miércoles, 18 de enero de 2023

AGENTE FORTUNA (EL GRAN ENGAÑO) de Guy Ritchie


TRATANDO DE ACERCARSE A BOND

Desde que las novelas de James Bond,  a principios de los años ´60, se pusieron de moda renovando los géneros policiales y gansteriles clásicos de Hollywood, ha corrido mucha agua bajo el puente. Esas películas dominaron el firmamento cinematográfico de esos años.

A partir de 1998, la aparición de  Guy Ritchie dirigiendo el thriller “Juegos, Trampas y Dos Armas Humeantes” fue determinante para descubrir un nuevo tipo de comedia donde reinaba la comicidad (tal vez algo chabacana), a la vez que nace inesperadamente un ídolo del cine de súper acción que casi sin dudar le hace sombra al mismísimo 007 desde un ángulo totalmente diferente.

De la historia de actores inexpresivos destaca Jason Statham, quien participa en un papel menor en esa película que, como en tantas otras, permite imponerse hasta que se vuelve un actor fetiche del género  a partir de su participación en Transporter (2002) y más tarde formando parte del cast de la saga Fast and Furius 6 y subsiguientes.

El actor es, además, un experto en artes marciales mixtas, kickboxing, taekwondo, muay thai y Jiu-Jitsu, disciplina en la que es cinturón morado, habilidad que le abre puertas para  participar en forma directa  en escenas de riesgo, lo cual lo ha erigido y catapultado como un actor popular aceptado por el público en la categoría de películas de súper acción, en la cuales encabeza las taquillas del género de cual participa.

Consecuencia de ello, lo encontramos esta semana de estrenos liderando nuevamente la taquilla cinematográfica veraniega con un tanque de género típico interpretando a un nuevo agente secreto.

Si bien esta nueva  la película está lejos de cualquiera de las versiones de la serie Bond, y claramente Stathan no pretende parecerse a Bond ni mucho menos a cualquiera de los otros grandes actores que lo precedieron en ese papel (Sean Connery, Roger Moore, Timothy Dalton, Pierce Brosnam, y Daniel Craig), el actor logra imponerse por sí mismo creando un personaje fuerte, con autoridad, y con una gran frescura que nunca esconde la pretensión de ser distinto, imponiendo incluso una hilaridad muy lejana al cinismo que caracterizaba, sobretodo, al Bond de Connery.

No obstante, esta última aparición de Statham lo encuentra en un personaje diferente, algo más serio. El Agente Fortuna cobra cierta seriedad sin perder su sentido del humor, pero sobretodo se aleja de los hermanos Marx para ser él mismo en todo sentido y crear un nuevo personaje, un agente secreto británico más apoltronado, serio sin perder el sentido del humor bien británico, y estando más en la dirección de la acción que, como suele suceder siempre, lleva a la destrucción total de todos los escenarios conllevando maldades y cimientes posibles que se ciernen por delante de nuestras oscuras vivencias.

El film no es un aporte fundamental para cambiar ni revivir el género, pero como entretenimiento, opera en forma genuina y eficaz. Statham domina su papel y en esta oportunidad es controlado suficientemente por Ritchie que en su cabeza tiene durante todo el tiempo la idea de realizar un film de espías, bien aireado para provocar entretenimiento apoyado con cierto nivel de comedia que provoca hilaridad. El film entretiene y cumple su objetivo. Nada que no hayamos visto antes pero correctamente hecho.

En honor a la verdad, no es el mejor film de Ritchie, pero tal vez sea un paso adelante como actor  en la carrera de Statham. Entretiene y cumple su objetivo. 

martes, 17 de enero de 2023

CON AMOR Y FURIA de Claire Dennis

ESCENAS DE LA VIDA CONYUGAL 

El cine francés se está colocando, post pandemia, en la delantera cinematográfica, no solo por cantidad sino esencialmente, por calidad de cine que está realizando.  Esta nueva obra de Claire Dennis es una película para tener en cuenta, no solo por naturalidad sino también por la profundidad con que presenta a una pareja desgastada por el paso del tiempo y la rutina sino también por la calidad de la puesta en escena y sobre todo las actuaciones que llevan a cabo Juliette Binoche y Vincent Lindon que hace recordar a un maravilloso y exitoso film de Ingmar Bergman titulado en Argentina como esta misma crónica.

El nuevo film de la directora francesa, conocida por su trayectoria y el interés despertado por algunas de su obras (Chocolate (1988), La Intrusa (2004),  Un Sol Interior (2017), entre otras, se concentra y analiza la vida de una pareja adulta, que reincide en un matrimonio donde la rutina se hace presente, derivando en una situación cercana al cansancio y al hastío, lo cual genera el alejamiento y la ignorancia del otro.

La trama transita de la rutina y la felicidad de todos los días a una crisis existencial que se concentra en la descripción de esos días donde la pareja entra en crisis como consecuencia del encierro (la pandemia???) donde la repetición de las tareas hogareñas  generan una situación de hastío que inexorablemente conducirá a una crisis matrimonial.

Lo interesante del relato es la realista descripción que Dennis realiza de la rutina, el hacer todos los días lo mismo, roto repentinamente por la aparición de un viejo amor de ella, lo cual hace caer a la pareja en un abismo emocional que deriva inexorablemente en una crisis matrimonial. No obstante, darse cuenta de esa situación  y buscar una salida con el propósito de corregir la situación es el camino indicado y buscado. Pero nada podría remediar la situación sin que existiera previamente un amor profundo que une a la pareja.

El excelente guion de la propia directora, realista, directo y conciso, va directamente a la cuestión que plantea, no se pierde en tiempos muertos ni se distrae de su objetivo. Adicionalmente, la mano maestra de su puesta en escena interpretada por dos actores dóciles, totalmente compenetrados en sus actuaciones, vuelve a esta película  en una obra para tener muy en cuenta para pasar no solo un muy buen momento sino también reflexionar sobre el estilo de vida desesperado que llevamos agobiados especialmente por situaciones económicas, políticas o sociales que nos alejan de la propia realidad del propio universo de la pareja o de la familia.

