domingo, 3 de octubre de 2021

UNDINE de Christian Petzold

EN CINES

LEYENDA MEDIEVAL Y CINE MODERNO

En la mitología griega, las ondinas eran las ninfas acuáticas náyades, mujeres de gran belleza que habitaban en los lagos, ríos, estanques o fuentes. Al igual que las nereidas, eran mitad mujer y mitad pez, y estaban condenadas a amar a un hombre. Pero si ese hombre lastimaba a una ondina, esa ondina debería ajusticiarlo con pena de muerte antes de regresar al mar.

Undine es una mujer joven que trabaja como historiadora dando conferencias sobre el desarrollo urbano de Berlín. Pero cuando el hombre que ama la abandona, el antiguo mito la alcanza. Undine tiene que matar al hombre que la traiciona para poder volver a su medio, el agua.

El director alemán Christian Petzold elige el melodrama para contar bajo la forma de un policial negro una versión moderna de aquella vieja leyenda medieval. Undine era la clásica mujer abandonada por su amante, quien la deja por otra mujer. Ella reacciona y lo amenaza de muerte, pero él hace caso omiso.

El tiempo pasa. La Undine actual conocerá a otro hombre. Su nuevo amor será Cristoph. Al terminar una cena e intentar salir de un restaurant, otra vez sucede el milagro: estalla frente a ellos una enorme pecera de cristal que contenía a un acuario. La leyenda se vuelve realidad. Vuelve a nacer un romance. El destino de Undine está escrito. Su futuro ocurrirá como tal, y su mundo se derribará.

En sus films anteriores (Barbara, Ave Fénix y Transit), Petzold incursionó en el melodrama, historias de amores imposibles, reprimidos casi siempre por circunstancias políticas. Pero Undine, su nueva película, acude a la tragedia griega, inspirándose justamente en Ondina, la vengativa ninfa griega de las aguas, y la lleva a la actualidad transformándola en una mezcla de drama y fantasía que sirve de base a un romance parecido a una tragedia griega, en nuestra época, una historia de amor, dolor y muerte.

Petzold es un cineasta moderno. Le gusta mezclar tiempos y géneros, y en general, sus obras despiertan el interés del espectador. Su película es apasionante, un policial negro que transcurre en Berlín actual. La ciudad cobra tanto protagonismo como sus personajes, interpretados por Franz Rogowski y Paula Beer. Y su fuente de inspiración parece proveer de esos mismos  lagos y pantanos sobre los que fue construida dicha ciudad alrededor del siglo XIII, que por otra parte, son los que dan  lugar al tema de las conferencias que realiza Undine, la joven protagonista que da título a la película.

Tal como establece la leyenda, Undine (Beer) no acepta términos medios: reclama para sí un amor total, absoluto, incondicional. Y si no es así, ella mata a quien le desobedece. Un amor condicionado. Así lo dice y así lo ejecuta.

Undine conocerá a Christoph (Rogowski) y se enamorará de él. Christoph es buzo, y su trabajo está en las profundidades de los lagos. Ella se enamora de Christoph. Cree que este nuevo amor le podrá cambiar su destino, pero no le cambiará su naturaleza.

La habilidad de Christian Petzold, hoy el más interesante director alemán, le permite contar una historia de amor romántico como si fuera un thriller y, a la vez, hacer un film fantástico que no deja de ser político en su cuestionamiento al modo en el que la ciudad de Berlín borra permanentemente las huellas de su pasado para poder reconstruirse. Todo quedará atrás.

El film no tiene desperdicio. Es tan entretenido como interesante. Está muy bien construido y se solventa con las convincentes actuaciones de Rogoswki y Beer. Ni hablar de la fotografía en blanco y negro que remite a los mismos principios del cine alemán. La pantalla se llena de luces y sombras y el expresionismo vuelve a estar entre nosotros.

viernes, 1 de octubre de 2021

EL ESTORNINO de Theodoro Melfi

EN NETFLIX

VOLVER A EMPEZAR

Película sobre un duelo a partir de la pérdida de un hijo pequeño, se concentra en las consecuencias de ese hecho devastador al separar al matrimonio. El director Theodore Melfi, un director de raza negra con tres largometrajes en su haber (los otros son St. Vincent, 2014 y Figuras Ocultas, 2016) y también con mucha experiencia como productor y guionista en Hollywood, decide transitar la tragedia con un paso de comedia dado que su objetivo principal es enviar a través del film un mensaje de no claudicación, de que somos más fuertes que lo que creemos, y los escollos que debemos salvar en la vida son pruebas de fortalecimiento a las que Dios nos somete.

La obra admite varias lecturas. La primera es la ya mencionada y se relaciona con la realidad, el modo como cada uno de los miembros del matrimonio asumen la tragedia de manera diferente. Lilly Maynard (Melissa Mc McCarthy) es la madre de una niña que fallece en un accidente automovilístico. Dicho hecho conmueve a la pareja de diferente manera. Lilly tratará de  salir de la tragedia, seguir trabajando y no dejarse abrumar por ella. Jack, su marido, por el contrario, cae en una crisis de depresión nerviosa. Lily quedará sola en la casa y Jack será internado en un nosocomio especializado en tratamientos de recuperación depresiva.

En la soledad de su jardín, Lily comienza a recibir la visita de un pajarito simpático y juguetón. Es un estornino, que con sus vuelos y piruetas en el jardín, comienza a alegrarle su casa y su vida. Una esperanza positiva comienza a apoderarse de ella. En su trabajo, es reprendida por no prestar la debida atención a sus tareas. No obstante ello, no se deja llevar por el desánimo y comienza a sentir que su vida no ha acabado en el accidente. Sabe que todos modos, la vida continúa.

Su esposo es Jack Maynard, interpretado por Chris O´Dowd, es el padre de la niña. La tragedia ha golpeado en él de manera diferente, le cuesta superarla, pierde noción de la realidad y finalmente debe ser internado en un nosocomio especializado en enfermedades mentales. Es un hombre disciplinado, sigue las indicaciones del médico y escucha con atención las charlas de los terapeutas. El golpe que les ha la vida dado dejará algunas cicatrices pero también comienza a dejar de doler.

Un tercer personaje importante del film es un terapeuta convertido en veterinario, interpretado por Kevin Kline, es un hombre sabio que conoce la vida y da consejos que  siempre dan buen resultado. La actuación de Kline no luce, pero su papel es clave en la recuperación anímica de Lily.

En otro nivel, el estornino, un pajarito que vive en la pradera americana y se caracteriza por su canto, resulta un símbolo de la recuperación de la familia. El pajarito mismo ha perdido a su pareja frente al tiro de un cazador irresponsable. Posiblemente por instinto, el estornino queda solo, pero paradójicamente, encuentra refugio de la casa de Lily dado que se siente protegido por ella. El pájaro se transforma en un símbolo de la fuerza de voluntad, de la perseverancia misma, de la propia sociedad solidarizada.

El estornino es un film que explora el dolor, un dolor que es diferente en cada persona sea cual fuera su dolencia. Cada uno de los personajes siente el drama que está viviendo de forma única y personal. Ese dolor no se transmite, ni el remedio es el mismo en cada caso o en cada persona. Lily encuentra en su pelea con el estornino una razón natural para continuar su lucha por disminuir la pena que siente ante la pérdida de su hija y comienza a sentir que debe aceptar su destino. Cuando Jack observa que a Lily está quedando en paz con su conciencia, él comienza a salir de su depresión. Cuando ellos se sienten en equilibrio, su mundo vuelve a girar.

El film es un ejemplo de todo aquel que lucha por superar algo en la vida. Nada es fácil. Todo lleva tiempo. La solidaridad  es parte de la fuerza del cambio, abrirse a los demás para desarrollar la capacidad de compartir los sentimientos más profundos para que ellos operen como un vertebrador de fuerzas, lo cual termina siendo un ejemplo sanador, un motor de índole social que empuja a superar la tragedia sufrida.

