martes, 7 de junio de 2022

ASESINO SIN MEMORIA

 UN POLICIAL BIEN NEGRO

Dirigido por Martin Campbell, un director formado casi prácticamente en la televisión, y que cuenta en su curriculum haber participado como director de dos grandes éxitos de la saga de James Bond (Golden Eye, 1995 y Casino Royale, 2006), logra sacar a flote a una película de género y transformarla en un policial más que interesante que evita con altura los convencionalismos.

Pero no solo Campbell es responsable del éxito. Basada en el buen libro del escritor Dario Scardapane, que desde su novela propone un thriller apasionante que origina una profunda reflexión sobre el bien y el mal, sino también por las dos muy buenas actuaciones  protagónicas que llevan a generar no solo un muy buen entretenimiento sino también plantea un interesante dilema que nos conduce a reflexionar sobre la poco clara línea que divide el bien del mal.

 Liam Neeson y Guy Pearce son sus actores protagónicos que logran transmitir absoluta credibilidad con sus notables actuaciones. Alex Lewis (Liam Neeson) interpreta a un asesino a sueldo que se niega a continuar un trabajo para el cual había sido contratado. Sabe que con ello ha violado un código de honor entre mafiosos y obviamente queda atrapado en un dilema moral. Consecuencia de ello, Lewis debe cazar y matar rápidamente a las personas que lo contrataron antes que ellos y el agente del FBI Vincent Serra (Guy Pearce) lo encuentren primero.

El problema de Alex es que su memoria ha comenzado a fallar. Se encuentra en las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer. Consecuencia de ello, comienza a dudar de sus acciones, y sus límites morales  comienzan a desdibujarse. Ello lo llevará a una toma de conciencia. Es un hombre mayor y sabe que su única salida es no dejar rastros. Su personaje debe matar a una niña de 13 años, pero Alex se niega a matar niños. Ello hace que su empleador deba enviar a alguien que completará el trabajo, matando a Alex (quien se transformará en testigo).

"Asesino Sin Memoria" no solo cumple sino también supera por lejos a cualquiera de sus películas interpretadas en los últimos años. Esta no es una película más en la trayectoria de “los policiales” de Liam Neeson. Es una buena historia, muy bien escrita y es más que un simple thriller de acción. Es una profunda reflexión sobre el bien y el mal aun donde la líneas morales tienden a confundirse. La película tiene lugar entre El Paso, Texas, y México, donde la frontera se vuelve muy permeable, al igual que la línea moral entre el bien y el mal.

La aparición de un estándar diferente (la intolerancia hacia el tráfico de niños y jóvenes), es un avance moral para un inmoral. Esto nos coloca automáticamente como espectadores del lado del asesino a sueldo.  Alex y Vincent son dos hombres duros que habitan lados opuestos de la ley, pero comparten un aspecto que los congracia, la moral.

Finalmente, el tema de la falla de la memoria, hace aparecer un Alzheimer temprano que juega un papel fundamental en la trama. La lucha contra el tráfico va a involucrar el uso de la memoria, y sus fallas, transformando a este thriller en una profunda reflexión sobre los límites de la justicia, la corrupción y la intervención policial.

Sin lugar a dudas, este film se transforma en el mejor policial de la serie realizada con Neeson, con el respaldo de una historia apasionante, aunque oscura y violenta, pero creíble. Su habilidad actoral se exhibe con toda su fuerza mientras su personaje lidia con los problemas mentales de su pérdida de memoria que sufre en las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer. En una película oscura y melancólica, cuya interpretación debe ser reconocida como un trabajo excelente en un policial verdaderamente negro.

sábado, 21 de mayo de 2022

EL PESO DEL TALENTO de Tom Gormican

A TODO PULMÓN

No exento de prejuicios de mi parte, fui a ver esta nueva película de Nicholas Cage con cierta curiosidad, particularmente porque, equivocado, consideré que el film había sido producido por él mismo, y en consecuencia quería saber cuánta valoración de sí mismo y sobretodo de yoismo, iba generar un naufragio de carácter histórico.

Digamos que las que estaban equivocadas eran mis presunciones. Hay mucho Cage en la película, incluso demasiado, pero también hay un guion bastante sólido, inteligente, que es obra de Tom Gormican, el joven director de la película. Y si bien el uso de Cage por parte de Gormican es enorme, también es cierto que el director sabe ponerle freno al actor, y conseguir de él una actuación convincente que lo aleja mucho, al menos de los estereotipos, que ha interpretado desde siempre.

La meta superadora que promete el buen guión de Gormican es lograr desarmar esa actuación donde personaje y actor amanerado se integran a través de la propia personalidad del actor. Consecuencia de ello, Cage ha sido siempre Cage cualquiera sea el personaje que intentara interpretar. El resultado obtenido en la mayoría de sus películas ha sido que Cage se ha interpretado a sí mismo, creando su propio personaje, respondiendo a una formula conocida, de la que ha logrado salir airoso como súper héroe de cada film.

En este nuevo film, su rol es el de un actor de películas de súper acción que está de vacaciones en España, casi forzosas por la pandemia. Con poco trabajo y tratando de repensar su futuro, uno de sus fans españoles le ofrece buen dinero para que asista a su cumpleaños como invitado especial. Simultáneamente, Cage es reclutado por la CIA para que se transforme en un agente secreto que debe espiar la vida real del cumpleañero, un presunto narcotraficante. Cage deberá asumir el papel de un agente secreto tal como los que hace en sus propias películas para desenmascarar una operación delictiva. Su vida, pasara de la ficción a la realidad, asumiendo riesgos desconocidos que no podrán ser corregidos en la sala de montaje.

Vida real y vida ficticia pasan a ser una misma vida. Actor y personaje serán una misma persona. Ya no se trata de realizar acciones de riesgo para la pantalla, sino asumir el riesgo de la vida. Esto genera un resultado muy interesante ya que Cage puede interpretarse, y al mismo tiempo, ser gracioso y transformarse en una versión ingeniosa de sí mismo. Para muchos de nosotros es difícil separar al actor de su personaje. En el caso de Cage, encasillado como se lo ve en el cine, el rol que interpreta le viene como anillo al dedo.

El resultado de esta película es más interesante de lo que parece, ya que si bien la estrella del film hace de sí mismo, los que terminan triunfando son los guionistas, quienes, de vacaciones, elaboraron un guion que termina en la filmación de una película verdadera, que nos devuelve la luz del cine en un momento de la actualidad donde se logra fusionar la vida con el arte en medio de una pandemia que nos había dejado sin cine. 

El film refleja ese estado de necesidad de hacer cine que surge de la propia parálisis que produce la pandemia. Ya no es Hollywood el que propone sino los propios actores que necesitan de su trabajo.

No puedo afirmar que estamos ante una obra maestra ni mucho menos. El mérito principal es que en el medio de la nada algo había que hacer. Y Cage reaparece como un “hacedor”. Volvió a la pantalla cuanto antes. Puso de su propio bolsillo y ayudó a producir. Asumió un riesgo importante. Una película siempre es riesgosa.