Película realista, equilibrada, con tema muy interesante y sobresalientemente actuada es un plato fino que se destaca obviamente en una cartelera veraniega que invita más a los grandes tanques que a una obra de cámara.

miércoles, 11 de enero de 2023

JOVENES AMANTES de Carine Tardieu

SIMPLEMENTE… UNA HISTORIA DE AMOR

Esta película no pasará inadvertida. Primero porque trata sobre el amor. No cualquier amor, sino uno provocativo, que desafía las costumbres sociales, el qué dirán. Por otro lado, es un film notable, muy bien realizado, con un uso del lenguaje cinematográfico bien moderno, donde el trabajo de montaje resulta perfecto.

Comencemos por el lado temático. Fanny Ardant es una mujer mayor que posee una casa en la costa, donde conocerá, durante un almuerzo, a un médico amigo de otro amigo (Melvile Popuad), del cual se terminará enamorando. La historia de amor narrada no saldría de las convencionalidades sino fuera que éste último es mínimamente 20 años menor que ella.

El tratamiento del tema por parte de la directora francesa es de un equilibrio ponderable. Logra mantener el interés del tema por arriba de las convencionalidades sociales, dar carnadura propia a los personajes a través de actuaciones inolvidables, construyendo la historia en forma lenta pero segura, y logrando mantener el interés desde el principio hasta el fin del relato.

Lo sobresaliente de la puesta en escena es que lejos de la teatralidad, el film es esencialmente cinematográfico, una serie de viñetas que sobretodo marcan no solo la evolución del relato, sino el desarrollo del sentimiento de cada uno de los personajes en conflicto.

Al mencionar la palabra conflicto me refiero a un primer plano de las cuestiones planteadas, la primera es la de los tabúes sociales, la segunda  es  que el medico es un hombre casado y padre de familia.

La directora Tardieu no solo logra una gran calidad expositiva sino que desarrolla los sentimientos de cada uno de sus personajes que fundamentalmente se sienten sometidos a un ordenamiento social, a un prejuicio al que sienten están violando, o de otro modo desafiando generando un sentimiento de culpabilidad que les impide ser ellos mismos.

La ´puesta en escena de la obra, lejos de la teatralidad, avanza en base a un recurso esencialmente cinematográfico como lo es el montaje. Este recurso generalmente ha sido usado mucho en los filmes de acción. Lo notable de esta película, es que, presentado como una obra de cámara, esta desarrollada básicamente a través del montaje.

En Jóvenes Amantes no hay una puesta en escena sino una serie de mini escenas vinculadas a través del montaje cinematográfico de características notables. Es un montaje hecho añicos de tomas de corta duración que con habilidad artesanal son unidas en una consola otorgándoles ritmo y significación para construir una historia.

Es también un trabajo ciclópeo de cámaras, con un nivel de actuación para el recuerdo, donde Fanny Ardant está a la altura de sus mejores trabajos  y Melvil Poupaud brilla a su lado.

En mi opinión, encuentro en esa película, no solo una historia muy bien contada, sino también un film que desafía los prejuicios sociales. En Jóvenes Amantes, el amor nacido entre Shauna y Pierre no tiene que ver con la edad, sino con la pureza de un sentimiento que lleva al deseo como vehículo de ese amor. La edad de los protagonistas solo concierne a ellos. No tiene importancia. Es otro film de amor, pero muy diferente. Nos habla de la vida que perdemos por ceñirnos al qué dirán.

AFTERSUN de Charlotte Wells

DE DONDE VENIMOS Y HACIA DONDE VAMOS

Charlotte Wells es una joven directora escocesa graduada en la Escuela de Artes Tisch, Universidad de Nueva York en 2017. El film es su ópera prima, la cual destaca particularmente  por su envoltorio, lo visual que, en busca una perfección ​expositiva, la vuelve algo fría y distante  respecto del público. El film carece de emoción a la par que derrocha esteticismo.

La historia narra la relación entre un padre y su hija de once años durante unas vacaciones en un hotel en la costa de Turquía, contada desde el punto de vista de la niña.

Wells maneja la historia con pericia pese a que en algunos momentos resbala y el film termina haciendo agua. No obstante, maneja con capacidad técnica el flash back, dándole vida a una protagonista adolescente, la cual recuerda sucesos de su vida infantil ayudada por un video que la joven directora maneja arbitrariamente apelando a aquellos recuerdos confusos de una niña cuya memoria ha guardado desprolijamente, lo cual produce a la vez un popurrí que mezcla la comedia del crecimiento con el drama familiar, sin dejar de recordar aquellas vacaciones donde los niños encuentran el solar del refugio de sus padres.

El problema de la película es la indecisión de género que nunca termina de definir si el relato es una comedia o un drama, lo cual termina por dañar un relato que se vuelve confuso, sobre todo en lo referente a la temática  del crecimiento infantil, la ausencia de la madre y sobre todo, el rol protagónico del padre, que termina diluyéndose en la rutina y la apatía de todos los días. El film se vuelve reiterativo, algo lento, que solo destaca como un brillante ejercicio de edición.

Por otra parte, puede apreciarse sutilmente los cambios del crecimiento de la niña, sus recuerdos, entre ellos el dolor (¿culpa?) que carga su padre y las situaciones que tienen que ver con su edad. Pero todo ello, si bien no resuelve la relación con sus padres ni la parábola sobre el crecimiento, eso es lo que pareciera ser el tema principal de la película.