 

sábado, 25 de septiembre de 2021

CRY MACHO de Clint Eastwood

 En Cines

UNICA Y PERSONAL

El estreno de Cry Macho retorna a las carteleras a Clint Eastwood, un director que siempre tiene algo valorable que decir. Sus películas, aun en sus filmes más violentos, siempre han sido un exponente cabal del mejor humanismo del cine americano, siguiendo la línea de los grandes directores clásicos, en donde prevalece un punto de vista que sobresale sobre la historia contada, sea cual fuere el género del relato o la intensidad del mismo. Su cine es profundo. No busca la llegada fácil. Su mirada siempre resulta interesante.

Su último film retorna a las complicadas relaciones familiares en el marco de nuestra época, tal como lo había hecho antes  en Gran Torino (2004) y La Mula (2018). Eastwood dirige y actúa en el rol principal, asume el papel de Mike Milo, un pistolero retirado que mantiene una relación muy particular con la mafia texana. Es un hombre de edad avanzada que ahora se le adjudican trabajos especiales, alguno de ellos menores como el que le encargan en esta misión, ir a buscar a ciudad de México a un niño casi adolescente, y retornar con él a Texas. El film es la historia de ese viaje de retorno. Una característica “road movie”.

El film busca indagar, y lo logra, en la precariedad de las modernas relaciones de pareja, donde los hijos prácticamente se transforman en un botín de guerra. En ese regreso, es donde nacerá una relación en la que los personajes adquieren la fisonomía de un abuelo y su nieto.

Eastwood es un gran narrador en imágenes. Sus personajes se dibujan más allá de las palabras por las mismas acciones que realizan. Para Mike, de quien no conocemos nada de su pasado, es simplemente un pistolero de la mafia retirado que accede a una oportunidad de reconciliación, sobretodo consigo mismo. Para Howard, el muchacho, es un viaje iniciático.  Ambos son dos solitarios en busca de su destino.

El film narra un momento en la vida de dos seres marginales. Por un lado, el crecimiento de un niño que se vuelve adolescente de la mano de un hombre mayor que simplemente cumple con un mandato, el nacimiento de un cariño de dos solitarios abandonados por el destino de los cuales no sabemos casi nada acerca de su pasado aunque es posible deducirlo. Por el otro, una reconciliación consigo mismo antes de que sea demasiado tarde.

El mayor de los aciertos de la puesta es la agilidad narrativa y la capacidad descriptiva de la película, narrando el nacimiento de  una relación casi imposible entre dos seres marginales en el mundo. Allí se observa la maestría del director para darle sentido a una relación en que las partes transitan dos momentos opuestos de sus vidas.

El lado débil del film es su convencionalidad. No hay sorpresas, La trama es fácilmente deducible. Ocurre exactamente lo que se piensa que va a pasar. No obstante, el acierto principal de Eastwood es su habilidad para dotar de una gran humanidad a sus personajes, los cuales, en ese viaje, se vuelven creíbles, y tornan al film en una gran aventura entre un “abuelo y a su nieto” en un viaje de regreso en medio de las montañas del norte mexicano y el territorio tejano.

Por otro lado, el humanismo del director, siempre presente, hace gala con esta historia intimista que cala hondo en el espectador. Toda la película está impregnada de un profundo humanismo, de una esperanza y de una cierta creencia que el desarrollo de una vida es posible toda vez que el estudio, el esfuerzo, y el trabajo rijan nuestras vidas, incluso la idea de que nunca es tarde cuando se quiere corregir el rumbo.

Eastwood hace de Eastwood. A sus 90 años, sigue manteniendo el carisma que lo transformó en una estrella de cine más allá que como director de cine haya logrado ser el heredero más cabal de los más clásicos directores del nacimiento cinematográfico. Su actuación actoral es convincente y como director, su relato fluye naturalmente porque siempre va a lo seguro, a lo tradicional, a la narración simple para que nadie tenga dudas de lo que está contando ni de lo que quiere decir. Una mirada cruda de una realidad donde solo el calor humano tendrá cabida. Y Eastwood sabe mucho de ello como lo demostró en sus mejores obras. Su film es único y personal. La convencionalidad del relato no lo colocará entre sus mejores obras, pero no quedan dudas que ha logrado en imágenes expresar mucho más que lo narrado.

jueves, 23 de septiembre de 2021

EL PADRE QUE MUEVE MONTAÑAS de Daniel Sandou

EN NETFLIX

LA GELIDEZ Y LAS PASIONES

Nueva producción rumana que  resulta una gran sorpresa. Es un film para la reflexión dado que admite varias lecturas. En lo exterior, narra la historia de los esfuerzos de un padre por recuperar a su hijo que se ha perdido en una tormenta de nieve en una montaña que alberga un centro de sky en Rumania. Pero en su interpretación, puede leerse como una aguda reflexión sobre la corrupción del poder.

Detrás de la operación del rescate del hijo, una historia ciertamente convencional y ajustada al tipo “película catástrofe” que, muy bien narrada, sostenida con un suspenso permanente a lo largo de todo el metraje, sobresale la descripción de un personaje, el padre, un hombre mayor, que se ha separado de su mujer (madre del joven perdido), y que se ha vuelto a casar con otra mujer mucho menor que está esperando un hijo.

Esta situación origina una tensión enorme toda vez que el film se transcurre en un descanso de la montaña, en una estación donde habitualmente hacen una parada esquiadores y montañistas. Allí van a llegar tanto el padre del muchacho perdido con su nueva mujer, como la madre del muchacho. Allí se concentrará un típico triángulo amoroso donde el pasado y el presente de cada uno de ellos mostrarán las heridas, celos y pasiones irresueltas, donde todos desesperan ante la desaparición del hijo.

El film transita la tragedia con equilibrio, despertando el interés del espectador tanto por lo que va a pasar como por lo que ha pasado. La película se afirma en la personalidad del padre, el cual se transforma en el personaje más interesante, particularmente porque tiene un pasado que ha dejado sus huellas. Es un hombre que ha trabajado para los servicios secretos. De ello, posiblemente deriva su formación autoritaria, la cual manifiesta en cada escena, dando una idea cabal de lo que ha sido un funcionario del Estado con una formación de la época comunista.

Este es Mircea (Adrián Titeni en una actuación extraordinaria), un hombre egocéntrico, de unos 60 años, acostumbrado a mandar y que se haga su voluntad. Es un claro resabio de una época pasada, un claro exponente de un régimen autoritario. En él hay resabios de un egoísmo que va más allá de la desesperación de la tragedia que está viviendo. Es un hombre para el cual el tiempo se ha detenido, anclado en el pasado donde la pérdida del hijo comienza a representar la definitiva imposibilidad de un futuro.

El cambio de época entre los dos matrimonios también puede observarse como reflejo de la situación política rumana. Un antes y un después. Un sistema rígido operado durante la época comunista contra vigente democracia moderna respaldada por la comunidad europea, y una fuerte religiosidad fundamentada en la cristiandad y los siglos, atravesada después por la segunda guerra mundial y el comunismo. Y de pronto, la caída del muro de Berlín y el advenimiento de una nueva democracia, que le devuelven al pueblo valores que le desconocieron durante décadas.