No es un gran film pero al menos, nos lleva de vuelta al cine. El éxito es inexplicable. “El Peso del Talento” es una película tan solo correcta, pero está hecha a todo pulmón. Su mérito principal es haber asumido en el peor momento ese riesgo de producción que siempre va a cara o a seca. Por otro lado, es una película entretenida, lo cual, no es poco.

sábado, 14 de mayo de 2022

UN AMOR CERCA DEL PARAISO de Mika Kaurismaki

MASTER CHENG

UN AMOR CERCA DEL PARAISO de Mika Kaurismaki

MASTER CHENG

Los Kaurismaki son dos hermanos que no se cansan nunca de hacer cine. Por esas cosas de la distribución cinematográfica, su cine llega muy poco a la Argentina. De hecho, nunca había visto un film de Mika aunque había logrado ver un trio de obras de Aki (The Havre, 2011; Luces del Atardecer, 2006; y Un Hombre Sin Pasado, 2002), tres obras formalmente rigurosas, interesantes de ver y que invitan a seguir viendo sus obras.

Mi primer encuentro con Mika lo llevé a cabo esta semana con el estreno de Un Amor Cerca del Paraíso, una obra de rigurosa puesta formal que alberga tres facetas diferentes: el desamparo de un niño de 9 años tras la muerte de su madre, el traslado de su padre a otro país en busca de trabajo más provisorio, y búsqueda de un viejo amigo que conoció años atrás en Shanghái y que hace años que no ve. Gente capaz de trasmitir calor humano y dar ayuda.

El argumento de Un Amor Cerca del Paraíso gira en torno de tres personajes: el padre, un hombre de origen chino que acaba de enviudar, y escapa hacia Finlandia con el propósito de encontrarse a sí mismo y hacerse cargo de la educación de su pequeño hijo Niu Niu de 9 años, quien sigue a su padre hasta Finlandia, donde conocerá a Sirkka, una mujer joven dueña de una panadería cerca de un lago. La película resulta una obra de reflexión sobre recomienzo de una vida después de perder a un ser querido.

Filmado con mucha prolijidad, su principal atractivo es su punto de vista, donde cada uno de sus personajes siempre está en positivo, siempre tratando de aportar, aún en los peores momentos.

La obra del cineasta finlandés destaca especialmente cuando se apoya en las pequeñas cosas de la vida con personajes fuertes y bien estructurados. Cheng es un talentoso chef de cocina, capaz de conjugar platos simples con atractivos sabores. Sirkka es una panadera que quiere extender su negocio y se da cuenta que Cheng es la palanca que necesita. Y Niu Niu es un niño muy querible que se constituirá en el puente que unirá el destino de la pareja.

El film abreva en las cosas sencillas de la vida. El aroma de una hierba capaz de abrir los sentidos, el agua calma y fría de un lago que permite la relajación y el descanso, los juegos inocentes de un niño alejado de los problemas de los adultos. Kaurismaki construye su film con la paciencia de un fino artesano que utiliza lo cotidiano para mostrar la belleza de la vida aun cuando los problemas del destino complican y oscurecen la mente.

No obstante ello, el tema principal de la película es la migración y sus problemas pero también, es una reflexión sobre la vida y el saber aprovechar las oportunidades que se presentan. Lo culinario opera como medio para conocer y unir a las personas. La comida no solo es una necesidad humana sino un medio de comunicación. Del aprendizaje que propone de esos conceptos deriva la historia de Cheng, un cocinero, que el destino lleva a una aldea en el norte de Finlandia, alejada del mundo pero rica en paisajes tanto naturales como humanos. En ese marco, la conexión entre Cheng y Sirkka se potencia para superar soledades y traumas, donde el exceso de trabajo y la incomunicación con los hijos generan desencuentro e insatisfacción.

El mérito de la película tiene su principal apoyo tanto en el nivel interpretativo como a la llaneza de sus guionistas. Pak Hon Chu y Anna-Maija Tuokko, desarrollan personajes interesantes y complejos, a los cuales son capaces de darle vida propia. El punto más débil del film es alguna caída en estereotipos y lugares comunes relacionados con la descripción de chinos y finlandeses.

La actitud siempre positiva de los protagonistas, la calma que transmite el agua clara del lago, la capacidad de Cheng de sorprender con sus mínimos recursos culinarios, la fuerza de voluntad que siempre tiene Sirkka son valores que llevan a desarrollar confianza  en sí mismos en cada uno de los personajes. Así, el director finlandés construye una oda sobre la capacidad de superar los problemas y los avatares de la vida, logrando la unión de los diferentes pueblos del mundo.

Película clara, bien intencionada, nos relata una historia llena de humanismo y buenas intenciones, con una actuación estupenda de los tres actores principales, que genera no solo una historia interesante sino también un excelente y bello entretenimiento.


sábado, 30 de abril de 2022

EL BUEN PATRÓN de Fernando León de Aranoa

 

UNA BALANZA EQUILIBRADA

Javier Barden es Blanco en esta nueva comedia del guionista y  director español Fernando León de Aranoa (Los Lunes Al Sol, 2002; Un Día Perfecto 2015). Su personaje es el dueño de una empresa que fabrica balanzas en un pueblo del interior de España, que espera una visita inminente de las autoridades, crucial para su futuro empresario. Sin embargo, todo parece conspirar contra él.

La nueva película de Fernando León de Aranoa es una comedia costumbrista que gira en torno de un personaje monolítico (Blanco),  personificado por un extraordinario Javier Barden, en otra de sus grandes actuaciones.

Blanco no solo es el dueño de la empresa sino también el hombre orquesta de la misma. Todo gira en su alrededor y no solo pretende estar en cada  oficina, en cada cuestión sino también resolver cada problema tanto de la empresa como del personal de la misma, e incluso, las cuestiones de índole privado de cada uno de sus empleados.

El cine español viene creciendo notablemente en la última década,  apropiándose de géneros clásicos que antes no hacía, ya sea porque no sabía o no se atrevía cómo encararlos. Pero a partir del éxito en Netflix de la miniserie La Casa de Papel, el cine español se ha animado y ha comenzado a transitar nuevos caminos.

Producto de ello, la capacidad productiva se ha expandido. Comenzaron a probar con el género policial, al cual reciclaron logrando obras valiosas (El Inocente, Alta Mar, El Desorden que Dejas, Hache, entre otras). Ahora, llama la atención transformando una clásica comedia a la italiana en una moderna comedia a la española, logrando hacer funcionar la adaptación con características propias del mejor cine español.

La actuación de Javier Barden, extraordinaria, no intenta siquiera copiar a los grandes interpretes de aquellas comedias italianas. Simplemente, actúa. Pero tampoco hace extrañar a un Nino Manfredi o a un Sordi, quienes parecieran ser la fuente más cercana de inspiración de Barden. Y por qué no  a un Gassman?

El actor español logra que su personaje, Blanco, sea un típico exponente de la comedia a la italiana extrapolado al cine español. Y lejos de transformarse en una caricatura, la gran actuación de Barden, consigue dar vida a un personaje y hacerlo creíble, haciendo de él  a un notable hombre orquesta cuya vida privada es solo un anexo de su oficina.

El Buen Patrón no solo permite pasar un momento divertido sino también deja espacio para la reflexión. Esa pequeña empresa, paradójicamente fabricante de balanzas, tal vez sea todo lo contrario al equilibrio. Esa fábrica de balanzas nos muestra un mundo desbalanceado, que se paraliza ante la oportunidad de recibir a un grupo de funcionarios del Estado que nunca acaban de llegar.