Los protagonistas Paul Mescal y Francesca Corio transmiten la ligereza y el gran peso de la historia, pero la sensación que queda es la de un frio relato que se impone por el gran trabajo de edición cinematográfico, la parte técnica del film que largamente destaca sobre la parte emocional del dejando la idea que lo formal se imponen al contenido del relato, y sobre todo, la idea de que lo que fuimos nunca más volveremos a ser.

lunes, 26 de diciembre de 2022












LAS 12 MEJORES PELICULAS de 2022
 (Por Orden de Visión)

- LAS COSAS QUE DECIMOS, LAS COSAS QUE HACEMOS de Emmanuel Mouret (Francia)

- BELFAST de Keneth Branagh (Inglaterra/Irlanda)

- C´MON, C´MON de Mike Mills (USA)

- UN AMOR CERCA DEL PARAÍSO de Aki Kaurismaki (Finlandia)

- UNA PANADERIA EN NOTHING HILL de Eliza Schroder (Inglaterra)

- BUENA SUERTE, LEO GRANDE de Sophie Hyde (Inglaterra)

- VERTIGO (FALL) de Scott Mann (USA)

- NO ODIARAS de Mauro Mancini (Italia)

- ENNIO de Giuseppe Tornatore (Italia)

- 66 PREGUNTAS A LA LUNA de Jaqueline Lentzou (Grecia)

- EL BARDO Alejandro Gonzáalez Iñaarritu (México)

- EL DILEMA DE MR HOFFMANN de Fred Cavallé (Francia)


miércoles, 21 de diciembre de 2022

EL DILEMA DE MR. HAFFMANN de Fred Cavallé


PRINCIPIOS Y CARACTERES

Daniel Auteuil, Gilles Lelouche y Sarah Grandeau son los protagonistas absolutos de esta obra de cámara, un  encierro forzado de tres personas en Paris en 1942 como consecuencia del terror producido por la toma de Paris por parte de las fuerzas militares alemanas que habían provocado la rendición forzada de la ciudad y de país dos años antes.

La obra es una reflexión sutil sobre la miseria humana, la falta de dignidad de aquellas personas cuya capacidad de traicionar no solo aparece frente a la necesidad de salvar la propia vida, sino también en aquellas ocasiones donde aprovechar una ventaja expone a otra persona a  la muerte misma.

Basada en una obra de teatro que no elude sus propias características, el film destaca por la sobriedad de su puesta en escena, su confianza en un texto impecable que la habilidad del joven director francés logra tornar en un film apasionante sobre el exceso de confianza, y su contraparte, la miserabilidad humana.

En el texto representado es una pintura exacta de tres personajes gobernados por el miedo que la situación reinante termina reflejando. Daniel Auteuil interpreta a Mr. Haffmann, un joyero judío que decide encerrarse en el local de su negocio mientras envía a su esposa e hijos a una zona liberada, a la vez que pone su negocio a nombre de su empleado Francois (Gilles Lellouche), un hombre no judío de confianza del comerciante, quien lo terminará traicionando, y una mujer, una tercera en discordia, Blanche (Sara Girardeau), esposa del empleado  quien queda embarazada durante el cautiverio, echando una luz de esperanza en una Paris tomada.

La habilidad del director de transformar en cine una obra de teatral, logrando a la vez, una pintura exacta de un estado de situación marcado por el miedo de la persecución, pero sobre todo por la traición,  se transforma primero en un estudio de tres diferentes caracteres, con  un resultado pesimista de la condición humana, en la cual sobresalen el miedo a la opresión, la ganancia a costa de desaparecer la inocencia y la esperanza de aprovechar el momento de la oportunidad, pero sobre todo, la desaparición del futuro.

El film se convierte en ”noir”, y el retrato de la desesperanza no hace más que reflejar un estado de pérdida de valores que va más allá de los sinsabores de la guerra,  dado que los avatares vividos conllevan la un estado de disolución social.

El film es impecable en todos sus rubros y sumamente recomendable para aquellos que no solo disfrutan de buenas actuaciones, sino también de una película que deja pensando al espectador sobre lo que la misma le ha contado. Extraordinariamente actuada, muy bien fotografiada y musicalizada, es sin dudas una de las mejores vista durante este año 2022.

JUEGO PERFECTO de Russell Crowe


 UN POLICIAL A LA ANTIGUA

Jake Folley, interpretado por el propio Russell Crowe, también director de la película, es un millonario que tiene que enfrentarse a la muerte. Su problema es que sus planes son interrumpidos por ladrones de arte...

Se trata de un jugador profesional del juego de cartas, un gran jugador de póquer, adicto a la tecnología que invita y desafía a sus amigos a pasar una noche de puro juego. Las reglas las impone el dueño de casa, y la principal de ellas es que para jugar deberán confesar sus peores pecados.

Es casi obvio que el dueño de casa se transformará en una especie de Poncio Pilatos, y durante toda la película tratará de hacer justicia con su propia vara. Obviamente, no cree en la justicia divina y mucho menos en la justicia de los hombres, pero es evidente que cree en su propia justicia y su vida está colmada de enemigos.

La trama entra de lleno por el camino de la limpieza. Al dueño de casa le gustan las cosas claras y se dedica a barrer a sus enemigos y también amigos durante todo el film. Limpia y elimina todo aquello que molesta o está demás.

La película no solo entretiene sino que resulta divertida y también logra interesar con armas nobles. Va de frente. No tiene pretensiones estéticas ni morales. Su objetivo es simple y directo. Busca agradar al simple espectador y lo consigue. Sus múltiples tramas siempre van en la misma dirección: encuentran a Jake, y Crowe se toma al personaje en serio, Y eso es correcto.

Crowe se luce en sus dos papeles: actor y director. En el primer rubro, logra componer un duro de verdad que remite directamente tanto al Don Corleone de Marlon Brando como al de su hijo Michael. Es una mezcla de ambos. Un hombre que establece sus propias reglas, pero que también ejecuta sus propias sentencias. Capo de pocas palabras y de mucha acción, reaviva el rubro con una versión moderna que ocurre en nuestros días, contada en velocidad scorsesa.

En su papel de director, el film resulta difícil de criticar, no está nada mal. Por el contrario, es entretenido, coherente, bien actuado. Tiene mucha influencia de la austeridad narrativa del cine inglés, y nos hace recordar algunas viejas series policiales de los ´60. El trabajo de cámara y sobre todo el encierro que generan los primeros planos dan el nivel de intimidad que requiere una trama que recrea climas tensionados de alto voltaje.