Al lado de Titeni destacan las actuaciones de Elena Purea y Judith State, dando vida al convencional pero brillante guion de Christian Routh y sobre todo la fotografía de Tudor Vladimir Panduru, un hombre que saca provecho de la gelidez del paisaje para envolver las pasiones encontradas y el drama en estado latente que relata la película. En síntesis, una película interesante y atrapante.

jueves, 16 de septiembre de 2021

A PUERTAS CERRADAS de Costa-Gavras

 EN CINES

LOS PECES DE COLORES

  • El cine del director griego Costa-Gavras nunca anduvo con vueltas. Su cine es directo y concreto, a veces casi panfletario. Apasionado por la política, sus películas siempre tuvieron ese perfil. “Z” no fue su primera película sino la tercera, pero fue la que lo dio a conocer en 1969 y lo hizo famoso. Dos años más tardes, le siguieron dos éxitos consecutivos: La Confesión (1971), y Estado de Sitio (1973). En el nacimiento de la siguiente década, Missing (1981), sobre la desaparición de un periodista americano durante los disturbios que dieron origen al golpe de Estado encabezado por el Gral. Pinochet en Chile, fue uno de los últimos de sus trabajos estrenado comercialmente en Argentina. Con el paso del tiempo, su cine perdió potencia, y atractivo comercial. Sus apariciones se volvieron más aisladas. Ahora filma cada cinco años.
  • No obstante, su cine siempre ha estado vigente porque ha tenido actualidad y se ha convertido en un ejemplo del cine político no documental. El estreno de A Puertas Cerradas, su último film, permite apreciar su nueva obra que trata sobre los sucesos que ocurrieron en Grecia en 2015, cuando la deuda pública de ese país intentó ser calificada adversamente y colocada en la categoría por “debajo del grado de inversión y alta posibilidad de impago”, lo cual hubiese imposibilitado su acceso a nuevos préstamos en mercados financieros internacionales, incluyendo créditos de bancos de la Eurozona y el FMI.

    La nueva película del director de "Z" es un racconto ficcional de los desafíos del gobierno de Alexis Tsipras, presidente de Grecia electo en aquel año durante dicha crisis, afectado en su plan de desarrollo a raíz del vencimiento de la deuda pública. El punto de vista que presenta el film es el de su ministro de finanzas, Yannis Varoufakis, interpretado por Christos Loulis, quien debe convencer al Ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, un hombre de la línea dura europea, de renovar los vencimientos de la deuda griega para no generar el default de los mismos y evitar un deterioro rápido del nuevo gobierno

    La columna vertebral del relato ficcional se basa en hechos reales, una serie de conversaciones mantenidas entre los Primeros Ministros, el alemán y el griego, cuyas posiciones obviamente, eran opuestas, donde termina terciando la máxima autoridad del FMI a través de su directora, en aquel momento, Christine Lagarde.

    El film se vuelve algo repetitivo en su puesta en escena. La mayoría de los diálogos son las conversaciones de carácter telefónico entre ambos ministros, pero la habilidad de Costa-Gavras logra mantener el interés del espectador hasta el final del relato, transformando al film en una película de suspenso, y cargando la responsabilidad del mismo en la actuación extraordinaria de Varoufakis.

    El punto de vista del director es un tanto inocente, la de un militante de una izquierda progresista que, pese a su edad, nunca deja de sentirse como un joven revolucionario que no admite las reglas del juego de las finanzas internacionales donde un gobierno local toma la decisión de financiar al país para realizar obras públicas y termina repartiendo el dinero proveniente de la deuda entre obras que no tienen retorno o en subsidios a aquellos que carecen de la capacidad de devolver.

    Obviamente, más allá o más acá, ese tipo de funcionamiento encuentra un grado de estrangulamiento económico y financiero que no permite el repago de la deuda. De allí a la crisis económica y luego financiera, hay simplemente dos pasos. No descubrimos nada. Ya conocemos los resultados. Son siempre los mismos: el sufrimiento del pueblo como consecuencia de las malas decisiones y la creencia en los peces de colores. Cualquier semejanza con la realidad Argentina no es mera coincidencia..

    jueves, 9 de septiembre de 2021

    ¿CUÁNTO VALE LA VIDA? (WORTH) de Sara Colángelo

    CINE EN NETFLIX

    LA OTRA CARA DEL ATENTADO

    Interpretada por un brillante Michael Keaton en el rol principal del Mediador Keneth Feinberg, y acompañado por las buenas actuaciones de Stanley Tucci y Amy Ryan, el film relata la forma en cómo se resolvió determinar las indemnizaciones que el gobierno americano debería pagar para resarcir los daños tanto materiales como no materiales originados por el atentado que destruyó a las Torres Gemelas.  

    El film no pretende ser una revisión respecto de los acontecimientos ocurridos en la mañana del 11 de setiembre de 2001. Por el contrario, es un excelente trabajo de ficción basado en una dolorosa situación real que en su momento se intentó resolver monetariamente, es decir aprobar una indemnización por haber sido víctima directa o indirecta de hechos ocurridos donde, solo hubo víctimas y no se ha podido determinar culpables más allá de las presuntas organizaciones terroristas que organizaron y ejecutaron los hechos en medio de una total impunidad internacional. Aún hoy en día, no se han podido determinar las culpabilidades, por lo tanto, sólo 5 acusados por el ataque siguen presos en la cárcel de Guantánamo pero nunca han sido llevados a juicio.

    Si bien la medula argumental del relato es harto conocida, la discusión sobre el tema sigue siendo muy interesante porque concentra el factor humano tanto en la agresión como en los daños causados. En el hecho se inmolaron 2996 personas, incluidas 19 terroristas, el film relata la forma en que el gobierno de los Estados Unidos trata de resarcir a los familiares de las victimas tratando de generar una especie de indemnización de carácter monetario que, obviamente, solo podía satisfacer materialmente a las otras víctimas, es decir, a los deudos, aquellos familiares directos de los que perdieron la vida en el atentado.

    Por otro lado, la indemnización como tal no podría nunca devolver una vida. Por lo tanto, el resarcimiento monetario daba lugar a la negociación. Cabía  preguntar sobre la posibilidad de equiparar a todos por igual, o debía considerarse a cada deudo como una víctima. Obviamente, esta última opción multiplicaba la cantidad de indemnizaciones.  Asimismo, cabría preguntarse cuál es el valor de cada una de ellas.  

    El cine, transforma a la tragedia en una película cuya mirada es la de su protagonista principal, un fiscal de Estado que asume la tarea, no de buscar un culpable, sino como resarcir mediante una suma de dinero a los deudos de la masacre ocurrida en las Torres. Y esa cantidad son miles de seres humanos.

    Con una de las mejores actuaciones de su carrera, Keaton da vida al abogado y mediador Ed Feinberg, un hombre que debe ponerle un precio a la vida. No es un hombre cualquiera, es un hombre apegado a la ley. La decisión que debe tomar es casi un desafío al modo de vida americano. El precio a poner es una indemnización pagadera a los deudos de las víctimas. Implica una respuesta materialista que podría contradecir el respeto de aquellos principios que hablan del valor de  la vida y la libertad. El atentado arrolló con ello. El “American Way of Liife” no devolverá la vida. El resarcimiento económico es solo un paliativo.

    Por momentos densa y repetitiva, tal vez algo larga en sus casi dos horas de duración, nunca deja de ser una película atrayente donde cada escena responde a una situación diferente, nos recuerda un hecho salvaje de indudable carácter terrorista y que aún permanece en las tinieblas sin resolución judicial para aquellos sospechosos detenidos aún en Guantánamo, irónicamente en Cuba.

    Esta película es el tercer largometraje de Sara Colángelo. Sus anteriores obras son: La Maestra del Jardín (2018) y Pequeños Accidentes (2014), no estrenadas en Argentina.

    viernes, 3 de septiembre de 2021

    CICATRICES de Miroslav Terzic

    CINE EN EL CINE

    LAS VIEJAS HERIDAS DEL PASADO

    Después de bastante tiempo, llega una nueva película de los Balcanes a la Argentina. En este caso, una notable producción serbia, que mezcla el melodrama con el policial, transformando el suspenso como eje central de una narración cuyas mayor virtud  es su humanismo, el ser humano como un todo, donde el individuo es la base de un conjunto de personas que conforman una familia, organización que constituye la célula principal de una sociedad.

    Las cicatrices a las  que hace referencia el título de la película son aquellas que refieren al cierre natural de una herida. El desgarro producido por una acción, en este caso la desaparición de un bebe momentos después de su nacimiento. La acción transcurre unos 18 años después, casi tantos como los de la caída del muro de Berlín.

    La medula del film es el profundo desconsuelo de una madre que durante todo ese tiempo ha sentido que le han arrebatado a su hijo y que, no obstante, cree que ese ser está en un lugar no muy lejano a ella.