Esas balanzas esconden algo más que una idea de equidad. Están señalando justamente lo contrario. Un estado de cosas que bordea al caos. Un dueño sobrepasado por la situación, un obrero despedido que hace un piquete frente mismo de la fábrica, una pasante trepadora capaz de todo por alcanzar un lugar en la empresa, un jefe de línea con problemas de dinero…Ese mundo que describe León de Aranoa es tan solo una apariencia de normalidad. En la empresa de balanzas nada funciona como debiera. El equilibrio no existe. Todo es mera coincidencia.

Lo cierto es que Aranoa, autor también del guion, sabe lo que quiere y busca. Y termina logrando lo que se propone: 120 minutos de gran comedia que se pasan volando. Y se pone a la cabeza de un cine con capacidad crítica de la realidad yendo, tal vez, incluso más lejos que la propia comedia a la italiana de fines de los 50, principios de los 60, con una factura impecable.

El Buen Patrón es una clásica comedia a la italiana en el mejor estilo español. Bien escrita y actuada de maravillas, esta comedia se encuentra entre lo mejor del cine ibérico de los últimos años. Su capacidad crítica de la realidad, tanto como su factura impecable, permite sostener un ritmo adecuado a la vez que mantiene al espectador permanentemente interesado.

jueves, 21 de abril de 2022

EL JOVEN AHMED de Jean Pierre y Luc Dardenne

 OSCURIDAD Y RADICALIZACIÓN

Ahmed es un niño adolescente, que practica la religión musulmana. Vive en un pueblo pequeño de Bélgica. El Imán Youssouf lo introduce en materia religiosa. Pero hay un problema. Su imán es políticamente un radical, y en consecuencia, está inculcando a Ahmed ideas violentas. Consciente de la juventud y maleabilidad del niño, lo está transformando en un fanático religioso capaz de morir por una causa.

Sin un padre en el hogar, Ahmed recibe de su Imán pura ideología, lo cual lo ciega y arrincona, transformándolo en un adolescente cuestionador y violento, incluso con sus familiares directos. Por ejemplo, reprende a su madre por beber vino y no usar hiyab. De la noche a la mañana comienza a actuar como el dueño de la verdad, e intenta ejecutar justicia de carácter divino.

Ahmed (Idir Ben Addi), guiado por su imán se vuelve cada vez más estricto en sus prácticas religiosas, lo que lo ubica en desacuerdo con las costumbres más abiertas de su escuela e incluso de su propia familia. Cuando Ahmed decide llevar a la acción sus pensamientos radicales, termina internado en un centro de detención / rehabilitación para jóvenes. En ese lugar se desarrolla la mayor parte de la los 84 minutos que duración que tiene esta película, donde Ahmed continúa su lucha para encontrar su camino entre sus principios estrictos y su adaptación a un mundo moderno.

En el centro de menores, Ahmed es tratado con respeto por su asistente social, psicólogo y maestros, pero el personaje nunca exhibe muestras de arrepentimiento del mal hecho. Tampoco se llega a saber si el personaje  está dispuesto a cambiar o si está planeando en silencio otro atropello. Como parte de su rehabilitación, lo envían a una granja donde se hace amigo de Louise, la joven hija del granjero, pero ni siquiera un beso de ella despierta en él un sentimiento.

El joven actor Idir Ben Addi interpreta a  Ahmed, un niño de 13 años con anteojos y aspecto de estudioso, que muestra una devoción inusual para un niño de su edad que adhiere repentinamente a un fundamentalismo religioso al que se entrega en cuerpo y alma. No obstante, la película no es un ataque al Islam, sino una afirmación de que cualquier idea que se considere a sí misma como la única creencia verdadera es la antítesis de ideales de la tolerancia y libertad religiosa.

El director Jean-Pierre Dardenne dijo: "Los fanáticos no escuchan al mundo exterior; construyen un muro entre ellos y el mundo. Su único objetivo es que los demás sean como ellos, sin importar costos".

El film carece de una trama, de una estructura clásica que le permita llegar a un objetivo claro. Intenta el estudio de personajes, pero el personaje principal es demasiado plano, poco realista. La película intenta desarrollar la idea de aceptar a las personas como son, incluso aquellas que sean violentas y hayan intentado lastimar. Deja entrever que siempre existe una posibilidad de cambio.

Esta última realización de los Dardenne fue galardonada en el Festival de Cannes de 2019 con el premio a la mejor dirección. Está lejos de ser una de sus mejores obras. Es reiterativa y por momentos vaga sin encontrar su rumbo. No obstante, es una obra claramente crítica sobre los fundamentalismos, tratando de exponer, en este caso, las consecuencias de la agresividad de las ideas cuando el sujeto se fanatiza en función de su Dios.


sábado, 16 de abril de 2022

C´MON, C´MON de Mike Mills

EL TÍO JOHNNY

El cineasta norteamericano Mike Mills tiene en su haber tres películas realizadas durante una década y media. Su ópera prima fue THUMBSUCKER (2005), cuyo tema fue la angustia adolescentes. Su segundo trabajo se denominó PRINCIPIANTES (2010), constituyendo un homenaje a su padre. Y su tercera obra, MUJERES DEL SIGLO XX (2016) se basó en la experiencia de su madre durante su infancia. Las tres obras tienen una impronta documental aunque son obras de ficción. En esta misma línea encara su cuarta obra actualmente en cartelera. 

En C´Mon… Johnny es un periodista de radio que hace exteriores, viaja por todo el país, y entrevista a niños entre 6 y 12 años preguntándoles acerca de su mundo y el futuro. La enfermedad de su cuñado, obliga a su hermana a acompañarlo a una internación hospitalaria, atender  a su marido y dejar en manos del periodista el hacerse cargo de cuidar a su sobrino Jesse de 7 años. Esta situación cambiará la vida de Johnny acercándolo a una nueva experiencia. Los niños dejaran de ser los entrevistados. Ahora deberá involucrarse en el mundo real de su sobrino abandonado poniendo en juego sus propias emociones.

El film, en blanco y negro, pretende dar una impronta testimonial. Al ver y escuchar las entrevistas de Johnny, el director nos descubre  una visión esperanzadora del futuro. Las respuestas de los niños suenan reales, dando una sensación de documental.

Pero la experiencia personal se impone sobre la cruda realidad. Johnny deberá hacerse cargo temporalmente de su sobrino. Consecuencia de ello. Tío y sobrino emprenderán una aventura conjunta, llevando las circunstancias, donde la vida del periodista nos lleva de ciudad en ciudad.

El film se transforma en una “road movie”, donde sus dos protagonistas caminan y conversan por las ciudades, a raíz de lo cual, Jesse comienza a sentir la existencia de una figura paterna hasta ahora ausente, y Johnny, un hombre soltero, ejercita la paternidad como una experiencia de vida real, totalmente opuesto a la virtualidad de su trabajo entrevistando niños en la radio. Por otro lado, Jesse también rencuentra la relación afectiva con su hermana, de la cual se había alejado por aquellas cosas propias de sus vidas.

La película comienza a estirarse con el estereotipo del niño abandonado y rescatado por su Tío, quien trata de cumplir no solo con su trabajo sino también con su sobrino, quien, realiza visitas a una serie de ciudades que van desde Detroit a New York City, y desde allí a Los Ángeles, para luego ir a  New Orleans. Todo con el niño a cuestas, la película se torna monótona, reiterativa y pierde credibilidad. Y ello ocupa la mayor parte de la película.

