una velocidad de vértigo la visión de un mundo desangelado donde la marginalidad crece a pasos agigantados sobre todo cuando abandonan la gran manzana y se interiorizan en los barrios marginales de Queens y Brooklyn.

Es que Good Time es la otra cara de la capital del Imperio Glamoroso. Es el lado oscuro del brillo americano. Es un relato que se pasea por la marginalidad de los barrios bajos, los hospitales municipales, los parques con trenes fantasmas que no tiene principio ni fin. Así como el personaje vuelve en busca de su hermano, la visión de los Sefdie vuelve al relato un documento de la decadencia.

El cine de estos muchachos (es su tercera película de largo y tienen una importante cantidad de cortos) es un cine muy independiente, del cual, en Argentina solo se estrenó comercialmente Papá Piernas Largas (que no tuve oportunidad de ver). No obstante ello, son asiduos concurrentes de festivales como Cannes donde ya han participado con varios cortos y con esta película que estuvo merecidamente en la Competencia Oficial.
Herederos del mejor cine independiente americano y particularmente del cine neoyorkino, encuentran sus antecedentes más inmediatos en el cine de los años 70 y especialmente, en el de Martin Scorsese. La velocidad narrativa de Good Time es el vértigo de EL Lobo de Wall Stret, la marginalidad de sus personajes es la misma de aquellos muchachos que recorrían Mean Street, y el mundo absurdo que plantean es muy parecido al que sufría Paul Hacket en Después de Hora.


Me encanta el policial y sus derivados. Me interesa la modernización de los géneros. Este año ha sido prodigo en ese aspecto. A lo largo del año vimos Hell or High Water, Baby Driver, Atomic Blonde, Viento Salvaje, y La Estafa de los Logan, todas películas que tienden a renovar el género con resultados sorprendentes. No obstante ello, la película de los Safdie supera a todas ellas por su osadía para transgredir el género, por la sutileza de su crítica social, por la carnadura y el humanismo que transmiten sus principales protagonistas. El estreno de Good Time es la frutilla del postre en estos últimos días de cine que restan del año.

sábado, 16 de diciembre de 2017

LOVING VINCENT de Dorota Kobiela y Hugh Welchman


SENTIDO HOMENAJE

Es una película de dibujos animados realizada en Polonia, con la colaboración de más de 100 dibujantes franceses e ingleses, que indaga sobre los motivos de la muerte del pintor Vincent Van Gogh a la vez que presenta un perfil del mismo.

Auténtica obra del cine de arte, su trama desarrolla una investigación de tipo policial, dotando al film de un sostenido interés y suspenso en su tercio final, presentando a Armando Roulin, hijo de su mejor amigo, Joseph Roulin, un archivista de la estación de ferrocarril de Lambesc, Francia, como una especie de investigador privado que no cree en el suicidio del pintor.

De esta manera, el film recrea la pobre vida de Van Gogh, y sobre todo sus últimos meses antes de su muerte, mostrando la indiferencia general ante una obra que más tarde y después de su muerte, se convertiría en un antes y un después en la historia del arte, dando comienzo a lo que ahora llamamos el Arte Moderno.

Los dibujos animados que observamos en Loving Vincent tienen absolutamente el estilo inigualable e inconfundible de Van Gogh. Su obra fue el reflejo de su vida: los lugares que visitó, la gente que conoció, sus amigos, y sobre todo los campos en Auvers-Sur-Oise, al norte de Paris, en Francia. Su pintura se caracterizó por la pincelada de trazo grueso y corto, la utilización de colores claros, y la acentuación de las líneas. Ahora, y para la película, esa misma técnica es recreada a través de miles de fotogramas pintados al óleo, a mano y pasados a una computadora dando la impresión de movimiento para recrear los meses finales de su vida. Es decir, la película luce en cada escena con la misma mirada y estilo que pintaba el propio Van Gogh. Una maravilla técnica cargada de humanismo que constituye un gran homenaje al pintor, cuya visión produce un gran placer estético no exento de una gran emoción.

En relación con la humilde vida del pintor, una existencia llena de sufrimientos espirituales y corporales (sufría una enfermedad mental: depresión para unos, epilepsia para otros), que no le impidió realizar una obra de 1600 dibujos y 900 pinturas de las cuales solo pudo vender una sola sumergiendo su vida en la pobreza y reflejando la misma en la austeridad de sus cuadros.

Su obra solo fue reconocida después de su muerte y marca un antes y un después en la Historia del Arte.