    El film admite un par de lecturas. Por un lado, el relato humanista que constituye la columna vertebral del film, la búsqueda que realiza una madre que ha perdido a su bebe en el mismo momento del parto. La madre siempre ha sospechado que ese hijo no ha muerto sino que fue secuestrado de su seno. Por otro lado,  es la descripción de una madre que no tiene consuelo, pero a su vez, es una mujer que nunca deja de confiar en su intuición de madre y en su perseverancia. Ella está convencida que debe buscar a su hijo porque pese a los años transcurridos, sabe que él está vivo en algún lugar de la ciudad.

    Formalmente impecable, construido de muchas y cortas pequeñas escenas, donde la elocuencia de las imágenes, el manejo de luces y sombras (especialmente estas últimas) y el significado que cobran los silencios se vuelven tan importantes como las mismas palabras, dando protagonismo central al personaje de Ana, interpretado por Snezana Bogdanovic quien, prácticamente, está presente en casi todo el relato. Su composición de una madre que intuye que su hijo esta vivo en algún lugar de la ciudad y nunca pierde la esperanza de encontrarlo, es brillante.

    La película también admite una mirada de carácter político. Tal como esa madre que ha perdido a su hijo, un país (Yugoslavia) se ha dividido en varias partes según las etnias que lo conformaban. Ahora se trata de encontrar la identidad de cada una de las partes perdidas, en este caso, Serbia. Un país que pretende ser, con una cultura, una identidad. Este aspecto del film se destaca en la escena cuando ella vuelve al hospital donde dio a luz y más tarde perdió a su hijo. Allí reaparece el miedo. Aquel viejo miedo y que se parece mucho a los viejos temores de la época comunista, enrolado en las formas autoritarias del manejo típico de las dictaduras pasadas, y los aspectos multiculturales propios de los Balcanes.

    Cicatrices es un film distinto, muy cerebral que no obstante, apela a los sentimientos. Su mirada eminentemente humanista, nos reconcilia con aquel cine yugoslavo que supo realizar Emir Kusturica, sobretodo en la ambientación realista, donde casi todo esta filmado en la calle, y la presencia casera, el entorno intimo familiar, deja intuir que la desaparición de uno de sus miembros ausente separa entre un pasado siempre presente y la necesidad de vivir la vida.


    jueves, 26 de agosto de 2021

    YO ACUSO de Román Polanski

    CINE EN EL CINE

    EL CINE COMO ESPEJO DE LA VIDA

    En 1894 el capitán francés Alfred Dreyfus es degradado, llevado a juicio y declarado culpable de traición por entregar información a los alemanes, siendo condenado a cadena perpetua y vivir en el exilio en la Isla del Diablo. Su reemplazante en la Unidad de Contra Inteligencia será Georges Picquart, quien continuará la investigación y confirmará que aún se sigue entregando información secreta a Alemania.  

    Más allá de la pulcritud formal, el interés general que despiertan sus películas, y sobretodo el virtuosismo ya clásico de cada una de sus  obras, el film sobrevuela un aire de revancha. La obra respira libertad y transmite una sensación que Polanski, ya octogenario, obtiene un resarcimiento verdadero respecto a todos sus pesares.

    Después de tantos años de exilio a raíz de sus diversas condenas, incluso algunas mediáticas, el director vuelve con un film de carácter histórico pero a su vez muy personal como lo haría un ex condenado que necesita recalcar no solo su verdad sino también lograr que, aunque sea solo una vez, le crean su verdad.

    Es interesante resaltar que el personaje central del film no es Dreyfuss (Louis Garrel) sino el Oficial Picquart (Jean Dujardin), quien luego de conducir una minuciosa investigación da a conocer públicamente una conspiración antisemita en el marco judicial que concluyó con la condena del Capitán  Dreyfus. Por otro lado, Picquart es un hombre valiente e idealista, pero no exento de prejuicios y problemas personales. Los hechos que narra la película sucedieron en la realidad. No obstante, el film está basada en una versión de Robert Harris y Roman Polanski del caso Dreyfus.

    La obra retoma un caso conocido, pero Polanski  se basa con suma sutileza (autor también del guión junto a Oliver Assayas), en el libro de Delphine de Vigan generando una nueva vuelta de tuerca sobre la vieja historia del oficial traidor pero no solo se involucra en ello sino que denuncia el antisemitismo de la oficialidad francesa, un juego de luces y sombras que proyecta y deja al descubierto las propias acusaciones que Polanski ha recibido durante toda su vida no solo por haber transgredido la ley sino también porque el autor de dichas transgresiones es obviamente judío. La cuestión le viene como anillo al dedo. La figura de Dreyfus, el chivo expiatorio por excelencia, da lugar a una especie de justificación personal y reabre toda posibilidad para que el señor Román Polanski recupere el respeto y la credibilidad que su vida misteriosa, tortuosa y enigmática le hayan hecho perder valiosos años de su vida en la que su cine tuvo que mantenerse fuera de las pantallas.

    Lo cierto es que Polanski está de vuelta y con un gran film donde no pide perdón pero si consideración. Ganador del León de Plata en el Festival de Venecia del 2019, con esta variación sobre el tema Dreyfus, un hecho que conmovió a la opinión publica afines del siglo 19, narrado bajo la mirada de un nuevo personaje que profundiza la visión antisemita que está detrás de la historia y donde el propio director parece auto justificar sus denuncias y padecimientos, transformándose él mismo en el propio Dreyfuss, un ser condenado, no por un crimen sino por una condición. La calidad del film parece decirnos “este sigue siendo mi CINE, así con mayúsculas, más allá de todas las acusaciones  que han pesado sobre mí.

    Demás está decir que todos los aspectos formales (actuación, música, fotografía, encuadres, montaje, …) brillan bajo la batuta de un director que parece siempre estar presente. Una puesta en escena donde destaca cada encuadre. Una obra políticamente incorrecta que nos deja pensando a la vez que nos deslumbra visualmente.  En cada luz, en cada corte, en cada subrayado musical se observa la mano maestra del director. Una reaparición brillante del mejor Polansky, hoy nuevamente ciudadano francés.

    jueves, 19 de agosto de 2021

    PADRE de Florian Zeller

     EN CINES

    CRUCE DE CAMINOS

    “Qué difícil se me hace
    Mantenerme en este viaje
    Sin saber a dónde voy en realidad…” Alejandro Lerner

    Hay un momento en la vida donde los padres dejan de cuidar a sus hijos porque ya se han hecho grandes y deben comenzar a vivir su propia vida. Más tarde, existe otro momento de la vida donde los hijos deben comenzar a asistir a los padres porque se están volviendo ancianos.

    Padre, el film estrenado esta semana con la gran actuación de Anthony Hopkins, merecedora del Oscar 2021 a la Mejor Actuación en rol protagónico, trata de esta última etapa de la vida. Anthony ha sido un hombre pleno, y un profesional exitoso cuando los primeros síntomas del Alzheimer comienzan a notarse en su comportamiento olvidadizo. Anne (Olivia Colman), su hija, se da cuenta que su padre se está volviendo un hombre mayor, y ya no tiene la claridad de pensamiento que tenía durante los años jóvenes de su vida.

    Allí comienzan a aparecer los primeros síntomas que conducen a una disociación de carácter familiar, donde básicamente la hija comienza a preguntarse qué debe hacer con su padre. De repente, una especie de cretino juego entre el gato (la hija) y el ratón (el padre) se instala entre ellos donde Anne deberá tomar una decisión de vida para nada grata: comenzar a decidir por el otro.

    Los dilemas que plantea la situación son múltiples. La vida no es ni sencilla ni fácil de resolver. La película recrea parte de la vida de algunas personas. En este caso, un momento de la vida de un ingeniero exitoso, quien comienza a tener lapsus de olvidos, simples confusiones o creer que ha hecho cosas que en realidad no ha hecho.