La fotografía de Robbie Ryan en blanco y negro realza tanto la soledad de los tres protagonistas como la carencia de afecto y emoción que hacen sentir las grandes ciudades. Jesse y su sobrino deambulan por calles y avenidas donde el contacto humano es escaso y las llamadas por teléfono a su hermana para poder hacer realidad la relación madre / hijo, no hacen otra cosa que recalcar el frio de la soledad y la distancia que se acentúa en las grandes ciudades.

En síntesis, se trata de una película sobre la figura del padre ausente, la necesidad de establecer un equilibrio entre la sobre protección y el abandono, los errores que se cometen como padres y muchas veces, la falta de cariño hacia sus hijos. El film también nos dice que el niño no es ajeno a la realidad, sino que participa de ella y la entiende a su manera de acuerdo a su grado de desarrollo. En ese marco, explora y se encuentra a sí mismo.

 

miércoles, 13 de abril de 2022

LAS COSAS QUE NO TE CONTE de William Nicholson

REGRESO A HOPE GAP

Estamos ante una autentica obra de cámara, tres personajes, un padre que ha decido irse, una madre  que se siente sorprendida, y un hijo que vuelve a casa intentando de evitar una pelea de los padres. Un estado de infelicidad que recorre la película de punta a punta.

Annette Bening, Bill Nighy, Josh O´Connor, tres grandes actores ingleses,  brillan con sus actuaciones en este film, una obra de cámara que transcurre prácticamente encerrado en la cocina de una casa, donde Edward, el padre, comunica que ha decidido separarse de su esposa, y contarle el por qué a su esposa Grace, todo en un mismo momento, en una decisión intempestiva. Sucede que Edward se ha enamorado de otra mujer. La conmoción familiar es inevitable.

William Nicholson, guionista, dramaturgo y novelista inglés nominado dos veces a los premios Oscar por los exitosos guiones de Gladiador (2000) de Ridley Scott  y Tierra de Sombras (1993) de Richard Attemborough, dirige este film intimista y personal que retrata con minuciosidad la ruptura de un longevo matrimonio que sorprende tanto a la familia como al espectador dado que constituye un acto de rebelión de parte de una persona mayor, tranquila, que ha convivido alrededor de 30 años.

El film habla con honestidad y sin golpes bajos del desgaste inevitable de una pareja dada la diferencia de caracteres existente entre el uno y el otro durante un largo lapso de tiempo. Son dos seres diferentes, ella una mujer activa y dominante, él un hombre callado e inteligente. Se conocen desde el mismo momento en que él se subió al tren equivocado. Posiblemente, esa sea la clave del presente. Él ha sido parte de ese matrimonio durante largos años, más allá de lo que duró el encanto. Pero nunca ha estado enamorado. Ahora ha conocido otra mujer. Y ha entendido, que a su edad, es su última oportunidad para ser feliz.

Ella no entiende ni quiere entender la situación. Su sorpresa es mayúscula. Por años ha sido el eje de la familia. Todo ha ocurrido alrededor de su persona. Ha tomado todas las decisiones y él se ha apoyado en ella. Ahora Grace busca la alianza con su hijo Jamie que, si bien lleva su propia vida estudiando en la ciudad, no vive con ellos y los visita regularmente. No obstante, no entiende que ha desgastado su matrimonio hasta provocar “la decisión” de su marido.

La realidad de ese matrimonio es que ha permanecido en el tiempo mediante una división  de roles en la cual ella “se sentía a cargo” y él simplemente “obedecía”.  Ella nunca pensó que él podía hacer “la suya”, es decir, buscar en otro lado lo que no encontraba en casa. Hasta que lo encuentra. La sorpresa será mayúscula. Obviamente, el paso siguiente, es la negación de la realidad. Aquí no ha pasado nada pero está pasando, donde, sobretodo, pesan los años que han vivido juntos en un matrimonio que hace tiempo ha dejado de ser tal.

Ella tarda en reaccionar y lo intentará todo a través de un arma conocida: la manipulación. Todo será en vano. Él ha tomado una decisión y no habrá vuelta atrás. Ella es la voz y él es la mente.

Virtuosa visión de un matrimonio que ha perdido la igualdad, no la del derecho sino la de sus roles, donde uno se ha recostado en el otro y sin darse cuenta, han desequilibrado la balanza y la necesaria separación de funciones matrimoniales donde la mutua ayuda es fundamental para el otro.

En “Las Cosas Que No Te Conté”, uno es la voz y el otro es la mente. Es el choque entre dos personas que han sido parte de un matrimonio durante años y el desgaste los lleva a una solución que significa una separación definitiva. Él lo piensa. Ella lo dice.

Gran película de este escritor y realizador inglés que con una gran escasez de recursos logra un film intimista y profundo que nos hace recordar al Bergman de los ´70.

jueves, 7 de abril de 2022

CODA de Sian Heder

LOS SONIDOS DEL SILENCIO

La prolijidad narrativa y el apego a fórmulas tradicionales son el principal sostén de esta película que se alzó con el premio mayor de la entrega de los Oscars la semana pasada. Una película que se caracteriza por transitar por un camino seguro, no innova ni toma riesgos, donde todo resulta previsible llegando a buen puerto porque que narra una historia humanista que logra conmover sin golpes bajos retratando la dura vida de una familia de sordomudos.

El film es la ópera prima en el  largometraje de Sian Heder, una directora cuya experiencia proviene de su trabajo realizado en televisión a mediados de la década pasada. En CODA (Child of Deaf Adults, en castellano Hija/o de Adultos Sordos), Heder, también autora del guion, narra la historia de Ruby (Emilia Jones), una adolescente cuyo padre (Troy Kutsor, Oscar Mejor Actor), madre y hermano son sordomudos de nacimiento.

Ruby es la hermana menor de dos hermanos que no tiene esa enfermedad. Ella es una persona inteligente, muy estudiosa y su ambición principal es terminar la escuela secundaria para poder ingresar a la universidad, objetivo que comparte con su inseparable amigo Miles (Ferdia Walsh-Peelo). Su maestro de música descubre su capacidad vocal, y a ella le gusta cantar. Sus andanzas entre la casa y la escuela, su compañerismo y amistad con Miles, y presumiblemente el descubrimiento del amor, dan lugar a un film entretenido e interesante.

No obstante, el eje central del relato es la marginación del ser diferente aunque también puede ser visto como una alegoría sobre la superación personal que transcurre en la actualidad en un pueblo de la costa del oeste americano.

Ruby es un puente que une a una familia marginada por una enfermedad crónica con una sociedad indiferente. Esa marginación es la que sufren sus padres y hermano, los cuales viven de la pesca, y habitan una choza pequeña y precaria  reflejando con claridad su situación económica y sobre todo de aislamiento. La actividad pesquera de sus padres y hermano mayor, no solo registra la soledad del trabajo en una lancha en medio de la inmensidad del mar, sino también, su precaria situación económica y de encierro familiar condicionados por la hipoacusia. Como si fueran seres diferentes, caen en un aislamiento social de auto discriminación que los separa y aísla.

Ruby es pura voluntad. No para nunca. Es buena hija, atiende a sus padres permanentemente y se destaca en los estudios. Le encanta cantar pero no es consciente de sus capacidades, mucho menos de su voz privilegiada. Su romance adolescente se cae de maduro. Su iniciación sexual roza lo obvio. No obstante, su futuro inmediato parece ser ir a la universidad. Para ello consigue una beca de estudios.