Volviendo a la actualidad, deja rondando la falta de autoridad. La tremenda indefensión del ciudadano. La desprotección de la vida pública y sobre todo la privada. Pasa como una película de acción más, pero tiene la virtud de dejar pensándonos.

TODO SUCEDE EN TEL AVIV de Same Zoabi

Tardíamente estrenada en Argentina (es un film de 2018) cuenta una historia  sobre una posible amistad, pero especialmente, necesaria. Se trata de una amable comedia que se focaliza en la relación que establece un palestino y un guardián de un puesto fronterizo en Ramalah durante la guerra de los 7 días en 1967, uno de esos momentos clave del conflicto (victoria israelí, derrota árabe), percibida de forma polarizada por ambos bandos. 

Salam es un joven palestino que acaba de obtener su primer trabajo como escritor profesional de una popular novela de la televisión  israelí. Tiene poca experiencia como autor. Además, la censura licua todo intento de propaganda. Todo va bien hasta el momento en que los patrocinadores del programa no acuerdan como debería terminar la temporada.

El film es una típica comedia costumbrista que trata de mostrar  a través de sus dos personajes principales (el escritor y el custodia mencionados) el estilo de vida y la posibilidad de convivencia, ciertamente forzada, de la nueva clase media en Israel.

El film es también una representación de la vida de las personas atrapadas en medio de un  conflicto casi perenne, el israelí-palestino. Los dos personajes principales se destacan por sus diferencias, pero lo notable es que esas diferencias no son obstáculos para que entre ellos nazca una amistad.

Lo interesante del caso es que esa amistad se desarrolla y se transforma en fuente de inspiración del otro, lo cual salva las diferencias y los une en una amistad, que justamente se desarrolla en el puesto fronterizo, un contexto árido que no facilita las relaciones sociales aunque el desenvolvimiento de sus respectivas acciones, siempre ocurren en un lugar muy particular: la garita fronteriza.

La escritura del guion y la actuación funcionan en conjunto creando personajes primero antagónicos, luego amigos, desarrollando situaciones con los que podemos identificarnos, generando risa sin dejar de lado la profundidad del tema de la película. El film mantiene en todo momento su frescura y un tono de alegría  que lleva al positivismo, poder pensar en la posibilidad de una convivencia, ello es establecer relaciones amigables entre personas diferentes.

El film evita la parodia, aunque no deja de reconocer las diferencias. Siempre mantiene el tono de comedia, mostrando sutilmente la realidad de ciertas diferencias, aunque no discrimina metiéndose en lo político. Nunca se vuelve demasiado serio, o frívolo, o intente agradar con una idea política, un partido político en particular, como tampoco se desvía ni hacia la farsa satírica, y mucho menos, hacia lo frívolo.

En síntesis, un comedia diferente que se hace escuchar con agrado porque en su fondo no hace otra cosa que ratificar la necesidad de los pueblos de vivir en paz.

lunes, 28 de noviembre de 2022

ELLA DIJO de María Schrader

 

LA HISTORIA SE REPITE

Carey Mulligan y Zoe Kazan interpretan a Megan Twohey y Jodi Kantor, las dos jóvenes periodistas del diario americano New York Times que investigaron sobre los  tristes episodios que generaron poder llevar a la justicia  al magnate y productor cinematográfico Harvey Weinstein sobre lo que podría calificarse como trata de blancas, y ser condenado por agresión sexual.

El nombrado productor es socio fundador, junto con su hermano Bob, de la productora de cine independiente Miramax, con las que produjo filmes tales como Sex, Lies, and Videotapes, The Crying Game, Criaturas Celestiales, y Shakespeare in Love entre otras .

El film también hace recordar a otra investigación periodística de similares características que hizo historia en el periodismo americano y que también derivó en una película cinematográfica cuyo título fue Todos los Hombres del Presidente, dirigida por el famoso director Alan J. Pakula, y identificada por el trabajo del diario Washington Post.

 La nueva película aborda con cuidado y sumo respeto por las víctimas, la puesta en escena cinematográfica de la investigación realizada y se concentra en las actuaciones de las dos jóvenes actrices en los papeles de las periodistas investigadoras del New York Times.  Maria Schrader, directora del film, mantiene en todo momento una interesante narrativa con la ayuda musical de la partitura de Nicholas Britell, quien genera un ritmo de avance de la película que elimina la morosidad de toda investigación periodística.

La película no se sale de las normas establecidas para este tipo de cine. Relata con prolijidad y gran respeto por la gente involucrada, una investigación que nace casi por casualidad y termina por destapar un enorme caso sobre trata de blancas en el mundo del cine, y determina como principal sospechoso, luego declarado culpable, al susodicho Harvey Wainstein.

En este trabajo de la directora americana sobresale la minuciosa reconstrucción fílmica, un enorme trabajo de montaje que vuelve ágil al film, y que permite al espectador mantenerse interesado en lo que se le está relatando.

No obstante ello, y el interés que generan en el mundo del cine los hechos ya comentados, esta obra destaca por su rigidez conceptual y fidelidad narrativa. No es concesiva ni busca soluciones fáciles a lo que está relatando. Políticamente correcta, no es agresiva, y siempre sigue el camino de la búsqueda de una verdad, lo cual debe ser el corazón del periodismo de investigación bien intencionado.

Cinematográficamente hablando, destaca el trabajo de montaje del film, como así también su banda sonora y el trabajo de sus dos principales actrices, con un registro que da mucho vuelo a cierta tendencia a la repetición que generan los hechos reales sobre los que se basa.

EL MENÚ de Mark Mylod

COMEDIA FALLIDA

Ralph Fiennes, actor de La Lista de Schindler (1993) y Gran Hotel Budaperst (2014) vuelve a la comedia con una película interesante, aunque no tan lograda, que juguetea con el espectador, confundiéndolo particularmente en lo concerniente al género que transita la obra. Hacia el final queda claro que se trata de una farsa, pero las contradicciones del director hacen pensar que el género de terror está presente bordeándolo permanentemente. La cinta por momentos pierde el rumbo, otros vuelve a encontrarlo, logrando llegar a un final que satisface parcialmente al espectador.