    No obstante, el dilema que plantea el film es más complejo. Se pregunta   hasta donde llega el libre albedrío y donde comienza el de los demás, en este caso, el de su hija. No quedan dudas de que un hijo debe acudir en ayuda de su padre cuando este la necesite. Pero ese padre enfermo, ¿debe someterse a la voluntad de ese hijo? ¿Existe acaso una figura legal que determina quien está en sus cabales y quien no lo está? ¿Cómo afecta esta enfermedad a los derechos básicos de ese individuo? ¿Está la ciencia dotada para establecer la normalidad de una persona? Si la persona no hace daño alguno, ¿puede ser encerrada en un nosocomio como si fuera un paciente peligroso? La situación que plantea el film, puede ser considerado como un estado de demencia prematura, entendiendo por demencia la perdida de los lazos con la realidad.

    Un tema que en el film deja pensando es cuando se juega el rol de padre. Éste dedica gran parte de su tiempo a asistir al crecimiento de su hijo. Con el paso de los años, la situación nos lleva a un intercambio de roles y de reacciones. El Padre, ahora anciano, comete actos incomprensibles. Ante ello, el hijo observa el desvarío de su padre, y comienza a considerar que aquel anciano se encuentra fuera de la realidad. Al respecto, en una conferencia de prensa, el director Florian Zeller dijo que deseaba que al ver la película nos sintiéramos tan confundidos como Anthony y que en lugar de tratar de “arreglar” las cosas, simplemente comenzáramos a “sentir” lo que hacemos.

    Christopher Hampton, guionista del film, es un autor de larga trayectoria. Entre sus trabajos destaca El Americano Impasible (2002), Vidas al Limite (1995),  Las Amistades Peligrosas (1988).El director Florian Zeller realiza con este film su debut cinematográfico. Él es también un escritor con experiencia. Con la versión teatral de El Padre ha ganado varios premios en las principales plazas teatrales del mundo.

    No obstante lo dicho, cabe preguntarse "¿Qué es la realidad?" Zeller, deliberadamente, desorienta a Anthony y a la audiencia al hacer que diferentes actores interpreten los mismos personajes. Utiliza el mismo apartamento, por lo que no estamos seguros de dónde estamos. Cuenta diferentes versiones de rol de ingeniero.

    Esto no pretende hacer creer o ver diferentes realidades sino que Anthony no puede acceder a la verdadera realidad. Incluso, como audiencia, nos confundimos. Esta confusión sobre la realidad nos lleva más allá de la verdad y nos hace sentir la impotencia de alguien que sufre de demencia.

    La presencia de la vejez hace estragos en uno mismo. No puedo dejar de preguntarme si yo soy la misma persona que era antes o me he transformado en otro, en alguien peligroso para mí mismo y quienes me rodean. ¿Pueden los familiares, y sobre todo la ciencia, determinar que esa persona debe ser aislada de la sociedad? ¿Puede ser tan simple la solución de este problema? ¿No necesitará acaso, que aquel amor y paciencia con que criamos al hijo, ahora lo apliquemos en el anciano?

    Cuando el film termina queda el imborrable recuerdo de Anthony Hopkins interpretando a un hombre en su vejez, un ser que  ha tenido una familia, ha desarrollado una profesión, ha sido exitoso ingeniero, tiene una hermosa casa en Londres, y ahora, en el ocaso de su vida, se ve como alguien confundido, apocado, casi con miedo, incapaz de reconocerse, casi preguntándose quién soy.

    miércoles, 11 de agosto de 2021

    MARTIN EDEN de Pietro Marcello

    CINE EN EL CINE

    UN RETORNO AL NEOREALISMO?

    Mientras el neorrealismo desarrollaba tramas sobre problemas comunitarios de la clase trabajadora, las luchas sociales y acababa con la censura mostrando hechos reconocibles y cotidianos, el cine italiano de los años ´60 se transformó en base a una simbología que representaba un realismo ambiguo que mezclaba la crónica social con la introspección del individuo, lo cual hacía emerger un nuevo punto de vista cuyo centro era la propia crisis del individuo.

    La puesta en escena y sobre todo el montaje de Martin Eden, hacen recordar al cine de Federico Fellini. Pietro Marcello abreva en esta fuente, y sobre todo en  La Dolce Vita, generando un film muy moderno cuyo tema podría encasillarse en lo que denominamos el escritor y sus fantasmas. Así como Marcello Rubini, magistralmente interpretado por Marcello Mastroianni, vagaba por la noche romana en busca de noticias sociales y amoríos pasajeros que lo conducían a la nada, Martin Eden busca un sentido de la vida a través de la escritura literaria. Ambos caen en un abismo de soledad y desamor. Rubini, lograba ser el cronista de la noche romana, pero no podía integrarse y ser uno más entre los habitués de ese medio. A Martin Eden le ocurre algo parecido. Tiene éxitos literarios dispersos, logra tener una vida económicamente desahogada y el reconocimiento de los claustros docentes pero no logra superar las barreras de clase y de casta que le impone su amor por Elena Orsini, hija de ricos terratenientes. Pese a tener algunos éxitos editoriales, no puede elevarse por sobre esos prejuicios de clase. Tanto uno como el otro, están auto condenados. No importa el éxito que tenga cada uno sino la capacidad de pertenecer a una casta social.

    En Martin Eden hay una desesperación clásica de aquel inclasificable que no encuentra su lugar en el mundo. Su disconformidad es paralela a su talento. En el fondo de su ser habita un desclasado que le impide compatibilizar tanto en lo social como en lo literario con sus semejantes. Se convierte en una especie de francotirador cuyos dardos terminan dando en si mismo, aislándolo social y amorosamente. Su soledad termina siendo un corredor circular que lo deposita siempre en el centro de si mismo e incapacitándolo de comunicarse con los demás.

    Pietro Marcello relata en velocidad sin perder nunca el ritmo narrativo, ni la idea central de la película, ni los rasgos que caracterizan a sus personajes. No obstante ello, si bien acierta en la descripción del proceso literario, la necesidad del aislamiento creativo, y sus repercusiones en las relaciones personales del autor, termina simplificado en la compleja relación que mantiene con Elena, una joven de familia culta y adinerada que representa la tenencia de la tierra, totalmente opuesta al status social al que pertenece Martin, y al cual desea alcanzar sin nunca tener la fuerza espiritual que le permita producir un cambio en si mismo.

    La ebullición política de los años sesenta, y de las ideas socialistas en Italia están representadas por la relación que Martin mantiene con el anciano Russ Brissenden, quien lo dirige intelectualmente, lo lleva hacia esas ideas, y lo sumerge en un devaneo que termina erosionando la relación “burguesa” que mantiene con Elena, a quien ama en silencio, haciéndolo caer en una trampa que no tiene salida, y que lo conduce al desamor.

    Con un gran manejo audiovisual, donde destaca el ritmo de un relato que nunca decae en interés, que a veces desconcierta pero siempre encuentra su rumbo, el film de Pietro Marcello destaca en la actual cartelera por varios motivos. Es un regreso importante del cine italiano a la cartelera cinematográfica, el director se consolida con este film en la vanguardia de dicho cine, el film es una rara gema que logra brillar por mérito propio, está muy bien actuado por Luca Marinelli, totalmente creíble en el rol principal dándole vida a Martin Eden, y una extraordinaria fotografía de Alessandro Abate y Francesco Di Giacomo que realza los colores volviendo sensible la apariencia de la película. El estreno de Martin Eden es un regreso auspicioso del cine italiano.

    domingo, 25 de julio de 2021

    EN EL VALLE DE LAS SOMBRAS de Paul Haggis

    CINE EN NETFLIX

    LAS HERIDAS DE UNA GUERRA

    En el actual menú de Netflix, destaca este film de Paul Haggis de 2007, estelarizada por Tommy Lee Jones, Charlize Theron y Susan Sarandon. Haggis es un escritor americano cuya trayectoria abarca tanto en cine como televisión, y es autor de guiones tales como Crash (2004), One Millon Dólar Baby (2004), Bandera de Nuestros Héroes (2006) entre tantos otros. En la película que nos ocupa, el guion es también del propio director basado en una historia de Mark Boal.