El film, una coproducción polaca-inglesa fue dirigido por Dorota Kobiela y Hugh Welchman. Dorota es una directora polaca especializada en cine de animación proveniente de la Escuela de Cine de Varsovia, habiendo realizado anteriormente 5 cortos siendo Loving Vincent su primer largo. Hugh Welchman tiene una dilatada carrera como productor en cortometrajes de animación.

viernes, 15 de diciembre de 2017

IMPLACABLE de Martin Campbell

ACTUAL Y PREOCUPANTE


Martin Campbell es un director neozelandés con un pasado brillante en Hollywood. En una época fue considerado el señor éxito. Todo lo que hizo produjo millones de dólares para la maquinaria del cine americano. Debutó en 1998 con La Máscara del Zorro, y transformó en estrellas a Antonio Banderas y a Catherine Zeta Jones, repitiendo el éxito con La Leyenda del Zorro en 2005. En el 2000 dirigió un film cargado de suspenso: Limite Vertical, donde contó la historia del rescate de un alpinista en el K2, uno de los picos montañosos más altos del mundo. Más tarde, en 1995 y 2006, asumió dos episodios de la serie Bond: Golden Eye y Casino Royale, donde contó con la actuación de Pierre Brosnan en el papel principal. En mi opinión, Casino Royale fue uno de los mejores episodios de la serie. Después de ello, ha realizado muchos trabajos para la televisión.

Ahora regresa para encontrarse con Pierre Brosnan, acompañado nada menos que por Jackie Chan, que es el productor de la película, formando un trio de notables para generar un producto de acción, muy bien realizado que se soporta en un guión sólido, que permite tanto el lucimiento de los actores como el interés en lo que está narrando. Los méritos de Campbell son varios. Mantiene al espectador atrapado en el film durante todo el metraje en base a una criteriosa forma de mantener el suspenso y hacer estallar la acción en los momentos adecuados, sin perder nunca la brújula que indica siempre que lo más importante son los personajes, a los cuales pinta y da carnadura humana.

La historia es un thriller negro, que abreva en un pasado que parece muerto pero no lo está. Un atentado terrorista en pleno centro de Londres deja sin vida a varias personas, entre ellas, la hija única de Jackie Chan. Chan exige respuestas del gobierno inglés, pero no las recibe. En consecuencia, comienza a investigar por su cuenta. Prontamente, observamos que su personaje es un experto en armamentos. Es un exiliado chino, especialista en explosivos, que ha escapado de varias guerras en oriente, y ahora solo busca vivir en paz. Pero el terrorismo acaba de quitarle lo único que le quedaba vivo: su hija. Lo que sigue será una sangrienta búsqueda de respuestas.

Brosnan es el representante irlandés en el gobierno británico en la ciudad de Londres, donde transcurre la mayor parte de la acción. Con un pasado en el IRA manchado de sangre, cansado de tanta guerra, solo quiere disfrutar de la tranquilidad que le da la tregua pero no quiere asumir las responsabilidades que le caben. Ello lo vuelve un personaje muy interesante, bondadoso y siniestro al mismo tiempo, lleno de dobleces morales que contribuyen a mantener el suspenso durante toda la película.

Lo interesante de estos personajes es que ambos provienen de un pasado cruzado por las guerras. Son personajes que conocen la violencia y que han decidido apartarse de ella para continuar una vida mejor. Pero paradójicamente, la violencia vuelve a cruzar sus caminos en una forma despiadada y ellos no pueden ignorarla. Uno porque esa violencia le arranca un ser querido. El otro, porque ha elegido el camino de la paz a través de la política. Pero ambos saben que ahora se enfrentan con un enemigo que no conoce otro método que el que aplica: el terror. Los dos saben que el brazo de la ley no alcanza para combatirlo.

La trama de la película es muy actual y remite tanto a los problemas de la inmigración como los del terrorismo, dos problemas que si bien sirven de marco a lo que esencialmente es un film de acción, plantea una situación que preocupa por el alto nivel de violencia social que produce. El problema del terrorismo es que nunca termina de cerrar las heridas, genera nuevas y alimenta la sed de venganza.
Por otro lado está la cuestión de la inmigración, y las obligaciones que deben asumir los gobiernos en función de los tratados firmados en defensa de los derechos humanos, patrocinados en su gran mayoría por las Naciones Unidas. El film, tangencialmente, toca estas cuestiones dejando en descubierto que es mucho más lo que se habla que lo que se hace en defensa de los mismos emigrados.

No obstante, queda claro en el film, y especialmente en lo que concierne a la parte británica, que los actos de violencia y los ataques contra las personas no deben ser tolerados, y la persecución, detención y juzgamiento de los criminales terroristas debe llegar hasta sus últimas consecuencias. La violencia desatada por el IRA en la Irlanda de los años 70, y el acuerdo de paz logrado en 1998 parecen cosas de un pasado superado pero en un contexto de inestabilidad política creciente, la hipótesis del film es que el conflicto puede recrudecer.