El film es simple y sencillo, con una descripción clara de sus personajes. La historia que narra está bien contada pero es sumamente convencional y previsible aunque destaca un gran humanismo que se transluce a través de personajes y situaciones simples y creíbles de la vida cotidiana. Por otro lado, no queda demasiado claro cómo logra desprenderse de su familia dado que encierro marginal que sufren sus padres y hermano mayor dependen casi en absoluto de ella para comunicarse con su mundo exterior. 

CODA es un film cristalino pero incapaz de tomar un riesgo. Su relato lineal nunca complica la trama. Siempre recorre un camino seguro. Sigue al personaje en forma independiente centralizando el discurso en la figura de Ruby, quien describe su pequeño mundo exterior alrededor de su propia figura. Es una película que se inscribe dentro de un cine humanista. Cabe agregar que la película fue producida para la televisión aunque se estrenó en los cines.

No obstante ello, su triunfo en los premios Oscar da qué pensar.  No queda claro si el film constituye un llamado a la solidaridad o responde a una cuestión política. La necesidad de tomar conciencia sobre la vuelta al trabajo, asumir que la pandemia ha pasado y ha llegado la hora de dejar  el aislamiento. Por otro lado, nos reafirma que nada se logra sin esfuerzos. A veces, la soledad y la marginación logran hacerse escuchar.

lunes, 28 de marzo de 2022

LOS OJOS DE TAMMY FAYE de Michael Showalter

EN NOMBRE DEL PADRE…

Producida por Jessica Chastain, protagonista principal de la película, acompañada por un excelente actor inglés (Andrew Garfield) que da con el tono exacto del film,  es un repaso por la adolescencia y la adultez de una pareja, personas muy religiosas que fundan una iglesia evangelista con el propósito de ayudar al prójimo. Basada en un film documental, la versión actual es absolutamente ficcional y recrea con absoluta libertad la vida de dos religiosos que con el pasar del tiempo se vuelven millonarios estafando la buena fe y las creencias de la gente.

El film pretende ser un análisis de algunos aspectos de la sociedad americana de clase media a través de la historia de una pareja de jóvenes que se conocen en una iglesia evangelista y emprenden un camino religioso donde se transforman en importantes predicadores de esa religión, transformándose en constructores mediáticos a través de los medios, particularmente la televisión, y ganando fortunas a través de las donaciones que reciben de los creyentes.

Michael Showalter, director del film, sobresale por su claridad expositiva, su honestidad, y por su capacidad de expresar sin tapujos una historia real que relata la historia de dos jóvenes que se conocen en una iglesia durante su adolescencia, se enamoran y comienzan a ejercer una vida religiosa que los conduce  a la sima de la iglesia evangelista en los Estados Unidos a través de su enorme capacidad de convencimiento que lleva a la gente no solo a la iglesia sino también a donar millones de dólares para el desarrollo de la misma.

La película es una mirada al ascenso, caída y redención de Tammy Faye Baker y su esposo, el pastor evangelista  Jim Baker, que durante las décadas de 1970 y 1980, ascendieron desde sus humildes comienzos a crear la red de transmisión religiosa más grande del mundo, siendo venerados por su mensaje de amor, aceptación y prosperidad.

Tammy Faye, además, se hizo famosa por sus pestañas, su estilo de canto y por la forma de abrazar a las personas. Las irregularidades financieras en la vida del matrimonio, la envidia de sus pares y su facilidad para escalar el escándalo, más tarde terminarán destruyendo su pequeño imperio.

Visto con una visión más amplia, la película constituye una crítica al materialismo americano y del llamado “american way of life” (en castellano, el modo de vida americano), donde una sociedad absolutamente materialista parecería encontrar paz y sosiego espiritual concurriendo a la iglesia y escuchando los sermones del evangelista.

No obstante ello, el tono burlesco que sobrevuela a la película, la vuelve por momentos absolutamente intranscendente, dado que la historia que cuenta pierde verosimilitud y solamente las muy buenas actuaciones de todo el elenco, donde destaca principalmente la labor de Jessica Chastain, y el ritmo sostenido que nunca decae, salvan al film de un naufragio.

En síntesis, estamos ante un film entretenido, muy bien actuado, pero ciertamente, convencional. Su tono burlesco de cierto contenido religioso y la pintura creíble de sus protagonistas, dejan un tono de ambigüedad donde no queda claro si el film es más una pintura de una pareja muy religiosa que en nombre del Señor termina amasando una fortuna de dinero, o sin son simplemente una pareja de embaucadores. En todo momento sobresale en el film un tono de inocencia adolescente, falsamente creíble que, no obstante, deja pensando sobre la facilidad de ser embaucada una sociedad tan desarrollada como la estadounidense.

En síntesis, Los Ojos de Tammy Faye es una gran humorada sobre la religión y la capacidad de corrupción que puede ejercer el dinero.

viernes, 18 de marzo de 2022

COMPETENCIA OFICIAL de Mariano Cohn y Gastón Duprat

 

UNA CUESTIÓN DE EGOS

Un empresario que está llegando al fin de su vida tiene el propósito de auto homenajearse produciendo una película. Para ello, contratará tres grandes estrellas, dos de ellos, actores y una directora famosa dentro del circuito del cine de arte, dándoles todo el dinero necesario para que hagan lo que verdaderamente quieran hacer, y alcanzar un nivel de obra de arte.

Con mucho de comedia del absurdo, el film avanza sobre el tema de los egos, los cuales aparecerán rápidamente y establecerán una lucha entre ellos que se acerca mucho al sin sentido.

La producción de la película está resuelta porque el millonario que quiere darse el gusto obviamente tiene el dinero. Rápidamente se arma el equipo, y la obra se pone en marcha. Hay ideas y se discuten. El Yo también está incluido. La cuestión de esa valoración de sí mismo es el corazón de la película. Y cuando se valora incorrectamente al otro, nace el conflicto.

El tema del desarrollo artístico de una obra es apasionante. El artista, durante el proceso creativo, saca lo mejor de su ser y no descansa hasta lograrlo. Ello produce, en primer lugar, una lucha interna consigo mismo. Una búsqueda que no da paz hasta lograr lo que se quiere. Es un tiempo de exigencia pura. Más tarde, aparece la competencia y finalmente los celos profesionales.

Cohn y Duprat siempre han trabajado juntos en sus proyectos encargándose de escribir los guiones y luego dirigir sus películas. Resultado de ello son las cuatro obras presentadas hasta el presente: El Artista (2008), El Hombre de Al Lado (2009), El Ciudadano Ilustre (2016) y 4x4 (2019). Ahora prueban suerte en España, con productores españoles, con un tema  propio del espectro cinematográfico como lo es el proceso de producción de una película de arte.

Acompañados de dos estrellas españolas (Antonio  Banderas y Penélope Cruz) y un gran actor argentino que lleva varias temporadas en España (Oscar Martínez), le dan carnadura a este trio en el que la Cruz será la directora del film, y los dos hombres, sus protagonistas, transformando a un set de filmación en un ámbito de búsqueda permanente, donde lo establecido está prohibido, y el encontrar un sentido artístico se vuelve una cuestión obsesiva. Algo de esa  obsesión  se encuentra también en los films anteriores del dúo antes mencionado. Aquí, llevan el tema a un máximo, al filo mismo de la cornisa.