    La trama pone de manifiesto las heridas de guerra que marcan a soldados jóvenes con escasa experiencia, que fueron enviados a intervenir en conflictos lejanos como Vietnam y tantos otros, entre ellos Irak como es el caso de esta película. Esas heridas no son necesariamente físicas. Por el contrario, lo son psíquicas. Provocan desequilibrios que alteran incluso las personalidades de cada persona. Ellos han tenido que luchar en guerras no convencionales. No han participado, exactamente, de enfrentamientos sino que han participado de acciones que bordean lo clandestino, donde muchas veces han sido sorprendidos por las acciones enemigas. Fueron actores de guerras no convencionales.

    No obstante, este no es un film de guerra sino una película de misterio, un drama de características policiales, que narra una desaparición, la de un joven que ha estado en Iraq y desaparece una noche después de haber regresado de aquella guerra y aún permanece bajo bandera en un batallón del ejército en Tennessee,  tierra americana. Su padre, un ex Sargento de investigaciones de dicho Ejercito (Tommy Lee Jones), y una joven detective policial (Charlize Theron) se ocuparan personalmente de investigar el caso, ante el desinterés  del ejército y el rutinario desenvolvimiento puesto por las autoridades policiales quienes rotulan el caso como un simple accidente de tráfico.

    El film de Haggis pone de manifiesto las dificultades de la investigación  a la vez que expone el desentendimiento de las Fuerzas Armadas en el cuidado físico y sobretodo psíquico de los soldados jóvenes que han vuelto de la guerra con claros signos de desequilibrios. Este film es una vuelta de tuerca respecto de otros films que han tratado más directamente el tema como MASH (1970) de Robert Altman, o Buenos Días, Vietnam (1987) de Barry Levinson. Ambos en clave de comedia. En Argentina el film se conoció en Abril de 2008 con el título de La Conspiración.

    Narrada con solidez y claridad expositiva, se destaca como un film de suspenso sostenido que a  medida que avanza la trama se va transformando en un policial de estilo tradicional cuyo principal objetivo es la denuncia, más allá que el desarrollo de la tragedia polarice nuestra atención en las vueltas inteligentes de una trama en la que brillan las actuaciones sobrias de Jones y Theron.

    miércoles, 14 de julio de 2021

    LA VERDAD de Hirokazu Kore Eda

    CINE EN EL CINE

    RETRATO DE UNA DIVA

    Por momentos, se hace muy difícil distinguir entre Catherine Deneuve, la actriz de Belle de Jour, y Fabienne Dangeville, en su papel en esta nueva película del director japonés Hirokazu Koreeda. El film trata sobre una actriz francesa de cine, famosa y egocéntrica, que está en el ocaso de su carrera, y resulta muy difícil de tratar. Ella acaba de editar sus memorias y debe completar un trabajo en una nueva película. Para acompañarla en estos eventos, llegan  de Nueva York su hija, su yerno y su nietita a quienes no ve desde hace 8 años.

    Koreeda, en su primer film no japonés, deja de lado los aspectos sociales que han caracterizado a su cine para focalizarse en los aspectos personales de un personaje en el ocaso de la vida de una estrella cinematográfica. Como siempre en su cine, los pequeños detalles constituyen el andamiaje fundamental de la película, dejando en descubierto a ese ser envuelto en sí mismo, en su egocentrismo, acostumbrado a brillar en la pantalla pero con enormes problemas en su  vida privada para superar su yoismo y poder comunicarse con los demás más allá de su divismo.

    El arribo familiar opera como un catalizador de las situaciones familiares donde todo lo que brilla no es precisamente dorado. La gran actuación de Deneuve, la prodigiosa pluma de Koreeda, y una cámara que destaca los primeros planos, genera un film donde la intimidad y el egocentrismo de una madre/actriz impone a la actriz sobre la persona haciendo muy difícil de superar las alternativas diferentes que se presentan en el entorno familiar. Las relaciones familiares no son las mejores. El distanciamiento, la diferencia generacional y los diferentes temperamentos los vuelven extraños. También pareciera no casual que su hija Lumir (Juliette Binoche), ahora escritora en Hollywood, se haya mudado a Nueva York 8 años atrás, esté casada con Jank (Ethen Hawke), un actor de series televisivas, tengan una hija que no recuerda haber conocido personalmente a su abuela, y hayan dejado de ver a su madre durante un buen tiempo.

    El cine del japonés es minucioso, detallista, relata y describe situaciones cotidianas con total naturalidad, mantiene una cadencia, un ritmo muy propio que le permite ir al detalle sin nunca perder el interés de la narración. La visión de Koreeda de esta familia partida por el divismo de una mujer mayor que se siente más una actriz que una madre, retrata fundamentalmente a una diva cinematográfica, sin perder nunca el sentido humanista del relato. Su personaje está imbuido de un espíritu trágico, alguien que no puede, como madre, superar a ese otro yo que es la actriz.

    Otro detalle de la labor del director es el extraordinario montaje, hecho en cortes de muy pequeña duración, casi un montaje de fotografías de primeros y medios planos, donde el director no solo logra dar forma a la película sino sostenerla con un ritmo adecuado en el cual se imponen conversaciones y discusiones sin que decaiga ni desvíe el interés sobre el tema que esta desarrollando.

    Más allá de las diferencias de país, idioma y costumbres, el director realiza una obra personal, libre de toda influencia estilística ajena, independiente de su producción francesa, y muy fiel a su propia filmografía, esta vez un retrato de una clase media acomodada a través de una familia pequeña de artistas vinculada con el cine. Es también un homenaje a este medio, a los actores y guionistas, y todos aquellos que no se ponen barreras idiomáticas para realizar un film.

    El elenco impecable, con otra actuación inolvidable de Catherine Deneuve, en el rol de una vieja actriz que no renuncia a su rol protagónico, posiblemente una actuación a la altura de aquella obra monumental que es Belle de Jour, con la participación de una Juliette Binoche controlada representando el papel de la hija lejana que congenia poco con su madre, intenta y logra no competir con la Deneuve dando espacio al desarrollo de esa madre que nunca abandona su rol de estrella, y un Ethan Hawke que maneja como pocos el medio tiempo actoral, sabiendo que su rol es el de un tercero no autorizado a intervenir, Kore Eda saca a flote esta primera obra realizada fuera de su Japón natal con todo éxito, sin traicionar los valores fundamentales de su humanismo.  

    Queda entonces saber cuál es la verdad. Será la que cuenta el nuevo libro de la actriz, o será lo que no cuenta. Será el amor familiar o la distancia que impide el rompimiento.  Será el celo profesional o la pasión creadora. Será la sencillez del cine de Kore Eda o la universalidad  de su cine?

    jueves, 8 de julio de 2021

    NADIE de Ilya Naishuller

     UN NUEVO VENGADOR

    La venganza es la satisfacción del agravio o daño recibidos. 

    Esta obra inaugural de la filmografía de Naishuller, un cineasta proveniente del cortometraje, representa una bocanada de aire fresco en el cine americano. El film, no exento de convencionalidades, se destaca por su iracundia, su irreverencia hacia los modelos establecidos que abreva en el propio cine de los ´70 y ´80 (Harry, el Sucio de Don Siegel con Clint Eastwood, 1971; El Vengador Anónimo de Michael Winner con Charles Bronson, 1974;  y Duro de Matar de John Mc Tiernan, con Bruce Willis, 1988).

    A diferencia de estos modelos que modificaron el policial tradicional donde la diferenciación entre buenos y malos no solo era la caracterización moral sino la violencia utilizada en nombre del bien, esta incursión de Naishuller en el  policial convencional rompe con la tradicionalidad del modelo igualando moralmente a quienes están dentro y fuera de la ley.

    Hutch Mansell (Bob Odenkirk) tiene algo de cada uno de aquellos personajes inolvidables, pero se diferencia de ellos por su desapego total a la ley. No solo es un auténtico justiciero sino que lejos del departamento de policía, Hutch trabaja para los servicios secretos, ha sido participe de la guerra fría, está acostumbrado a vivir fuera de casa y cuando es atacado le importa poco la justicia de los tribunales. Para él, la mejor justicia es la que hace con sus propias manos.