Jackie Chan sigue demostrando que el acróbata y el mimo aún pueden hacer divertir y emocionar en un film dramático. Brosnan, que es un gran actor más allá del encasillamiento que le originó Bond, luce tanto en la comedia como en el film de acción. Y Campbell, que no necesita demostrar que es un muy buen director de cine, mezcla las dosis de acción y suspenso necesarias para generar un muy buen entretenimiento, que jamás pierde el equilibrio y el interés de la historia. Un pasatiempo asegurado con un tema actual y preocupante.

sábado, 9 de diciembre de 2017

EXTRAORDINARIO (WONDER) de Steven Chbosky


LA ACEPTACIÓN SOCIAL DEL INDIVIDUO


Auggie es un niño de 11 años con una deformación de nacimiento en su cara. Vive en la ciudad de Nueva York con su familia, sus padres y una hermana mayor, formando una clásica familia tipo de clase media americana. Auggie nunca ha ido a un colegio. Su educación siempre fue hogareña y a cargo de su madre. Ahora estamos ante el comienzo de las clases. Isabel, su Madre, es partidaria que Auggie asuma sus responsabilidades y vaya a un colegio para que tenga sociabilidad con otros chicos de su edad. Eso entraña una serie de riesgos.

Niño súper inteligente con una clara vocación por las ciencias, sueña con ser astronauta. Como tal, tiene un casco, con el que a veces juega a serlo, y otras, cuando la impotencia lo paraliza, lo usa para esconder su cara. La película es un retrato de las dificultades que generan los prejuicios, primero en la propia casa donde el apoyo al niño termina desbalanceando las relaciones familiares, tanto las de la pareja como la relación con cada hijo. En este caso, la el incorrecto manejo de la enfermedad de Auggie deteriora particularmente la relación de sus padres con su hermana mayor, a la que descuidan y prácticamente dejan librada a su propio albedrio. En consecuencia, toda la atención de la familia se centra sobre Auggie, protagonista principal magníficamente interpretado por Jacob Tremblay.

La escuela comenzará a dar un marco de referencia diferente y la creación de nuevas relaciones personales. Auggie deberá interrelacionar tanto con sus maestros y directivos de la escuela como con sus compañeros de clase y demás niños del colegio. El universo de Auggie, se ampliará necesariamente, y el niño no solo deberá asumir su condición de alumno regular sino también hacerse cargo de quien es y de lo que parece. En este aspecto, la deformidad de su cara lo transformará en un fenómeno donde el niño ya no será uno más sino uno distinto. Y en ello, radicará la inteligencia de padres, maestros, directivos y propios compañeros para aceptar a alguien tal como es, dejando de lado un mundo de prejuicios que tempranamente han demorado su adaptación escolar y la aparición de fenómenos más altruistas como el compañerismo y la amistad.

El film desarrolla la acción en forma agradable, tratando de que el espectador encare la visión del asunto como un tema de carácter eminentemente humanista y deje de lado toda la posibilidad de ver al personaje como un fenómeno de feria. En ese sentido, la narración corre fluidamente, con un alto grado de sinceridad y realismo, que logra una casi inmediata simpatía con el protagonista y su familia, logrando despegarse de films como EL Hombre Elefante de David Lynch, donde la cuestión se focalizaba en lo contrario: la falta de aceptación social del individuo, al que solo se lo reconocía como un objeto de feria, del que la alta sociedad parecía querer preocuparse por él, aunque la filosa visión de Lynch hacía hincapié en que el interés seguía estando sólo en la curiosidad del fenómeno que simplemente se transformaba en espectáculo de clase alta.

No obstante ello, “Extraordinario”, a medida que la narración avanza no puede evitar caer en los convencionalismos de este tipo de películas donde la cuestión de la deformación de la cara solo parece ser un tema de aceptación social que simplemente tiende a desaparecer ni bien se genera la aceptación del individuo afectado. En este caso, si bien tratado con mucha delicadeza, el individuo es un niño sumamente agradable, inteligente y desenvuelto que lejos está de aislarse tanto familiar como socialmente, sino busca integrarse a una sociedad que con más o menos reservas, aun manteniendo algún grado de burla o agresión física, comienza a aceptar al diferente.

En esa aceptación del diferente, en su inserción social, primero en la propia familia, más tarde en la escuela y la universidad, y finalmente en el mercado laboral, permitiendo el desarrollo no solo una vida de afectos y amistades, sino también de habilidades manuales, técnicas, e intelectuales, es como la persona humana transita a través de la vida. Y en ese sentido, el positivismo refrescante de esta película, y el desprejuicio del personaje central, la torna altamente recomendable.

Lejos del film científico, incluso del drama, “Extraordinario” se impone como una comedia de características familiares apoyada en el carisma y la experiencia para el género con que cuentan los dos actores principales en el rol de los padres de la familia: Julia Roberts y Owen Wilson que tienen la capacidad para desdramatizar en asunto. Brilla por su espontaneidad, pese a actuar con una prótesis durante todo el film, Jacob Tremblay como Auggie. Y acompañan adecuadamente, Izabella Vidovic como la hija, y Rukiya Bernard como su novio.