Paradójicamente, con todos los medios a su alcance, los resultados obtenidos son desparejos. Lo obsesivo del film se termina transformado en el motor de la trama y ello conduce a una repetición innecesaria de situaciones que aparentan ser diferentes pero a lo largo del film resultan reiteraciones. No obstante ello, el film expresa una visión de una obsesión malsana y peligrosa, de ir siempre al fondo sin medir riesgos que a la postre, terminará fagocitando las buenas intenciones que originalmente tenían los productores del supuesto film.

La labor del trio de actores es impecable. Lo dan, literalmente, todo, y el ceñimiento a un guion de hierro aunque parezca improvisación pura, hace que el film parezca un poco reiterativo aunque permite llegar a buen puerto. Dichas reiteraciones de algunas escenas, que si bien se justifican porque dan lugar a un proceso real de creación cinematográfica sobre la marcha, por momentos abruman y desconciertan al espectador.

En síntesis, un film medianamente logrado, con una producción importante, un trio de grandes actores que están excelentes en sus respectivos papeles, y un tema interesante que va mucho más allá de la necesidad creativa, ello es, la necesidad de contar siempre  con sentido común y el dinero necesario para financiar la película pero no malgastarlo obsesivamente buscando crear una obra de arte que solo nos lleve a perder tiempo y dinero, mucho menos, dejar la vida.  Y esto es común a cualquier empresa que se ponga en marcha. No es solo cuestión de arrancar. También se debe evitar morir en el intento.

lunes, 14 de marzo de 2022

SPENCER de Pablo Larraín

REALIDAD Y PROYECCIÓN

Para el director chileno Pablo Larraín, un gran desafío. Encara el tema con profesionalidad tratando de concentrarse en un periodo de tiempo corto que fuera lo suficientemente interesante como para dar una síntesis del conflicto matrimonial que estaba viviendo Lady D y por ende, los miembros más cercanos de la familia real.

Ello implicaba meterse en la vida privada del Palacio Real de Buckingham.  Lejos de la vida del Príncipe de Gales, ella se había transformado en una princesa querida por el pueblo. Le había dado dos hijos a Carlos pero nunca había podido superar ese aire de Cenicienta, de heroína perseguida. Contar esta historia implicaba desarrollar una gran síntesis. El equipo de producción decidió contratar al director chileno Pablo Larraín (había realizado “Jackie” en 2016), quien decidió concentrarse en la crisis matrimonial de la Princesa Diana,  durante un periodo de tiempo corto pero significativo que transcurre entre Navidad y Año Nuevo, durante el cual se habían escuchado rumores de todo tipo que incluían desde una separación hasta un divorcio de la pareja real. Corría la Navidad de 1987.  

Definida la estructura de film, con un guion estupendo de Steven Knight, un escritor con experiencia de cine y televisión (Negocios Ocultos, 2002,  Promesas del Este, 2007, Locke, 2013, etc), Larraín desarrolla el guion basándose en los supuestos acontecimientos reales que tuvieron lugar durante de ese periodo.

Con mucha habilidad, Larraín monta una serie de escenas que muestran por un lado la inexperiencia de la joven princesa, y por otro, sus crisis nerviosas, el problema de lidiar con dos niños pequeños, el poco apoyo de parte de su suegra, la Reina Isabel de Inglaterra, el insoportable encierro a que era sometida más allá del frio y el mal tiempo durante esa época del año en Gran Bretaña.

Es interesante la decisión de Larraín de darle a la película una fisonomía de encierro, cercana al cine de terror, como si los demonios que acosan a Diana fueran literalmente reales. El ambiente que pinta es opresivo, el de una mujer atrapada en un laberinto a la que solo le está permitido deambular por la casa, lucir ropa bonita y tener hijos.

El director ya tenía experiencia en este tipo de películas. En 2016 había dirigido Jackie, sobre la ex esposa del Presidente George Kennedy, un icono del que se sabía mucho. Ahora debía trabajar sobre un episodio de la vida de Lady Spencer, del cual se conocía poco. La mayor parte de esta película tiene lugar en la mente confusa de Lady Diana, que pareciera estaban tratando de volverla loca. La narrativa se impregna de  secuencias casi oníricas de sueños surrealistas.

La gran tarea del director ha sido lograr mantener atrapado al espectador describiendo un clima familiar tenso, al borde del estallido, superado vía protocolo o tomando distancia sin que nadie pudiera realmente resolverlo. La figura del Príncipe Carlos en la película, es casi inexistente una figura ausente.

Como simples espectadores de cine, vemos la cuestión planteada como un juego malsano de personas que por un lado tienen las mismas reacciones nerviosas que sufre todo el mundo, con la diferencia que han sido educados y entrenados para mantener la calma, desarrollar la capacidad de negociación,  mostrando a la vez, capacidad de control y paz como si nada estuviera pasando.

El trabajo de Kristin Steward es admirable. La creación de atmosferas de tensiones, tanto ocultas como  a la vista, son notables. Larraín logra crear  un ambiente pesado y tirante que va en un todo de acuerdo con la poca simpatía que existe entre la familia real y la “intrusa”, pero sin perder nunca el equilibrio situacional que transforme la crisis personal de la pareja con una cuestión de Estado.

También es elogiable el trabajo de puesta en escena que recalca una atmosfera de  vulnerabilidad y profunda soledad, donde la maternidad y el círculo familiar encierran y funcionan como una jaula. Todo sucede lejos del mundanal ruido. Todo está escrito. No hay lugar a la improvisación. En medio de esa situación, Diana trata de no perder la calma y dejarse llevar por la desesperación. Busca una salida tratando de utilizar sentido común, es decir, asumirse como madre y aceptar las consecuencias de lo que está por venir.

La película resulta algo despareja en el sube y baja de las diferentes tensiones pero siempre resulta interesante, está bien resuelta, y muy bien actuada. Todo se mueve de acuerdo a protocolos definidos, los cuales llevan a una duplicidad.  En un momento del film, Charles le explica a Diana que cada miembro de la Familia Real son dos personas, una, la que ven los reporteros y fotógrafos y la otra, la persona real. Una es carnal. La otra, proyectada. Diana nunca pudo encajar en esa dualidad y terminó pagando las consecuencias.

sábado, 12 de marzo de 2022

LICORICE PIZZA de Paul Thomas Anderson

UNA COMEDIA A LO ANDERSON

El film es una comedia romántica sobre un adolescente que se ha enamorado de una mujer joven mayor que él con la que desea tener un romance durante la década del ´70 en California. Es una historia de crecimiento, la de Alana Kane y Gary Valentine, quienes se enamorarán en el Valle de San Fernando en 1973. Escrita y dirigida por Paul Thomas Anderson, la película, que cultiva un humor que bordea el absurdo, nos cuenta una historia sobre un primer amor.

Los protagonistas de esta historia son Gary Valentine (Cooper Hoffman), un estudiante de 15 años cuya vocación es la actuación. Está enamorado de Alana Kane (Alana Haim), una modelo de 20 y pico que posa para fotografías de moda. Él comienza a seguirla a pesar que es mucho menor que ella. La diferencia de edad no le importa. Ella le responde simplemente porque no tiene otra cosa que hacer. Pero Gary tiene mucha confianza en sí mismo.

El film recorre un camino sinuoso, no exento de baches, que les permite realizar un viaje interesante, que genera nostalgias por un tiempo perdido, pero que a la vez, los estimula haciéndolo vivir experiencias positivas que los conduce hacia la adultez.