    Naishuller está frente a su obra inaugural en el largometraje, y está dispuesto, sobre todo, a entretener y dar una clase magistral de un cine moderno que toma solo el esqueleto de los convencionalismos narrativos para poder realizar un cine físico de manera tal que el espectador pueda no solo entender la trama (algo elemental) sino sobre todo, sentir lo que representa la fisicidad de la injusticia y su reverso mediante justicia por mano propia.

    De esta manera el film se vuelve una vorágine de violencia tal que solo el sentido de un humor irreverente siempre presente permite digerir el aquelarre desatado bajo el lema de Hutch que parece repetirnos aquella verdad absoluta que dice “si no mato, me matan”. El simple intento de un robo hogareño en su casa, lo lleva a buscar a sus responsables encontrando a una pareja de “ladrones muertos de hambre”, a los cuales apadrina una capo de la mafia rusa que ha sido su adversario en operaciones secretas en Rusia tras la caída del muro de Berlín. Hutch ha encontrado un rival de su tamaño. La película gana en intensidad.

    Nobody, tal su título en inglés, alude a un estado de indefensión total por parte del ciudadano común. Una inexistencia tanto de fuerza policial como ineficiencia del sistema judicial. Sin policía ni justicia no queda otra que el obrar por cuenta propia. Y ese estado de cosas conduce a un nivel de violencia extrema que supera todo orden social, lo cual coloca al ciudadano en un estado de soledad absoluta que niega hasta la posibilidad de la convivencia familiar por la misma inseguridad reinante.

    El título del film también alude a que nadie es capaz de defender tu vida, que tu vida en sociedad desaparece, que tu soledad es total, y si no defiendes lo tuyo simplemente lo perderás porque otro te lo robará, en una óptica que lo abarca todo, desde lo material a lo espiritual. No hay policía, no hay justicia, no hay estado que pueda defenderte. Ese robo comenzará por la pérdida de algún bien, tu reclamo se perderá en la inoperancia policial y judicial y terminará con la vida de alguno de tus seres queridos o semejantes.

    Bob Odenkirk, un actor poco conocido, realiza una actuación consagratoria en el papel de Hutch, sustentando con esfuerzo físico y  presencia actoral en pantalla el noventa por ciento del film.

    Asimismo, destaca la capacidad narrativa de Ilya Naishuller, director del film, quien en la sala de montaje, transforma en película a un enorme rompecabezas cuyo relato está basado en pequeños cortes, manteniendo siempre la coherencia del relato, sosteniendo en todo momento una enorme expresividad y velocidad narrativa, transformándolo en un interesante exponente de un cine moderno que no solo provee entretenimiento sino también, denuncia social.

    Nobody (Nadie) es una película que no permite la distracción, resalta la violencia y la injusticia de una sociedad, dejando al desnudo la situación de desamparo del individuo, la inoperancia policial, la incapacidad de la ley y sus consecuencias: la justicia por mano propia, fuera de toda ley y contención.

    domingo, 4 de julio de 2021

    El ATAQUE de Ziad Doueiri


    CINE EN NETFLIX

    EL ODIO Y LA VIOLENCIA

    Esta película del director libanés Ziad Doueiri realizada en 2012, también autor de “El Insulto” (2017),  es un excelente ejercicio de estilo sustentado en el género de suspenso a la manera del modelo típicamente hitchcockniano, en el cual un joven médico recibe la noticia que su esposa ha muerto en un atentado terrorista, comenzando a sospechar que ella se ha inmolado por la causa palestina haciendo explotar una bomba en plena vía pública convirtiéndose en una mártir.  Pero sobre todo, es un una profunda introspección sobre la vida y la muerte.

    Amín, el personaje principal es un joven y afamado médico que pareciera haber superado las barreras del conflicto árabe israelí. Nacido en Líbano, ha estudiado, vive y practica la medicina en Israel. El propósito de su vida es ayudar al prójimo. La inmolación de su esposa lo lleva de la sorpresa al asombro, dejándolo perplejo y sin entender con quién había compartido un matrimonio.

    Toda su vida ha respetado los aspectos religiosos, ha superado las barreras ideológicas y étnicas aceptando la vida en una sociedad en la que no solo ha desarrollado su vida matrimonial y familiar sino también profesional como médico en un hospital de Tel Aviv. 

    El atentado que protagoniza su esposa lo llevará al descubrimiento de quien era ella y fundamentalmente, quien es él mismo. En la inmolación de Siham hay un elemento totalmente contrapuesto al de su esposo Amín. Él no sería nunca capaz de hacer lo que ha hecho ella: matar y morir por una causa. Su objetivo es todo lo contrario: salvar vidas practicando su profesión.

    Doueiri, autor también del guión, sale exitoso de dicha dicotomía.  El film no tiene la intención de examinar ese matrimonio, ni tampoco los fundamentos que llevan a ella a inmolarse en nombre de su Dios. El fanatismo de Siham esta expresado simplemente en su propia inmolación.

    Por otro lado, la columna vertebral del relato está sustentada en un darse cuenta, un proceso de desgarro interior, que si bien lo lleva a un descubrimiento tardío del otro,  también lo conduce a conocerse a sí mismo, deja en descubierto su franqueza, su ignorancia política y como joven médico, a un potencial “salvador de vidas”, un modelo de integración social, todo lo contrario a la mujer con la cual estaba casado. Es interesante observar que el film nunca es contado hacia atrás sino que la respuesta buscada está en el mismo presente en el que se rebelan los hechos y en el conocimiento de las personas que lo rodean, fundamentalmente, uno de sus cuñados.

    El planteo contrapuesto de roles vuelve al film muy interesante. Su mujer se transforma en un simple aparato de destrucción y muerte, paradójicamente, glorificada por el pueblo en su inmolación por una causa. Para ese pueblo, ella es una mártir capaz de sacrificar su propia vida por una causa noble. Su marido, en cambio, sufre la muerte de su mujer pero su objetivo de vida será todo lo contrario, salvar vidas. Si su duelo adquiere sentido es por su capacidad de enfrentar la verdad.

    La película se transforma en un thriller de suspenso con el trasfondo de una historia de amor, y va desde el drama personal a una poderosa declaración política, sobre un hombre cuya vida da un vuelco total en tan solo un instante. Doueiri muestra con equilibrio los sentimientos encontrados, logrando transmitir los pensamientos de ambas partes de un conflicto político y social que excede a los protagonistas, los cuales se transforman en simples juguetes de un destino inexorable.

    El film no es tan solo una mirada humana sobre un enfrentamiento  de larga data en el tiempo, sino fundamentalmente, una  mirada sobre el odio y la violencia, a los costos del conflicto, de los cuales, lo humano, es el principal. Es también la historia de un amor imposible  entre dos personas antagónicas que nunca tendrán la oportunidad de conocerse íntimamente a pesar de haber vivido juntas y conformado un matrimonio.

    Doueiri no elige un bando. Se focaliza  en el personaje de Amín, quien trata de no ser destruido por la paranoia del conflicto. No hay otra respuesta para resolverlo y la imparcialidad frente al mismo, no está permitida. No obstante, el film funciona como una cachetada que intenta hacer valer la cordura.

    Esta interesante película no es una reflexión sobre el fanatismo sino el simple descubrimiento de un ser que ya no está, por parte de un hombre que ha amado a una mujer durante un tiempo considerable, y que nunca ha llegado a conocer, durante un conflicto donde las posiciones extremas no dejan lugar a la indiferencia ni a la oposición, ni siquiera a la política. Tampoco al amor.

    miércoles, 23 de junio de 2021

    NOMADLAND de Chloé Zhao

     UNA ANGUSTIA EXISTENCIAL

    Chloé Zhao es una joven directora china que incursiona por primera vez en el cine americano y Nomadland es su tercer largometraje.  Sus dos obras anteriores, no vistas en Argentina, como así también cinco cortometrajes, sin duda han sido para ella una fuente de aprendizaje enorme que ahora le permites realizar un film tan adulto como perfecto en sus aspectos técnicos y especialmente narrativos.