Las disquisiciones entre el bien y el mal desarrolladas en forma de comedia satírica no ayudan a que el desarrollo del guion,  que si bien está dotado de buenas intenciones, llegue a buen puerto como consecuencia que el núcleo de la cuestión planteada se diluye en ciertos amaneramientos estéticos que el director impone a la actuación de los intérpretes (Ralph Fiennes, siempre correcto, Anna Taylor Joy, Nocholas Hoult y Hong Chau cumpliendo con sus roles),  no aparecen muy convencidos de los papeles que tienen en juego.

La trama presenta irregularidades que confunden al espectador y un film que aparece como renovador de un género se queda a mitad de camino entre la película de terror y la comedia satírica producto que el director Mylod no logra clarificar cuál es su producto. En consecuencia el film pierde equilibrio y el espectador se confunde con la mezcla de géneros, no llegando nunca al equilibrio deseado entre lo que es la sátira, la comedia, el suspenso o el film de terror.

El Menú termina siendo un intento de sátira política, concretamente de clase, en la que se trata de criticar a los estratos sociales más acomodados de la sociedad en base a su incompetencia, aunque trata de hacerlo de una manera divertida, con una puesta en escena vistosa, que no logra llegar a su objetivo. 

No obstante, el elenco trata de reparar con ahínco estos desniveles. Ralph Fiennes está muy bien en un papel donde destaca su ambivalencia, y Anya Taylor-Joy cumple con su personaje. Por otro lado, Nicholas Hoult, (Tyler) hace que su personaje sea patético.

La dirección de Mark Mylod no destaca y es el principal responsable de la falta de coherencia que tiene la puesta en escena del film, dado que se ha puesto más énfasis en lo visual, en lo estético que en el desarrollo de la trama. En cambio, la música de Colin Stetson es fantástica, logrando un equilibrio que ayuda la interpretación de la pelicula.

En síntesis, El Menú es una película bastante impredecible que logra llegar a puerto por las buenas actuaciones del elenco y que si bien trata de ser una sátira sobre los problemas sociales, no lo consigue totalmente porque pierde el rumbo de entrada y solo al final atisba con una escena demasiado simple y explicativa que coloca todo en su lugar pero más cercana a una resolución teatral que cinematográfica.

lunes, 14 de noviembre de 2022

EL BARDO de Alejandro González Iñarritu

 MOMENTO DE BALANCE

"Bardo" es un paseo onírico y barroco por un México a menudo caótico, a veces fantasmal.

El nuevo film del director mexicano radicado desde hace unos años en los Estados Unidos es una obra autorreferencial que tal vez marque un antes y un después en su obra cinematográfica. No obstante, no estamos frente a su mejor obra, claramente no está a la altura de trabajos tales como Amores Perros (2000) o Birdman (2014), pero El Bardo es en todo momento es una película muy interesante. Bardo, puede definirse como un término budista que alude al limbo que experimenta una persona al morir, un momento de transición antes de reencarnarse. “Es también, vivir en un territorio con 5 millones de mexicanos, con una identidad rota, fracturada”, expresa el guionista y director.

Se trata de un film muy personal que se sostiene por la fluidez narrativa que posee González Iñarritu, capaz de mantener la atención cinematográfica cuya duración alcanza las tres horas de proyección, sin aburrir y manteniendo siempre un ritmo parejo del  relato, aun cuando la película transita ciertos convencionalismos, y sobre todo, se impone como un film intimista.

Uno de los méritos principales del guionista y director es filmar dándole vida a un personaje diferente, un periodista de ficción cuyo nombre es Silverio Gacho, magníficamente interpretado por el actor mexicano Daniel Giménez Cacho, quien juega el papel del alter ego del director. Él nos transmite la angustia de ese momento en el cual un hombre decide realizar un balance de su propia vida.

En ese sentido de búsqueda de la transcendencia es donde destaca el film, llevando adelante el momento de pasar revista a una existencia donde un hombre adulto y con experiencia decide poner un freno porque seguramente ha llegado el momento de su verdad.

González Iñarritu se toma tres horas para describir este momento en la vida de su personaje. Y sin lugar a dudas, destaca como uno de sus logros, mantener la atención permanente del espectador en una película que cuyo formato es el de una obra de cámara, es decir, de encierro e intimidad. 

El film narra el retorno a su país de un periodista mexicano y su familia, después de haber vivido años de exilio en los Estados Unidos. En esa transición de lo que debía ser un viaje breve para recibir un premio, su vida se convierte en una crisis existencial.

Parte de los méritos del film es la actuación de Daniel Giménez Cacho, quien compone el personaje principal. El actor lo pone todo y da carnadura siempre creíble a su personaje. Su actuación es monumental. Está presente durante toda la película y transmite el estado de crisis interior que está viviendo su personaje.

El otro gran artífice es el propio director en su rol de fotógrafo del film. El manejo de la cámara en sus manos se vuelve literalmente una estilográfica. Por otro lado, no solo dirige al gran actor sino que logra captar sus más pequeños momentos como así también tics, movimientos de manos, expresiones corporales, y sobre todo, el de sus ojos. Los ojos claros del actor remarcan cada escena, la significancia de cada momento.

Si bien la obra del director siempre pasó por su mirada social, esta vez nos remite a un yo interior, a un film muy personal, que se concentra en un hombre que ya ha transitado la parte más activa de su vida y ahora siente la necesidad de hacer un balance cuyo resultado lo deja en deuda consigo mismo.

Obra muy personal del autor, muy bien apoyada por la actuación de su actor principal, no es tal vez su obra más transcendental pero si es una obra de carácter intimista que deja pensando más allá de su metraje, y que destaca en la cartelera de cine porteña.

 

lunes, 31 de octubre de 2022

NO ODIARAS de Mauro Mancini

ETICA Y MORAL

El doctor Segre es un médico cirujano de ascendencia judía y su vida transcurre en forma pacífica en Trieste, en el norte de Italia. Es un solitario que vive en una amplia y hermosa casona. Es un hombre soltero que no tiene apuros económicos. Su hobby es el remo. No parece tener una filiación política. Su padre, ha sido un sobreviviente de los campos de concentración nazi.