Paul Thomas Anderson es un director interesante que adopta un punto de vista comprensivo. La historia es un relato sobre personas que intentan ser felices en un mundo que permanece indiferente a ellos. Es divertida, simple y complicada a la vez. Por momentos fugaces, llega a emocionar.

Parece preguntarse qué es eso de vivir la vida, cuáles son las metas que cada uno busca alcanzar, en qué momento de la vida están ubicados. No obstante, el film está dominado por el sentido del humor. Montado en forma episódica, es una película que requiere la atención permanente del espectador.  Cada uno deberá hacer su propio análisis y sacará sus propias conclusiones.

La película está hecha por un director con la particular experiencia de haber vivido siempre cerca de la industria del entretenimiento en Los Ángeles, y la película, que es más una serie de escenas que una narración continua, captura la rareza, la desesperación y a veces miedo no solo de los protagonistas sino de personas famosas que aparecen en la trama.

Comienza con cierto romanticismo pero conocemos las dificultades que presenta la diferencia de edad para llevar adelante un affaire amoroso. La naturaleza episódica de todo esto puede encantar o decepcionar. Cuando Gary le demuestra a ella que es un hacedor, un actor adolescente, un emprendedor, un hombre de negocios, todo ello lo convierte en su socia, su conductora... ¡pero no en su novia!

Cooper Hoffman (el hijo de Philip Seymour Hoffman) es un verdadero hallazgo como actor en el rol de Gary. Sorprende interpretando a un emprendedor de 15 años. Por su cuerpo, corre adrenalina pura. Es un adolescente que vive apresurado en todo sentido. Un hacedor en el mejor ejemplo de la palabra.

Alana Haim, una "mujer mayor" de no más de 25 años,  fotógrafa de niños, se encuentra con este genio adolescente para tomar un refresco. Ella queda deslumbrada por la seguridad en sí mismo que observa en el muchacho, pero mantiene su asombro bajo control. Parece una pareja poco probable, pero Anderson lo vuelve creíble y posible. Cuando Hoffman le demuestra que es un hacedor, un actor adolescente, un emprendedor, un hombre de negocios, ella se convierte en su socia, su conductora... ¡pero no en su novia!

Película divertida, simple pero con emociones complicadas que la recorren de principio a fin. Sus personajes son jóvenes que están transitando las complejidades de la adolescencia en distintos momentos de sus vidas. Gary (Cooper Hoffman) tempranamente. Alana (Haim) tardíamente. Ambos tienen la vida por delante y están dispuestos a vencer todo tipo de obstáculos con tal de llegar a un objetivo que se han marcado. El zigzag de sus vidas es una falsa apariencia. Saben muy bien lo que quieren. Thomas Anderson los capta en el inicio de sus vidas adultas. Ambos, tienen la vida por delante.

 

viernes, 4 de marzo de 2022

BELFAST de Kenneth Branagh

EL AMOR SOBRE EL ODIO

De Kenneth Branagh, esencialmente actor, pero también productor y director cinematográfico nos llega Belfast, donde el director irlandés encaró su obra más personal hasta el presente. Lejos de su inmediato trabajo anterior (Muerte en el Nilo), se concentra en escribir un guion y después dirigir una película que indaga en lo tabúes de un pueblo, en una guerra fratricida vigente durante más de 40 años que tuvo a maltraer a Irlanda dejando una gran huella de resentimiento y odios que han tardado en desaparecer.

Belfast no es una obra común. Branagh la ha entendido y realizado desde la lucha fratricida, es decir, aquella que genera  la pelea entre hermanos, en este caso por una cuestión de fe, de religión, un intangible y misterioso desentendimiento social que tuvo la capacidad de dividir a un pueblo.

El film comienza con una vista aérea de los astilleros de Belfast a todo color pero cambia abruptamente al blanco y negro de 1969, donde un niño juega y salta alegremente mientras recorre el vecindario. Una multitud enojada se acerca. Las bromas dejan de serlo y dan paso al miedo y al caos. Dos bandos se enfrentan: católicos vs protestantes. El objetivo de estos últimos es expulsar a los católicos.

El joven feliz que vemos es Buddy (Branagh de niño). Él será quien nos relata cómo se desarrollan estos eventos, nos lleva al sentimentalismo y la nostalgia, tratando de narrar desde la posición de un niño de barrio quien se cría en medio de esa violencia cobarde y clandestina que genera odio entre hermanos. Hasta la década de 1920, Irlanda era parte de la Gran Bretaña. Pero no todos estaban de acuerdo. En 1921 la partición del país fue concretada, pero las tensiones militares perduraron durante décadas y recrudecieron en los´60. Tras miles de bajas irlandesas y británicas, el Acuerdo de Viernes Santo en 1998 le puso fin al conflicto.

La narración se concentra en los sucesos de mediados de 1969. En medio de estas diarias escaramuzas violentas, Buddy comienza a comprender el conflicto cuando su padre recibe un ofrecimiento para ir a trabajar a Inglaterra. La familia se encuentra de repente ante la necesidad de decidir no solo una cuestión laboral sino una más importante: quedarse o irse de su tierra.

Branagh trabaja brillantemente esta dicotomía vital poniendo todo el énfasis en la cuestión humana, en la relación familiar, en el sentimiento del niño, en la ancianidad de sus abuelos. El ofrecimiento laboral soluciona los problemas económicos pero aleja a la familia, aunque no a la violencia cotidiana que altera diariamente a Belfast… Pero por otro lado, deja al desamparo el amor por la tierra, padres, hermanos y vecinos.

El director pone todo el énfasis en los sentimientos de una persona que ya no desea vivir dentro de una situación conflictiva permanente pero siente que debe hacer algo por su tierra y sobre todo por  su familia. Piensa en el porvenir de sus hijos en medio de tanta violencia callejera, pero no encuentra respuesta. También ve a sus padres ya mayores que necesitan atención médica y hospitalización. No puede desentenderse de ello.

Branagh vuelca en imágenes este intenso periodo de su vida que ahora vuelca en imágenes. Su film es una experiencia vivencial relatada desde lo más profundo del yo, con un inusitado cariño a un tiempo perdido que aún perdura en su memoria y que no solo añora sino también siente como su tierra.

El final del film es emoción en estado puro, armado con imágenes significativas que llegan a lo hondo del espectador, aquello que nos une a una tierra, a nuestros padres y hermanos, a los hijos y los vecinos que nos acompañan en tristezas y alegrías.

Branagh se da el gusto de su vida. No actúa pero escribe y dirige una obra destinada a transformarse en un clásico del cine. Logra narrar en blanco, negro y sepia esta contradicción maldita que suele separar a los pueblos y hundirlos en la violencia cotidiana y la sinrazón. Rescata los sentimientos y el amor por la tierra donde se ha nacido transformándola en un núcleo que permite elevarnos sobre cualquier maldad para transformar la realidad en algo valioso de ser vivido.

Su film no es sentencioso, más vale es poético. Las palabras no alcanzan a describir lo que narran las imágenes por sí mismas. Ha logrado realizar un film muy cercano a la pureza, dotado de una poesía natural allí donde la imagen logra reinar desposeyéndose del color y acompañada del sonido. Llega a realizar una obra de esplendor poético que alude al crecimiento y la vida que pasa. El blanco, el negro y el sepia son los colores de un film que será inolvidable y que se transforma en una experiencia de vida con destino a ser una obra de arte.