    Nomadland muestra la angustia existencial, un malestar que origina en el ser humano un sentimiento de vaciedad, una carencia de motor, de rumbo y de energía o motivación, es decir, la falta de deseo. Lo hace en términos cinematográficos puros (imagen y sonido), mostrando la situación límite a la que llega una persona, con suma delicadeza y pulcritud. Ello sirve de marco para narrar un episodio en la vida de Fern (una actuación extraordinaria de Frances McDormand). Ella es una mujer mayor que acaba de quedar viuda. Con familiares lejanos a los que no puede ver, y tan solo un trabajo poco interesante en un gran tienda minorista, decide vender todos su bienes, comprar una van, y tomar un camino hacia ninguna parte.

    Posiblemente inspirada en los hippies de Easy Rider, una búsqueda de libertad fuera de toda legalidad, el hipismo otoñal de Fern aparece prontamente tratando de escapar tanto de la tragedia como de la rutina diaria intrascendente, encontrando un camino que, lejos de la vida monótona de un ama de casa, la instala en la inseguridad de la aventura del día por día, donde encuentra otra gente en su misma situación aunque nada tenga que compartir , salvo algún utensilio culinario, dado que cada uno tiene un objetivo diferente, una diversidad de soledades donde solo puede encontrar el simple refugio.

    Pero el cine de Chloé Zhao no se queda ni en un personaje ni en los demás. Su mirada es más profunda. Intenta y logra mostrar la otra cara de los Estados Unidos. Su personaje principal es  Fern. Una mujer que, luego de enviudar, decide llevar a cabo un viaje iniciático por Arizona, lejos de las grandes ciudades, por el interior más profundo de los Estados Unidos, radiografiando el alma americana. Un film que desde lo intimista alude a lo social.

    De la mano de Zhao, McDormand, viaja en su vieja camioneta desde el encierro del duelo,  la pequeñez de su  mundo, y su sentimiento de insatisfacción hacia el descubrimiento de un país que lejos de mostrar abundancia y despilfarro, muestra la soledad y la indiferencia de aquellos que han desistido del “american way of life”, aquel sueño americano  que los Estados Unidos han intentado desarrollar una y otra vez, luego de finalizada la gran crisis de los años ´30.

    La viudez, el duelo, la soledad, la búsqueda de una oportunidad laboral, pasan de la mirada individual a otra general. La idea del sueño americano comienza a desvanecerse para mostrar que la seguridad de las cosas no pasa por la abundancia de recursos ni por un estilo de vida sino por el equilibrio y el logro personal. Ello es lo que conduce a la satisfacción personal de lograr ser uno mismo. El camino alude  a una inconformidad permanente, la búsqueda y el encuentro de sí mismo.

    La pintura austera de Zhao va de los particular a lo general con pequeñas pinceladas que va ahondando en el yo interior de los Estados Unidos volviendo al film en un relato de una aventura de carácter personal que parte de una desgracia individual, transita un estilo de vida comunitaria sin llegar a encontrar la satisfacción del encuentro y el compartimiento con el otro. La vida nómade, la búsqueda de un consuelo que no llega, y  la insatisfacción laboral que apenas da de comer constituyen una trampa que el individuo no llega a superar llevándolo una y otra vez a tropezar con la misma piedra. La soledad se vuelve una costumbre, un hueso duro de roer, una rutina. Una angustia que provoca malestar, un vacío, falta de energías o motivaciones donde impera la falta de deseo.

    Obra personal, encolumnada en torno a una actriz capaz de generar una actuación extraordinaria, resulta un film inolvidable que deja al espectador no solo emocionado frente a la composición humana del personaje que interpreta Frances McDormand sino también reconoce el análisis socio económico que realiza la directora. Partiendo de la pérdida de un ser querido, el film abre un tajo profundo en la soledad de la protagonista alejándola de su grupo familiar a la vez que su derrotero permite mostrar la otra cara de los Estados Unidos, un endeble tejido socio económico cultural, e indagar en los problemas de la sociedad americana que, sobretodo, destacan el tremendo vacío existencial que genera la soledad de las grandes urbes cuando amenaza la vejez y la muerte se encuentra más próxima.

    jueves, 17 de junio de 2021

    VIDA PRIVADA de Tamara Jenkins

     CINE EN NETFLIX

    CRECED Y MULTIPLICAOS

    Sobre guión propio de la actriz y directora estadounidense Tamara Jenkins, y con la actuación de Paul Giamatti y Kathryn Hahn, sobresale en la programación de Netflix este largometraje americano, cabal exponente del cine neoyorquino, que se introduce con interés y sutileza en la vida de una pareja de clase media americana que orilla los 40 años de edad y padece de problemas de fertilidad, originando en ellos un sentimiento que va más allá de la necesidad de ser padres cayendo en una obsesión culposa por lo que sería el incumplimiento de un mandato divino que transforma sus vidas en un drama existencial.

    Bordeando la tragicomedia, la directora describe con honestidad sin caer en efectismos, el calvario de una pareja que sufre al no poder tener un hijo. El guión se articula a través de una serie de escenas que describen situaciones dramáticas, constituidas por diálogos de la pareja con una serie de amigos  en las cuales la pareja  transmite su frustración procreativa colocando a sus personajes en situaciones que se complican cada vez más, al observar que el fracaso de sus intentos los hace sentir insatisfechos e  incompletos. En ese contexto, los actores destacan por su actuación naturalista, una característica propia del cine del Este.

    El estado de desesperación que paulatinamente muestra la pareja refleja una cuestión particular a la vez que evidencia una necesidad de trascendencia, una búsqueda reproductiva que va más allá del capricho o el deseo insatisfecho sino una necesidad humana, una especie de mandato divino cuyo cumplimiento se ve complicado por un problema de salud: la infertilidad.

    El film no solo interesa por la autenticidad con que narra los hechos sino porque  logra mantener a lo largo de su metraje un tono tragicómico que  describe un drama bajo la forma de una comedia costumbrista cuyo trasfondo toca una de las cuerdas más sensibles del ser humano.

    En la película, “creced y multiplicaos” resulta un mandato divino que se transforma en una obsesión que como tal, enferma a los personajes, los sojuzga y los somete no dándoles posibilidad alguna de liberarlos. Consecuencia de ello, el acto de la sexualidad se vuelve en ellos un puro mecanismo de reproducción alejándolos de toda posibilidad del goce sexual. De esta manera, dicho acto se transforma en un deber más que en un derecho, una especie de obligación natural, a la vez, social, moral  y religiosa.

    Ello trasciende a la pareja, reflejando esta necesidad en el deseo de quienes la rodean, generando alternativas que el film describe minuciosamente, yendo de la comedia al drama, donde en su punto medio, la tragicomedia otorga el marco necesario para que la pareja encuentre siempre un tercero dispuesto a ayudar, lo cual da lugar a crear un clima y situaciones que bordean el absurdo aunque esas cuestiones constituyan un objetivo de vida.

    Cuando los tratamientos fallan, la desesperación de la pareja refleja un sentimiento de culpa donde la fertilidad no solo juega como una necesidad natural o un deseo personal o de satisfacción de la pareja sino como un mandato de carácter religioso, un objetivo de mantenimiento de la especie que va mucho más allá de los simples deseos naturales e instintivos de la reproducción humana o de las necesidades de la pareja.  

    El film narra estas peripecias con fluidez, entreteniendo con diálogos simples pero profundos e interesantes,  desarrollando un tema que siempre mantiene actualidad. Asimismo, se nutre de las notables actuaciones de Giamatti y Hahn que protagonizan todas las escenas de la película donde prevalece la naturalidad, lo cual genera verdad y sostiene el interés del film permitiendo reflexionar sobre una cuestión que va más allá del drama de una pareja con problemas de fertilidad para hacernos pensar sobre la cuestión misma de la supervivencia humana.