No odiaras se convierte en el registro de los diferentes ejercicios de reflexión que el personaje debe realizar para entender su propio odio y enmendar el daño irreparable que ese sentimiento ha causado,

La película presenta dos dilemas. Uno de carácter ético y otro de tipo moral. Lo primero está relacionado con lo que el protagonista hace: deja morir a una persona porque cuando trata de ayudarla encuentra tatuado en su brazo una cruz esvástica nazi. Por otro lado, la cuestión moral que se relaciona con la culpa que siente.

El film comienza una tarde, cuando él viene de remar y va a buscar su auto para volver a la ciudad. En la ruta se ha producido un accidente donde un hombre ha quedado gravemente herido. Como médico, trata de socorrerlo. Desprende su camisa y ve el tatuaje en el brazo del accidentado. Instantáneamente, reacciona alejándose del herido y lo deja morir. Tiempo después, contrata a una joven mucama para que lo ayude en la limpieza de la casa, sabiendo que los familiares de la misma son nazis en actividad.

Mauro Mancini maneja este material como un típico film  de suspenso. Su personaje se encuentra literalmente encerrado en una casa enorme, pero en su interior, es corroído por la tristeza que le provoca el duelo de su padre. No obstante, asoma en su vida una cierta felicidad que lo saca del ostracismo. Una relación extraña comienza a crecer entre él y su mucama.

El film habla de los prejuicios étnicos y religiosos, del ser diferente, y particularmente del odio racial, el que se lleva a cabo motorizado por la simple maldad. El personaje principal interpretado con exactitud por Alessandro Gassman (hijo de Vittorio), se constituye en una víctima exponente de una violencia inútil engendrada en idearios políticos que se basan en la segregación racial, resabios resultantes del nazismo de la Segunda Guerra Mundial, donde células extremistas aún conservan las raíces de aquel odio que llevo a la masacre a miles de judíos europeos solo por practicar una religión diferente.

El personaje principal aún resulta más interesante ya que la vida pacífica de un médico, termina complicándose en una vorágine de violencia gratuita al observar que la familia de su mucama está relacionada también con una célula extremista.

Film sobre los prejuicios raciales y sus consecuencias, la película funciona notablemente como film de suspenso. Es notable la capacidad de los guionistas Davide Lisino y Mauro Mancini para evocar desgraciados sucesos del pasado con proyección al presente. Plantearlos como vigentes, nos dejan pensando sobre el horror de esta posibilidad.

La película inteligentemente nos retrotrae al pasado para obligarnos a pensar en el presente, particularmente en las ideas totalitarias y falsamente nacionalistas. Por otra parte, tiene la virtud de encerrar una temática dentro de un género, para narrarnos la historia de un hombre, un médico, que sorpresivamente se ve envuelto en un torbellino enraizada en una trama de características políticas y sociales que en lo individual lo interpela sobre su propia capacidad de quedar envuelto en un grave conflicto.

domingo, 30 de octubre de 2022

MRS. HARRIS

UN SUEÑO HECHO REALIDAD

“Sueña el rico en su riqueza,  que más cuidados le ofrece; sueña el pobre que padece su miseria y su pobreza; sueña el que a medrar empieza, sueña el que afana y pretende, sueña el que agravia y ofende, y en el mundo, en conclusión, todos sueñan lo que son, aunque ninguno lo entiende”. Pedro Calderón de la Barca, La vida es sueño (1635).

Basada en la novela de Paul Gallico, y editada a principios de los años 50, Mrs Harris Go to Paris  es un libro que se ha leído en muchos colegios durante la escuela secundaria y que nos habla de la fuerza que tienen nuestros sueños para que podamos volverlos realidad.

En la película, Mrs. Harris es interpretada por Leslie Manville quien brilla con una actuación descollante en el papel principal, dándole no solo vida al personaje sino componiéndolo con una gama muy amplia de matices.

Mrs. Harris es una mujer viuda que no ha tenido hijos, vive sola en un pequeño departamento en los barrios bajos de Londres, y sueña con tener un vestido del modisto Christian Dior. No obstante, ella es una persona muy consciente de sus limitaciones. Ha enviudado, trabaja por horas como mucama en casas de familia y acepta mansamente la vida que le ha tocado en suerte.

El inteligente guión de Carroll Cartwright y Antothony Fabian no se queda en la simple descripción del personaje sino que primero lo pinta en base a sus valores, tales como la feminidad, la honestidad, la adaptabilidad, su ubicuidad, su humor, y sobre todo, su sentido común. Luego, acciona. Típicamente, una señora mayor inglesa.

Un día cualquiera por la tarde, mientras realiza la limpieza de una casa, ve un vestido que “la vuelve loca”.  Instantáneamente, quiere ese vestido. Lo desea, pero el vestido no está en Londres sino en otra ciudad, ello es Paris, Francia.

Un espíritu aventurero aparece en ella de manera que con toda decisión comienza a ahorrar dinero de a poco con el propósito de viajar a aquella ciudad para poder comprar el vestido.

La película se convierte en la transformación de una mujer simple y común en otra impulsada por un deseo. Desaparece de ella una vida sin expectativas para dar lugar a una oportunidad para realizar un sueño. La transformación será total. Una mujer simple, una mucama sin esperanzas se transformará en una mujer con un objetivo que parece inalcanzable para su condición.

Pero ella no carece de valores ni fortalezas. No tiene medios económicos pero no le sobra  tenacidad y perseverancia. Además, posee un sentido de la disciplina económica financiera, ella es capaz de ahorrar, libra tras libra, para poder comprar un pasaje de ida y vuelta a Paris y comprar el vestido de sus sueños.

La película se convierte en una especie de lección de buenos valores, por otra parte muy didáctica tales como la paciencia, la perseverancia, el esfuerzo, la honradez, la visión de futuro, pero también afloran aspectos personales como su carisma, su respeto hacia los demás, conocer su objetivo, saber lo que quiere, y mostrar firmeza, entre otros.