MADRES PARALELAS de Pedro Almodóvar

 PASADO Y PRESENTE

La idea de ir hacia el pasado para poder entender, explicar o modificar el presente siempre ha sido un recurso licito, pero usarlo como lo hace Almodóvar en esta oportunidad termina resultando, al menos, una arbitrariedad histórica más cercana a una imprudencia que a una falta de respeto por los miles de muertos que provocara la guerra civil española en aquellos años nefastos. No obstante, es imposible no reconocer que el cine del director español ha sobresalido siempre con personalidad propia. No hay dudas que Almodóvar es un director consagrado que se ha ganado el derecho de filmar lo que quiera.

Su nueva película, comienza con una escena de la guerra civil española, ya vista en otras oportunidades, cuya visión nos hiela la sangre por la injusticia y la banalidad mostrada. La guerra civil es minimizada en una simple escena, cuya repetición, siempre vigente, es un mucho más que un horroroso recuerdo sino la síntesis de la mismísima guerra fratricida.

La narración saltará hacia el presente, y el director español comienza a contar una historia actual en la que dos parturientas dan a luz casi en forma simultánea. La crianza de esas niñas que tienen en común el ser hijas de madres solteras, ocupa la mayor parte del metraje teniendo como fondo agudas pinceladas del gran desarrollo económico e intelectual que España ha logrado, mostrando que en la actualidad, la mujer española ha asumido un rol social mucho más activo y dinámico, insertándose de hecho en una sociedad de consumo en la que juega un rol esencial.

Hacia el final, Almodóvar vuelve nuevamente hacia el pasado, es decir, en sentido inverso, donde termina de mostrar los horrores finales de la guerra civil española.

¿Qué quiso hacer o decir Almodóvar en este nuevo film? ¿Qué tipo de relación quiso establecer entre pasado y futuro? ¿Hay acaso una intención de marcar el un destino español como el eje propulsor de ambas historias? ¿Acaso hay una de herencia que liga ambas historias?

En una reciente conferencia, Almodóvar ha dicho: - “Todavía tenemos más de 100 mil desaparecidos en fosas y cunetas, por lo cual desgraciadamente es un asunto contemporáneo. Por ello he querido abordarlo en alguna de las películas de este siglo.” Me pregunto, si acaso en Madres Paralelas, si ha encontrado esa respuesta.

No queda del todo claro que ha pretendido hacer el director manchego. Si bien Almodóvar nos deja pensando, su reflexión sobre el pasado confunde un poco con cuáles han sido las in fluencias y condicionamientos de ese pasado sobre este presente. En el análisis político social cabe preguntarse sobre aquella tragedia vivida que fuera “la guerra civil”. Acaso piensa Almodóvar que aún no han cicatrizado las viejas heridas de la guerra, como tampoco España no ha superado su pasado franquista, o cómo  se percibe el desarrollo político español visto a la luz del desarrollo democrático, social, y económico. ¿Pueden las heridas de guerra civil no haber cicatrizado aún?

Hace un par de meses atrás, durante las exhibiciones del Festival de Mar del Plata, tuve la oportunidad de ver Quien lo Impide de Jonas Trueba. Allí el joven director español filma la infancia, adolescencia y actualidad de un grupo de jóvenes que hoy tienen unos 22 años. Resulta un film esclarecedor de un momento en la historia donde la educación, las diferencias de clase tienden a nivelarse, generando una indiferencia y un inconformismo que evidencia que todo el esfuerzo de una generación de padres, siente como resultado una insatisfacción al ver que sus hijos se hunden en la rutina e incluso en la falta de oportunidades que los lleva a probar un estilo de vida que solo tiene por objetivo solo satisfacer el momento. ¿Acaso esta juventud no alcanza a avizorar el cambio y mucho menos puede aprovechar oportunidades de trabajo o encontrar un horizonte que indique el cambio?

Es esta cuestión de insatisfacción generacional permanente, que pasa por lo social, lo económico, y lo cultural como consecuencia de haber sufrido dos guerras, entiendo que es lo que Almodóvar pretende expresar en un film que trata de cerrar pero que no cierra.

lunes, 7 de febrero de 2022

LAS COSAS QUE DECIMOS, LAS COSA QUE HACEMOS de Emmanuel Mouret

EL DESEO Y LA SATISFACCIÓN

Emmanuel Mouret (director y guionista) desarrolla esta admirable comedia de características corales, imbuida en un humanismo que vuelve carnales a sus personajes a los cuales entrelaza, generando relaciones humanas interesantes y creíbles.

Durante un verano, Daphne recibe la visita de Máxime, un aspirante a escritor, que comienza a contarle historias personales de su pasado amoroso. Más tarde, será Daphne quien le contará a él cómo generó la relación con el primo de Máxime. Ambos mantienen largas conversaciones, en las que van relatando sus relaciones amorosas, en las que podemos comprobar que no siempre han sido completamente honestos con sus parejas e incluso, con sus amigos.  

Este recurso convierte la historia en un relato coral que permite varias capas narrativas yuxtapuestas, dado que, en la formulación triangular que propone Mouret, algunos de estos personajes antes de ser novios fueron simplemente amantes y, por lo tanto, tuvieron otras relaciones de carácter informal. No obstante, ello no ha sido impedimento para que esos vínculos no se transformaran en otros vínculos diferentes respondiendo a un deseo negado o abrazado con desbordante pasión.

Los personajes se dejan entrever en sus manifestaciones más íntimas, entre el deseo, el amor y lo que cuentan, lo que hacen, lo que sienten, lo que muestran, lo que se jactan, son acuerdos tácitos o explícitos, con sus respectivos imponderables.

Casi como un homenaje al cine de Eric Rohmer (recordemos Mi Noche con Maud), el film de Mouret va enganchando de a poquito al espectador y no lo suelta hasta el final, poniendo siempre el énfasis en los diálogos, concentrándose en las relaciones amorosas pasadas y presentes y las vicisitudes propias  de sus vidas.

No es un film para todos los gustos, pero es un film muy bien elaborado, con un guion extraordinariamente escrito y un nivel brillante de actuación. Requiere ser visto con paciencia y concentración para seguir los giros constantes de la trama. Basado en el dialogo donde cada uno de los personajes tiene su oportunidad de contar a su gusto la historia, constituye una aguda reflexión sobre el amor y la pasión, a través de una galería de personajes interesantes, simpáticos e incluso tiernos, que nos cautivan en su ir y venir, sus silencios, sus contenciones, y sus deseos de poder llegar al amor.

Profundamente francés, Mouret homenajea a los grandes del cine galo llevándonos de la mano con poesía, contándonos un serie de historias amorosas, algunas simples , otras más complejas, algunas entrelazadas, con tintes filosóficos, mezclando emociones, intrigas, interludios románticos, y sobretodo, desarrollando una ética de la conducta humana. Su cine no es simplemente pasatista aunque tiene esa cadencia típicamente francesa.

El nivel de actuación, y sobre todo las composiciones musicales que acompañan las imágenes son sobresalientes. La banda sonora acierta subrayando mágicamente las escenas. Las idas y venidas sentimentales a lo largo del relato parecen sueños. Tanto el flashback (elemento recurrente del filme), como los numerosos momentos climáticos de la obra, están abrazados por el romanticismo francés: Debussy y Satie, un vals de Chopin, un toque de Tchaikovsky, e inclusive, un aria de Puccini (Tosca). Una maravilla para ver y escuchar.