Stephen Chbosky dirige con habilidad logrando una comedia que despierta interés y entretiene al mismo tiempo. Además de director del film, es autor del guión acompañado por Steve Conrad y Jack Thorne. El guion responde a lineamientos clásicos de la comedia americana que se basa fundamentalmente en el mantenimiento del humor en base a diálogos agiles regidos siempre en la respuesta inteligente.

viernes, 8 de diciembre de 2017

VICTORIA Y ABDUL de Stephen Frears

 LA HONESTIDAD Y LA HUMILDAD

El cine de Stephen Frears siempre ha estado cargado de una fina ironía que le ha ayudado a desarrollar los temas más diversos y más difíciles en su larga carrera de observador de las costumbres. Proveniente de la televisión, en la que se desarrolló durante los 70 y parte de los 80, debuta en el cine con The Hit (1984), un gran policial negro, y afianza su carrera un año más tarde con Mi Bella Lavandería, un film donde mezcla las ansiedades de inmigrantes paquistanies en medio del exitismo económico financiero de la política del Thacherismo. Después de ello, llega una sucesión de películas que transforman a Frears en uno de los directores independientes más importantes trabajando simultáneamente tanto para el cine inglés como para el americano.

En esta nueva joyita que ha compuesto con la colaboración de Lee Hall, un experimentado guionista ingles que tiene en su haber el guión de la estupenda Billy Elliot de Stephen Daldry y de War Horse de Steven Spielberg, realiza otro trabajo estupendo. Un guión lleno de detalles descriptivos de dos personalidades diferentes, presenta un contrapunto perfecto y permanente de dos seres opuestos que se encuentran el uno al otro en un momento muy especial de sus vidas, un momento donde prima la soledad (el de una reina solitaria y aburrida de su reinado, el de un lacayo lejos de su patria en la capital del imperio), que permite a Frears mostrarse tal como es, un director sentible, capaz de hacer grande una pequeña historia.

La Reina Victoria está llegando al final de su vida. Hastiada de tanto protocolo, en uno de los homenajes que recibe, conoce a un hindú que casualmente ha llegado a traerle un tributo desde la lejana India. La cuestión es que el hindú es una persona de gran carisma, inteligencia y lleno de conocimientos ancestrales que la Reina Victoria reconoce transformando al hindú en su maestro.
Lo interesante del film es el camino del absurdo que elige Frears para componer una comedia costumbrista, muy inteligente, construida con medios tonos donde no todo es lo que parece, mostrando la humanidad más plena de esos dos personajes que a su manera son dos borders de la vida, dos solitarios que unen sus soledades para ayudarse mutuamente, construyendo una relación al borde de la aceptación y el ridículo social. Si en la Reina Victoria existe un rasgo de altanería y superioridad, en Abdul solo hay honestidad y humildad.

El cine de Frears nunca ha sido complaciente con la realeza, pero siempre ha entendido que más allá de esa condición, bajo el aparente poder político y el respeto de los protocolos, siempre ha encontrado un ser humano para retratar. En La Reina retrataba a Isabel II justo en el momento que debe guardar duelo por la muerte de su nuera, la princesa Diana. La aísla en los Lowlands, y en la inmensidad del paisaje, la enfrenta a un siervo donde repentinamente la Reina siente la soledad de la muerte. En Victoria y Abdul, esa reina anciana y decadente sufre una especie de renacimiento frente al alud de conocimiento que recibe del pobre hindú que ha llegado a la capital del imperio con el simple propósito de entregarle un regalo. En Florence, el ridículo personaje de clase alta que interpreta Merryll Streep, se humaniza ante su enorme deseo de cantar una ópera en la que muestra toda su vulnerabilidad como interprete.

Rodeado siempre de grandes actores, las pequeñas historias que relata cobran vida e intensidad en base a sus inteligentes contrapuntos. Victoria y Abdul no es una excepción a esta regla y se transforma en una aguda reflexión sobre la soledad del poder, el ansia de figuración y la mendicidad de poder de los supuestos poderosos, la ignorancia que impera en las más altas esferas (incluyendo a la reina), la necesidad de amor y de amistad que necesitan los poderosos.

Magníficamente interpretada por Judi Dench como la Reina Victoria, y Alí Fazal como Abdul, el sirviente indio, Victoria y Abdul se alza como otra de esas pequeñas obras maestras que tan sabiamente construye un director tan experimentado como Stephen Frears. A nivel de sus mejores películas, se alza como un pequeño fresco costumbrista que por un lado se burla de algunos acartonamientos de la realeza, pero por otros exalta aquellos atributos que hacen del estudio, y la disciplina una condición necesaria para generar respeto y autoridad.