Con este film, el cine ingles recupera, entre otras cualidades, algunas de las formalidades del free cinema, un cine que recuperaba la pintura del personaje a la vez de exponer con naturalidad las pasiones como sus comportamientos, tan abiertamente como sus ansiedades, deseos, sufrimientos y desencuentros.

Mrs. Harris es una muy grata sorpresa que avizora un nuevo camino del cine ingles despojado de sus viejas formalidades que la vez, conserva un sentido del humor y una factura lineal muy prolija que destaca que el camino puede estar cargado de piedras pero la voluntad, y sobre todo, el deseo de alcanzar un sueño lo puede todo. El film es simple y didáctico, pero la firmeza del personaje y su claridad de objetivos, lo convierten en una obra importante del nuevo cine inglés.

jueves, 27 de octubre de 2022

EL FOTÓGRAFO DE MINAMATA de Andrew Levitas

EN POS DE UNA VIDA NATURAL

W. Eugene Smith fue un fotógrafo profesional que trabajó durante mucho tiempo para la revista Times volviéndolo famoso. La película lo encuentra en 1971 en Nueva York, ya cansado de su trabajo aunque acepta tras una larga discusión con su Jefe, viajar a Japón para  documentar los efectos del envenenamiento por mercurio en la población de las costas de Minamata.

Johnny Depp encarna en la ficción al famoso fotógrafo componiendo quizás la mejor actuación de su carrera, donde se muestra como un hombre con un tesón y una paciencia a toda prueba para obtener la fotografía que solo aquella revista podía publicar.

La película es prácticamente una sucesión de primeros planos del actor donde expresa su conocimiento para lograr una fotografía que no solo está destinada a pasear por todo el mundo sino también a transformarse en un icono de época.

Con un riguroso y bien armado guion, el film va adquiriendo interés no solo porque la descripción del fotógrafo es extraordinaria sino porque logra la atención del espectador respecto del tema ambientalista con ideas genuinas pero sobre todo por aquello de saber hacer un trabajo con honestidad y estoicismo

En ese aspecto, destaca su sentido de oportunidad, como también, su capacidad para trabajar con la gente que lo rodea, no solo su jefe de redacción en Nueva York sino también las relaciones que desarrolla en su vida cotidiana con la gente del pueblo de Minamata.

La película avanza de a poco con paso lento pero firme como un documento sobre algo que está por suceder. El fotógrafo sabe de su trabajo. Ello es estar allí, para dar fe y registrar lo ocurrido.

Simple y concisa, logra interesar en el plano ambientalista, pero sobretodo, sale airosa como una película donde sobresalen virtudes que hacen a la persona, ello es la calma, la subordinación, la disciplina, la tenacidad y la decencia que permite sobresalir en un trabajo.

martes, 25 de octubre de 2022

66 PREGUNTAS A LA LUNA de Jacqueline Lentzou

UNA HENDIJA EN LA INTIMIDAD

De vez en cuando, el cine remonta a sus origines y recuerda la idea del montaje cinematográfico. Creo, después de haber visto mucho cine, que el montaje es una de las claves más importantes en la realización cinematográfica y que, en este caso, constituye la parte principal de la puesta en escena de este film.

Se trata de una ópera prima, la de la griega Jacqueline Lentzou, que se mete de lleno en el melodrama a través de una trama que enfoca la difícil relación entre un padre y una hija,  donde en el medio existe una tercera parte que si bien ni calla ni otorga, deja establecido a un tercero en  discordia. No obstante, en su esencia, busca la siempre vigente pregunta sobre de dónde venimos, cómo vivimos y cuál es nuestro destino.

Lo notable del caso es que la obra, esencialmente teatral, no es resuelta de esa manera sino todo lo contrario. 66 Preguntas es una gran lección de cine.

La narración encierra prácticamente a sus personajes en un pequeño pasillo y en una habitación. En ese ámbito hay tan solo tres personas. Un enfermo, su hija y un tercero que casi no participa de la conversación. Es un momento dramático. Queda claro que hay cierta incomodidad. Algo de aquello de lo que no se habla y que es aquello que encierra las 66 preguntas del título.

La gran virtud de esta joven directora griega es que logra resolver la puesta en escena escapando de lo teatral y resolviendo la película en términos absolutamente visuales, ello es, a través del montaje. Pocas veces en el cine es el  montajista quien se lleva los laureles. En este caso, lo es. Sin lugar a dudas, Smaro Papaevangelou es quien ha realizado una labor suprema logrando montar la película siguiendo los diálogos, una obra de cámara que destaca como una puesta teatral a través de medios totalmente cinematográficos, ello es la conjugación de la imagen, el sonido, y sobre todo, montaje.

Debe quedar en claro que la película no constituye un cuestionario de 66 preguntas, sino en una sola. Incluso, sea obvia. Pero la mano inteligente de la joven directora nunca lo da a conocer y lo mantiene como un gancho que atrapa al espectador sabiendo que la intriga no es la cuestión de la película sino el descubrimiento tardío de que la relación padre-hija es posible.

La película atrapa al espectador con estrictas armas cinematográficas, montaje de primeros planos, actuación notable de los actores, sobre todo por la dicción, ritmo y entonación de las palabras, y el desarrollo de una trama que alude a un tiempo perdido, a un descubrimiento del otro, a la imposibilidad de futuro.

 En síntesis, una película muy interesante que enfoca un encuentro familiar entre un padre y su hija en una situación límite cuando ya no hay tiempo para reparar los hechos aunque siempre existe la posibilidad de la reconciliación.

lunes, 10 de octubre de 2022

ENNIO, EL MAESTRO de Giuseppe Tornatore

EL HOMENAJE DEL ALUMNO

Ante todo, es un film homenaje que Tornatore dirige con la sensibilidad propia de un alumno destacado que ha sufrido la dolorosa perdida de un gran maestro, un músico talentoso, Ennio Morricone, compositor y director de orquestra, capaz, no solo de subrayar la música de una película sino también de ganar un lugar entre los grandes músicos de cine del mundo generando un estilo propio.

Hijo de un trompetista de una orquesta de jazz, eligió también el camino de la música, y se volvió famoso como compositor y director de orquesta destacándose en el mundo cinematográfico en oportunidad de ser convocado para musicalizar las escenas de un espagueti western, genero italiano por excelencia, que satirizaba al western americano tradicional, dirigida por su amigo de la infancia Sergio Leone.

La película es un documental que recrea la obra del músico a través de las películas más famosas en las que participó desde 1955, primero como arreglador musical de otros autores y más tarde debutando en 1961 en una serie de televisión.  Fue reconocido tres años después componiendo la banda sonora de Por un Puñado de Dólares. Cabe agregar que como compositor y director de orquesta Tornatore trabajó ininterrumpidamente hasta 2020, año en el que falleció a los 91 años, subrayando musicalmente cerca de 500 películas.

Tornatore realiza “Ennio”, como un gran homenaje a su maestro musical, dado que todas menos su opera prima, llevaron la música de este autor, entre ellas, algunas inolvidables como Cinema Paradiso (1987), Stanno Tutti Bene (1990),  La Sconosciuta (2006), entre otras.

La película resulta muy entretenida evocando una época muy especial del cine italiano, un momento de cambio, donde la rebeldía de una época de transición se hacía escuchar con la protesta que el cine reflejaba  con estilos nuevos que buscaban dejar atrás los convencionalismos de la época. Era hora de algo nuevo. Los arreglos musicales influenciados por la música clásica pedían un cambio. Y ese cambio llegó de Italia y por el maestro Morricone, cuya experiencia era escasa pero su capacidad de cambio era notable.

El método era muy simple. Se basaba en sonidos básicos que uniéndolos musicalmente  generaban una banda sonora que subrayaba las imágenes del film dándole un ritmo diferente, seco y contundente, como un enojo o creando una atmosfera que determinaba el estallido de la acción.

Su música nacía del tarareo, al cual trasladaba a la composición, y de allí a la musicalización cinematográfica. Un dechado de sentido común, simpleza y capacidad de innovación que enfatizaba la capacidad de transmisión de la propia imagen.

Tornatore dirige el film con la misma simpleza de su maestro, buscando material de archivo donde encuentra registros notables que nos van dando pistas a través de escenas sumamente ingeniosas y elocuentes, a la vez que la banda de sonido muestra como una idea musical, tal como un silbido, se va convirtiendo lentamente en un acompañamiento de una orquesta. Gran trabajo didáctico del director.


miércoles, 5 de octubre de 2022

ARGENTINA 1985 de Santiago Mitre



UN ACTOR DESCOMUNAL

Todos conocemos la historia argentina de los últimos años pero no todos la hemos vivido. No obstante, cada uno tiene su punto de vista.  La experiencia vivida nos facilita sacar conclusiones. Aun así, todos tenemos una opinión sobre lo que se ha vivido y lo que ha pasado.

La película de Santiago Mitre se concentra en el trabajo de un fiscal y su equipo que buscan pruebas contundentes para poder enjuiciar a las Juntas Militares que gobernaron el país para desarrollar la acusación correspondiente, llevar a cabo los juicios y lograr una sentencia definitiva sobre el accionar de las Juntas Militares durante los años ´70 y parte de los´80.

Hacer justicia implica la revisión de lo actuado por  dichas Juntas. Para ello, la justicia cuenta con los fiscales del Estado cuya actuación radicaba en la investigación de los hechos para determinar los abusos cometidos. Uno de sus  protagonistas principales en esta historia del siglo XX ha sido el abogado Julio Strassera, un fiscal del Estado que con su equipo de abogados e investigadores, participaron buscando todas las pruebas necesarias para poder enviar a Juicio y determinar sobre las responsabilidades y abusos de las juntas militares que dirigieron el país durante esa década.

La película se concentra en la actuación de este fiscal durante los juicios llevados a cabo, y quien asume el papel de Strassera es un gran actor argentino, Ricardo Darin, cuya actuación es descomunal dando vida a un hombre que cree en la justicia, y cuyo apego a la ley ha sido total.  Su compenetración con el papel, apoyado en el buen guion  del propio director, crea un personaje de ficción que cobra vida de una manera tan natural que quienes no conocimos al fiscal en vida no dudaríamos ni un instante en creer que el propio Strassera estaba allí presente frente a las cámaras cinematográficas.

Darin es un gran actor y sus películas, generalmente, fueron acompañadas por el éxito de público, tanto en la pantalla grande como también en televisión y teatro. Su actuación en esta película es un dechado de naturalidad frente a las cámaras que crea una realidad que supera la ficción de la actuación, haciéndonos creer permanentemente que estamos ante el propio fiscal de estado.

Ni Darin ni nosotros hemos conocido personalmente al fiscal, pero el actor nos convence que ese personaje extraído de una realidad y que ha sido protagonista de un hecho histórico es quien está frente a nosotros más allá de la ficción.

También se deben destacar dos aspectos que conciernen al director y guionista Santiago Mitre. Su guion no solo se ciñe a la verdad, sino también mérito de su excelente dirección, logra rescatar el interés histórico de la obra a la vez de entretener al público durante todo el metraje de la película.

Acompaña a Darin el actor Peter Lanzani en el papel del fiscal Moreno Ocampo, y en un papel menor pero inolvidable, Norman Briski como un fiscal y viejo amigo, un guía de ruta en la peregrinación de la búsqueda de la verdad.

Esta película argentina nos llena de orgullo no solo porque rescata un hecho de la historia reciente de nuestro país, sino porque lo hace desde un punto de vista totalmente cinematográfico, un cine honesto y justo que no permite remitirnos al pasado ni a tomar una posición política sino solo evocar un recuerdo, la de un fiscal de estado cuyo compromiso es llegar a la verdad para que su recuerdo evoque una mirada crítica que rescata la necesidad de establecer la vedad de los hecho y no permita el olvido.